Francisco fue recibido en el helipuerto de Castel Gandolfo por Benedicto XVI

marzo 25, 2013

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Un gran abrazo fraternal, oración en la capilla, regalo de una imagen de la Virgen de la Humildad, y largo diálogo en la biblioteca.

Por Nieves San Martín

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ROMA, 23 de marzo de 2013 (Zenit.org) –

En un escueto comunicado, porque se trata de una entrevista estrictamente privada, como subrayaban tanto la Radio Vaticana como la Sala de Prensa de la Santa Sede, se informaba esta mañana de la prevista visita del papa Francisco a su predecesor el papa emérito Benedicto XVI.

Al final, ante la inmensa expetación creada en la plaza de Castel Gandolfo con gentes e informadores de todo el mundo, el portavoz vaticano tuvo que contar todo lo contable que, excepto el diálogo privado entre ambos papas, fue casi todo.

A las 11,45 de esta mañana, en una hermosa mañana romana de sol, el santo padre Francisco dejó la Domus Sanctae Marthae -su actual residencia mientras acaban los arreglos en su apartamento en el Palacio Apostólico-, y se trasladó al helipuerto vaticano, desde donde partió poco después de mediodía para realizar la anunciada visita al papa emérito Benedicto XVI, en Castel Gandolfo.

Su santidad Benedicto XVI vive en la residencia veraniega de los papas temporalmente, en medio de la estima y el afecto de los castellani (castellanos), los habitantes de esta zona de los Castillos romanos, a unos treinta kilómetros al sur de Roma, mientras acaban también las obras que se realizan en el monasterio al que se retirará definitivamente, dentro del recinto de la Ciudad del Vaticano.

Tras un vuelo de veinte minutos, el santo padre Francisco aterrizó en el helipuerto de las Villas pontificias de Castel Gandolfo, acogido por el papa emérito Benedicto XVI. Estaban presentes monseñor Marcello Semeraro, obispo de Albano, y Saverio Petrillo, director de las Villas pontificias. El santo padre y el papa emérito se trasladaron juntos en automóvil al Palacio Apostólico para mantener el encuentro privado en la biblioteca y, a continuación, la comida.

A primeras horas de la tarde, tras almorzar, el papa Francisco se trasladó de nuevo al helipuerto de Castel Gandolfo, acompañado de nuevo por su santidad Benedicto XVI, que lo quiso acompañar hasta el último momento, y regresó a El Vaticano. Este era el escueto comunicado vaticano. Pero hubo que contar más, porque la plaza, la prensa lo pedía.

La multitud cada vez más numerosa arracimada ante el palacio de Castel Gandolfo, acostumbrada a las estancias veraniegas de los papas, que se asoman al balcón y les saludan, esperaba ver a los dos papas juntos. Sin embargo, tanto el portavoz padre Lombardi como los locutores de la Radio Vaticana subrayaron que es una señal de respeto hacia el papa emérito el haber dejado pasar la jornada en la más estricta intimidad.

La plaza estaba a rebosar de fieles, peregrinos y turistas, en una hermosa jornada primaveral de la campiña romana. Según Radio Vaticana, había gran emoción y curiosidad, expectación e incluso en algunos perplejidad, al sumarse a lo que sabían un evento histórico sin conocer mucho más, pero contagiados de un fervor que de vez en cuando coreaba el nombre del papa: ¡Francisco, Francisco!.

Un señor, llegado de Salerno estaba en la plaza, según sus palabras, “por casualidad”. Es la primera vez que viene y tenía la esperanza de ver al papa Francisco. La plaza, cada vez más de bote en bote. “Para nosotros –decía este señor a Radio Vaticana- es una emoción fuerte aunque no somos muy proclives a estas manifestaciones”. Le preguntan si es solo curiosidad, y responde: “No curiosidad. Alegría inmensa. El papa es una figura muy válida por su significado. Es un digno heredero. Se ha realizado una justa transmisión del papado”.

