Las claves de la JMJ de Río

julio 23, 2013

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Todas las claves de la JMJ 2013 Río y del viaje a Brasil del Papa

Francisco  (extractos del artículo de Ecclesia)

Por Jesús de las Heras Muela

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El martes 23 de julio comienza una nueva Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Las JMJ nacieron en 1985 por impulso del Papa Juan Pablo II. Desde entonces, alternan su celebración en las diócesis –con especial referencia en Roma, habitualmente el Domingo de Ramos- y en el extranjero, alternando, a su vez, su epicentro en Europa y en el resto del mundo. Con la de Río de Janeiro, se han celebrado ya 28 JMJ; de ellas doce son de carácter internacional y las otras dieciséis de carácter diocesano romano.

 A Río de Janeiro desde Madrid

 A la presente edición en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, se llega tras la edición de Madrid, en agosto de 2011, y la edición diocesana de Roma, de abril de 20012, ambas convocadas y presididas por el Papa Benedicto XVI, quien, el 21 de agosto de 2011, en Madrid, dejó convocada la JMJ 2013 Río de Janeiro y fijó como lema de la misma “Id y haced discípulos a todos los pueblos” (Cfr. Mt 28, 19).

En diciembre de 2012, Benedicto XVI hizo público el mensaje para esta JMJ.

Como ya aconteciera en 2005, con la JMJ de Colonia, también ahora se da la circunstancia de que será otro Papa distinto al que la convocó el que la presida.

Si la JMJ 2005 Colonia la convocó Juan Pablo II en Toronto, en julio de 2002, y la presidió Benedicto XVI, la convocada por este en Madrid en 2011 y con destino en Río de Janeiro es presidida por otro Papa, en este caso Francisco, quien además realiza así su primer viaje internacional, como también sucedió con Benedicto XVI en agosto de 2005 en la  JMJ de Colonia.

Por otro lado, la praxis señala que, al final de la misa de clausura y envío de las JMJ de carácter internacional, el Papa anuncia la ciudad y la fecha de la próxima. Todo parece indicar que Cracovia, la segunda ciudad de Polonia, en agosto de 2016, acogerá la siguiente JMJ internacional.

En plena celebración ahora de la JMJ 2013 Río, he aquí algunos de sus aspectos informativos y pastorales más relevantes.

El logotipo

El logo -cuyo autor es el joven brasileño Gustavo Huguenin- representa un corazón (símbolo de la juventud) con los colores de la bandera nacional (verde y amarillo), y tiene en el centro la silueta del Pan de Azúcar, con la estatua del Cristo Redentor (Corvocado). En la parte superior hay una cruz, que recuerda que el centro de la JMJ es Cristo mismo.

El logo fue presentado el 8 de febrero de 2013 en una ceremonia a la que asistieron más de 100 obispos de todo Brasil, llevada a cabo en el auditorio del Edificio João Paulo II, en el Barrio de Gloria, en Río de Janeiro. El arzobispo local, monseñor Orani João Tempesta, fue quien presentó el logo oficial.

El logo fue elegido de un total de casi 200 modelos participantes en un concurso convocado para este ocasión. La decisión la tomó el Pontificio Consejo para los Laicos, dicasterio del Vaticano que tiene a su cargo la coordinación de las JMJ.

Patrones e intercesores

Los patrones de la JMJ 2013 Río son Nuestra Señora de la Concepción Aparecida, protectora de la Iglesia y de las familias, patrona de Brasil; San Sebastián, patrono de la archidiócesis de Río de Janeiro, soldado y mártir de la fe; San Antonio de Santana Galvao, fraile franciscano brasileño del siglo XVIII, heraldo de la paz y de la caridad; la joven carmelita francesa del siglo XIX Santa Teresita de Lisieux, patrona de la misiones; y el Papa Juan Pablo II, beato y en unos meses santo, amigo de los jóvenes, creador de las JMJ.

Por su parte, los intercesores de esta JMJ son la peruana del siglo XVI Santa Rosa de Lima, la primera santa latinoamericana en ser canonizada; el joven beato italiano del siglo XX Pier Giorgio Frassati; la también joven beata italiana del siglo XX Chiara Luce Badano; el joven beato francés, modelo de caridad en el siglo XIX, Federico Ozanam; el joven beato y mártir mexicano Adilio Daronch; las chilenas Santa Teresa de los Andes y la beata Laura Vicuña; el español José de Anchieta, jesuita del siglo XVI, evangelizador de Brasil; la beata Albertina Berkenbroch, mártir de la pureza; San Andrés Kim y compañeros mártires en Corea; la beata brasileña hermana Dulce, ejemplo de caridad; el joven beato y mártir congoleñoIsidoro Bakanja; y el mártir de la cristiandad primera San Jorge, en referencia además al nombre de pila del actual Papa.

