Francia, el país más laico de Europa, contra los matrimonios gays

marzo 27, 2013

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Una “auténtica marea humana” según los medios de comunicación franceses, recorrió el centro de París

Salvador Aragonés/www.aleteia.org
25 mar 2013
Una auténtica marea humana

Una auténtica marea humana

El país más laico de Europa, Francia, rechaza en la calle el matrimonio entre personas del mismo sexo, o como le llama el lobby gay “Mariage pour tous”. La manifestación del domingo, con centenares de miles de personas en las calles de París, no pudo celebrarse en los Campos Elíseos por disposición del gobierno de François Hollande y de su ministro del interior, Manuel Valls. Tuvieron que celebrarla al otro lado, entre el Arco de Triunfo y La Défense.

Las manifestaciones en contra a los matrimonios entre personas del mismo sexo y la posibilidad de adopción se les llama en Francia “Manif pour tous”, que desde noviembre del año pasado se han celebrado tres, y cada vez más numerosas, frente a las manifestaciones a favor de matrimonios gays. Un pequeño grupo de manifestantes protestó y no faltaron cargas y gases lacrimógenos cuando querían alcanzar los Campos Elíseos.

En cuanto al número de participantes, dado que el recorrido no permitía un rápido cálculo de los presentes, la policía francesa, tras rectificar la primera cifra, dio la de 300.000 manifestantes, mientras que para los organizadores eran 1.400.000. Todos esperaban que en esta manifestación no participarían más de 100.000 personas y así lo había calculado el gobierno, pero fue una “auténtica marea humana” según los medios de comunicación franceses. Los organizadores afirman que se trata de una “revolución social”, y así lo afirma la líder del movimiento Frigide Barjot.

El nombre de Frigide Barjot no es el nombre auténtico de la líder, la cual se llama realmente Virgine Merle, de 50 años, pero usa este apodo porque se parece al nombre de la famosa estrella de cine Brigitte Bardot. Es una conocida humorista y cronista de la televisión en Francia. Aunque es de religión católica, no representa al movimiento católico en Francia, país en el que históricamente los movimientos de tipo religioso han provocado graves problemas de convivencia. Recordemos a Enrique IV que fue Rey de Navarra, era protestante (hugonote), que se convirtió al catolicismo antes de ser proclamado Rey de Francia, y que pronunció la famosa frase: “París bien vale una misa”.

La anterior manifestación contra los matrimonios y adopciones gays del día 13 del mes de enero contó con 340.000 manifestantes según la policía y 800.000 según los organizadores. La cifra definitiva del domingo se dará a conocer cuando hayan sido hechos los cálculos de la superficie ocupada por los manifestantes, las vistas aéreas y otros instrumentos para la medición. Las dos manifestaciones a favor de los matrimonios gays “Mariage pour tous” tuvieron, según cifras oficiales, 60.000 y 120.000 manifestantes. En la última manifestación de enero, el lobby gay puso toda la carne en el asador y salieron todos y todas las artistas y personajes famosos pidiendo el matrimonio entre personas del mismo sexo, cifras claramente interiores (casi un tercio) al número de manifestantes contra los matrimonios gays.

La líder de “Manif pour tous”, Frigide Barjot, ha protestado contra el gobierno francés por el lugar de la manifestación e impedir el uso de los Campos Elíseos, así como la violencia utilizada por la policía, en una manifestación eminentemente familiar, donde había padres e hijos. Barjot ha pedido al presidente François Hollande que retire del Senado el proyecto de ley sobre matrimonios entre personas del mismo sexo y su posibilidad de adopción de niños, antes del jueves, día en que el presidente francés –que está en sus horas más bajas de popularidad, más bajas que Nicolas Sarkozy en sus peores momentos—deberá aparece en un discurso ante la televisión. En caso contrario, organizará otra manifestación, y después otra y otra.

El lobby gay se ha encontrado con un hueso duro en Francia, y no por temas religiosos, pues no son las confesiones religiosas las que lideran el movimiento, sino la sociedad civil, aunque las organizaciones religiosas (católicos, confesiones cristianas, musulmanes y judíos, entre otras) apoyen el movimiento. Francia es un Estado laico, quiere decir que no reconoce a ninguna religión, ni el papel que la religión hace en la sociedad en cuanto tal religión.

El hueso duro del lobby gay es haber llamado “matrimonio” a una unión entre personas del mismo sexo y querer adoptar niños: ha sido como un “trágala” contra quienes entienden el matrimonio como el formado entre un hombre y una mujer, heterosexuales, y por lo tanto con capacidad para procrear, y reivindican que los niños deben tener un padre y una madre. Esto podía leerse en la manifestación del domingo: “un hombre + una mujer = un hijo”.

El proyecto de ley sobre matrimonios homosexuales y la adopción de hijos por parte de estos fue aprobado ya por los diputados y a partir del 4 de abril entrará en discusión en el Senado, donde la votación no aparece decidida, y por eso los organizadores de “Manif pour tous” piden al presidente francés Hollande que retire el proyecto, y que “no se haga el autista” decían los manifestantes el domingo en el Arco de Triunfo de París. En el Senado francés la izquierda tiene una mayoría de solo seis votos de diferencia, contando con los votos de los comunistas, por lo que cualquier pronunciamiento en contra de algún senador del grupo socialista, podía dar al traste con el proyecto de ley. El partido socialista no se ha manifestado, en cuanto tal, compacto en este tema.

En caso de que el Senado o Cámara Alta, apruebe el proyecto, la oposición ha anunciado presentar el proyecto al Consejo Constitucional, o Tribunal Constitucional, porque consideran que existe una discriminación entre niños criados por un padre y una madre heterosexuales y los criados por parejas homosexuales. También ha sido anunciado un recurso al Tribunal Europeo de los Derechos del Hombre.

No ha faltado, por parte de la derecha política francesa, que está en la oposición, querer instrumentalizar esta manifestación en beneficio propio, pero esta no fue organizada por la UMP ni por partido alguno, sino por la sociedad civil.


Maná y Vivencias Cuaresmales (45)

marzo 27, 2013

Miércoles Santo

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Buenos días, amigos. Comenzamos el día orando al Dios de la vida: Gracias, Señor, por el don de la vida y de la fe. Gracias por esta Cuaresma que estoy viviendo con más amor que otros años. Señor Jesús, suple mis deficiencias. Quiero sinceramente acompañarte en esta recta final de tu obediencia al Padre y de amor solidario con la humanidad ingrata y pecadora. Ten paciencia con nosotros. Padre Bueno: Por la dolorosa pasión de tu Hijo, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Danos el Espíritu de Jesús. Amén.

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Sugerencia:

Preparación para recibir el sacramento de la Reconciliación. Se ofrecen orientaciones para la Confesión al final de esta entrada.

¿Cuánto vale Jesús, El Señor, para ti?


Antífona de entrada: Filipenses 2, 10.8.11

Al nombre de Jesús, doble la rodilla todo cuanto hay en el cielo, en la tierra y en los abismos, porque el Señor se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por eso, el Señor Jesucristo está en la gloria de Dios Padre.


Oración colecta:

Oh Dios, que para librarnos del poder del enemigo, quisiste que tu Hijo muriera en la cruz, concédenos alcanzar la gracia de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA: Isaías 50, 4-9

El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo.

