Comunidades Madres Cristianas Santa Mónica (1): Perú

septiembre 26, 2013

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Virgen de la Expectación

Virgen de la Expectación

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COMUNIDAD MADRES CRISTIANAS SANTA MÓNICA EN PERÚ

La siguiente nota sobre las Madres Cristianas Santa Mónica en el Perú es la primera de una serie que proseguirá, Dios mediante.

La Asociación Madres Cristianas Santa Mónica fue instaurada en el Perú a finales del año 1997. Se abrieron Coros de Oración en los ministerios que la Orden de Agustinos Recoletos tiene en el Perú.

La acogida de las madres comprometidas en las parroquias fue casi entusiasta. La Asocación se fue difundiendo y entraron parroquias diocesanas motivadas por los párrocos que ven en este apostolado una ayuda para las madres.

La comunidad de Madres Cristianas no programa reuniones ni formación sistemática para sus integrantes, ya que la mayoría de madres asociadas pertenecen a grupos parroquiales.

Solo se motiva en ellas la oración en cadena pidiendo la fe de sus hijos. En Lima, sobre todo, la maternidad espiritual lleva consigo la oración por las vocaciones religiosas. Algunas pertenecen a la Obra de Becas y Vocaciones y colaboran con su aporte económico.

¿Cómo se desarrolla enn las parroquias la comunidad de las Madres Mónicas, tal como se las conoce entre nosotros?

Es importante la perseverancia en la oración personal: para que las madres no decaigan en su plegaria se empezó a celebrar la misa mensual cada 27 de mes, en honor a Santa Mónica. Y la invitación especial para el 27 de agosto, fiesta de la Patrona, se lleva a cabo en cada uno de nuestros ministerios.

Hablando específicamente de la parroquia Nuestra Señora de la Caridad, a esta misa del 27 de agosto acuden unas 100 madres, muchas de ellas acompañadas de sus esposos e hijos. A las misas mensuales acude un grupo más bien pequeño.

Se ha tratado de reunirlas en algunos meses del año, pero se presenta el problema de que muchas son muy mayores y les cuesta movilizarse a la parroquia.

Últimamente se pasó una carta a las coordinadoras de cada ministerio para que motiven a sus asociadas y se les sugirió formar pequeños equipos para visitar a estas madres, que apenas salen de casa, siquiera una vez al mes y rezar con ellas un rosario.

En la parroquia La Caridad se invitará a las madres a una reunión en el mes de noviembre para que el Padre Párroco escuche sus inquietudes y les hable sobre los fines de la comunidad.

En la parroquia Santa María Magdalena el Padre Asesor las reúne una vez al mes; acuden unas quince madres.

En Chiclayo el Padre Asesor las ha reinscrito y tienen una reunión mensual los días 27 de cada mes a la que acuden unas 30 madres.

Además de éstas, hay comunidades de Madres Mónicas en Santa Rita de Miraflores, en Chota y en Arequipa. En otra crónica daremos relación de las mismas.

En Lima, la parroquia Nuestra Señora de la Encarnación es pionera entre las diocesanas y el Párroco es el animador de las madres afiliadas. Hay una encargada parroquial con la que se mantiene contacto una vez al mes. Se celebra la misa mensual el último viernes de mes y el Párroco motiva a las madres en las misas dominicales.

Al día de hoy, en Perú, se han formado ya 937 coros (680 en Lima y 257 en provincias). Por lo general, las madres asociadas rezan con perseverancia, en algún momento del día que han elegido, pidiendo al Señor por la fe de sus hijos.

Desde la oficina de la Vicaría de Lima, se trata de mantener la comunicación con las responsables de los coros, pero en particular con las madres que viven en las zonas cercanas a la parroquia donde se encuentra establecida la Comunidad.

(Crónica redactada por la Sra. Ana María Vega, secretaria de la Vicaría y coordinadora de la Asociación en el Perú).

Entra aquí para conocer más: http://madresmonicasperu.blogspot.com.es/2008/09/comunidad-de-madres-cristianas-santa.html


El maná de cada día, 26.9.13

septiembre 26, 2013

Jueves de la 25ª semana del Tiempo Ordinario

Señor, danos un corazón puro para poder encontrarte



PRIMERA LECTURA: Ageo 1, 1-8

El año segundo del rey Darío, el mes sexto, el día primero, vino la palabra del Señor, por medio del profeta Ageo, a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judea, y a Josué, hijo de Josadak, sumo sacerdote:

«Así dice el Señor de los ejércitos: Este pueblo anda diciendo: “Todavía no es tiempo de reconstruir el templo.”»

La palabra del Señor vino por medio del profeta Ageo: «¿De modo que es tiempo de vivir en casas revestidas de madera, mientras el templo está en ruinas? Pues ahora –dice el Señor de los ejércitos– meditad vuestra situación:

sembrasteis mucho, y cosechasteis poco, comisteis sin saciaros, bebisteis sin apagar la sed, os vestisteis sin abrigaros, y el que trabaja a sueldo recibe la paga en bolsa rota.

Así dice el Señor: Meditad en vuestra situación: subid al monte, traed maderos, construid el templo, para que pueda complacerme y mostrar mi gloria –dice el Señor–.»


SALMO 149, 1-2.3-4.5-6a.9b

El Señor ama a su pueblo

Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras; porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas: con vítores a Dios en la boca; es un honor para todos sus fieles.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 14, 6

Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre si no es por Mí, dice el Señor.


EVANGELIO: Lucas 9, 7-9

En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

Herodes se decía: «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?» Y tenía ganas de ver a Jesús.
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QUERER VER A JESÚS

P. Francisco Fernández Carvajal/Homilética.org

Limpiar la mirada para contemplar a Jesús en medio de nuestros quehaceres normales.

En el Evangelio de la Misa, San Lucas nos dice que Herodes deseaba encontrar a Jesús: Et quaerebat videre eum, buscaba la manera de verle1. Le llegaban frecuentes noticias del Maestro y quería conocerlo.

