La ideología de género rompe la familia

enero 8, 2013
Mons. Demetrio Fernández

Mons. Demetrio Fernández

.
Llamada de atención del obispo de Córdoba en España

Mons. Demetrio Fernández

.

CÓRDOBA, Thursday 3 January 2013 (Zenit.org).

¿En qué consiste la ideología de género, de la que oímos hablar continuamente? El papa Benedicto XVI acaba de referirse a ella, con tonos suaves pero profundamente alarmantes. La ideología de género destroza la familia, rompe todo lazo del hombre con Dios a través de su propia naturaleza, sitúa al hombre por encima de Dios, y entonces Dios ya no es necesario para nada, sino que hemos de prescindir de Él, porque Dios es un obstáculo para la libertad del hombre.

La ideología de género es una filosofía, según la cual “el sexo ya no es un dato originario de la naturaleza, que el hombre debe aceptar y llenar personalmente de sentido, sino un papel social del que se decide autónomamente, mientras que hasta ahora era la sociedad la que decidía” (Benedicto XVI). La frase emblemática de Simone de Beauvoir (1908-1986), pareja de Jean Paul Sartre: “Mujer no se nace, sino que se hace”, expresa que el sexo es aquello que uno decide ser.

Ya no valdrían las ecografías que detectan el sexo de la persona antes de nacer. Esperamos un bebé. ¿Es niño o niña? La ecografía nos dice claramente que es niña. No. Lo que vale es lo que el sujeto decida. Si quiere ser varón, puede serlo, aunque haya nacido mujer. Y si quiere ser mujer puede serlo, aunque haya nacido varón. No se nace, se hace. Al servicio de esta ideología existen una serie de programas formativos, médicos, escolares, etc. que tratan de hacer “tragar” esta ideología a todo el mundo, haciendo un daño tremendo en la conciencia de los niños, adolescentes y jóvenes.

La ideología de género no respeta para nada la propia naturaleza en la que Dios ha inscrito sus huellas: soy varón, soy mujer, por naturaleza. Lo acepto y lo vivo gozosamente y con gratitud al Creador. No. Relacionar con la naturaleza, y por tanto con Dios, mi identidad sexual es una esclavitud de la que la persona tiene que liberarse, según esta ideología equivocada.

De aquí viene un cierto feminismo radical, que rompe con Dios y con la propia naturaleza, tal como Dios la ha hecho. Un feminismo que se va extendiendo implacablemente, incluso en las escuelas. La iglesia católica es odiada por los promotores de la ideología de género, precisamente porque se opone rotundamente a esto. “Ahora bien, si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad preestablecida por la creación” (Benedicto XVI).

Y, sin embargo, una de las realidades más bonitas de la vida es la familia. La familia según su estructura originaria, donde existe un padre y una madre, porque hay un varón y una mujer, iguales en dignidad, distintos y complementarios. Donde hay hijos, que brotan naturalmente del abrazo amoroso de los padres. La apertura a la vida prolonga el amor de los padres en los hijos. Donde hay hermanos, y abuelos, y tíos, y primos, etc. ¡Qué bonita es la familia, tal como Dios la ha pensado! Dios quiere el bien del hombre, y por eso ha inventado la familia.

Aunque la ideología de género intenta destruirla, la fuerza de la naturaleza y de la gracia es más potente que la fuerza del mal y de la muerte. La familia necesita la redención de Cristo, porque Herodes sigue vivo, y no solo mata inocentes en el seno materno, sino que intenta mentalizar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes con esta ideología, queriendo hacerles ver que hay “otros” tipos de familia.

El Hijo de Dios nació y vivió en una familia y santificó los lazos familiares. La fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret en el contexto de la Navidad ha sido una preciosa ocasión para dar gracias a Dios por nuestras respectivas familias, que son como el nido donde hemos nacido o donde crecemos y nos sentimos amados. Una ocasión para pedir por las familias que atraviesan dificultades, para echar una mano a la familia que tengo cerca y cuyas necesidades no son sólo materiales, sino a veces de sufrimientos por conflictos de todo tipo.

La fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret, compuesta por Jesús, María y José se ha convertido en una oportunidad para reafirmar que solo en la familia, tal como Dios la ha instituido, encuentra el hombre su pleno desarrollo personal y, por tanto, la felicidad de su corazón. En la familia está el futuro de la humanidad, en la familia que responde al plan de Dios.

Anuncios

El maná de cada día, 8.1.13

enero 8, 2013

Martes de la 2ª semana de Navidad

.

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que envió al mundo a su Hijo único



ANTÍFONA DE ENTRADA: Salmo 117, 26-27

Bendito el que viene en el nombre del Señor. El Señor es Dios: él nos ilumina.


ORACIÓN COLECTA:

Señor, Dios nuestro, cuyo Hijo se manifestó en la realidad de nuestra carne, concédenos poder transformarnos interiormente a imagen de aquel que hemos conocido semejante a nosotros en la humanidad. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: 1 Juan 4, 7-10

Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él.

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados.


SALMO 71, 1-2. 3-4ab. 7-8

Que todos los pueblos de la tierra se postren ante ti, Señor.

Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz, y los collados justicia; que él defienda a los humildes del pueblo, socorra a los hijos del pobre.

Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna; que domine de mar a mar, el Gran Río al confín de la tierra.


ACLAMACIÓN: Lucas 4, 18

El Señor me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad.


EVANGELIO: Marcos 6, 34-44

En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: «Estamos en despoblado, y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer.»

El les replicó: «Dadles vosotros de comer.» Ellos le preguntaron: «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?»

