El gozo del Evangelio por Mons. Felipe Arizmendi

noviembre 29, 2013

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El Papa de la Evangelii  Gaudium, el Papa de la Alegría del Evangelio

El Papa de la Evangelii
Gaudium, el Papa de la Alegría del Evangelio

 

El gozo del Evangelio

Reflexiones del obispo de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel

Por Felipe Arizmendi Esquivel

SAN CRISTóBAL DE LAS CASAS, 27 de noviembre de 2013 (Zenit.org) – SITUACIONES

En una reunión de religiosas, unas a otras se exhortaban a no tener permanentemente una cara de palo, sino ser alegres y comunicar el gozo de su vocación.

Hay personas que se alejan de la Iglesia por el mal carácter de un agente de pastoral, porque no les trató bien, no les infundió confianza, su aspecto provoca miedo, o porque consideran que son muchos los requisitos para recibir un sacramento…

Unos cristianos sienten el mandato de participar en la Misa dominical como una carga, un peso, una obligación, una costumbre; no han descubierto el tesoro de luz, de paz y de energía interior que Dios les ofrece gratuitamente.

Otros consideran los mandamientos como normas que les impiden gozar la vida, siendo que son caminos para garantizarnos precisamente el disfrute de una vida serena, justa, fraterna y socialmente pacífica.

Así como hay creyentes que sólo buscan el sentimiento religioso, cantar y aplaudir, rezar y buscar sanación, otros presentan el seguimiento de Jesús sólo bajo el aspecto de obligaciones, deberes, responsabilidades y leyes.

Se insiste sólo en denunciar, en echar culpas a los demás, en condenar prácticas religiosas con poco o nulo compromiso social, en muchos análisis de todo tipo, sin resaltar también la misericordia de Dios, el amor compasivo de Jesús, la fuerza de la oración contemplativa, la vitalidad que nos da la Eucaristía, la luz inspiradora de la Palabra de Dios.

Somos, como se dice en Aparecida, “evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos”, cuando deberíamos ser “ministros del Evangelio cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo” (DA 552).

ILUMINACION

El Papa Francisco acaba de ofrecernos su primera Exhortación Apostólica con un título muy expresivo: El gozo del Evangelio. Transcribo sólo algunos puntos del índice:

Alegría que se renueva y se comunica. La dulce y confortadora alegría de evangelizar. La nueva evangelización para la transmisión de la fe. Una Iglesia en salida. Una impostergable renovación eclesial. Desde el corazón del Evangelio. La misión que se encarna en los límites humanos. Una madre de corazón abierto.

Algunos desafíos del mundo actual: No a una economía de la exclusión. No a la nueva idolatría del dinero. No a un dinero que gobierna en lugar de servir. No a la inequidad que genera violencia. Algunos desafíos culturales. Desafíos de la inculturación de la fe. Desafíos de las culturas urbanas.

Tentaciones de los agentes pastorales. Sí al desafío de una espiritualidad misionera. No a la acedia egoísta. No al pesimismo estéril. Sí a las relaciones nuevas que genera Jesucristo. No a la mundanidad espiritual. No a la guerra entre nosotros. Otros desafíos eclesiales.

Todo el Pueblo de Dios anuncia el Evangelio: Un pueblo para todos. Un pueblo con muchos rostros. Todos somos discípulos misioneros. La fuerza evangelizadora de la piedad popular. Persona a persona. Carismas al servicio de la comunión evangelizadora. Cultura, pensamiento y educación.

Las repercusiones comunitarias y sociales del kerygma: Confesión de la fe y compromiso social. El Reino que nos reclama. La enseñanza de la Iglesia sobre cuestiones sociales.

La inclusión social de los pobres: Unidos a Dios escuchamos un clamor. Fidelidad al Evangelio para no correr en vano. El lugar privilegiado de los pobres en el pueblo de Dios. Economía y distribución del ingreso. Cuidar la fragilidad.

El bien común y la paz social. La unidad prevalece sobre el conflicto. La realidad es más importante que la idea. El diálogo social como contribución a la paz.

Motivaciones para un renovado impulso misionero: El encuentro personal con el amor de Jesús que nos salva. El gusto espiritual de ser pueblo. La acción misteriosa del Resucitado y de su Espíritu. La fuerza misionera de la intercesión. María, Madre de la evangelización.