Muchas de las personas que aparecen a lo largo del Evangelio muestran su interés por ver a Jesús. Los Magos se presentan en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?2.

Y declaran enseguida su propósito: vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle: su propósito es bien distinto del de Herodes. Le encontraron en el regazo de María.

En otra ocasión son unos gentiles llegados a Jerusalén los que se acercan a Felipe para decirle: Queremos ver a Jesús3.

Y en circunstancias bien diversas, la Virgen, acompañada de unos parientes, bajó desde Nazaret a Cafarnaún porque deseaba verle. Había tanta gente en la casa que hubieron de avisarle: Tu Madre y tus hermanos están fueran y quieren verte4.

¿Podremos imaginar el interés y el amor que movieron a María a encontrarse con su Hijo?

Contemplar a Jesús, conocerle, tratarle es también nuestro mayor deseo y nuestra mayor esperanza. Nada se puede comparar a este don.

Herodes, teniéndole tan cerca, no supo ver al Señor; incluso tuvo la oportunidad de poder ser enseñado por el Bautista –el que señalaba con el dedo al Mesías que había llegado ya– y, en vez de seguir sus enseñanzas, le mandó matar.

Ocurrió con Herodes como con aquellos fariseos a los que el Señor dirige la profecía de Isaías: Con el oído oiréis, pero no entenderéis, con la vista miraréis, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos y han cerrado sus ojos…5.

Por el contrario, los Apóstoles tuvieron la inmensa suerte de tener presente al Mesías, y con Él todo lo que podían desear. Bienaventurados, en cambio, vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen6, les dice el Maestro.

Los grandes Patriarcas y los mayores Profetas del Antiguo Testamento nada vieron en comparación a lo que ahora pueden contemplar sus discípulos. Moisés contempló la zarza ardiente como símbolo de Dios Vivo7.

Jacob, después de su lucha con aquel misterioso personaje, pudo decir: He visto cara a cara a Dios8; y lo mismo Gedeón: He visto cara a cara a Yahvé9… pero estas visiones eran oscuras y poco precisas en comparación con la claridad de aquellos que ven a Cristo cara a cara. Pues en verdad os digo que muchos profetas y justos ansiaron ver lo que vosotros estáis viendo…10.

La gloria de Esteban –el primero que dio su vida por el Maestro– consistirá precisamente en eso: en ver los Cielos abiertos y a Jesús sentado a la derecha del Padre11.

Jesús vive y está muy cerca de nuestros quehaceres normales. Hemos de purificar nuestra mirada para contemplarlo. Su rostro amable será siempre el principal motivo para ser fieles en los momentos difíciles y en las tareas de cada día.

Le diremos muchas veces, con palabras de los Salmos: Vultum tuum, Domine, requiram…12, buscaré, Señor, tu rostro… siempre y en todas las cosas.

1 Lc 9, 7-9. — 2 Mt 2, 3. — 3 Jn 12, 21. — 4 Lc 8, 20. — 5 Mt 13, 14-15. — 6 Mt 13, 16. — 7 Cfr. Ex 3, 2. — 8 Gen 32, 31. — 9 Jue 6, 22. — 10 Mt 13, 17. — 11 Hech 7, 55. — 12 Sal 26, 8.


No hay motivo para asustarse por lo que ha dicho el Papa

septiembre 25, 2013

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William Do     : Tras declaraciones del Papa, lo felicita.

William Donohue: Felicita al Papa tras declaraciones, por su franqueza.

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Líder católico en EEUU: No te asustes con lo que dice el Papa Francisco

William Donohue

ATLANTA, 23 Sep. 13 / 06:15 am (ACI/EWTN Noticias).- El presidente de la Liga Católica de Derechos Civiles y Religiosos de Estados Unidos, William Donohue, pidió a los católicos no asustarse “con lo que dice el Papa Francisco”, tras su reciente entrevista con la revista jesuita Civiltà Cattolica, pues el Santo Padre “no está a punto de darle la vuelta y poner del revés a la Iglesia Católica. Decir esto es una locura”.

El texto de la entrevista ha sido manipulado por diversos medios de comunicación intentando presentar al Santo Padre como opuesto a la lucha pro-vida y pro-familia, concretamente en los temas del aborto y la homosexualidad, generando confusión tanto en católicos como en no católicos.

En una columna de opinión publicada por CNN, Donohue señaló que “nunca en mi vida he visto a un Papa que haya tenido tanto éxito tan rápidamente en hacer que tanto los católicos como los no católicos hiperventilen como lo ha hecho el Papa Francisco. En efecto, algunos están por saltar del graderío. Todos necesitan tranquilizarse”.

El líder católico estadounidense indicó que el Santo Padre “es maravillosamente franco; esto es lo que lo que lo hace verdaderamente entrañable. También es provocativo en el mejor sentido de la palabra. Busca retarnos y sacarnos de nuestra zona de confort”.

Para Donohue, refiriéndose a las manipulaciones que han sufrido las declaraciones del Santo Padre a manos de la prensa secular, “no hay nada nuevo en que se destroce, fuera de contexto, lo que una persona famosa ha dicho; esto es exactamente lo que ocurre actualmente con el Papa Francisco”.

“La alerta de últimas noticias del New York Times dice ‘El Papa culpa directamente a la Iglesia por su obsesión con la comunidad gay y el aborto’”, recordó, indicando que “en la alerta del Times se lee que el Papa discute cómo la ‘Iglesia Católica Romana se ha ‘obsesionado’ cada vez más en su predicación sobre el aborto, el matrimonio homosexual y la contracepción” y que también ha recibido críticas por hacerlo’”.

“También lo cita diciendo que la Iglesia Católica debería ser ‘un hogar para todos’ y no una ‘pequeña capilla’ que se ‘enfoca en la doctrina, ortodoxia y una limitada agenda de enseñanzas morales’”.