Programa e itinerario del Papa

El Papa Francisco efectúa un viaje apostólico a Río de Janeiro (Brasil) del 22 al 29 de julio de 2013 con motivo de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud. En principio, están previstas quince intervenciones –discursos, saludos, homilías- del Santo Padre. (…)

Así es la Iglesia católica en Brasil

He aquí algunos datos estadísticos de la Iglesia Católica en ese país, actualizados al 31 de diciembre de 2011, y procedentes de la Oficina Central de Estadística de la Iglesia.

Brasil cuenta con una superficie de 8.514.215 km2 y una población de 195.041.000 de habitantes, de los que 164.780.000 son católicos (el 84,48% de la población). Hay 274 circunscripciones eclesiásticas, 10.802 parroquias y 37.827 centros pastorales.

Realizan las tareas de apostolado 453 obispos, 20.701 sacerdotes, los religiosos son 2.702, las religiosas 30.528 y los diáconos permanentes 2.903. Hay 1.985 miembros laicos de Institutos seculares, 144.910 misioneros laicos y 483.104 catequistas. Los seminaristas menores son 2.671 y los mayores 8.956.

Asimismo, la Iglesia Católica cuenta en Brasil con 6.882 centros educativos de todos los niveles en los que estudian 1.940.299 alumnos, además de 3.257 centros de educación especial.

Existen también 5.340 centros asistenciales de propiedad de la Iglesia o dirigidos por eclesiásticos: 369 hospitales, 884 ambulatorios, 22 leproserías, 718 casas para ancianos y minusválidos, 1.636 orfanatos y guarderías y 1.711 consultorios familiares y centros para la protección de la vida.

Datos, cifras, números

Algunos datos actualizados indican que el número de jóvenes inscritos a la JMJ de Río superan los 350.000 –para los actos de clausura no es preciso inscribirse, de modo que la asistencia final a la JMJ se podría situar en torno a un millón y medio de personas- y que los diez países con mayor número de jóvenes participantes son, por este orden, Brasil, Argentina, USA, Chile, Italia, Venezuela, Francia, Paraguay, Perú y México.

Participan asimismo 664 obispos –de ellos, 28 cardenales-, 7.814 sacerdotes y 631 diáconos. Los voluntarios son 60.000 y el número de artistas que colaboran, 800. Y se impartirán catequesis en 26 idiomas en 273 lugares distintos.

 En la Feria Vocacional estarán expuestos 100 confesionarios para atender las confesiones sacramentales de los peregrinos, y 100 comunidades y congregaciones que desde sus stands darán a conocer su espiritualidad a los jóvenes que les visiten. Para las eucaristías han sido producidas cuatro millones de hostias.

España en la JMJ 2013 Río

Unos 3.000 peregrinos españoles han viajan a Brasil para participar en la JMJ.

Con ellos participan trece obispos españoles: los cardenales Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, y Lluís Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona; los arzobispos de Toledo, Braulio Rodríguez, y de  Zaragoza, Manuel Ureña; los obispos de San Sebastián, José Ignacio Munilla; Solsona, Xavier Novell;   Bilbao, Mario Iceta; Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig;   Mondoñedo-Ferrol, Manuel Sánchez Monge; Santander, Vicente Jiménez; Lugo, Alfonso Carrasco; y los auxiliares de Madrid, Fidel Herráez; Pamplona, Juan Antonio Aznárez; y de Getafe, José Rico Pavés.

 Los cardenales Rouco Varela y Martínez Sistach y los obispos Munilla e Iceta imparten  catequesis en la Jornada.

 El Departamento de Juventud de la CEE organiza una peregrinación para participar en la Semana Misionera, del 15 al 20 de julio, en la diócesis de Campo Limpo (estado de São Paulo) y en los actos centrales de la JMJ de Rio.

Este grupo,  compuesto por 120 peregrinos de 20 diócesis españolas, está acompañado por monseñor Rodríguez Plaza, arzobispo de Toledo, y por los obispos responsables del Departamento de Juventud de la CEE, monseñor Munilla, obispo de San Sebastián, y monseñor Novell, obispo de Solsona.

 La JMJ 2013 Río se puede seguir también desde España mediante distintas convocatorias regionales de los distintos servicios diocesanos de Pastoral Juvenil.

En concreto, los  lugares de las convocatorias son Santiago de Compostela, Roncesvalles, Llinars del Vallés, El Rocío, Almodóvar del Campo y Ciudad Rodrigo.