Muchos de los asistentes no hablan italiano y la locutora se las ve y se las desea para encontrar a alguien de lengua nativa. Un joven, pescado al paso, se queda bastante cortado, pero lo que dice es bien expresivo: “Lo veo como una persona muy positiva. Ha sido el primero que ha logrado hacerme venir aquí”.

Al final, los periodistas ven colmado su deseo y se vuelven a sus sedes con algo más que contar que el escueto comunicado vaticano. Una rueda de prensa improvisada en medio del gentío. Desde que asumió el pontificado, el papa Francisco no ha dejado de pedir oraciones con gratitud hacia su predecesor, cuenta Lombardi.

La curiosidad de los medios es infinita e insaciable, y el jesuita portavoz tiene que contar todo lo contable, que es bastante. Ha recordado que el papa Francisco había telefoneado dos veces a Benedicto XVI, una el día de su elección y otra en el día de su santo, san José para felicitarle.

Rememora también que Benedicto XVI había dicho en su despedida a los cardenales: “Entre ustedes, en el Colegio de Cardenales, está también el futuro papa al que ya hoy prometo mi incondicional reverencia y obediencia”.

Según relata el padre Lombardi, que estaba presente, los dos papas se dieron un gran abrazo apenas Francisco descendió del helicóptero. El portavoz había ya hecho su crónica telefónica a la página vaticana, acompañada de la foto del abrazo. Y repitió lo mismo. Estaba acompañado el papa Francisco por el sustituto monseñor Becciu, por monseñor Sapienza y por monseñor Alfred Xuereb. La Santa Sede prometió tres imágenes del encuentro: el abrazo entre ambos, rezando en la capilla, y el inicio del coloquio en la biblioteca, con el regalo de la imagen de Nuestra Señora, llevada por el papa, la Virgen de la Humildad.

Papa-Francisco-Benedicto-XVI-AP_CLAIMA20130323_0199_14Sí contó que, al llegar a la capilla, el papa emérito quiso ceder el puesto al visitante pero este rehusó diciendo: “Somos hermanos”, y al final se arrodillaron ambos en el mismo banco para rezar.

Los periodistas querían conocer qué tratamiento hubo entre ambos, ya que la imaginación popular había jugado con la escena de uno que se arrodillara ante el otro, o cosas por el estilo.

Pero el padre Lombardi dijo que no hubo muchas formalidades, sencillamente se abrazaron al encontrarse. Contó que Benedicto XVI está vestido sencillamente con sotana blanca, sin faja y sin mantelina. Hacia las 12,30 se encaminaron los dos hacia la biblioteca. Y a las 13,15 empezó el coloquio privado que duró unos 45 minutos.

En la comida participaron los dos secretarios monseñor Georg Gänswein, prefecto de Casa Pontificia, y monseñor Xuereb. Tras breves saludos a los acompañantes y otros presentes, Francisco y Benedicto XVI se subieron al coche junto a monseñor Gänswein.

Periodistas de todo el mundo seguían esperando en la plaza para transmitir la imagen histórica. Dos papas que se abrazan, saludan juntos, y han protagonizado una sucesión ejemplar. Inédito. Pero no pudo ser. Esta vez, se respetó la intimidad del papa emérito. La imagen de los dos abrazados en el helipuerto es sin embargo muy expresiva.

Para dar algo a los oyentes, la periodista de Radio Vaticana se las arregló para entrevistar a la alcaldesa de la villa pontificia, Milvia Monachesi, que se mostró emocionada. Ya sabía que el papa no tenía previsto saludar al exterior pero subrayaba que lo había soñado hasta el último momento.

Sin embargo, añadió: “Estamos aquí para testimoniar nuestra cercanía espiritual a Benedicto XVI y al papa Francisco. Son dos papas revolucionarios que se unen a Juan Pablo II. Y están cambiando el curso de la historia en mejor. Manifestó su respeto a Benedicto XVI y un deseo de intimidad “más que legítimo”. Pero dijo que al papa Francisco esperan “verlo volver para acogerlo como a los otros papas”.