El presidente de la Liga Católica de Derechos Civiles y Religiosos señaló que “en cuanto a las declaraciones del Papa acerca del aborto y del matrimonio homosexual, lo que dijo es: ‘No podemos insistir únicamente en los asuntos relacionados con el aborto, matrimonio homosexual y el uso de métodos anticonceptivos. Esto no es posible’. También dijo, ‘cuando hablamos de estos asuntos, tenemos que hablar de ellos dentro de un contexto’. Lo que el Papa dijo tiene mucho sentido común”.

“Por ejemplo, cuando me convertí en presidente de la Liga Católica hace 20 años, visité las fraternidades en la nación y descubrí que muchas eran entidades con un solo tema”, recordó Donohue, señalando que “algunas se enfocaban exclusivamente en el aborto; otras estaban obsesionadas con la homosexualidad: y otras demandaban que nos concentráramos únicamente en la ética médica”.

“Yo compartía muchas de sus preocupaciones, pero también les dije que estamos en una organización en contra de la difamación y que no nos deberíamos preocupar por otras cosas, no importaba cuán nobles sean”.

Para el líder católico, “el Papa tiene razón en cuanto a que los católicos con un solo tema deben salir de sus preocupaciones inmediatas”.

“No dijo que deberíamos evitar abordar el aborto o la homosexualidad; simplemente dijo que no podemos dejarnos absorber por estos temas. O por cualquier otro”.

Donohue además tildó de “inexacto” un artículo de Laurie Goodstein en el New York Times, en el que la periodista aseguró que los Obispos de Estados Unidos sentirán el efecto de los comentarios del Papa, pues hacen ver que “la prioridad más alta de su política pública es combatir el aborto, el matrimonio homosexual y la anticoncepción”.

El presidente de la Liga Católica de Derechos Civiles y Religiosos subrayó que “no son los obispos quienes han hecho que estos temas sean prioritarios, ha sido la administración de Obama”.

“Sería más exacto decir que el Papa criticaría a los obispos si estos no resistieran la usurpación del estado en el derecho a la libertad de religión de los católicos”, aseguró.

Donohue dijo que “sin lugar a dudas, el Papa Francisco rechaza el aborto y el matrimonio homosexual. En otras partes ha dicho: ‘El problema moral del aborto tiene una naturaleza prerreligiosa porque el código genético de la persona ya se encuentra presente al momento de la concepción. Ya existe el ser humano’”.

De manera similar, señaló Donohue, el Papa “habla sobre su oposición al matrimonio homosexual que ‘no se basa en la religión, sino más bien en antropología’”.

“El Papa Francisco quiere que nos opongamos al aborto. También quiere que nos acerquemos a aquellas mujeres que están considerando hacerse uno, y que ayudemos a quienes ya lo han tenido a hacer las paces con Dios (es por esto que la Iglesia Católica tiene el Proyecto Raquel)”.

El líder católico remarcó que el Santo Padre “quiere que nos opongamos al matrimonio del mismo sexo. También quiere que no rechacemos a las lesbianas y a los homosexuales porque lo sean. Esta es una sana enseñanza católica”.

“Enhorabuena al Papa Francisco”, concluyó.

Para leer la entrevista completa del Papa ingrese a: http://www.aciprensa.com/noticias/lea-aqui-el-texto-completo-de-la-entrevista-del-papa-francisco-70263/#.UjyXJsYaiHg


El maná de cada día, 25.9.13

septiembre 25, 2013

Miércoles de la 25ª semana del Tiempo Ordinario

Sin alforja, sin bastón, sin pan

Sin alforja, sin bastón, sin dinero ni túnica de repuesto



PRIMERA LECTURA: Esdras 9, 5-9

Yo, Esdras, al llegar la hora de la oblación de la tarde, acabé mi penitencia y, con el vestido y el manto rasgados, me arrodillé y alcé as manos al Señor, mi Dios, diciendo:

«Dios mío, de pura vergüenza no me atrevo a levantar el rostro hacia ti, porque nuestros delitos sobrepasan nuestra cabeza, y nuestra culpa llega al cielo.

Desde los tiempos de nuestros padres hasta hoy hemos sido reos de grandes culpas y, por nuestros delitos, nosotros con nuestros reyes sacerdotes hemos sido entregados a reyes extranjeros, a la espada, al destierro, al saqueo y a la ignominia, que es la situación actual.

Pero ahora el Señor, nuestro Dios, nos ha concedido un momento de gracia, dejándonos un resto y una estaca en su lugar santo, dando luz a nuestros ojos y concediéndonos respiro en nuestra esclavitud.

Porque éramos esclavos, pero nuestro Dios no nos abandonó en nuestra esclavitud; nos granjeó el favor de los reyes de Persia, nos dio respiro para levantar el templo de nuestro Dios y restaurar sus ruinas y nos dio una tapia en Judá y Jerusalén.»


SALMO: Tb 13,2.3-4.6

Bendito sea Dios, que vive eternamente.

Él azota y se compadece, hunde hasta el abismo y saca de él, y no hay quien escape de su mano.

Dadle gracias, israelitas, ante los gentiles, porque él nos dispersó entre ellos. Proclamad allí su grandeza, ensalzadlo ante todos los vivientes: que él es nuestro Dios y Señor, nuestro padre por todos los siglos.

Veréis lo que hará con vosotros, le daréis gracias a boca llena, bendeciréis al Señor de la justicia y ensalzaréis al rey de los siglos.

Yo le doy gracias en mi cautiverio, anuncio su grandeza y su poder a un pueblo pecador.

Convertíos, pecadores, obrad rectamente en su presencia: quizás os mostrará benevolencia y tendrá compasión.


Aclamación antes del Evangelio: Mc 1, 15

Está cerca el reino de Dios -dice el Señor-: convertíos y creed en el Evangelio.