El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado.

Está cerca el que me hace justicia: ¿quién me va a procesar? ¡Comparezcamos todos juntos! ¿Quién será mi adversario en el juicio? ¡Que se acerque hasta mí! Sí, el Señor viene en mi ayuda: ¿quién me va a condenar?

SALMO 68, 8-10. 21-22. 31. 33-34

¡Señor, Dios mío, por tu gran amor, respóndeme!

Por ti he soportado afrentas y la vergüenza cubrió mi rostro; me convertí en un extraño para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre: porque el celo de tu Casa me devora, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian.

La vergüenza me destroza el corazón, y no tengo remedio. Espero compasión y no la encuentro, en vano busco un consuelo: pusieron veneno en mi comida, y cuando tuve sed me dieron vinagre.

Así alabaré con cantos el nombre de Dios, y proclamaré su grandeza dando gracias; que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan al Señor: porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos.

Aclamación antes del Evangelio:

¡Salve, Rey nuestro! Sólo tú te has compadecido de nuestros errores.

O bien:

¡Salve, Rey nuestro, obediente al Padre! Fuiste llevado a la crucifixión, como un manso cordero a la matanza.

EVANGELIO: Mateo 26, 14-25

Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: ¿Cuánto me darán si se lo entrego?
Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo. El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: ¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?
Él respondió, vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: ‘El Maestro dice, se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos’.

Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: Les aseguro que uno de ustedes me entregará.
Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: ¿Seré yo, Señor?
Él respondió: El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ése me va a entregar.

El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquél por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!. Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: ¿Seré yo, Maestro? Tú lo has dicho, le respondió Jesús.

Antífona de comunión: Mateo 20, 28

El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.


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VIVENCIAS CUARESMALES (45)

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Me levantaré, volveré junto a mi padre y le diré: He pecado

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MIÉRCOLES SANTO
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TEMA: Al nombre de Jesús toda rodilla se doble -en el cielo, en la tierra, en el abismo-, porque el Señor se rebajó hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de cruz; por eso Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Reza con toda decisión y agradecimiento la Oración Colecta: Oh Dios, que, para librarnos del poder del enemigo, quisiste que tu Hijo muriera en la cruz; concédenos alcanzar la gracia de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

Los pasos del siervo son decididos, el Señor le da fuerzas. Isaías 50, 4-9: “Tengo cerca mi abogado, ¿quién pleiteará contra mí? Vamos a enfrentarnos: ¿quién es mi rival? Que se acerque”.

Aclamación: Salve, Rey nuestro, solamente tú te has compadecido de nuestros errores. Gracias, Señor, pues tú eres el único que me entiende y me toma en serio. Mil gracias, Señor. Tú seas bendito. Amén.

Sin embargo, él no recibe el mínimo de comprensión y consolación de nuestra parte: Espero compasión y no la hay. Salmo 68, 8 34.

Terrible pecado el de Judas, y pensar que Jesús lo eligió con amor de predilección y durante días, meses y años lo siguió embelesado y hasta le confiaron un servicio delicado en el grupo de los discípulos: administración de las limosnas de la bolsa común. Pero Judas comenzó a falsearse en pequeños asuntos, en detalles insignificantes, y se fue haciendo mañoso; y el que falló en lo poco se fue haciendo indigno de lo grande, y llegó hasta lo impensable, lo inaudito. Quién lo iba a decir, si eran nimiedades. Y sin embargo, el fallo final es muy severo: “más le valdría no haber nacido”.

Escuchemos el relato evangélico. Piensa en tu honestidad, ante tu propia conciencia, ante Dios. ¿A qué das importancia? En cuestión de amor todo tiene su importancia; nada es despreciable. Es muy peligroso comenzar a trampear, porque no sabemos hasta dónde nos puede conducir la mala costumbre, el habituarnos a la mentira y la falsedad.

Repite hoy una y otra vez la oración sobre las ofrendas, pídelo de corazón: “Que consigas todos los frutos de la pasión de Cristo”.Comienza por escuchar reverentemente la descripción de sus padecimientos: 1era. lectura.

Con la oración poscomunión pide “sentir profundamente” la salvación, experimentar. Que toda tu personal quede marcada, seducida por el Señor. Que puedas decir con Job: Antes te conocía de oídas, ahora te han visto mis ojos. Lo que aprovecha es el Espíritu, la carne no sirve de nada; si no naces de arriba no puedes ver el reino de Dios.
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PREPARACIÓN PARA TU RECONCILIACIÓN INTEGRAL Y, POR TANTO, SACRAMENTAL

CONFESIÓN SACRAMENTAL

¿Cuál es la razón profunda de esta praxis eclesial de confesar también los pecados leves o veniales? La razón está, por un lado, en una vivencia gradual cada vez más intensa de la gracia del Bautismo. Un irnos conformando continuamente a la muerte de Cristo, para que se manifieste en nosotros la vida de Cristo. Con ello el penitente se toma en serio el carácter combativo de la vida cristiana: el esfuerzo cristiano por alcanzar la salvación, pues el Reino de Dios exige entrega y laboriosidad de nuestra parte.

La segunda razón para recomendar la práctica frecuente del sacramento de la penitencia, sin pecados graves, la expresa de este modo Juan Pablo II: “Hay que subrayar el hecho de que la gracia propia de la celebración sacramental tiene una gran virtud terapéutica y contribuye a quitar las raíces mismas del pecado”(Reconciliación y Penitencia 32).

EL ARREPENTIMIENTO

¿Qué es el arrepentimiento? No significa sólo que una persona reconozca haber actuado mal, y que anhele reparar el mal hecho, asumiendo responsablemente las consecuencias de pecado. Arrepentimiento no es solamente tener voluntad de mejorar. El arrepentimiento no se agota en esto. Es mucho más.

Arrepentirse significa apelar al Dios viviente. Dios es el único santo, inaccesible y que no transige ante la injusticia; pero, a la vez, es el Amor y el Creador, capaz no sólo de dar origen al hombre para que exista, sino de algo incomparablemente más hermoso: recrear, hacer nueva en toda su belleza original, la persona humana manchada por la debilidad y la culpa.

El arrepentimiento es un clamor que se hace al misterio más profundo del poder creador de Dios. Con la verdad de sus hechos se presenta el hombre ante Dios para decirle: “Señor, confieso mi culpa. Acepto tus juicios. Estoy delante de ti y me declaro reo. Quiero que ganes en el juicio y que tu voluntad prevalezca sobre la mía porque yo sé que tú eres el único santo. Te amo con todo mi ser. Tú tienes toda la razón, aunque sabes que soy de barro. Contigo me juzgaré a mí mismo. Pero tú eres amor y apelo a tu compasión. No pretendo, Señor, de ninguna manera, sustraerme al rigor de tu justicia, porque tú eres siempre gracia y misericordia”.

Es decir, al hombre le toca arrepentirse, a Dios tener misericordia. Es un misterio en que se relacionan dos vidas para realizar una vida única de santidad: la vida del Dios amoroso que perdona y la vida del hombre creyente, capaz de arrepentirse. Por eso, el arrepentimiento es un don de Dios. Yo, arrepintiéndome de mis pecados, no sólo no le oculto nada a Dios sino que vuelvo a la vida, me siento nuevo, y recomienzo. Casi diría, me rehago de nuevo. Cuanto estamos expresando es un misterio grande que únicamente el Dios viviente nos puede hacer comprender y, sobre todo, experimentar.