Sobre el papa Bergoglio, la alcaldesa dijo, como mujer, alcaldesa y cristiana, que se “esperaba un papa capaz de evangelizar y devolver lo valores verdaderos del evangelio de Jesús”. “Ha superado mis expectativas -subrayó- por su sencillez y humildad. También Benedicto XVI ha dado una enseñanza a todo el mundo, es un grandísimo regalo para Castel Gandolfo y queremos hacerle sentir nuestro afecto”.

Sobre la reacción en la población local, la alcaldesa contó que Benedicto XVI, como no podía ser menos, es el centro de las comidillas del pueblo: se habla a menudo de cómo está, si está dando un paseo, si se está recuperando… Al mismo tiempo, dijo que hay una gran expectación por el nuevo papa. Mientras la plaza coreaba de nuevo: “¡Francisco, Francisco!”, la alcaldesa confesó que un efecto inmediato de este pontífice es que “todos nos sintamos hermanos como decía san Francisco de Asís”, y recordó las frases del himno a las criaturas del santo más amado por el mundo. Hasta una joven, que se dijo protestante, contagiada del ambiente de la plaza, declaró: “Estoy muy emocionada de ver cómo todos están aquí esperando al papa”.


Maná y Vivencias Cuaresmales (43)

marzo 25, 2013

Lunes Santo

María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera

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Antífona de entrada: Salmo 34, 1-2

Defiéndeme, Señor, contra los que me atacan, protégeme contra los que me hacen guerra; levántate y ven en mi auxilio, Señor Dios, mi fuerte Salvador.


Oración colecta:

Dios todopoderoso, mira la fragilidad de nuestra naturaleza, y levanta nuestra débil esperanza con la fuerza de la pasión de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.

PRIMERA LECTURA: Isaías 42, 1-7

Así dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.»

Así dice el Señor Dios, que creó y desplegó los cielos, consolidó la tierra con su vegetación, dio el respiro al pueblo que la habita y el aliento a los que se mueven en ella: «Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.»

SALMO 26, 1.2.3.13-14

El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?

Cuando me asaltan los malvados para devorar mi carne, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo.

Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

Aclamación antes del Evangelio:

¡Salve, Rey nuestro! Sólo tú te has compadecido de nuestros errores.

EVANGELIO: Juan 12, 1-11

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?»
Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando.

Jesús dijo: «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.»

Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

Antífona de comunión: Salmo 101, 3

No me ocultes tu rostro, Señor, el día de la desgracia. Inclina tu oído hacia mí; cuando te invoco, escúchame en seguida.



VIVENCIAS CUARESMALES (43)

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LUNES SANTO

Y la casa se llenó de la fragancia del perfume

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AMBIENTACIÓN.- Oración colecta: Dios todopoderoso, mira la fragilidad de nuestra naturaleza y, con la fuerza de la pasión de tu Hijo, levanta nuestra débil esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo.

Lectura de Isaías 42, 1-7 Primer Cántico del Siervo de Yahvé: “Esto dice el Señor: He aquí a mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido, el preferido de mi corazón. He puesto mi Espíritu sobre él. Él les enseñará el derecho a las naciones.

No clamará, no gritará, ni alzará en las calles su voz. No romperá la caña quebrada ni aplastará la mecha que está por apagarse. Enseñará a las naciones mis juicios sin dejarse quebrar ni aplastar, hasta que reine el derecho en la tierra. Los países lejanos esperan sus ordenanzas. Así habla Yahvé, el que creó los cielos y los estiró, que le puso firmes cimientos a la tierra y produjo todas sus plantas, que dio aliento a sus habitantes y respiración a los seres que se mueven en ella. Yo, Yahvé, te he llamado para cumplir mi justicia, te he formado y tomado de la mano, te he destinado para que unas a mi pueblo y seas luz para todas las naciones. Para abrir los ojos a los ciegos, para sacar a los presos de la cárcel, y del calabozo a los que estaban en la oscuridad”.