EVANGELIO: Lucas 9, 1-6

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.

Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»

Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes.


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SIN ALFORJA, SIN BASTÓN Y SIN PAN

Cuando Lucas narra la misión de los Doce insiste en un detalle importante: el Señor les mandó a anunciar el Reino de Dios sin más provisión que su autoridad y su poder sobre todos los demonios.

Y les mandó que no llevaran nada más para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni siquiera una túnica de repuesto. Debía bastarles ese poder y autoridad que habían recibido de Cristo, debían fiarse de El y no de su bastón, de sus provisiones, de su dinero o de su túnica.

No niega el Señor el valor y la necesidad de los medios humanos. Enseña, más bien, que esos medios se quedan muy cortos y limitados cuando se trata de las cosas del Reino y de la expulsión de los demonios.

No son suficientes; es más, pueden mostrarse innecesarios y hasta inútiles frente a los planes y modos de hacer de Dios, que Él suele realizar a su modo y no al nuestro.

Esta es la libertad interior que requiere nuestro apostolado para que sea realmente una obra de Dios y no una cosa nuestra.

Si Cristo hubiera programado y planificado la redención del hombre al modo humano con toda seguridad que no habría muerto en la cruz ni habría elegido el camino de la humillación y del dolor.

No te fíes de tus planes apostólicos, de tus cualidades, de tus dotes y recursos, de tus estrategias y gestiones, cuando se trata de las cosas de Dios. Es verdad que Él cuenta contigo, como quiso contar con los apóstoles.

Pero para una misión sobrenatural has de trabajar, sobre todo, con medios sobrenaturales: la oración, la eficacia de la Palabra de Dios, la gracia que te llega por los sacramentos, la comunión con la Iglesia y mucha confianza en que las cosas de Dios no se resuelven con regla y compás.

Lañas diarias en www.mater-dei.es


El revuelo mediático por las declaraciones del Papa Francisco al P. Spadaro

septiembre 24, 2013

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Revuelo mediático por las declaraciones del Papa Francisco

Revuelo mediático por las declaraciones del Papa Francisco

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Tras sus declaraciones, y antes y después, con el Papa, sumario Ecclesia

 Editorial de Ecclesia

Con una extraordinaria difusión y hasta un inmenso revuelo, han sido acogidas las declaraciones del Papa Francisco a diecisiete revistas de la Compañía de Jesús (páginas 34 y 35). La gran mayoría de la opinión pública y de la comunidad católica las han recibido con satisfacción y esperanza.

Pero sería absurdo negar que en otros sectores eclesiales ha cundido el desconcierto, la preocupación y hasta la crítica. Estas declaraciones del Santo Padre, que son muy notables y significativas, no son, con todo, nuevas, ni tan sorprendentes e inesperadas.

Buena parte de sus respuestas son reiteración y ampliación a lo que ya dijo a los periodistas en el avión de regreso de la JMJ 2013 Río. Y otra buena parte, las hemos podido ver, conocer e intuir ya siguiendo de cerca su ministerio papal.

Y ello sin minusvalorar el alcance de esta última entrevista y  las claves y  pistas de futuro inmediato que de ella se derivan.

Asimismo es importante subrayar, desde la fidelidad a la letra y al espíritu de la entrevista, que Francisco en absoluto cuestiona la validez de la doctrina de la Iglesia sobre el aborto, el matrimonio, la sexualidad o el sacerdocio ministerial y la mujer.

Francisco no ha dicho que no se hable nunca del aborto, sino que no se hable siempre… Francisco no ha dicho que el sacerdocio ministerial se ha de abrir a las mujeres, sino que hay que contar más con ellas para la toma de decisiones, que es preciso elaborar una teología de la mujer, que se ha de reflexionar sobre su papel y potenciarlo.

Francisco no ha dicho sí al divorcio, ni que los divorciados que han contraído nuevas nupcias puedan recibir la comunión, sino que hay que acompañarlos, escucharlos, integrarlos y repensar la pastoral del matrimonio y las mismas causas y procesos de validez o nulidad matrimonial.

Francisco, que ha dicho, en contexto suficientemente explicado y bien inteligible, que jamás fue de derechas, tampoco ha dicho que sea de izquierdas o de centro… Y así sucesivamente.

Las claves correctas, a nuestro juicio, para la lectura de las declaraciones se sitúan, pues, no en presuntos anuncios de novedades en lo dogmático, sino en la espiritualidad y en la pastoral, en el discernimiento y en la conversión pastoral.

Un discernimiento en orden a la misión, la verdadera y más acuciante preocupación del Papa, una misión que solo será fructífera desde la conversión pastoral (ECCLESIA, números 3.688/89, página 5).

Desde estos principios, las declaraciones de Francisco hay que recibirlas gozosamente como un nuevo y elocuente testimonio de la calidad de su humanidad, de la hondura de su espiritualidad y de la sagacidad de su corazón de pastor.

De ellas se deduce su gran libertad de espíritu, su radicalidad evangélica y su apuesta por una profunda renovación. La renovación que el Papa quiere -y que él, en primera persona, practica con el ejemplo- es, sí, la conversión pastoral y la reforma, en primer lugar, de las actitudes.

Es consciente de que la sociedad se halla no en una época de cambios, sino en un cambio de época y que ello requiere una Iglesia más fresca, más cercana, más colegial, más humilde, más abierta,  en suma, al soplo del Espíritu y de los signos de los tiempos.

Una Iglesia que busque caminos nuevos, sin que esto, en absoluto, signifique hacer “borrón y cuenta nueva” con el pasado; una Iglesia cuyo único Señor sea Jesucristo y no los poderes, los modos y las ideologías del mundo.

Francisco no va contra nadie, ni contra nada. No es hombre ni pastor de rupturas ni de disensos, sino de comunión y de inclusión. Reclama el primado de la misericordia. Quiere una Iglesia servidora, misionera y samaritana.