COMPROMISOS

Procuremos leer, meditar y practicar esta bella, sencilla y profunda exhortación papal. Y pidamos al Espíritu Santo que nos renueve personal y eclesialmente, para que impulsemos una nueva evangelización.


El maná de cada día, 29.11.13

noviembre 29, 2013

Viernes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario

Hoy comienza la Novena de la Inmacula

Primer día de la novena a la Inmaculada Concepción

Cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.



PRIMERA LECTURA: Daniel 7, 2-14

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: los cuatro vientos del cielo agitaban el océano. Cuatro fieras gigantescas salieron del mar, las cuatro distintas.

La primera era como un león con alas de águila; mientras yo miraba, le arrancaron las alas, la alzaron del suelo, la pusieron de pie como un hombre y le dieron mente humana.

La segunda era como un oso medio erguido, con tres costillas en la boca, entre los dientes. Le dijeron: «¡Arriba! Come carne en abundancia.»

Después vi otra fiera como un leopardo, con cuatro alas de ave en el lomo y cuatro cabezas. Y le dieron el poder.

Después tuve otra visión nocturna: una cuarta fiera, terrible, espantosa, fortísima; tenía grandes dientes de hierro, con los que comía y descuartizaba, y las sobras las pateaba con las pezuñas. Era diversa de las fieras anteriores, porque tenía diez cuernos.

Miré atentamente los cuernos y vi que entre ellos salía otro cuerno pequeño; para hacerle sitio, arrancaron tres de los cuernos precedentes. Aquel cuerno tenía ojos humanos y una boca que profería insolencias.

Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes.

Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Yo seguía mirando, atraído por las insolencias que profería aquel cuerno; hasta que mataron a la fiera, la descuartizaron y la echaron al fuego. A las otras fieras les quitaron el poder, dejándolas vivas una temporada.

Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.


SALMO: Dn 3, 75.76.77.78.79.80.81

Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor.

Cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor.

Mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor.

Aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor.


Aclamación antes del Evangelio: Lc 21, 28

Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.



EVANGELIO: Lucas 21, 29-33

En aquel tiempo, expuso Jesús una parábola a sus discípulos:

«Fijaos en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, os basta verlos para saber que el verano está cerca. Pues, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

Os aseguro que antes que pase esta generación todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán.»
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MIRAD, QUE YA ESTÁ LLEGADO

Arquidiócesis de Madrid/Homilética.org

Las visiones del capítulo 7 del complejo libro de Daniel son fastuosas. Verdaderamente estamos en los tiempos últimos.

Luego, finalizando el NT, veremos cómo el Apocalipsis retoma esas imágenes y visiones para hablarnos de los cielos nuevos y de la tierra nueva, de la Jerusalén celeste que baja desde el trono de Dios, de la liturgia celestial, de la cual la nuestra es imagen y signo.

Nos adentramos, pues, en un terreno maravilloso de visiones. Visiones de los últimos tiempos. Tiempos de triunfo del Anciano vestido de blanco y del Hijo del hombre. Tiempos en los que se establecerá su reinado definitivo.

Tiempos a los que nosotros estaremos asociados, por encima de todas las persecuciones de reinos sucesivos que llegarán al espacio político y, luego, veremos caer con nuestros ojos. Tiempo para el que se nos muestra un comportamiento ético. Tiempos últimos, tiempos de resistencia, porque, mirad, ya llega.

¿Cómo interpretar esas cuatro fieras tan espantosas?, ¿y su dominio? Hay un esencial efecto estético. Leemos esas páginas, sobre todo en tiempos de dureza, de persecución, en los que no parece haber expectativas, tiempos en los que vivir con esperanza es cosa imposible, dura por demás, y comprendemos cómo la historia de los reinos está en las manos del Señor.

Que no hemos sido abandonados a las gigantescas fieras que quieren dominarnos; que buscan acallarnos, dejándonos en el puro tembleque ante su fuerza imperiosa; que quieren corrompernos; que deciden quedarse con nosotros. Ellas pasarán, mirad, ya están pasando, mirad cómo desaparecen, meros azucarillos que se deshacen, su poder no era definitivo.

Ellos así lo creían, y estuvieron a punto de convencernos, de modo que nos hubieran hecho suyos para siempre. Pero no, mirad, entre los cuatro cuernos nace uno pequeño que arrancó a los cuatro. Cuerno con ojos humanos que profería insolencias.

