Mensaje S.S. Francisco para la Jornada Mundial de la Paz 2014 (3 de 4)

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LA FRATERNIDAD, FUNDAMENTO Y CAMINO PARA LA PAZ (3 de 4)

(Continuación)

La crisis actual puede ser una ocasión propicia para recuperar las virtudes de la prudencia, de la templanza, de la justicia y de la fortaleza

La crisis actual puede ser una ocasión propicia para recuperar las virtudes de la prudencia, de la templanza, de la justicia y de la fortaleza


La fraternidad, premisa para vencer la pobreza

5. En la Caritas in veritate, mi Predecesor recordaba al mundo entero que la falta de fraternidad entre los pueblos y entre los hombres es una causa importante de la pobreza[11].

En muchas sociedades experimentamos una profunda pobreza relacional debida a la carencia de sólidas relaciones familiares y comunitarias. Asistimos con preocupación al crecimiento de distintos tipos de descontento, de marginación, de soledad y a variadas formas de dependencia patológica.

Una pobreza como ésta sólo puede ser superada redescubriendo y valorando las relaciones fraternas en el seno de las familias y de las comunidades, compartiendo las alegrías y los sufrimientos, las dificultades y los logros que forman parte de la vida de las personas.

Además, si por una parte se da una reducción de la pobreza absoluta, por otra parte no podemos dejar de reconocer un grave aumento de la pobreza relativa, es decir, de las desigualdades entre personas y grupos que conviven en una determinada región o en un determinado contexto histórico-cultural.

En este sentido, se necesitan también políticas eficaces que promuevan el principio de la fraternidad, asegurando a las personas –iguales en su dignidad y en sus derechos fundamentales– el acceso a los «capitales», a los servicios, a los recursos educativos, sanitarios, tecnológicos, de modo que todos tengan la oportunidad de expresar y realizar su proyecto de vida, y puedan desarrollarse plenamente como personas.

También se necesitan políticas dirigidas a atenuar una excesiva desigualdad de la renta. No podemos olvidar la enseñanza de la Iglesia sobre la llamada hipoteca social, según la cual, aunque es lícito, como dice Santo Tomás de Aquino, e incluso necesario, «que el hombre posea cosas propias»[12],

en cuanto al uso, no las tiene «como exclusivamente suyas, sino también como comunes, en el sentido de que no le aprovechen a él solamente, sino también a los demás»[13].

Finalmente, hay una forma más de promover la fraternidad –y así vencer la pobreza– que debe estar en el fondo de todas las demás. Es el desprendimiento de quien elige vivir estilos de vida sobrios y esenciales, de quien, compartiendo las propias riquezas, consigue así experimentar la comunión fraterna con los otros.

Esto es fundamental para seguir a Jesucristo y ser auténticamente cristianos. No se trata sólo de personas consagradas que hacen profesión del voto de pobreza, sino también de muchas familias y ciudadanos responsables, que creen firmemente que la relación fraterna con el prójimo constituye el bien más preciado.


El redescubrimiento de la fraternidad en la economía

6. Las graves crisis financieras y económicas –que tienen su origen en el progresivo alejamiento del hombre de Dios y del prójimo, en la búsqueda insaciable de bienes materiales, por un lado, y en el empobrecimiento de las relaciones interpersonales y comunitarias, por otro– han llevado a muchos a buscar el bienestar, la felicidad y la seguridad en el consumo y la ganancia más allá de la lógica de una economía sana.

Ya en 1979 Juan Pablo II advertía del «peligro real y perceptible de que, mientras avanza enormemente el dominio por parte del hombre sobre el mundo de las cosas, pierda los hilos esenciales de este dominio suyo, y de diversos modos su humanidad quede sometida a ese mundo, y él mismo se haga objeto de múltiple manipulación, aunque a veces no directamente perceptible, a través de toda la organización de la vida comunitaria, a través del sistema de producción, a través de la presión de los medios de comunicación social»[14].

El hecho de que las crisis económicas se sucedan una detrás de otra debería llevarnos a las oportunas revisiones de los modelos de desarrollo económico y a un cambio en los estilos de vida.

La crisis actual, con graves consecuencias para la vida de las personas, puede ser, sin embargo, una ocasión propicia para recuperar las virtudes de la prudencia, de la templanza, de la justicia y de la fortaleza.

Estas virtudes nos pueden ayudar a superar los momentos difíciles y a redescubrir los vínculos fraternos que nos unen unos a otros, con la profunda confianza de que el hombre tiene necesidad y es capaz de algo más que desarrollar al máximo su interés individual.

Sobre todo, estas virtudes son necesarias para construir y mantener una sociedad a medida de la dignidad humana.

(Continuará)

4 Responses to Mensaje S.S. Francisco para la Jornada Mundial de la Paz 2014 (3 de 4)

  1. Fresia Burga Cisneros dice:

    Es un hermoso mensaje de paz al mundo entero.
    “LA PAZ PRODUCTO DE LA SOLIDARIDAD”

  2. FRANCISCO JOSÉ AUDIJE PACHECO dice:

    Son estas fiestas navideñas, un buen momento para poner en práctica la solidaridad fraternal. Podríamos dejar de comer, beber y regalar tanto. Pero no para fastidiarnos o flagelarnos, sino para emplear ese ahorro en beneficiar, por ejemplo, a los que en estas fiestas rebuscan alimentos caducados entre la basura. Ningún sacrificio tiene sentido si no está orientado a beneficiar al prójimo, y la Navidad podría ser muy bella y mucho más placentera, si la dedicáramos a pensar en los que no han tenido la misma suerte que nosotros, y, a lo mejor, están durmiendo al raso, con el estómago vacío, mientras nosotros nos atiborramos de toda clase de placeres, al calor del hogar. No es una cuestión de justicia, sino de misericordia. No se trata de sentir pena, sino de poner en marcha la solidaridad fraternal, si de verdad te duele la injusticia.

  3. Tal vez, si se pusieran diversos talleres en los jardines de las iglesias y se dieran alimentos y habitación a quienes trabajaran en esos talleres, se reducirían los delitos y los trabajadores aprenderían a organizarse y a formar cooperativas para producir bienes y ayudarse mutuamente.

  4. ismaelojeda dice:

    Gracias, Alfonso, por tu comentario. Me parece una sugerencias interesante. Es un planteamiento muy general. Si pudieras empezar por alguna parroquia o centro de pastoral, como ensayo, se vería la factibilidad del proyecto. Gracias por la idea. Con estima, p. Ismael

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