Y pide un renovado esfuerzo, valeroso y audaz, para proponer el Evangelio en positivo, con un lenguaje de palabras, de obras y de gestos asequible y comprensible, avalado por la autenticidad de una vida según el Evangelio.

Y ante todo ello, ¿cómo no dejarnos interpelar? ¿Cómo cerrarnos a lo que de gracia, y de profecía tienen sus palabras? ¿Cómo dejar que sean otros quienes pretendan apropiarse de su figura y de su mensaje y manipularlos?

No podemos, ni por asomo, tener miedo o recelo al Papa. Jamás. Y menos aún si somos de “casa”… Él es Pedro y no unos u otros.

http://www.revistaecclesia.com/tras-sus-declaraciones-y-antes-y-despues-con-el-papa-sumario-ecclesia/


El maná de cada día, 24.9.13

septiembre 24, 2013

Martes de la 25ª semana de Tiempo Ordinario

Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte

Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte



PRIMERA LECTURA: Esdras 6, 7-8. 12b. 14-20

En aquellos días, el rey Darlo escribió a los gobernantes de Transeufratina:

«Permitid al gobernador y al senado de Judá que trabajen reconstruyendo el templo de Dios en su antiguo sitio. En cuanto al senado de Judá y a la construcción del templo de Dios, os ordeno que se paguen a esos hombres todos los gastos puntualmente y sin interrupción, utilizando los fondos reales de los impuestos de Transeufratina.

La orden es mía, y quiero que se cumpla a la letra. Darío.»

De este modo, el senado de Judá adelantó mucho la construcción, cumpliendo las instrucciones de los profetas Ageo y Zacarías, hijo de Idó, hasta que por fin la terminaron, conforme a lo mandado por el Dios de Israel y por Ciro, Darlo y Artajerjes, reyes de Persia.

El templo se terminó el día tres del mes de Adar, el año sexto del reinado de Darío.

Los israelitas, sacerdotes, levitas y el resto de los deportados, celebraron con júbilo la dedicación del templo, ofreciendo con este motivo cien toros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos y doce machos cabrios, uno por tribu, como sacrificio expiatorio por todo Israel.

El culto del templo de Jerusalén se lo encomendaron a los sacerdotes, por grupos, y a los levitas, por clases, como manda la ley de Moisés.

Los deportados celebraron la Pascua el día catorce del mes primero; como los levitas se habían purificado, junto con los sacerdotes, estaban puros e inmolaron la víctima pascual para todos los deportados, para los sacerdotes, sus hermanos, y para ellos mismos.


SALMO 121, 1-2. 3-4a. 4b-5

Vamos alegres a la casa del Señor.

¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor,

Según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David.


Aclamación antes del Evangelio: Lc 11, 28

Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.


EVANGELIO: Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.

Entonces le avisaron: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.»

Él les contestó: «Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.»


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EL SILENCIO DE MARÍA

P. Francisco Fernández Carvajal/Homilética.org

— La Virgen ponderaba en su corazón los acontecimientos de su vida.

— Silencio de María en los tres años de la vida pública de Jesús.

— El recogimiento interior del cristiano.


I. Muchas veces hemos deseado que los Evangelistas narraran más sucesos y palabras de Santa María. El amor nos hace desear haber tenido más noticias de Nuestra Madre del Cielo.

Sin embargo, Dios se encargó de dar a conocer todo lo necesario, tanto durante la vida de Nuestra Señora aquí en la tierra, como ahora, después de veinte siglos, a través del Magisterio de la Iglesia cuando, con la asistencia del Espíritu Santo, desarrolla y explicita los datos revelados.

Poco tiempo después de la Anunciación, aunque la Virgen no comunicó nada a Isabel, esta penetró en el misterio de su prima por revelación divina. Tampoco Nuestra Señora manifestó suceso alguno a José, y un ángel le informó en sueños sobre la grandeza de la misión de la que ya era su esposa.

En el nacimiento del Mesías también María guardó silencio, pero los pastores fueron informados puntualmente del acontecimiento más grande de la humanidad, y estos comunicaron a sus amigos y conocidos la gran noticia. Y todos los que les escucharon se maravillaron de cuanto los pastores les habían dicho1.

Nada dijeron María y José a Simeón y a Ana, la profetisa, cuando como un joven matrimonio más subieron al Templo para presentar al Niño. Y en Egipto primero y luego en Nazaret, a nadie habló María del misterio divino que llenaba su vida. Nada comentó con sus parientes y vecinos. Se limitó a guardar estas cosas ponderándolas en su corazón2.

El silencio de María dio lugar a que Natanael se equivocara en el comentario que le hizo a Felipe sobre aquella pequeña ciudad fronteriza con Caná, su tierra: ¿De Nazaret puede salir algo bueno?3.

«La Virgen no buscaba, como tú y como yo, la gloria que los hombres se dan unos a otros. Le basta saber que Dios lo sabe todo. Y que no necesita pregoneros para anunciar a los hombres sus prodigios.

Que, cuando Él quiere, ya los cielos refieren su gloria y el firmamento anuncia las obras de sus manos; un día trasmite al otro su palabra y una noche a la siguiente sus noticias (Sal 18, 1-2). Él sabe hacer de sus vientos, mensajeros; y del fuego abrasador, embajadores (Sal 104, 4)»4.

«Es tan hermosa la Madre en el perenne recogimiento con que el Evangelio nos la muestra…: ¡Conservaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón! Aquel silencio pleno tiene su encanto para la persona que am a»5.

Allí, en la intimidad de su alma, Nuestra Señora fue penetrando más y más en el misterio que le había sido revelado.

