Francisco: no puede haber paz sin diálogo

agosto 25, 2013
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Papa Francisco: Escuchar antes de hablar

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Las palabras del Pontífice a un grupo de estudiantes japoneses, recibidos en el Patio de San Dámaso en el Vaticano

Alessandro Speciale/Vatican Insider


Los estudiantes de la Seibu Gauken Bunri Junior High School de Tokyo visitan todos los años Italia. Pero este año, antes de partir hacia Florencia, tuvieron una cita única con Papa Francisco, que los recibió en el Patio de San Dámaso en el Vaticano.

Frente a los profesores y estudiantes de 15 años, el Papa habló sin un discurso escrito, en italiano pero con traducción simultánea, recordando, antes que nada, que no se puede construir la paz sin el diálogo.

El primer paso para el diálogo es justamente el conocimiento de otras culturas, a través de viajes de estudio como los que hace la escuela japonesa. «conocer a otras personas, a otras culturas nos hace siempre mucho bien: Nos hace crecer», dijo Bergoglio, porque si permanecemos aislados en nosotros mismos «tenemos sólo aquello que tenemos, no podemos crecer culturalmente».

En cambio, continuó, « si vamos a encontrar a otras personas, a otras culturas, otras formas de pensar, otras religiones, salimos de nosotros mismos y comenzamos aquella aventura tan bella que se llama “diálogo”.

Claro, el diálogo también implica el peligro de «discutir», pero este riesgo, en el diálogo, se supera con la actitud de la «mansedumbre», es decir «l capacidad de encontrar a las personas, de encontrar a las culturas con paz. La capacidad de hacer preguntas inteligentes».

Por ello, el Pontífice invitó a los estudiantes japoneses a escuchar antes de hablar y saber decir «”yo pienso diferente, tú a mí no me convences, pero igual somos amigos; he escuchado como piensas y tú has escuchado como pienso”».

Por este motivo, el diálogo es el primer paso hacia la construccion de la paz: «Todas las guerras, todas las luchas, todos los problemas que no se resuelven, a los que nos afrontamos, existen por la falta del diálogo».

Francisco, que cuando era un joven jesuita quería ir como misionero a Japón, también bromeó con una estudiante japonesa que agradeció al Papa en nombre de todos: «Pero… ¿tú naciste en Nápoles? ¡Hablas muy bien el italiano!». Después el grupo cantó el himno de la escuela.


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