Mucho bienestar impide seguir a Jesús

mayo 28, 2013
Advertencia del Papa Francisco en la misa diaria

Advertencia del Papa Francisco en la misa diaria

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Roma, 27 de mayo de 2013

Zenit.org

Para seguir a Jesús debemos despojarnos de la cultura del bienestar y del encanto por lo temporal.

Esta fue la idea principal del papa Francisco durante la homilía de la misa presidida en la Casa Santa Marta. Subrayó también que debemos hacer un examen de conciencia sobre las riquezas que nos impiden acercarnos a Jesús.

Según informa Radio Vaticana, a la misa, que fue concelebrada por el cardenal Philippe Barbarin, arzobispo de Lyon, asistieron los miembros del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, dirigidos por el presidente, monseñor Zygmunt Zimowski, y un grupo de colaboradores de los Servicios Financieros de la Gobernación del Vaticano, dirigidos por el doctor Sabatino Napolitano.

Dejar todo por el Reino

Jesús pide a un joven que dé todas sus riquezas a los pobres y le siga, pero este se va triste. El papa ha desarrollado la homilía partiendo del famoso episodio narrado en el evangelio de hoy.

Sobre esto, ha subrayado que “las riquezas son un impedimento”, que “no hacen fácil el camino hacia el Reino de Dios”. Además, advirtió, “Cada uno de nosotros tiene sus riquezas, todo el mundo.” Siempre hay, dijo, una riqueza que “nos impide caminar cerca de Jesús”.

Todos –continuó-, “debemos hacer un examen de conciencia sobre las que son nuestras riquezas, porque nos impiden acercarnos a Jesús en el camino de la vida”.

El papa se refirió a dos “riquezas culturales”: primero, la “cultura del bienestar, que nos hace poco valientes, nos hace perezosos, incluso nos vuelve egoístas”. El bienestar “nos adormece, es una anestesia”.

“«No, no, no más de un hijo, porque no podemos tomar vacaciones, no podemos ir a tal sitio, no podemos comprar la casa». Es bueno seguir al Señor, pero hasta cierto punto.

Esto es lo que hace el bienestar: todos sabemos bien cómo es el bienestar, pero este nos lleva hacia abajo, nos quita el coraje, aquel coraje fuerte para caminar cerca de Jesús. Esta es la primera riqueza de nuestra cultura actual, la cultura del bienestar”.

Encanto por lo temporal

También hay, agregó, “otra riqueza en nuestra cultura”, una riqueza que nos “impide caminar cerca de Jesús: es el encanto por lo temporal”. Nosotros, dijo, estamos “enamorados de lo temporal”. Las “propuestas definitivas” que nos hace Jesús, “no nos gustan”. En cambio lo temporal nos gusta, porque “tenemos miedo del tiempo de Dios” que es definitivo.

“Él es el Señor del tiempo, nosotros somos los amos del momento. ¿Por qué? Porque en el momento que somos los amos: hasta aquí sigo al Señor, luego veré… He oído hablar de alguien que quería ser sacerdote, pero por diez años, no más… Cuántas parejas, cuántas parejas se casan, sin decirlo, pero en su corazón está: «mientras dure el amor y luego veremos…».

El encanto de lo temporal es una de esas riquezas. Tenemos que convertirnos en dueños del tiempo. Estas dos riquezas son las que en este momento nos impiden seguir adelante. Pienso en tantos, tantos hombres y mujeres que han dejado su tierra natal para ir como misioneros toda la vida: ¡esto es algo definitivo!”

Pienso en tantos hombres y mujeres que “han abandonado sus hogares para construir un matrimonio para toda la vida”, aquello es “¡seguir a Jesús de cerca! ¡Es algo definitivo!”. Lo temporal, reiteró el papa Francisco, “no es seguir a Jesús”, es “nuestro territorio”.

“Ante la invitación de Jesús, frente a estas dos riquezas culturales pensemos en los discípulos: estaban desconcertados. Nosotros también podemos estar desconcertados por este discurso de Jesús. Pidamos al Señor que nos dé el coraje para seguir adelante, despojándonos de esta cultura del bienestar, con la esperanza -al final del camino, donde Él nos espera- puesta en el tiempo. No con la pequeña esperanza del momento, que ya no sirve”.

Traducido del italiano por José Antonio Varela V.


El maná de cada día, 28.5.13

mayo 28, 2013

Martes de la 8ª semana del Tiempo Ordinario

Recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más y en la edad futura, vida eterna

Recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más y en la edad futura, vida eterna


PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 35,1-15

El que observa la ley hace una buena ofrenda, el que guarda los mandamientos ofrece sacrificio de acción de gracias; el que hace favores ofrenda flor de harina, el que da limosna ofrece sacrificio de alabanza.

Apartarse del mal es agradable a Dios, apartarse de la injusticia es expiación.

No te presentes a Dios con las manos vacías; esto es lo que pide la ley. La ofrenda del justo enriquece el altar, y su aroma llega hasta el Altísimo. El sacrificio del justo es aceptado, su ofrenda memorial no se olvidará.

Honra al Señor con generosidad y no seas mezquino en tus ofrendas; cuando ofreces, pon buena cara, y paga de buena gana los diezmos. Da al Altísimo como él te dio: generosamente, según tus posibilidades, porque el Señor sabe pagar y te dará siete veces más. No lo sobornes, porque no lo acepta, no confíes en sacrificios injustos; porque es un Dios justo, que no puede ser parcial.

SALMO 49,5-6.7-8.14.23

Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

Congregadme a mis fieles, que sellaron mi pacto con un sacrificio. Proclame el cielo su justicia; Dios en persona va a juzgar.

«Escucha, pueblo mío, que voy a hablarte; Israel, voy a dar testimonio contra ti; yo, Dios, tu Dios. No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí.»

«Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza, cumple tus votos al Altísimo. El que me ofrece acción de gracias, ése me honra; al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.»


Aclamación antes del Evangelio: Mt 11, 25

Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla.


EVANGELIO: Marcos 10,28-31

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»

Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más –casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones–, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.»


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