María, Maestra de oración, nos enseña a descubrir a Dios, ¡tan cercano a nuestras vidas!, en el silencio y en la paz de nuestros corazones, pues «solo a quien pondera con espíritu cristiano las cosas en su corazón le es dado descubrir la inmensa riqueza del mundo interior, del mundo de la gracia: de ese tesoro escondido que está dentro de nosotros (…). Fue la ponderación de las cosas en el corazón lo que hizo que, al compás del tiempo, fuera creciendo la Virgen María en la comprensión del misterio, en santidad, en unión con Dios»6.

También a nosotros nos pide el Señor ese recogimiento interior donde guardar tantos encuentros con el Maestro, preservarlos en la intimidad de miradas indiscretas o vacías, guardarlos para tratar de ellos a solas «con quien sabemos nos ama»7.

II. «La Anunciación representa el momento culminante de la fe de María a la espera de Cristo, pero es además el punto de partida de donde se inicia todo su camino hacia Dios, todo su camino de fe»8.

Esta fe fue creciendo de plenitud en plenitud, pues Nuestra Señora no lo comprendió todo al mismo tiempo en sus múltiples manifestaciones.

Quizá con el paso de los días sonreiría ante el recuerdo de su sorpresa al formular al ángel la pregunta sobre la guarda de su virginidad, o al interrogar a Jesús hallado en el Templo, como si no hubiera tenido sobradas razones para actuar así y no se debiera primero a su Padre… Podía extrañarse ahora de no haber comprendido entonces lo que ya se le manifestaba9.

El recogimiento de María –donde Ella penetra en los misterios divinos acerca de su Hijo– es paralelo al de su discreción, «pues es condición indispensable para que las cosas puedan guardarse en el interior, y ponderarlas luego en el corazón, que haya silencio.

El silencio es el clima que hace posible la profundidad del pensamiento. El mucho hablar disipa el corazón y este pierde cuanto de valioso guarda en su interior; es entonces como un frasco de esencia que, por estar destapado, pierde el perfume, quedando en él solo agua y apenas un tenue aroma que recuerda el precioso contenido que alguna vez tuvo»10.

La Virgen también guardó un discreto silencio durante los tres años de vida pública de Jesús. La marcha de su Hijo, el entusiasmo de las multitudes, los milagros, no cambiaron su actitud. Solo su corazón experimentó la ausencia de Jesús. Incluso cuando los Evangelistas hablan de las mujeres que acompañaban al Maestro y le servían con sus bienes11 nada dicen de María, que con toda probabilidad permaneció en Nazaret.

Parece normal que la Virgen se acercara en alguna ocasión para ver a su Hijo, oírle, hablar con Él… El Evangelio de la Misa12 narra una de estas ocasiones. Vino a verle su Madre y algunos parientes y, al llegar a la puerta de la casa, no pudieron entrar por el gran número de gente que se agolpaba alrededor de su Hijo.

Le avisaron a Jesús que su Madre estaba fuera y que deseaba verle. Entonces, según indica San Mateo, Jesús extendió la mano sobre los discípulos13; San Marcos14 señala que Jesús, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, respondió: Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios y la cumplen.

La Virgen no se desconcertó por la respuesta. Ella comprendió que era la mejor alabanza que podía dirigirle su Hijo. Su vida de fe y de oración le llevó a entender que su Hijo se refería muy particularmente a Ella, pues nadie estuvo jamás más unido a Jesús que su Madre. Nadie cumplió con tanto amor la voluntad del Padre.

La Iglesia nos recuerda que la Santísima Virgen «acogió las palabras con las que el Hijo, exaltando el Reino por encima de las condiciones y lazos de la carne y de la sangre, proclamó bienaventurados a los que escuchan y guardan la palabra de Dios, como Ella lo hacía fielmente»15.

María es más amada por Jesús a causa de los lazos creados en ambos por la gracia que en razón de la generación natural, que hizo de Ella su Madre en el orden humano. María también guardó silencio en aquella ocasión, a nadie explicó que las palabras del Maestro estaban especialmente destinadas a Ella. Después, quizá a los pocos minutos, la Madre se encontró con su Hijo y le agradeció tan extraordinaria alabanza.

Jesús se dirige a nosotros de muchas maneras, pero solo entenderemos su lenguaje en un clima habitual de recogimiento, de guarda de los sentidos, de oración, de paciente espera.

Porque el cristiano, como el poeta, el escritor y el artista, ha de saber aquietar «la impaciencia y el temor al paso del tiempo. Aprender –con dolor, quizá– que solamente cuando la semilla escondida en tierra ha germinado y prendido y tiene numerosas raíces, entonces brota una pequeña planta. Y al oír que preguntan sonrientes: ¿y eso es todo?, hay que decir que sí, y estar convencido de que solo si está bien radicada, la planta irá creciendo, hasta que ya árbol muestre con sus ramas –según se creía en antiguas épocas– la extensión de su profundidad»16.

III. El silencio interior, el recogimiento que debe tener el cristiano es plenamente compatible con el trabajo, la actividad social y el tráfago que muchas veces trae la vida, pues «los hijos de Dios hemos de ser contemplativos: personas que, en medio del fragor de la muchedumbre, sabemos encontrar el silencio del alma en coloquio permanente con el Señor: y mirarle como se mira a un Padre, como se mira a un Amigo, al que se quiere con locura»17.

La misma vida humana, si no está dominada por la frivolidad, por la vanidad o por la sensualidad, tiene siempre una dimensión profunda, íntima, un cierto recogimiento que tiene su pleno sentido en Dios. Es ahí donde conocemos la verdad acerca de los acontecimientos y el valor de las cosas.

Recogerse –«juntar lo separado», restablecer el orden perdido– consiste, en buena parte, en evitar la dispersión de los sentidos y potencias, en buscar a Dios en el silencio del corazón, que da sentido a todo el acontecer diario.

El recogimiento es patrimonio de todos los fieles que buscan con empeño al Señor. Sin esta lucha decidida, no sería posible –contando siempre con la ayuda de la gracia– este silencio interior en medio del ruido de la calle, ni tampoco en la mayor de las soledades.