 Oración

 ¡Padre Santo!, que enviaste a Tu Hijo Eterno para salvar el mundo y elegiste hombres y mujeres para que, por Él, con Él y en Él proclamaran la Buena Noticia a todas las naciones, concede las gracias necesarias para que brille en el rostro de todos los jóvenes la alegría de ser, por la fuerza del Espíritu, los evangelizadores que la Iglesia necesita en el Tercer Milenio.

¡Oh Cristo! Redentor de la humanidad, Tu imagen de brazos abiertos en la cumbre del Corcovado acoge a todos los pueblos. En Tu ofrecimiento pascual, nos condujiste por medio del Espíritu Santo al encuentro filial con el Padre. Los jóvenes, que se alimentan de la Eucaristía, Te oyen en la Palabra y Te encuentran en el hermano, necesitan Tu infinita misericordia para recorrer los caminos del mundo como discípulos misioneros de la nueva evangelización.

¡Oh Espíritu Santo! Amor del Padre y del Hijo, con el esplendor de Tu Verdad y con el fuego de Tu amor, envía Tu Luz sobre todos los jóvenes para que, impulsados por la Jornada Mundial de la Juventud, lleven a los cuatro rincones del mundo la fe, la esperanza y la caridad, convirtiéndose en grandes constructores de la cultura de la vida y de la paz, y en los protagonistas de un nuevo mundo. Amén.


Papa Francisco: Saludo a su llegada a Brasil, a la JMJ. Oro y plata no tengo…

julio 23, 2013

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Papa Francisco: Hay que abrirles mayores espacios a los jóvenes.

Ellos son el ventanal por el que entra el futuro del mundo

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Discurso del papa en el Palacio gobernativo de Guanabara

Por Francisco Papa

RíO DE JANEIRO, 22 de julio de 2013 (Zenit.org) – Luego de haber salido del Aeropuerto Internacional de “Galeão/Antonio Carlos Jobim” de Río de Janeiro, donde fue recibido por la presidenta de la República, Dilma Rousseff, así como del arzobispo de São Sebastião do Rio de Janeiro, monseñor Orani João Tempesta y del presidente de la Conferencia Episcopal del Brasil, cardenal Raymundo Damasceno Assis, arzobispo de Aparecida, el papa Francisco llegó al Palacio de Guanabara, residencia oficial del gobernador de Río de Janeiro donde fue recibido por la presidente Rouseff y autoridades de Estado.

Ofrecemos a nuestros lectores el discurso pronunciado por el papa Francisco.

Señora Presidente,
Distinguidas Autoridades,
Hermanos y amigos:

En su amorosa providencia, Dios ha querido que el primer viaje internacional de mi pontificado me ofreciera la oportunidad de volver a la amada América Latina, concretamente a Brasil, nación que se precia de sus estrechos lazos con la Sede Apostólica y de sus profundos sentimientos de fe y amistad que siempre la han mantenido unida de una manera especial al Sucesor de Pedro. Doy gracias por esta benevolencia divina.

He aprendido que, para tener acceso al pueblo brasileño, hay que entrar por el portal de su inmenso corazón; permítanme, pues, que llame suavemente a esa puerta. Pido permiso para entrar y pasar esta semana con ustedes.

No tengo oro ni plata, pero traigo conmigo lo más valioso que se me ha dado: Jesucristo. Vengo en su nombre para alimentar la llama de amor fraterno que arde en todo corazón; y deseo que llegue a todos y a cada uno mi saludo: «La paz de Cristo esté con ustedes».

Saludo con deferencia a la señora Presidenta y a los distinguidos miembros de su gobierno. Agradezco su generosa acogida y las palabras con las que han querido manifestar la alegría de los brasileños por mi presencia en su país.

Saludo también al Señor Gobernador de este Estado, que amablemente nos acoge en el Palacio del Gobierno, y al alcalde de Río de Janeiro, así como a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditados ante el gobierno brasileño, a las demás autoridades presentes y a todos los que han trabajado para hacer posible esta visita.

Quisiera decir unas palabras de afecto a mis hermanos obispos, a quienes incumbe la tarea de guiar a la grey de Dios en este inmenso país, y a sus queridas Iglesias particulares.

Con esta visita, deseo continuar con la misión pastoral propia del Obispo de Roma de confirmar a sus hermanos en la fe en Cristo, alentarlos a dar testimonio de las razones de la esperanza que brota de él, y animarles a ofrecer a todos las riquezas inagotables de su amor.

Como es sabido, el principal motivo de mi presencia en Brasil va más allá de sus fronteras. En efecto, he venido para la Jornada Mundial de la Juventud. Para encontrarme con jóvenes venidos de todas las partes del mundo, atraídos por los brazos abiertos de Cristo Redentor.