PERDÓN DE DIOS

En el perdón, Dios continúa la creación, sigue atrayendo al hombre hacia sí y hacia su creación, con la intención de que se sumerja en lo inefable de su fuerza viviente y vivificadora.

Más todavía, Dios introduce al hombre en el misterio de su poder creador, que no es únicamente dar la vida a lo que no existe sino hacer inocente lo que ha sido culpable. Se realiza entonces una nueva creación: Dios introduce al hombre y su pecado dentro de sí mismo, en un misterio de amor inefable. De allí el hombre sale nuevo e inocente. Dios ya no tiene que quitar su vista de este hombre, porque su culpa no existe. Tampoco nuestra conciencia tiene necesidad de desviar su mirada de nuestra persona porque la culpa ya no existe.

LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN DE DIOS

Esta experiencia supone todo un proceso de conversión y vivificación. “Si nos acusa el corazón, Dios es más grande que nuestro corazón, y él lo sabe todo” (1 Juan 3, 20). El texto habla de una “acusación del corazón”, que parece no referirse únicamente a lo que diga la razón (“En esto fallaste”), o a lo que diga la conciencia (“En esto pecaste”).

Ambas acusaciones pesan mucho sobre el hombre. Pero la acusación del corazón pesa más todavía: Es algo que viene de las raíces de la vida. Es la vida misma la que te acusa diciendo: “Has sido injusto conmigo”. Y en esta acusación late la tristeza de la juventud perdida; es también la sensación de haber perdido algo que ya no se puede recuperar; es el amor que no ha llegado a plenitud y que nos produce dolor; palpita igualmente la inquietud de una desolación indecible porque la vida reclama a gritos lo infinito, y pasa irremediablemente veloz.

Pero quien realmente y en el fondo nos acusa cuando el corazón acusa es Dios mismo. Es a él a quien hemos ofendido con nuestro pecado. Hemos ofendido la tierna y sana vida que él ha despertado en nuestro corazón. Hemos defraudado la sagrada confianza que él había establecido con sus hijos. Así aparece el pecado en el Salmo 50. Es a una persona a la que hemos ofendido, a un Padre, que espera todos los días por si el hijo vuelve, al que llena de besos, a pesar de que quizás no vuelve muy arrepentido, sino más bien por interés.

Pero Dios es más grande que nuestro corazón. Si san Juan hace en su primera carta esta afirmación es que ahí está el remedio.Todo el bien que se haya podido perder es grande, pero Dios es todavía más grande. El amor que ha sufrido una injusticia pesa muchísimo, pero Dios es un mar sin confines y en él se hace liviano lo pesado, por más grande que sea. Es muy grande la injusticia hecha a la vida por nuestros pecados, pero Dios es la vida, la gracia, el dador de la vida. Él es más que todo.

Por eso, Dios en el perdón de los pecados nos dice: Dales a estas cosas toda la seriedad que quieras, pero es a mí, tu Dios, al que le toca medirlas. Y sucede lo que siempre sucede cuando Dios se pone al frente de sus criaturas: que se esclarecen ellas mismas porque pierden lo que en ellas mismas había de limitación. Pero en Dios todo llega a su plenitud. Porque “él lo sabe todo”.

Este saber es tan luminoso como el sol y deja ver en su verdad la existencia de las cosas. Es un saber hondo como el mar. En él se hunde todo, y él lo abarca todo en su inmensidad. Es como el amor en el que se resuelven todas las cosas, pues “Dios es Dios”. “Yo soy Dios, el Viviente”. Ésta es la respuesta para todo y que lo abarca todo.

¡Quiera Dios concedernos la gracia de conocer verdaderamente quién es él!

San Agustín pedía: “Conózcame a mí, conózcate a ti”. “Tú, Señor, cancelaste todos mis malos merecimientos, para no tener que castigar a estas manos mías con las que me alejé de ti. Previniste todos mis méritos buenos para premiar a tus manos, con las que me hiciste” (Confesiones 13, 1).
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De las instrucciones de san Doroteo, abad
La causa de toda perturbación consiste en que nadie se acusa a sí mismo.

Tratemos de averiguar, hermanos, cuál es el motivo principal de un hecho que acontece con frecuencia: A saber, que a veces uno escucha una palabra desagradable y se comporta como si no la hubiera oído, sin sentirse molesto, y en cambio, otras veces, así que la oye, se siente turbado y afligido. ¿Cuál, me pregunto, es la causa de esta diversa reacción? ¿Hay una o varias explicaciones? Yo distingo diversas causas y explicaciones y sobre todo una, que es origen de todas las otras, como ha dicho alguien: “Muchas veces esto proviene del estado de ánimo en que se halla cada uno”.

En efecto, quien está fortalecido por la oración o la meditación tolerará fácilmente, sin perder la calma, a un hermano que lo insulta. Otras veces soportará con paciencia a su hermano porque se trata de alguien a quien profesa gran afecto. A veces también por desprecio, porque tiene en nada al que quiere perturbarlo y no se digna tomarlo en consideración, como si se tratara del más despreciable de los hombres, ni se digna responderle palabra, ni mencionar a los demás sus maldiciones e injurias.

De ahí proviene, como he dicho, el que uno no se turbe ni se aflija, si desprecia y tiene en nada lo que dicen. En cambio, la turbación o aflicción por las palabras de un hermano proviene de una mala disposición momentánea o del odio hacia el hermano. También pueden aducirse otras causas. Pero si examinamos atentamente la cuestión, veremos que la causa de toda perturbación consiste en que nadie se acusa a sí mismo.

De ahí deriva toda molestia y aflicción, de ahí deriva el que nunca hallemos descanso; y ello no debe extrañarnos, ya que los santos nos enseñan que esta acusación de sí mismo es el único camino que nos puede llevar a la paz. Que esto es verdad, lo hemos comprobado en múltiples ocasiones; y nosotros, con todo, esperamos con anhelo hallar el descanso a pesar de nuestra desidia, o pensamos andar por el camino recto, a pesar de nuestras repetidas impaciencias y de nuestra resistencia en acusarnos a nosotros mismos.

Así son las cosas. Por más virtudes que posea un hombre, aunque sean innumerables si se aparta de este camino, nunca hallará el reposo sino que estará siempre afligido o afligirá a los demás, perdiendo así el mérito de todas sus fatigas (Instrucción 7, sobre la acusación de sí mismo, 1-2: PG 88, 1695-1699)


«El Papa Francisco es la medicina que necesitaba la Iglesia», dice el arzobispo Joseph Chaput

marzo 26, 2013
Mons. Charles J. Chaput. Arzobispo de Philadelphia, EEUU

Mons. Charles J. Chaput, Arzobispo de Philadelphia, EEUU

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www.religionenlibertad.com

Charles Joseph Chaput, arzobispo de Filadelfia, la víspera de la elección del Santo Padre, usted ha recordado de qué modo “el Papa es ante todo el obispo de Roma y que, si se dejan de lado los deberes de carácter internacional del Pontífice, el obispo de Roma normalmente debería ser italiano”.