Para tener a Dios con nosotros en cualquier circunstancia, y nosotros estar metidos en Él mientras trabajamos o descansamos, nos serán de gran ayuda –quizá imprescindibles– esos ratos que dedicamos especialmente al Señor, como este en el que procuramos estar en su presencia, hablarle, pedirle…

«Procura lograr diariamente unos minutos de esa bendita soledad que tanta falta hace para tener en marcha la vida interior»18.

Y junto a la oración, el hábito de mortificación en todo aquello que separa de Dios y también en cosas de suyo lícitas, de las que nos privamos para ofrecerlas al Señor.

En un mundo de tantos reclamos externos necesitamos «esta estima por el silencio, esa admirable e indispensable condición de nuestro espíritu, asaltado por tantos clamores (…).

Oh silencio de Nazaret, enséñanos el recogimiento, la interioridad, la disponibilidad para escuchar las buenas inspiraciones y las palabras de los verdaderos maestros. Enséñanos la necesidad y el valor de la preparación del estudio, de la meditación, de la vida personal e interior, de la plegaria secreta que solo Dios ve»19.

De la Virgen Nuestra Señora aprendemos a estimar cada día más ese silencio del corazón que no es vacío sino riqueza interior, y que, lejos de separarnos de los demás, nos acerca más a ellos, a sus inquietudes y necesidades.

1 Lc 2, 18. — 2 Lc 2, 51.  3 Jn 1, 46. — 4 S. Muñoz Iglesias, El Evangelio de María, Palabra, Madrid 1973, pp. 27-28. —5 Ch. Lubich, Meditaciones, Ciudad Nueva, Madrid 1989, p. 14. — 6 F. Suárez, La Virgen Nuestra Señora, Rialp, 17ª ed., Madrid 1984, p. 198. — 7 Santa Teresa, Vida, 8, 2. — 8 Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, 25-III-1987, 14. — 9 Cfr. J. Guitton, La Virgen María, Rialp, 2ª ed., Madrid 1964, p. 109. — 10 F. Suárez, o. c., pp. 200-201. — 11 Cfr. Lc 81 2-3. — 12 Lc 8, 19-21. — 13 Mt 12, 49. — 14 Mc 3, 34. — 15 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 58. — 16 F. Delclaux, El silencio creador, Rialp, Madrid 1969, p. 15. — 17 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 738. — 18 ídem, Camino, n. 304. — 19 Pablo VI, Alocución en Nazareth, 5-I-1964.


Evangelizar versus santificar

septiembre 23, 2013

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El Espíritu hace nuevas todas las cosas, renueva la Iglesia

El Espíritu hace nuevas todas las cosas, renueva la Iglesia

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¿Evangelizar o santificar en nuestros días?

José Alberto Barrera Marchessi

Me lo contaba un vicario con el que me reuní hace poco, el cual propuso a un cura, con bastantes años ya, entrar en la dinámica de la Nueva Evangelización.

El sacerdote objetó que a él le habían educado para santificar, no para evangelizar, por lo que no se sentía preparado para los nuevos retos que le planteaban.

Qué gran clave explicativa para entender muchas de las resistencias e incomprensiones que encontramos a la hora de emprender la Nueva Evangelización, así como para juzgar si algunas experiencias evangelizadoras corresponden con lo que se necesita y no con el modelo anterior.

Para cualquier persona educada en el modelo de Iglesia del que venimos, santificar todo es la prioridad absoluta. Es lo que ha aprendido y mamado desde su tierna infancia espiritual.

Es lo que consiguió la catequesis que recibió: prepararle para recibir la gracia santificadora a través de los sacramentos dispensados por una Iglesia que santifica el mundo con su acción. Es lo que le enseñaron a hacer en el seminario y lo que aprendió en el noviciado.

Desde este modelo de santificar se entiende toda una eclesiología y una pastoral: cómo se configuran los sacerdotes y los laicos, cómo se ponen todas las fuerzas en multiplicar eucaristías así como en dispensar sacramentos y cómo el éxito de la Iglesia se mide en las estadísticas de cuantos reciben los mismos.

Es un modelo legítimo, que responde a una situación social, la que monseñor Dominique Rey denomina “régimen de cristiandad” que entronca directamente con esa Europa cristiana que se denominaba Christianitas en el medievo, de cuya génesis y desarrollo somos hijos.

Cuando a una persona que ha nacido y se ha desarrollado en este modelo se le explican las claves de la Nueva Evangelización puede que se sienta desconcertada ante el radical cambio de paradigma que supone la misma.

De hecho yo ya he oído en una presentación de unas Jornadas Diocesanas de Nueva Evangelización cómo un sacerdote anciano declaraba estupefacto: “¿entonces llevo cuarenta años perdiendo el tiempo?”

La respuesta por supuesto es que no, que lo andado y santificado es perfectamente válido, sólo que nos ha tocado vivir un cambio de paradigma que de alguna manera ha pillado a muchos en la Iglesia con el paso cambiado.

Mientras la Iglesia digería el Concilio y Juan Pablo II lanzaba la Nueva Evangelización, la realidad es que las cosas no cambiaban porque se seguía en el mismo modelo de pastoral principalmente santificadora.

A juzgar por las estadísticas de abandono de la práctica religiosa, esta forma de actuar no ha sido muy eficaz y no lo ha sido porque constitutivamente no podía serlo para una sociedad cuyo paradigma estaba cambiando.

Permítanme un ejemplo. Los niños cuando son bebés necesitan leche, la cual contiene todo lo que necesitan para crecer, y de hecho así lo hacen cuando la toman. Con razón la leche es el alimento más completo que existe. Pero llega un punto en que no basta, los bebés pasan a ser niños y quieren otra comida. Primero papilla, luego alimentos más complejos, y así hasta llegar a alimentarse de la misma manera que hacen los adultos.