En el evangelio, Juan 12, 1-11, aparecen distintos personajes: ¿tú, dónde te sitúas? Identifícate especialmente con María quien tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

Considera la parte humana de Jesús: Se refugia en casa de sus amigos que podemos llamar “íntimos”: Lázaro, Marta y María. Aloja en tu corazón a Jesús. Espiritualmente, déjate inundar de la ternura de su Espiritu, acógelo después en los hermanos que hoy sufren algo parecido a lo que soportó Jesús en estos días: Inseguridad, asedio, desprecio, amenaza, secuestro, pánico, terror, desengaños.

El Salmo 26 expresa muy bien los sentimientos de Jesús en estos últimos días de su vida. Acompáñalo. El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan los malvados, para devorar mi carne, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

HIMNO

Pastor, que con tus silbos amorosos me despertaste del profundo sueño; tú, que hiciste cayado de ese leño, en que tiendes los brazos poderosos, vuelve los ojos a mi fe piadosos, pues te confieso por mi amor y dueño, y la palabra de seguir empeño tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, Pastor, que por amores mueres, no te espante el rigor de mis pecados, pues tan amigo de rendidos eres. Espera, pues, y escucha mis cuidados. Pero ¿cómo te digo que me esperes, si estás, para esperar, los pies clavados? Amén.

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De la primera Apología de San Justino, mártir,
en defensa de los cristianos.

El bautismo del nuevo nacimiento

Vamos a exponer de qué manera, renovados por Cristo nos hemos consagrado a Dios. A quienes aceptan y creen que son verdad las cosas que enseñamos y exponemos y prometen vivir de acuerdo con estas enseñanzas, les instruimos para que oren a Dios con ayunos, y pidan perdón de sus pecados pasados, mientras nosotros, por nuestra parte, oramos y ayunamos también juntamente con ellos.

Luego los conducimos a un lugar donde hay agua, para que sean regenerados del mismo modo que fuimos regenerados nosotros. Entonces reciben el baño del bautismo en el nombre de Dios, Padre y Soberano del universo, y de nuestro Salvador Jesucristo, y del Espíritu Santo. Pues Cristo dijo: El que no nazca de nuevo, no podrá entrar en el reino de los cielos. Ahora bien, es evidente para todos que no es posible, una vez nacidos, volver a entrar en el seno de nuestras madres.

También el profeta Isaías nos dice de qué modo pueden librarse de sus pecados quienes pecaron y quieren convertirse: Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido, defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces venid y litigaremos, dice el Señor. Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana. Si sabéis obedecer, lo sabroso de la tierra comeréis; si rehusáis y os rebeláis, la espada os comerá. Lo ha dicho el Señor.

Los apóstoles nos explican la razón de todo esto. En nuestra primera generación, fuimos engendrados de un modo inconsciente por nuestra parte, y por una ley natural y necesaria, por la acción del germen paterno en la unión de nuestros padres y sufrimos la influencia de costumbres malas y de una instrucción desviada. Mas, para que tengamos también un nacimiento, no ya fruto de la necesidad natural e inconsciente, sino de nuestra libre y consciente elección, y lleguemos a obtener el perdón de nuestros pecados pasados, se pronuncia, sobre quienes desean ser regenerados y se convierten de sus pecados, mientras están en el agua, el nombre de Dios, Padre y Soberano del universo, único nombre que invoca el ministro cuando introduce en el agua al que va a ser bautizado.

Nadie, en efecto, es capaz de poner nombre al Dios inefable, y si alguien se atreve a decir que hay un nombre que expresa lo que es Dios es que está rematadamente loco. A este baño lo llamamos “iluminación” para dar a entender que los que son iniciados en esta doctrina quedan iluminados. También se invoca sobre el que ha de ser iluminado el nombre de Jesucristo, que fue crucificado bajo Poncio Pilatos, y el nombre del Espíritu Santo que, por medio de los profetas, anunció de antemano todo lo que se refiere a Jesús (Cap. 61: PG 6, 419-422).

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