Bien, lo que sucedió hace una semana no está muy apartado de sus consideraciones, visto que el cardenal Jorge Mario Bergoglio es originario de Piamonte. «La llamaría una coincidencia más bien feliz. El pueblo de Roma encontrará en el nuevo obispo a uno más de ellos, a una persona que agradará mucho».

– Nada más ser elegido Francisco dijo que había sido elegido en «el fin del mundo». ¿Qué quería decir?
– En nuestros días, se predica el Evangelio en todos los rincones del mundo. La casa del Señor es una sola y acoge a un único pueblo, íntimamente unido por el amor de Jesucristo, y no importa de dónde lleguemos. El nuevo Papa es una prueba evidente de ello, él llega literalmente de la otra parte del Planeta.

– ¿El hecho de que llegue de Argentina refuerza de cualquier modo el peso de la comunidad hispánica en la Iglesia católica del Siglo XXI? ¿Qué influencia tendrá este hecho en la Iglesia estadounidense?
-Puede ser que el Señor nos esté diciendo que la poco entusiasta cristiandad que nos encontramos en nuestros días en el hemisferio septentrional del Planeta ya no es suficientemente vigorosa para hacer frente a los desafíos que aguardan a la Iglesia. La mediocridad en la fe no es digna del Hijo de Dios y ni siquiera de nuestro destino mismo de cristianos. La Iglesia en América latina está viva, y los Estados Unidos mismo cada año están haciéndose cada vez más latinos. Son maduros para tomar acto de esta nueva realidad, y el Papa argentino es la encarnación.

– El Cardenal Bergoglio es un alto prelado bastante atípico, nunca ha tenido un cargo administrativo en la Curia romana, no ha querido nunca un chófer, se prepara la comida él solo, toma el autobús como el resto del pueblo. ¿Qué representa todo esto?
– Cuanto menos se tiene, mejor. Simplicidad y humildad, cuando están asociadas a inteligencia y valor, representan una medicina muy eficaz para el ánimo. Estoy convencido de que este Papa es precisamente la medicina que necesitamos como Iglesia.

– ¿Por qué, en su opinión, la elección del Cónclave fue tan rápida y unitaria?
– No conozco la dinámica interna y de todos modos no me interesa ni el cómo ni el porqué de la elección de los cardenales. Me interesa sólo que la elección de este hombre maravilloso es una prueba de que Dios existe y trabaja a través de su Iglesia y sus líderes. Esto es todo lo que cuenta.

– ¿La elección del nombre ha caído en Francisco porque es el Santo que reconstruyó la Iglesia de Cristo? ¿Esto significa que la Curia reconoce, de algún modo, la necesidad de una reconstrucción o de una reestructuración?
– “Repara mi casa”, fueron las palabras pronunciadas por Jesús a San Francisco desde la cruz de San Damián. Los temas de la reforma, de la renovación y de la reparación probablemente estén todos encerrados en la elección de este nombre. Yo mismo soy un capuchino franciscano, y considero que demasiadas personas han confundido la imagen de San Francisco de Asís con la de una especie de hijo de las flores en una dimensión hippie del Siglo XIII.

El verdadero hombre no era nada de todo esto. Claro que llevaba dentro de sí una especie de contracultura, pero solo en su sentido de radical pobreza y obediencia a la Iglesia. Y en su sentido del vivir de manera radical y completa el Evangelio, con todos sus dictámenes más incómodos. Esto es el tipo de pureza que puede llevar a una reconstrucción en la vida de la Iglesia.

Añado otra cosa: la mayor cualidad de San Francisco era su devoción a la fraternidad. Un aspecto sobre el cual el Papa ya ha dado prueba, con relación a los otros cardenales, subiendo en el autobús junto a ellos, y pidiendo a la gente que rece por él.

– Los grupos «liberales», incluso aquí en Estados Unidos, parecen más bien preocupados por esta elección y la presidenta argentina, Cristina Kirchner, ha afirmado que el cardenal Bergoglio es portador de ideas medievales. ¿Qué piensa?
– Categorías como los “liberales” y “conservadores” juegan al despiste cuando se habla de credo católico. No se puede separar el amor por un pobre del amor por un hijo que no ha nacido. La defensa de los oprimidos y de los marginados, la defensa de la familia, del matrimonio y la gestación, llegan todos del mismo compromiso católico por la defensa de la dignidad humana. No tiene nada de progresista asesinar a un ser que no ha nacido. Y no hay nada que se pueda llamar ortodoxo o conservador en ignorar las lágrimas de los pobres.

– Francisco I tiene 76 años. ¿No se corre el riesgo de que dentro de algunos años nos volvamos a encontrar en la situación que hemos vivido con Benedicto XVI? ¿O bien, la Iglesia está reflexionando, de manera recóndita, sobre la duración del pontificado?
– Dios dará al Papa la fuerza que necesita. Es todo lo que hay que saber.


Maná y Vivencias Cuaresmales (44)

marzo 26, 2013

Martes Santo

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Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar. El Hijo del hombre tiene que irse. Pero al que lo entrega más le vadría no haber nacido

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Apreciado amigo, estimada amiga, hoy te ofrezco una corta oración para empezar la jornada. Feliz día.

Oración para consagrar el día:

Buenos días, Dios y Padre nuestro. Gracias por este nuevo día, gracias por la vida y por la fe. Porque tú eres Dios, digno de toda bendición. Me pongo en tus manos. Sólo soy un proyecto de tu amor y benevolencia. ¿Cómo responderte, Dios mío? Permíteme invocar a tu Hijo para que él responda por mí, ante ti.

Señor Jesús, ten compasión de mí. Acompáname en este día. Dame el Santo Espíritu para que toda esta jornada sea una bendición para mí y para cuantos me encuentre en este día.

De manera especial te pido, Espíritu divino, que me ayudes a sintonizar con los sentimientos de Cristo en estos días santos. Que su muerte y resurrección los viva este año como nunca antes. Amén.

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Antífona de entrada: Salmo 26, 12

No me entregues, al odio de mis adversarios, porque se levantan contra mí testigos falsos que respiran violencia.


Oración colecta:

Dios todopoderoso y eterno, concédenos participar tan vivamente en las celebraciones de la pasión del Señor, que alcancemos tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA: Isaías 49, 1-6

Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: «Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso.» Mientras yo pensaba: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas», en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios.

Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel –tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza–: «Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.»

SALMO 70, 1-2.3-4a.5-6ab.15.17

Mi boca contará tu salvación, Señor.

A ti, Señor, me acojo: no quede yo derrotado para siempre; tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo, inclina a mí tu oído, y sálvame.

Sé tú mi roca de refugio, el alcázar donde me salve, porque mi peña y mi alcázar eres tú. Dios mío, líbrame de la mano perversa.

Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza y mi confianza, Señor, desde mi juventud. En el vientre materno ya me apoyaba en ti, en el seno tú me sostenías.

Mi boca contará tu auxilio, y todo el día tu salvación. Dios mío, me instruiste desde mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas.

Aclamación antes del Evangelio:

Salve, Rey nuestro, obediente al Padre; fuiste llevado a la crucifixión, como un manso cordero a la matanza.