Si por lo que sea mantenemos a un niño a base de leche, pasados unos años, no podrá crecer ni desarrollarse convenientemente. Más aún, puede incluso que desarrolle una aversión a la leche que puede llegar a la intolerancia y se ponga en riesgo su vida aun cuando no hay nada de malo en la leche.

Simplemente los adultos no toman leche, por lo menos no como alimento principal y único, porque no corresponde a su necesidad para el momento biológico del desarrollo y la madurez.

El hecho paradójico es que la leche ahorra tiempo y esfuerzo, tanto a la madre como a la digestión de quien la toma. Pasar a una dieta de adulto conlleva la necesidad de la variedad (somos omnívoros) y la necesidad de la digestión compleja. Hay que cazar, cultivar, cocinar, masticar, digerir…todo un lío comparado con lo fácil que es tomar simplemente la leche materna.

Permítanme el símil, pues de alguna manera la Iglesia como buena madre ha estado alimentando a sus hijos para que crecieran con un alimento completo y perfecto… sólo que ha llegado la siguiente fase de crecimiento y este alimento, por santificador que sea, no basta.

Resulta que esta leche espiritual de la santificación no hace crecer las parroquias y curiosamente está consiguiendo desarrollar una intolerancia en una sociedad que se cansa de que en la Iglesia la traten como un niño que no pasa de bebé en la fe.

Pero ojo, esta leche antes sí que hacía crecer parroquias y mantenía estadísticas, por lo que mucha gente pensará que para recuperarnos de una situación de secularización y abandono masivo de la Iglesia tenemos que volver a la vieja fórmula del biberón con el que crecimos, sin darse cuenta de que el problema es que el paradigma ha cambiado.

Es por eso por lo que en el Sínodo de la Nueva Evangelización hemos oído intervenciones tipo: la Nueva Evangelización pasa por confesar mucho, dar muchas misas y tener las parroquias abiertas todo el día para santificar a los fieles.

Pero el problema es mucho más complejo que volver al biberón que nos trajo a donde estamos. Así que, ¿puede haber algo más allá de la santificación?
La respuesta no es una contraposición, y al decir que estriba en pasar a un modelo de evangelización por oposición a un modelo de santificación no quiero hacer de menos a esta última.

Pero un modelo de pastoral de evangelización tiene unas características muy diferentes que se adaptan a una realidad, la increencia o falta de práctica religiosa, que es la de la inmensa mayoría de nuestros contemporáneos.

Una pastoral de evangelización integral no consiste simplemente en coger el megáfono o en salir a la calle a buscar ovejas perdidas para llevarlas a la parroquia a santificarlas delante del sacramento.

Pensar que eso basta es como querer alimentar a un adulto desnutrido a base de leche. Le servirá por un tiempo y para salir del paso pero, a la larga, de eso no se alimentará.

Si profundizamos en ella, una pastoral de Nueva Evangelización consiste en redescubrir el fundamento de las comunidades cristianas y del hecho cristiano, para así construir comunidades en torno a este hecho.

Este hecho no es otro que el encuentro con la persona de Jesucristo, salvador y redentor personal, tuyo y mío. Es un modelo que empieza por Jesucristo, no por la Iglesia ni por el Credo, como  nuestro papa emérito enseñó en el último año de su pontificado.

Es un modelo que parte del Primer Anuncio y la experiencia de Pentecostés, pero que lleva a un catecumenado más parecido al de la Iglesia primitiva que a los itinerarios de catequesis santificadora en los que nos hemos formado.

Es un modelo de Iglesia que crea comunidades verdaderas, en la que ingresan conversos que se convierten en catecúmenos, donde se cuida la experiencia comunitaria tanto como la individual sin apelaciones absolutizantes a la objetividad del misterio y la piedad individualista.

Es al fin y al cabo un abanico de oportunidades donde podemos aunar tradición y aggiornamento para encontrar cauces y expresiones para transmitir la actualidad del Evangelio en los códigos culturales de la sociedad del siglo XXI.

Si lo pensamos bien la evangelización entendida como Primer Anuncio sólo es la punta de lanza de la conversión de paradigma eclesial que debe venir para poder salir de la crisis.

Pero la Evangelización en su totalidad, con todas sus fases, es la labor de una vida en torno a la cual se construyó el edificio de la Iglesia, basada y fundamentada en la primera predicación de los apóstoles así como la comunión posterior a la escucha del mensaje que se dio con ellos.

¿Acaso es diferente del modelo de santificación? En realidad no, si recorremos este camino empezando por la evangelización, llegaremos de nuevo a la christianitas y a un modelo de santificación en el que no haga falta poner toda la carne en el asador del primer anuncio y el crecimiento de comunidades.

Pero en este momento concreto la santificación es un techo de un edificio en teoría construido pero en la práctica derruido, por lo que no se sostiene ella sola ahí arriba.

Hace falta volver al fundamento de la Iglesia, a la gracia bautismal primera de la que se derivan las demás, a la alegría y el frescor de Pentecostés y a la iglesia de los Hechos de los Apóstoles en torno a los obispos.

La situación así planteada es fascinante, y una gran llamada a la esperanza en la acción de Dios y la providencia divina, las cuales por fuerza nos tienen que purgar de muchas cosas accesorias que se han pegado al casco de la nave.

¿Son, pues, evangelizar o santificar un dilema para el cristiano de hoy en día?
No debiera serlo, pero a mi entender, necesitamos un gran énfasis en la evangelización que necesariamente hará que mengüe la santificación al menos en un primer momento, pero de hecho la revigorizará.

La Iglesia santifica a sus hijos, pero para alumbrar hijos, debe evangelizar a los alejados, y si la parábola del Evangelio sigue siendo buena, no creo que Jesucristo le vaya a reprochar por subirse al monte en busca de  la oveja perdida.

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=31012

 


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