Curso de capacitación en la espiritualidad oar. Pozuelo

diciembre 20, 2013

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Participantes en el curso de Pozuelo, Madrid.

Participantes en el curso de Pozuelo, Madrid.

Pozuelo de Alarcón, escenario del Curso de capacitación para impartir talleres de oración y ejercicios espirituales agustinianos

 

17-12-2013 España

Del 2 al 6 de diciembre se ha tenido en Pozuelo de Alarcón (Madrid) un curso de capacitación para impartir los nuevos ejercicios espirituales agustinianos y los talleres de oración según san Agustín.

Al curso asistieron 32 personas, entre religiosos, religiosas y laicos, provenientes de diferentes lugares de España.

El curso estuvo animado por los agustinos recoletos Enrique Eguiarte y Carlos María Domínguez, miembros del equipo de revitalización de la Orden de Agustinos Recoletos.

El primer día, después de la bienvenida y de la breve introducción al curso, Domínguez animó la dinámica de presentación de todos los participantes, que procedían de diferentes lugares de España, excepto uno, que reside en Argentina.

Después entregó los diversos materiales que se habían preparado para estos ejercicios. La calidad de la impresión y su excelente presentación fue señalada y reconocida por todos.

Por la tarde Eguiarte explicó la dinámica que se seguía en estos ejercicios, así como las líneas maestras de la temática escogida para este año, la revitalización y vida fraterna en comunidad.

El segundo y el tercer día del encuentro se dedicaron a la puesta en práctica de los ejercicios espirituales. Se invitó a todos los participantes a vivir en absoluto silencio los dos días realizando los ejercicios que después ellos tendrían que impartir.

El cuarto día, después de los dos días de ejercicios, se dedicó a hacer una evaluación de la experiencia vivida. Tras esta evaluación Eguiarte ofreció una presentación e introducción a los talleres de oración con san Agustín.

Por la tarde del cuarto día todos los cursillistas participaron en la celebración del Día de la Orden que se tuvo en la iglesia de Santa Rita en Madrid, asistiendo a la conferencia que dictó Ángel Martínez Cuesta y uniéndose después a la celebración eucarística y al aperitivo, actos con los que se conmemoró el Día de la Recolección.

El quinto día por la mañana se dedicó a hacer una práctica de los talleres de oración y, posteriormente, se hizo la evaluación de los mismos así como de todo el encuentro.

Tanto el encuentro en su conjunto como los talleres de oración recibieron una alta y positiva valoración, si bien se vio la conveniencia de tener en cuenta algunas aportaciones de los ejercitantes en el futuro.

Un dato de gran interés y que parece ser uno de los primeros frutos de este curso es que, aparte que los participantes quedaron muy satisfechos, algunos de los presentes se comprometieron a dar una tanda de ejercicios a lo largo del año 2014 en España.

De los participantes en este curso veintidós eras religiosos agustinos recoletos; cuatro, misioneras agustinas recoletas; dos hermanas de las fraternidades seglares de Granada y Monachil; y cinco laicos, pertenecientes a las JAR (juventudes agustino-recoletas) y al profesorado de los colegios agustinos recoletos.

Este curso de Madrid es el quinto -los cuatro anteriores se desarrollaron en Colombia, Filipinas, México y Brasil– y último de los impartidos en las diversas demarcaciones de la Orden para capacitar en los ejercicios espirituales agustinianos y en los talleres de oración según san Agustín.


El maná de cada día, 20.12.13

diciembre 20, 2013

20 de Diciembre. Cuarta feria mayor de Adviento

Ante la Voluntad de Dios, la Virgen tiene una sola respuesta: Amarla, quererla de corazón

Ante la Voluntad de Dios, la Virgen tiene una sola respuesta: Amarla, quererla de corazón

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Antífona de entrada: Isaías 11,1; 40,5; Lc 3,6

Brotará un renuevo del tronco de Jesé y la gloria del Señor llenará toda la tierra. Todos verán la salvación de Dios.

Oración colecta

Señor y Dios nuestro, a cuyo designio se sometió la Virgen Inmaculada aceptando, al anunciárselo el ángel, encarnar en su seno a tu Hijo; tú que la has transformado, por obra del Espíritu Santo, en templo de tu divinidad, concédenos, siguiendo su ejemplo, la gracia de aceptar tus designios con humildad de corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Isaías 7, 10-14

En aquellos días, el Señor habló a Acaz: «Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.»

Respondió Acaz: «No la pido, no quiero tentar al Señor.»

Entonces dijo Dios: «Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”.»


SALMO 23, 1-2.3-4ab.5-6

Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos.

Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob.


Aclamación antes del Evangelio

Llave de David, que abres las puertas del reino eterno, ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas.


EVANGELIO: Lucas 1, 26-38

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»

Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»

El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»

María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»

Y la dejó el ángel.


Antífona de comunión: Lucas 1, 31

El ángel dijo a María: concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.

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Y LA PALABRA SE HIZO CARNE

El tema de la “carne” es uno de los más debatidos a lo largo de la historia de la humanidad. Han existido diversas posturas filosóficas, ideológicas o prácticas.

Desde aquellos que veían en la carne una cárcel para el espíritu, hasta los que la han exaltado hasta convertirla en un ídolo con el que alcanzar bienestar, placer, satisfacción, etc.

También en la historia de la Iglesia se han formulado pensamientos y actitudes dispares. Unos han apelado a la apariencia carnal de Jesucristo, pues lo único real era su espíritu.

Otros han llegado a reducir a Cristo a lo estrictamente humano, olvidando su condición divina. Entre una y otra postura, todo tipo de interpretaciones.

Lo admirable del Evangelio es la sencillez con que Dios se da a conocer en el mundo. Dios hecho carne, la persona del Verbo, el hijo de Dios, se hace uno de nosotros para experimentar en la humildad de esa carne la gloria del Todopoderoso.

Sin embargo, no se reserva nada, se nos da enteramente, para que también en nuestra propia carne seamos partícipes de esa intimidad divina.

Ese “habitar entre nosotros” no es un añadido más, sino que es el reconocimiento de que nuestra carne forma parte de lo más digno que hay en el ser humano, es decir, también en ella estamos hechos a imagen y semejanza de Dios.

Siendo Él puro espíritu, la Palabra se hizo carne y nos elevó a ese orden sobrenatural… Por toda la eternidad.

Mater Dei


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