EVANGELIO: Juan 13, 21-33.36-38

En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»

Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, el que Jesús tanto amaba, estaba reclinado a la mesa junto a su pecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: «Señor, ¿quién es?»

Le contestó Jesús: «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado.»
Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás.

Entonces Jesús le dijo: «Lo que tienes que hacer hazlo en seguida.»
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.

Cuando salió, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: “Donde yo voy, vosotros no podéis ir.”»

Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿a dónde vas?»
Jesús le respondió: «Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde.»

Pedro replicó: «Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti.»
Jesús le contestó: «¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.»

Antífona de comunión: Romanos 8, 32

Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros.



VIVENCIAS CUARESMALES (44)

Mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios. Abba, Padre, no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú

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MARTES SANTO

TEMA.- Una certeza definitiva: en medio de las vicisitudes el Padre lleva adelante su salvación.

Lo más nuclear de nuestro pecado nos resulta muy difícil percibirlo, por eso no solemos pedir perdón. Pues bien, la Oración Colecta de hoy pide: Dios todopoderoso y eterno, concédenos participar tan vivamente en las celebraciones de la pasión del Señor, que alcancemos tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo.

Es decir, el perdón de nuestro pecado por haber rechazado al enviado de Dios y haberle dado muerte cruel, no sólo en el pasado, sino cada día, con nuestros pecados personales y sociales. Cristo fue entregado por un discípulo, que Jesús mismo eligió; fue traicionado por su propio amigo, quien lo entregó con un beso. Con san Pedro nosotros le porfiamos a Jesús que nunca cometeremos tal desfachatez, pero Jesús nos advierte y nos pregunta para aquilatar nuestra decisión y nuestra querencia: ¿Tú, dar la vida por mí?

Escuchemos el relato evangélico. Cuando salió Judas, Jesús se sintió un tanto liberado. Cada hecho, cada acontecimiento, por más inusitado y perverso que parezca es un paso hacia el pleno cumplimiento del plan de Dios. Déjalo, aún no ha llegado mi hora. El Padre sigue actuando.

Son admirables las palabras de Cristo conmovido, emocionado, confirmado en su fe, decidido a seguir adelante hasta el fin, creciendo de fe en fe, sacando fuerzas de su debilidad: “Ahora es glorificado el Hijo del hombre y Dios es glorificado en él; pronto lo glorificará”. Permítele al Padre glorificar a su Hijo en ti. Trata de aceptar agradecido su perdón y dile que, con temor y temblor, quieres cumplir su voluntad. Pide la valentía, la fortaleza, el poder de la alabanza.

Reza con la mayor sinceridad y agradecimiento la oración sobre las ofrendas: Mira, Señor, con bondad las ofrendas de esta familia tuya a la que invitas a tomar parte en tus sacramentos; concédele alcanzar la plenitud de lo que ellos significan y contienen. Por Jesucristo nuestro Señor.

Confírmate en la vivencia del sacramento siempre igual y siempre nuevo. Puede servirte la oración de la poscomunión: Señor, tú que nos has alimentado con el cuerpo y la sangre de tu Hijo, concédenos que este mismo sacramento que sostiene nuestra vida temporal, nos lleve a participar de la vida eterna. Por Jesucristo.

Escuchemos: La primera lectura nos abre a los planes de Dios en medio de las borrascas de la existencia terrena; todo está bien, todo funciona bien, nada está perdido. Existe un Dios que lo ve todo, lo trasciende todo. En él todo es luz y vida, aunque estemos rodeados de problemas, aunque nos sintamos en un túnel; pero pasando por él.

Dale, hermano, un voto de confianza a la esperanza, a Jesús que cargó con tus pecados. En sus heridas hemos sido sanados. Su debilidad nos conforta y nos salva. El justo sigue viviendo de la fe, avanza de fe en fe, como Jesús. Por la Cruz a la Victoria. Dios no se muda.
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De los sermones de san Agustín, obispo

Gloriémonos también nosotros
en la cruz de nuestro Señor Jesucristo.

La pasión de nuestro Señor y Salvador Jesucristo es una prenda de gloria y una enseñanza de paciencia. Pues ¿qué dejará de esperar de la gracia de Dios el corazón de los fieles, si por ellos el Hijo único de Dios, coeterno con el Padre, no se contentó con nacer como un hombre entre los hombres, sino que quiso incluso morir por manos de los hombres, que él mismo había creado?

Grande es lo que el Señor nos promete para el futuro, pero es mucho mayor aún aquello que celebramos recordando lo que ya ha hecho por nosotros. ¿Dónde estaban o quiénes eran los impíos cuando por ellos murió Cristo? ¿Quién dudará que a los santos pueda dejar el Señor de darles su vida, si él mismo les entregó su muerte? ¿Por qué vacila todavía la fragilidad humana en creer que un día será realidad el que los hombres vivan con Dios?

Lo que ya se ha realizado es mucho más increíble: Dios ha muerto por los hombres.

Porque ¿quién es Cristo, sino aquel de quien dice la Escritura: En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios? Esta Palabra de Dios se hizo carne y acampó entre en nosotros. Porque no habría poseído lo que era necesario para morir por nosotros, si no hubiera tomado de nosotros una carne mortal. Así el inmortal pudo morir, así pudo dar su vida a los mortales; y hará que más tarde tengan parte en su vida aquellos de cuya condición él primero se había hecho partícipe. Pues nosotros, por nuestra naturaleza no teníamos posibilidad de vivir, ni él, por la suya, posibilidad de morir. Él hizo, pues, con nosotros este admirable intercambio: tomó de nuestra naturaleza la condición mortal, y nos dio de la suya la posibilidad de vivir.

Por tanto, no sólo no debemos avergonzarnos de la muerte de nuestro Dios y Señor, sino que hemos de confiar en ella con todas nuestras fuerzas y gloriarnos en ella por encima de todo: pues al tomar de nosotros la muerte, que en nosotros encontró, nos prometió, con toda su fidelidad, que nos daría en sí mismo la vida que nosotros no podemos llegar a poseer por nosotros mismos. Y si aquel que no tiene pecado nos amó hasta tal punto que por nosotros, pecadores, sufrió lo que habían merecido nuestros pecados, ¿cómo, después de habernos justificado, dejará de darnos lo que es justo? Él, que promete con verdad, ¿cómo no va a darnos los premios de los santos, si soportó, sin cometer iniquidad, el castigo que los inicuos le infligieron?

Confesemos, por tanto, intrépidamente, hermanos, y declaremos bien a las claras que Cristo fue crucificado por nosotros: y hagámoslo no con miedo, sino con júbilo, no con vergüenza, sino con orgullo.

El Apóstol Pablo, que cayó en la cuenta de este misterio lo proclamó como un título de gloria. Y, siendo así que podía recordar muchos aspectos grandiosos y divinos de Cristo, no dijo que se gloriaba de estas maravillas -que hubiese creado el mundo, cuando, como Dios que era, se hallaba junto al Padre, y que hubiese imperado sobre el mundo, cuando era hombre como nosotros-, sino que dijo: Dios me libre de gloriarme sino es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo (Sermón Güelferbitano 3: PLS 2, 545-546).