Quieren encontrar un refugio en su abrazo, justo cerca de su corazón, volver a escuchar su llamada clara y potente: «Vayan y hagan discípulos a todas las naciones».

Estos jóvenes provienen de diversos continentes, hablan idiomas diferentes, pertenecen a distintas culturas y, sin embargo, encuentran en Cristo las respuestas a sus más altas y comunes aspiraciones, y pueden saciar el hambre de una verdad clara y de un genuino amor que los una por encima de cualquier diferencia.

Cristo les ofrece espacio, sabiendo que no puede haber energía más poderosa que esa que brota del corazón de los jóvenes cuando son seducidos por la experiencia de la amistad con él.

Cristo tiene confianza en los jóvenes y les confía el futuro de su propia misión: «Vayan y hagan discípulos»; vayan más allá de las fronteras de lo humanamente posible, y creen un mundo de hermanos y hermanas.

Pero también los jóvenes tienen confianza en Cristo: no tienen miedo de arriesgar con él la única vida que tienen, porque saben que no serán defraudados.

Al comenzar mi visita a Brasil, soy muy consciente de que, dirigiéndome a los jóvenes, hablo también a sus familias, sus comunidades eclesiales y naciones de origen, a las sociedades en las que viven, a los hombres y mujeres de los que depende en gran medida el futuro de estas nuevas generaciones. Es común entre ustedes oír decir a los padres: «Los hijos son la pupila de nuestros ojos».

¡Qué hermosa es esta expresión de la sabiduría brasileña, que aplica a los jóvenes la imagen de la pupila de los ojos, la abertura por la que entra la luz en nosotros, regalándonos el milagro de la vista!

¿Qué sería de nosotros si no cuidáramos nuestros ojos? ¿Cómo podríamos avanzar? Mi esperanza es que, en esta semana, cada uno de nosotros se deje interpelar por esta pregunta provocadora.

La juventud es el ventanal por el que entra el futuro en el mundo y, por tanto, nos impone grandes retos.

Nuestra generación se mostrará a la altura de la promesa que hay en cada joven cuando sepa ofrecerle espacio; tutelar las condiciones materiales y espirituales para su pleno desarrollo; darle una base sólida sobre la que pueda construir su vida; garantizarle seguridad y educación para que llegue a ser lo que puede ser; transmitirle valores duraderos por los que valga la pena vivir; asegurarle un horizonte trascendente para su sed de auténtica felicidad y su creatividad en el bien; dejarle en herencia un mundo que corresponda a la medida de la vida humana; despertar en él las mejores potencialidades para ser protagonista de su propio porvenir, y corresponsable del destino de todos.

Al concluir, ruego a todos la gentileza de la atención y, si es posible, la empatía necesaria para establecer un diálogo entre amigos. En este momento, los brazos del Papa se alargan para abrazar a toda la nación brasileña, en el complejo de su riqueza humana, cultural y religiosa.

Que desde la Amazonia hasta la pampa, desde las regiones áridas al Pantanal, desde los pequeños pueblos hasta las metrópolis, nadie se sienta excluido del afecto del Papa.

Pasado mañana, si Dios quiere, tengo la intención de recordar a todos ante Nuestra Señora de Aparecida, invocando su maternal protección sobre sus hogares y familias.

Y, ya desde ahora, los bendigo a todos. Gracias por la bienvenida.

 


El maná de cada día, 23.7.13

julio 23, 2013

23 de julio,

Santa Brígida, Patrona de Europa

Martes de la 16ª semana de Tiempo Ordinario

Santa Brígida

Santa Brígida

PRIMERA LECTURA: Gálatas 2, 19-20

Hermanos:
Para la Ley yo estoy muerto, porque la Ley me ha dado muerte; pero así vivo para Dios.

Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí.

Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí.


SALMO 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9. 10-11

Bendigo al Señor en todo momento.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias.

Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él.

Todos sus santos, temed al Señor, porque nada les falta a los que le temen; los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 15, 9b. 5b

Permaneced en mi amor, dice el Señor; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.


EVANGELIO: Juan 15, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.

Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.

Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada.

Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.

Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»


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Santa Brígida, religiosa

Nació en Suecia el año 1303; se casó muy joven y tuvo ocho hijos, a los que dio una esmerada educación. Ingresó en la tercera Orden de san Francisco y, al morir su marido, comenzó una vida de mayor ascetismo, sin dejar de vivir en el mundo. Fundó una Orden religiosa y se trasladó a Roma, donde fue para todos un ejemplo insigne de virtud. Emprendió varias peregrinaciones como acto de penitencia, y escribió muchas obras en las que narra sus experiencias místicas. Murió en Roma el año 1373.

