El maná de cada día, 27.2.14

Jueves de la 7ª semana del Tiempo Ordinario

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Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.



PRIMERA LECTURA: Santiago 5, 1-6

Ahora, vosotros, los ricos, llorad y lamentaos por las desgracias que os han tocado. Vuestra riqueza está corrompida y vuestros vestidos están apolillados. Vuestro oro y vuestra plata están herrumbrados, y esa herrumbre será un testimonio contra vosotros y devorará vuestra carne como el fuego.

¡Habéis amontonado riqueza, precisamente ahora, en el tiempo final!

El jornal defraudado a los obreros que han cosechado vuestros campos está clamando contra vosotros; y los gritos de los segadores han llegado hasta el oído del Señor de los ejércitos.

Habéis vivido en este mundo con lujo y entregados al placer. Os habéis cebado para el día de la matanza. Condenasteis y matasteis al justo; él no os resiste.


SALMO 48,14-15ab.15cd-16.17-18.19-20

Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Éste es el camino de los confiados, el destino de los hombres satisfechos: son un rebaño para el abismo, la muerte es su pastor.

Y bajan derechos a la tumba; se desvanece su figura, y el abismo es su casa.

Pero a mí, Dios me salva, me saca de las garras del abismo y me lleva consigo.

No te preocupes si se enriquece un hombre y aumenta el fasto de su casa: cuando muera, no se llevará nada, su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaba: «Ponderan lo bien que lo pasas», irá a reunirse con sus antepasados, que no verán nunca la luz.


Aclamación antes del Evangelio: 1Ts 2, 13

Acoged la palabra de Dios, no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios.


EVANGELIO: Marcos 9, 41-50

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar.

Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga.

Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno.

Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la sazonaréis? Que no falte entre vosotros la sal, y vivid en paz unos con otros.»


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LO QUE IMPORTA ES IR AL CIELO

P. Francisco Fernández Carvajal

Ser instrumento de salvación para muchos

La consideración de nuestro fin último ha de llevarnos a la fidelidad en lo poco de cada día, a ganarnos el Cielo con los quehaceres y las incidencias diarias, a remover todo aquello que sea un obstáculo en nuestro caminar.

También nos ha de llevar al apostolado, a ayudar a quienes están junto a nosotros para que encuentren a Dios y le sirvan en esta vida y sean felices con Él por toda la eternidad. Ésta es la mayor muestra de caridad y de aprecio que podemos tener.

La primera forma de ayudar a los demás es la de estar atentos a las consecuencias de nuestro obrar y de las omisiones, para no ser nunca, ni de lejos, escándalo, ocasión de tropiezo para otros.

El Evangelio de la Misa recoge también estas palabras de Jesús: Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino, de las que mueve un asno, y sea arrojado al mar.

En otro momento ya había dicho el Señor: Es imposible que no sucedan escándalos; pero ¡ay de aquel que los causa! (15)

Pocas palabras encontramos en el Evangelio tan fuertes como éstas; pocos pecados tan graves como el de causar la ruina de un alma, porque el escándalo tiende a destruir la obra más grande de Dios, que es la Redención, con la pérdida de las almas: da muerte al alma del prójimo quitándole la vida de la gracia, que es más preciosa que la vida del cuerpo.

Los pequeños, para Jesús, son en primer lugar los niños, en cuya inocencia se refleja de una manera particular la imagen de Dios; pero también lo son esa inmensa muchedumbre de personas sencillas, con menos formación y, por lo mismo, más fáciles de escandalizar.

Ante las muchas causas de escándalo que diariamente se dan en el mundo, el Señor nos pide a sus discípulos desagravio y reparación por tanto mal, siendo ejemplos vivos que arrastren a otros a ser buenos cristianos, practicando la corrección fraterna oportuna, afectuosa, prudente, que ayude a otros a remediar sus errores o a que se separen de una situación dañosa para su alma, moviendo a muchos para que acudan al sacramento de la Penitencia, donde enderecen sus pasos torcidos.

La realidad de la existencia del infierno, que nos enseña la fe, es una llamada al apostolado, a ser para muchos instrumento de salvación.

Acudamos a la Virgen Santísima: iter para tutum! (16), prepáranos, a nosotros y a todos los hombres, un camino seguro: el que termina en la eterna felicidad del Cielo.

(15) Lc 17, 1.- (16) LITURGIA DE LAS HORAS, Segundas Vísperas del Común de la Virgen, Himno Ave, maris stella.

http://www.homiletica.org

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One Response to El maná de cada día, 27.2.14

  1. FRANCISCO JOSÉ AUDIJE PACHECO dice:

    Las lecturas de hoy creo que están muy claras, cualquier comentario que hagamos de ellas, serviría más para oscurecerlas que para aclararlas. Solo decir que el mensaje de estas lecturas se repite constantemente en la Biblia, por lo que debemos deducir que es importante para los hombres saberlo o ser conscientes de lo que nos quiere decir Dios. Comprendo que hay escépticos ante la Biblia, ateos, pasotas, enemigos… Pero son mensajes claros y de sentido común, muy fáciles de comprender, sobre todo para los sencillos y humildes. Este es un defecto bastante generalizado en el hombre, que no sabemos escuchar, no sabemos bajarnos del burro, para escuchar a Dios. Y cuando hacemos esto, es porque somos soberbios, porque el único Dios en el que creemos realmente, somos nosotros mismos. Pensemos bien esto, no hay que ofenderse, sino quitarse la benda que nos ciega a la verdad. En muchos casos lo sabemos, pero, a pesar de todo, perseveramos en el error y el vicio. Como el joven rico que quería seguir a Jesús sin desprenderse de sus riquezas. Esto no es posible. El que sigue a Jesús no puede nadar en la abundancia y el placer, sin fijarse en la gente con la que convive, que es víctima de la injusticia, la pobreza y la discriminación. No se puede vivir sin dejar vivir a los hermanos, porque el que acapara riquezas, del tipo que sea, lo hace a costa de otros, que tienen que aguantar la miseria. Un poco de moderación en lo material y saber compartir lo que tenemos, nuestra suerte. No pensemos que la talla social que hemos logrado se debe solo a nuestro trabajo, y eso nos da licencia para avasallar a los demás, viviendo en una burbuja y mirando para otro lado. Lo bueno que somos y tenemos se lo debemos a Dios, y nos lo ha regalado para que en esta vida lo pongamos al servicio de los que no han sido afortunados. Este es el bien que debemos hacer, en esto consiste el amor. Oportunidad inmejorable que tenemos para comprar con nuestro servicio solidario, el billete para el Cielo.

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