Francisco fue recibido en el helipuerto de Castel Gandolfo por Benedicto XVI

marzo 25, 2013

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Un gran abrazo fraternal, oración en la capilla, regalo de una imagen de la Virgen de la Humildad, y largo diálogo en la biblioteca.

Por Nieves San Martín

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ROMA, 23 de marzo de 2013 (Zenit.org) –

En un escueto comunicado, porque se trata de una entrevista estrictamente privada, como subrayaban tanto la Radio Vaticana como la Sala de Prensa de la Santa Sede, se informaba esta mañana de la prevista visita del papa Francisco a su predecesor el papa emérito Benedicto XVI.

Al final, ante la inmensa expetación creada en la plaza de Castel Gandolfo con gentes e informadores de todo el mundo, el portavoz vaticano tuvo que contar todo lo contable que, excepto el diálogo privado entre ambos papas, fue casi todo.

A las 11,45 de esta mañana, en una hermosa mañana romana de sol, el santo padre Francisco dejó la Domus Sanctae Marthae -su actual residencia mientras acaban los arreglos en su apartamento en el Palacio Apostólico-, y se trasladó al helipuerto vaticano, desde donde partió poco después de mediodía para realizar la anunciada visita al papa emérito Benedicto XVI, en Castel Gandolfo.

Su santidad Benedicto XVI vive en la residencia veraniega de los papas temporalmente, en medio de la estima y el afecto de los castellani (castellanos), los habitantes de esta zona de los Castillos romanos, a unos treinta kilómetros al sur de Roma, mientras acaban también las obras que se realizan en el monasterio al que se retirará definitivamente, dentro del recinto de la Ciudad del Vaticano.

Tras un vuelo de veinte minutos, el santo padre Francisco aterrizó en el helipuerto de las Villas pontificias de Castel Gandolfo, acogido por el papa emérito Benedicto XVI. Estaban presentes monseñor Marcello Semeraro, obispo de Albano, y Saverio Petrillo, director de las Villas pontificias. El santo padre y el papa emérito se trasladaron juntos en automóvil al Palacio Apostólico para mantener el encuentro privado en la biblioteca y, a continuación, la comida.

A primeras horas de la tarde, tras almorzar, el papa Francisco se trasladó de nuevo al helipuerto de Castel Gandolfo, acompañado de nuevo por su santidad Benedicto XVI, que lo quiso acompañar hasta el último momento, y regresó a El Vaticano. Este era el escueto comunicado vaticano. Pero hubo que contar más, porque la plaza, la prensa lo pedía.

La multitud cada vez más numerosa arracimada ante el palacio de Castel Gandolfo, acostumbrada a las estancias veraniegas de los papas, que se asoman al balcón y les saludan, esperaba ver a los dos papas juntos. Sin embargo, tanto el portavoz padre Lombardi como los locutores de la Radio Vaticana subrayaron que es una señal de respeto hacia el papa emérito el haber dejado pasar la jornada en la más estricta intimidad.

La plaza estaba a rebosar de fieles, peregrinos y turistas, en una hermosa jornada primaveral de la campiña romana. Según Radio Vaticana, había gran emoción y curiosidad, expectación e incluso en algunos perplejidad, al sumarse a lo que sabían un evento histórico sin conocer mucho más, pero contagiados de un fervor que de vez en cuando coreaba el nombre del papa: ¡Francisco, Francisco!.

Un señor, llegado de Salerno estaba en la plaza, según sus palabras, “por casualidad”. Es la primera vez que viene y tenía la esperanza de ver al papa Francisco. La plaza, cada vez más de bote en bote. “Para nosotros –decía este señor a Radio Vaticana- es una emoción fuerte aunque no somos muy proclives a estas manifestaciones”. Le preguntan si es solo curiosidad, y responde: “No curiosidad. Alegría inmensa. El papa es una figura muy válida por su significado. Es un digno heredero. Se ha realizado una justa transmisión del papado”.

Muchos de los asistentes no hablan italiano y la locutora se las ve y se las desea para encontrar a alguien de lengua nativa. Un joven, pescado al paso, se queda bastante cortado, pero lo que dice es bien expresivo: “Lo veo como una persona muy positiva. Ha sido el primero que ha logrado hacerme venir aquí”.

Al final, los periodistas ven colmado su deseo y se vuelven a sus sedes con algo más que contar que el escueto comunicado vaticano. Una rueda de prensa improvisada en medio del gentío. Desde que asumió el pontificado, el papa Francisco no ha dejado de pedir oraciones con gratitud hacia su predecesor, cuenta Lombardi.

La curiosidad de los medios es infinita e insaciable, y el jesuita portavoz tiene que contar todo lo contable, que es bastante. Ha recordado que el papa Francisco había telefoneado dos veces a Benedicto XVI, una el día de su elección y otra en el día de su santo, san José para felicitarle.

Rememora también que Benedicto XVI había dicho en su despedida a los cardenales: “Entre ustedes, en el Colegio de Cardenales, está también el futuro papa al que ya hoy prometo mi incondicional reverencia y obediencia”.

Según relata el padre Lombardi, que estaba presente, los dos papas se dieron un gran abrazo apenas Francisco descendió del helicóptero. El portavoz había ya hecho su crónica telefónica a la página vaticana, acompañada de la foto del abrazo. Y repitió lo mismo. Estaba acompañado el papa Francisco por el sustituto monseñor Becciu, por monseñor Sapienza y por monseñor Alfred Xuereb. La Santa Sede prometió tres imágenes del encuentro: el abrazo entre ambos, rezando en la capilla, y el inicio del coloquio en la biblioteca, con el regalo de la imagen de Nuestra Señora, llevada por el papa, la Virgen de la Humildad.

Papa-Francisco-Benedicto-XVI-AP_CLAIMA20130323_0199_14Sí contó que, al llegar a la capilla, el papa emérito quiso ceder el puesto al visitante pero este rehusó diciendo: “Somos hermanos”, y al final se arrodillaron ambos en el mismo banco para rezar.

Los periodistas querían conocer qué tratamiento hubo entre ambos, ya que la imaginación popular había jugado con la escena de uno que se arrodillara ante el otro, o cosas por el estilo.

Pero el padre Lombardi dijo que no hubo muchas formalidades, sencillamente se abrazaron al encontrarse. Contó que Benedicto XVI está vestido sencillamente con sotana blanca, sin faja y sin mantelina. Hacia las 12,30 se encaminaron los dos hacia la biblioteca. Y a las 13,15 empezó el coloquio privado que duró unos 45 minutos.

En la comida participaron los dos secretarios monseñor Georg Gänswein, prefecto de Casa Pontificia, y monseñor Xuereb. Tras breves saludos a los acompañantes y otros presentes, Francisco y Benedicto XVI se subieron al coche junto a monseñor Gänswein.

Periodistas de todo el mundo seguían esperando en la plaza para transmitir la imagen histórica. Dos papas que se abrazan, saludan juntos, y han protagonizado una sucesión ejemplar. Inédito. Pero no pudo ser. Esta vez, se respetó la intimidad del papa emérito. La imagen de los dos abrazados en el helipuerto es sin embargo muy expresiva.