ELEVACIÓN DE LA MENTE A CRISTO SALVADOR
De las oraciones atribuidas a santa Brígida

Bendito seas tú, mi Señor Jesucristo, que anunciaste por adelantado tu muerte y, en la última cena, consagraste el pan material, convirtiéndolo en tu cuerpo glorioso, y por tu amor lo diste a los apóstoles como memorial de tu dignísima pasión, y les lavaste los pies con tus santas manos preciosas, mostrando así humildemente tu máxima humildad.

Honor a ti, mi Señor Jesucristo, porque el temor de la pasión y la muerte hizo que tu cuerpo inocente sudara sangre, sin que ello fuera obstáculo para llevar a término tu designio de redimirnos, mostrando así de manera bien clara tu caridad para con el género humano.

Bendito seas tú, mi Señor Jesucristo, que fuiste llevado ante Caifás, y tú, que eres el juez de todos, permitiste humildemente ser entregado a Pilato para ser juzgado por él.

Gloria a ti, mi Señor Jesucristo, por las burlas que soportaste cuando fuiste revestido de púrpura y coronado con punzantes espinas, y aguantaste con una paciencia inagotable que fuera escupida tu faz gloriosa, que te taparan los ojos y que unas manos brutales golpearan sin piedad tu mejilla y tu cuello.

Alabanza a ti, mi Señor Jesucristo, que te dejaste ligar a la columna para ser cruelmente flagelado, que permitiste que te llevaran ante el tribunal de Pilato cubierto de sangre, apareciendo a la vista de todos como el Cordero inocente.

Honor a ti, mi Señor Jesucristo, que, con todo tu glorioso cuerpo ensangrentado, fuiste condenado a muerte de cruz, cargaste sobre tus sagrados hombros el madero, fuiste llevado inhumanamente al lugar del suplicio despojado de tus vestiduras, y así quisiste ser clavado en la cruz.

Honor para siempre a ti, mi Señor Jesucristo, que en medio de tales angustias, te dignaste mirar con amor a tu dignísima madre, que nunca pecó ni consintió jamás la más leve falta; y, para consolarla, la confiaste a tu discípulo para que cuidara de ella con toda fidelidad.

Bendito seas por siempre, mi Señor Jesucristo, que cuando estabas agonizando, diste a todos los pecador la esperanza del perdón, al prometer misericordiosamente la gloria del paraíso al ladrón arrepentido.

Alabanza eterna a ti, mi Señor Jesucristo, por todos y cada uno de los momentos que, en la cruz, sufriste las mayores amarguras y angustias por nosotros, pecadores;

porque los dolores agudísimos procedentes de tus heridas penetraban intensamente en tu alma bienaventurada y atravesaban cruelmente tu corazón sagrado, hasta que dejó de latir y exhalaste el espíritu e, inclinando la cabeza, lo encomendaste humildemente a Dios, tu Padre, quedando tu cuerpo invadido por la rigidez de muerte.

Bendito seas tú, mi Señor Jesucristo, que con tu sangre preciosa y tu muerte sagrada redimiste las almas y, por tu misericordia, las llevaste del destierro a la vida eterna.

Bendito seas tú, mi Señor Jesucristo, que, por nuestra salvación, permitiste que tu costado y tu corazón fueran atravesados por la lanza y, para redimirnos, hiciste que de él brotara con abundancia tu sangre preciosa mezclada con agua.

Gloria a ti, mi Señor Jesucristo, porque quisiste que tu cuerpo bendito fuera bajado de la cruz por tus amigos y reclinado en los brazos de tu afligidísima madre, que ella lo envolviera en lienzos y fuera enterrado en el sepulcro, permitiendo que unos soldados montaran guardia.

Honor por siempre a ti, mi Señor Jesucristo, que enviaste el Espíritu Santo a los corazones de los discípulos y aumentaste en sus almas el inmenso amor divino.

Bendito seas tú, glorificado y alabado por los siglos, Señor Jesús, que estás sentado sobre el trono en tu reino de los cielos, en la gloria de tu divinidad, viviendo corporalmente con todos tus miembros santísimos, que tomaste de la carne de la Virgen.

Y así has de venir el día del juicio a juzgar a las almas de todos los vivos y los muertos: tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Oración

Señor, Dios nuestro, que has manifestado a santa Brígida secretos celestiales mientras meditaba la pasión de tu Hijo, concédenos a nosotros, tus siervos, gozarnos siempre en la manifestación de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.


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