Pero, no, mirad al Anciano en su trono de fuego, miles le sirven, millones están a sus órdenes. Seguí mirando, atraído por las insolencias que decía aquél cuerno, hasta que desapareció la fiera, arrojada al fuego.

Mirad, no tengáis miedo, pues el Señor vence y nos salva. Somos de los suyos, por la fe se hizo con nosotros, pasaremos angustias y persecuciones —individuales y comunitarias, no lo olvidemos—, pero, mirad, ya está llegando nuestra salvación —individual y comunitaria también—, el reinado del Anciano.

Seguí mirando y vi venir una especie de hombre —vi venir al Hijo del hombre— entre las nubes del cielo. Vemos a Cristo que asciende al trono de su Padre, y a él se le dio honor, poder y reino. Y a él se acercarán todos los pueblos. Su poder es eterno, no acabará.

¿Por qué no habríamos de dar este sentido cristológico a las lecturas de Daniel?, ¿por qué, si no, han sido proclamadas en nuestra liturgia?, ¿no hablan también de nosotros y de nuestro Cristo?, ¿no se da cumplimiento en el nuevo testamento al antiguo?, ¿no es esa siempre nuestra lectura del AT?

Y siempre quiere decir que no es cosa ni de hoy ni de ayer, sino que el NT se construye línea a línea como la completud-plenitud del AT, el lugar, mejor, la persona, Cristo Jesús, en donde se realiza ese cumplimiento de las promesas de Dios a su pueblo.

¿Qué haremos, pues? Ensalzadlo siempre con himnos. Que nosotros y cuanto germina alabe al Señor. Que los seres todos le alaben, porque él es nuestra salvación y la suya. Somos fruto de su reinado. Mirad que ya llega. Mirad que su venida es definitiva. Ya está aquí, triunfante, para llevarnos.
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NOVENA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

milagrosa

 

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DÍA PRIMERO

La Inmaculada Concepción de la Madre de Dios


¡Toda hermosa eres, amada mía, no hay tacha en ti! (Cantar de los Cantares 4,7)


Oración

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desprecies las plegarias que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!


Reflexión

Ya que Dios crea un alma inmortal a través de la unión conyugal del hombre y la mujer, la concepción de toda persona humana es sagrada. Dios llama a la existencia a la persona con su amor, incluso si la concepción se da por un acto de lujuria o violencia.

Cuando la Virgen María fue concebida en el seno de su madre, Dios creó su alma inmortal y la llenó de su vida divina. En la Inmaculada Concepción, Dios redimió en forma especialísima a María preservándola del Pecado Original en previsión de los méritos de Cristo, el Salvador. Desde el primer instante de su vida, María era de una hermosura plena, llena de gracia (Lc 1,28), sin ningún rastro de egoísmo ni inclinación al pecado y con una libertad sin igual para amar a Dios y a todos los demás. En la concepción de María, Dios la dotó de las armas para destruir el reino de Satanás (Gen 3,15). La caridad de Cristo llenó a María desde el primer instante de su existencia, dentro del vientre de su madre.

Con estas palabras proclamó el Papa Pío IX el Dogma de la Inmaculada Concepción: Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, desde el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios Todopoderoso, en previsión de los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, fue preservada de toda mancha del pecado original, es doctrina revelada por Dios y por consiguiente debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles.

La buena noticia de la Inmaculada Concepción es que hay más amor en el alma inmaculada de María que mal en el mundo. En su Inmaculada Concepción, Dios dotó a María de la capacidad para dar su sí libremente a su plan de salvación en Cristo y para ayudarnos a nosotros, sus hijos, a decir también que .


Oración

Dios, Padre Todopoderoso, en el momento de nuestra concepción llamaste a cada uno de nosotros a la existencia con tu amor. Amaste a María asombrosamente en su Inmaculada Concepción, preservándola de heredar el pecado de Adán por los méritos anticipados del Salvador. La preparaste en su concepción para ser la Madre y compañera de tu Hijo y nuestra madre amorosa. Concede a toda persona una reverencia cada vez más honda hacia tu presencia y acción creadora en la concepción humana. Ayuda a todos a reconocer el mal que hay en el aborto y la anticoncepción, y todos los pecados que ofenden a nuestro Dios Creador. Que en el abrazo maternal de María, cada cristiano promueva el respeto y la veneración a la vida humana en todas sus etapas. Te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.


V. Oh María, sin pecado concebida
R. Ruega por nosotros que recurrimos a Ti.


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