Para dar algo a los oyentes, la periodista de Radio Vaticana se las arregló para entrevistar a la alcaldesa de la villa pontificia, Milvia Monachesi, que se mostró emocionada. Ya sabía que el papa no tenía previsto saludar al exterior pero subrayaba que lo había soñado hasta el último momento.

Sin embargo, añadió: “Estamos aquí para testimoniar nuestra cercanía espiritual a Benedicto XVI y al papa Francisco. Son dos papas revolucionarios que se unen a Juan Pablo II. Y están cambiando el curso de la historia en mejor. Manifestó su respeto a Benedicto XVI y un deseo de intimidad “más que legítimo”. Pero dijo que al papa Francisco esperan “verlo volver para acogerlo como a los otros papas”.

Sobre el papa Bergoglio, la alcaldesa dijo, como mujer, alcaldesa y cristiana, que se “esperaba un papa capaz de evangelizar y devolver lo valores verdaderos del evangelio de Jesús”. “Ha superado mis expectativas -subrayó- por su sencillez y humildad. También Benedicto XVI ha dado una enseñanza a todo el mundo, es un grandísimo regalo para Castel Gandolfo y queremos hacerle sentir nuestro afecto”.

Sobre la reacción en la población local, la alcaldesa contó que Benedicto XVI, como no podía ser menos, es el centro de las comidillas del pueblo: se habla a menudo de cómo está, si está dando un paseo, si se está recuperando… Al mismo tiempo, dijo que hay una gran expectación por el nuevo papa. Mientras la plaza coreaba de nuevo: “¡Francisco, Francisco!”, la alcaldesa confesó que un efecto inmediato de este pontífice es que “todos nos sintamos hermanos como decía san Francisco de Asís”, y recordó las frases del himno a las criaturas del santo más amado por el mundo. Hasta una joven, que se dijo protestante, contagiada del ambiente de la plaza, declaró: “Estoy muy emocionada de ver cómo todos están aquí esperando al papa”.


Maná y Vivencias Cuaresmales (43)

marzo 25, 2013

Lunes Santo

María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera

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Antífona de entrada: Salmo 34, 1-2

Defiéndeme, Señor, contra los que me atacan, protégeme contra los que me hacen guerra; levántate y ven en mi auxilio, Señor Dios, mi fuerte Salvador.


Oración colecta:

Dios todopoderoso, mira la fragilidad de nuestra naturaleza, y levanta nuestra débil esperanza con la fuerza de la pasión de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.

PRIMERA LECTURA: Isaías 42, 1-7

Así dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.»

Así dice el Señor Dios, que creó y desplegó los cielos, consolidó la tierra con su vegetación, dio el respiro al pueblo que la habita y el aliento a los que se mueven en ella: «Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.»

SALMO 26, 1.2.3.13-14

El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?

Cuando me asaltan los malvados para devorar mi carne, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo.

Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

Aclamación antes del Evangelio:

¡Salve, Rey nuestro! Sólo tú te has compadecido de nuestros errores.

EVANGELIO: Juan 12, 1-11

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?»
Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando.

Jesús dijo: «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.»

Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

Antífona de comunión: Salmo 101, 3

No me ocultes tu rostro, Señor, el día de la desgracia. Inclina tu oído hacia mí; cuando te invoco, escúchame en seguida.



VIVENCIAS CUARESMALES (43)

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LUNES SANTO

Y la casa se llenó de la fragancia del perfume

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AMBIENTACIÓN.- Oración colecta: Dios todopoderoso, mira la fragilidad de nuestra naturaleza y, con la fuerza de la pasión de tu Hijo, levanta nuestra débil esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo.

Lectura de Isaías 42, 1-7 Primer Cántico del Siervo de Yahvé: “Esto dice el Señor: He aquí a mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido, el preferido de mi corazón. He puesto mi Espíritu sobre él. Él les enseñará el derecho a las naciones.

No clamará, no gritará, ni alzará en las calles su voz. No romperá la caña quebrada ni aplastará la mecha que está por apagarse. Enseñará a las naciones mis juicios sin dejarse quebrar ni aplastar, hasta que reine el derecho en la tierra. Los países lejanos esperan sus ordenanzas. Así habla Yahvé, el que creó los cielos y los estiró, que le puso firmes cimientos a la tierra y produjo todas sus plantas, que dio aliento a sus habitantes y respiración a los seres que se mueven en ella. Yo, Yahvé, te he llamado para cumplir mi justicia, te he formado y tomado de la mano, te he destinado para que unas a mi pueblo y seas luz para todas las naciones. Para abrir los ojos a los ciegos, para sacar a los presos de la cárcel, y del calabozo a los que estaban en la oscuridad”.

En el evangelio, Juan 12, 1-11, aparecen distintos personajes: ¿tú, dónde te sitúas? Identifícate especialmente con María quien tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

Considera la parte humana de Jesús: Se refugia en casa de sus amigos que podemos llamar “íntimos”: Lázaro, Marta y María. Aloja en tu corazón a Jesús. Espiritualmente, déjate inundar de la ternura de su Espiritu, acógelo después en los hermanos que hoy sufren algo parecido a lo que soportó Jesús en estos días: Inseguridad, asedio, desprecio, amenaza, secuestro, pánico, terror, desengaños.

El Salmo 26 expresa muy bien los sentimientos de Jesús en estos últimos días de su vida. Acompáñalo. El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan los malvados, para devorar mi carne, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

HIMNO

Pastor, que con tus silbos amorosos me despertaste del profundo sueño; tú, que hiciste cayado de ese leño, en que tiendes los brazos poderosos, vuelve los ojos a mi fe piadosos, pues te confieso por mi amor y dueño, y la palabra de seguir empeño tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, Pastor, que por amores mueres, no te espante el rigor de mis pecados, pues tan amigo de rendidos eres. Espera, pues, y escucha mis cuidados. Pero ¿cómo te digo que me esperes, si estás, para esperar, los pies clavados? Amén.

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De la primera Apología de San Justino, mártir,
en defensa de los cristianos.

El bautismo del nuevo nacimiento

Vamos a exponer de qué manera, renovados por Cristo nos hemos consagrado a Dios. A quienes aceptan y creen que son verdad las cosas que enseñamos y exponemos y prometen vivir de acuerdo con estas enseñanzas, les instruimos para que oren a Dios con ayunos, y pidan perdón de sus pecados pasados, mientras nosotros, por nuestra parte, oramos y ayunamos también juntamente con ellos.

Luego los conducimos a un lugar donde hay agua, para que sean regenerados del mismo modo que fuimos regenerados nosotros. Entonces reciben el baño del bautismo en el nombre de Dios, Padre y Soberano del universo, y de nuestro Salvador Jesucristo, y del Espíritu Santo. Pues Cristo dijo: El que no nazca de nuevo, no podrá entrar en el reino de los cielos. Ahora bien, es evidente para todos que no es posible, una vez nacidos, volver a entrar en el seno de nuestras madres.

También el profeta Isaías nos dice de qué modo pueden librarse de sus pecados quienes pecaron y quieren convertirse: Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido, defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces venid y litigaremos, dice el Señor. Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana. Si sabéis obedecer, lo sabroso de la tierra comeréis; si rehusáis y os rebeláis, la espada os comerá. Lo ha dicho el Señor.

Los apóstoles nos explican la razón de todo esto. En nuestra primera generación, fuimos engendrados de un modo inconsciente por nuestra parte, y por una ley natural y necesaria, por la acción del germen paterno en la unión de nuestros padres y sufrimos la influencia de costumbres malas y de una instrucción desviada. Mas, para que tengamos también un nacimiento, no ya fruto de la necesidad natural e inconsciente, sino de nuestra libre y consciente elección, y lleguemos a obtener el perdón de nuestros pecados pasados, se pronuncia, sobre quienes desean ser regenerados y se convierten de sus pecados, mientras están en el agua, el nombre de Dios, Padre y Soberano del universo, único nombre que invoca el ministro cuando introduce en el agua al que va a ser bautizado.

Nadie, en efecto, es capaz de poner nombre al Dios inefable, y si alguien se atreve a decir que hay un nombre que expresa lo que es Dios es que está rematadamente loco. A este baño lo llamamos “iluminación” para dar a entender que los que son iniciados en esta doctrina quedan iluminados. También se invoca sobre el que ha de ser iluminado el nombre de Jesucristo, que fue crucificado bajo Poncio Pilatos, y el nombre del Espíritu Santo que, por medio de los profetas, anunció de antemano todo lo que se refiere a Jesús (Cap. 61: PG 6, 419-422).

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Papa Francisco en Domingo de Ramos: No os dejéis robar la esperanza de Jesús

marzo 24, 2013

Domingo de Ramos 2013

 

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Papa Francisco en Domingo de Ramos. Foto: News.va

VATICANO, 24 Mar. 13 / 10:21 am (ACI/EWTN Noticias).-

En su homilía al celebrar su primera Misa de Domingo de Ramos como Obispo de Roma, ante la multitud reunida en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco pidió a los fieles mantener siempre la alegría, y los exhortó a no dejarse robar la esperanza “que nos da Jesús”.

El Santo Padre recordó que al ingresar a Jerusalén, Jesús fue recibido por la muchedumbre de discípulos que “lo acompañan festivamente, se extienden los mantos ante él, se habla de los prodigios que ha hecho, se eleva un grito de alabanza: ‘¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto’”.

“Se respira un clima de alegría. Jesús ha despertado en el corazón tantas esperanzas, sobre todo entre la gente humilde, simple, pobre, olvidada, esa que no cuenta a los ojos del mundo”.

Jesús, indicó el Santo Padre, “ha sabido comprender las miserias humanas, ha mostrado el rostro de misericordia de Dios y se ha inclinado para curar el cuerpo y el alma”.

La escena del ingreso a Jerusalén, dijo el Papa, es una bella escena, llena de luz –la luz del amor de Jesús, de su corazón–, de alegría, de fiesta”.

Señalando la participación con alegría de los fieles esta mañana, en la que acogieron al Señor como “faro luminoso de nuestra vida”, así como “nuestro amigo, nuestro hermano”, el Papa exhortó a que “no seáis nunca hombres y mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo”.

“Nunca os dejéis vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús; que está entre nosotros”.

El Papa señaló que “en este momento viene el enemigo, viene el diablo, tantas veces disfrazado de ángel, e insidiosamente nos dice su palabra. No le escuchéis”. “Nosotros acompañamos, seguimos a Jesús, pero sobre todo sabemos que él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros: en esto reside nuestra alegría, la esperanza que hemos de llevar en este mundo nuestro”.

“Y, por favor, ¡no os dejéis robar la esperanza!, ¡no dejéis robar la esperanza! Esa que nos da Jesús”, pidió el Santo Padre.

El Santo Padre recordó que “Jesús no entra en la Ciudad Santa para recibir los honores reservados a los reyes de la tierra, a quien tiene poder, a quien domina; entra para ser azotado, insultado y ultrajado, como anuncia Isaías”.

“Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz. Y es precisamente aquí donde resplandece su ser rey según Dios: su trono regio es el madero de la cruz”.

El Papa recordó que Benedicto XVI dijo a los Cardenales que “sois príncipes, pero de un rey crucificado. Ese es el trono de Jesús”.

“Jesús toma sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo, también el nuestro, el de todos nosotros, y lo lava, lo lava con su sangre, con la misericordia, con el amor de Dios”.

“Miremos a nuestro alrededor: ¡cuántas heridas inflige el mal a la humanidad! Guerras, violencias, conflictos económicos que se abaten sobre los más débiles, la sed de dinero, que nadie puede llevárselo consigo, lo debe dejar”.

Estos pecados incluyen, señaló el Papa, el “amor al dinero, al poder, la corrupción, las divisiones, los crímenes contra la vida humana y contra la creación. Y también –cada uno lo sabe y lo conoce– nuestros pecados personales: las faltas de amor y de respeto a Dios, al prójimo y a toda la creación”.

“Y Jesús en la cruz siente todo el peso del mal, y con la fuerza del amor de Dios lo vence, lo derrota en su resurrección”.

Por ello la cruz de Cristo, señaló el Papa, “nunca conduce a la tristeza, sino a la alegría, a la alegría de ser salvados y de hacer un poquito eso que ha hecho Él, aquel día de su muerte”.

El Papa también se dirigió a la multitud de jóvenes que asistieron a la Misa en la Plaza de San Pedro, a quienes dijo que “os he visto en la procesión cuando entraba; os imagino haciendo fiesta en torno a Jesús, agitando ramos de olivo; os imagino mientras aclamáis su nombre y expresáis la alegría de estar con Él”.

“Vosotros tenéis una parte importante en la celebración de la fe. Nos traéis la alegría de la fe y nos decís que tenemos que vivir la fe con un corazón joven, siempre: un corazón joven incluso a los setenta, ochenta años”.

Este corazón, aseguró Francisco, con Cristo “nunca envejece”.

“Pero todos sabemos, y vosotros lo sabéis bien, que el Rey a quien seguimos y nos acompaña es un Rey muy especial: es un Rey que ama hasta la cruz y que nos enseña a servir, a amar. Y vosotros no os avergonzáis de su cruz”.

Los jóvenes, dijo, “lleváis la cruz peregrina a través de todos los continentes, por las vías del mundo. La lleváis respondiendo a la invitación de Jesús: ‘Id y haced discípulos de todos los pueblos’, que es el tema de la Jornada Mundial de la Juventud de este año”.

El Papa Francisco aseguró a los jóvenes que “también yo me pongo en camino con vosotros, desde hoy, sobre las huellas del beato Juan Pablo II y Benedicto XVI”.

“Aguardo con alegría el próximo mes de julio, en Río de Janeiro. Os doy cita en aquella gran ciudad de Brasil”.

Francisco aseguró que “los jóvenes deben decir al mundo: Es bueno seguir a Jesús; es bueno ir con Jesús; es bueno el mensaje de Jesús; es bueno salir de uno mismo, a las periferias del mundo y de la existencia, para llevar a Jesús”.

“Pidamos la intercesión de la Virgen María. Ella nos enseña el gozo del encuentro con Cristo, el amor con el que debemos mirarlo al pie de la cruz, el entusiasmo del corazón joven con el que hemos de seguirlo en esta Semana Santa y durante toda nuestra vida. Que así sea”, concluyó.


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