Él les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.» Cuando lo averiguaron le dijeron: «Cinco, y dos peces.»

Él les mandó que hicieran recostarse a la gente sobre la hierba en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de ciento y de cincuenta.

Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces.

Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres.


ANTÍFONA DE COMUNIÓN: Efesios 2, 4; Rm 8, 3

Dios, por el gran amor con que nos amó, envió a su Hijo en una condición pecadora como la nuestra.
.

DOCE CANASTOS LLENOS

A juzgar por los trozos de pan que sobraron, el milagro de la multiplicación de los cinco panes de cebada y los dos peces debió ser, ciertamente, espectacular. Los cuatro evangelistas coinciden en señalar con asombro que fueron doce los cestos que se llenaron con el pan sobrante, después de haber saciado a más de cinco mil personas.

Debieron ser grandes, muy grandes, aquellos canastos que el Señor llenó de pan. Es de suponer que serían de urdimbre tosca, de material rudo y basto, quizá incluso deteriorados por el uso que a diario les daban sus dueños. Habrían servido para transportar la carga y los enseres de aquella gente que, por escuchar al Maestro, habían hecho más de una jornada de viaje.

No importa cómo fueran. Importa que estaban vacíos y, por eso, disponibles para el milagro. Si hubieran estado llenos de otras cosas no hubieran servido para acoger la acción y el poder de Dios. Quizá por eso fueron esos canastos, y no otros, los que eligió el Señor para hacer en ellos un signo portentoso y espectacular.

¿Crees que al Señor le importó la rudeza de aquellos cestos? ¿Crees que se fijó en su pobre y destartalada forma? Pues si no lo hizo ni siquiera con aquellos canastos, ¿por qué te empeñas en creer que tus defectos de carácter, tus limitaciones, tus miserias, son obstáculos para la acción de Dios? Basta que te pongas ante Él vacío, disponible para el milagro, aunque no te consideres digno de ello.

¿Crees que el Señor no puede llenarte de pan con una abundancia insospechada y saciar contigo a más de cinco mil hombres? Tú no te canses de darle una y otra vez tu canasto vacío y verás cómo Él nunca se cansará de multiplicar en ti tus cinco panes y tus dos peces.

Suscríbete a las Lañas diarias en www.mater-dei.es

.

.

Vida Religiosa

Publicado en Vida Nueva el 04.01.2013

Nuevo presidente de la Unión de Superiores Generales

José Rodríguez Carballo: “El drama de la Vida Religiosa es que deje de ser religiosa”

José Rodríguez Carballo ministro general Franciscanos y presidente USG

Texto y fotos: DARÍO MENOR | El gallego José Rodríguez Carballo, ministro general de la Orden de los Frailes Menores, es el nuevo presidente de la Unión de Superiores Generales (USG). Sustituye al salesiano mexicano Pascual Chávez. El franciscano analiza la situación que afronta hoy la Vida Religiosa y Consagrada (VRyC) y recuerda que su mayor problema sería que dejase de ser ella misma, no el envejecimiento o la reducción numérica.

– ¿Qué significa para usted el nombramiento como presidente?

– Supone un mayor compromiso en el trabajo a favor de la VRyC, particularmente la masculina. Es un compromiso que asumo con gozo y como un reto, pues amo apasionadamente la VRyC; no podría ser de otro modo pues es mi vida, y creo profundamente en su actualidad. Por otra parte, en este trabajo no parto de cero. Desde hace años conozco bien la USG en cuanto miembro de su Consejo Ejecutivo y anterior presidente de la Comisión Teológica.

Este nombramiento, además, supone un voto de confianza que espero no defraudar. Recibo una herencia rica en iniciativas y en reflexión. La USG lleva trabajando mucho en estos años. A mí me toca ahora recoger dicha herencia y hacerla fructificar, enriqueciéndola en la medida de lo posible.

– ¿Cómo vive el envejecimiento y la disminución en el número de miembros de la mayoría de las congregaciones clásicas?

– Con cierta preocupación, pero no como una obsesión. Preocupación, pues en los países occidentales la disminución es clara y el envejecimiento también, debido, entre otras cosas, al envejecimiento de la población y al secularismo en dichos países. Esta disminución y envejecimiento hace que tengamos que dejar muchas obras en el campo de la educación, de la sanidad y en el campo social; obras que considero todavía importantes y, en muchos casos, necesarias, sobre todo en estos momentos de crisis que estamos viviendo.

No obstante, dicha situación no la vivo como obsesión, pues esta “crisis”, en el sentido etimológico del término, como “momento para tomar decisiones”, nos está ayudando a volver a lo esencial, a lo que no es negociable porque afecta a nuestra identidad. El drama no es la disminución y el envejecimiento. El drama estaría en que dicha opción de vida dejase de ser religiosa.

Necesarias lucidez y audacia

– ¿Cómo analiza el momento que vive hoy la Iglesia teniendo en cuenta sus dos milenios de historia?

– La Iglesia, y en ella la VRyC, está viviendo un momento hermoso, ante todo, porque es el momento de Dios. Por otra parte, es un momento desafiante, como en toda transición. No olvidemos que estamos viviendo un cambio de época. Como todo momento de transición, también el nuestro está lleno de desafíos para la Iglesia, ante los cuales se necesitan lucidez y audacia.

Lucidez para una lectura atenta de los signos de los tiempos y responder a preguntas tan simples e importantes como ¿dónde estamos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿hacia dónde nos empuja el Espíritu? Se necesita también audacia evangélica para dar una respuesta a esos desafíos desde el Evangelio. En cualquier caso, el momento que está atravesando la Iglesia no es peor, ni mucho menos, que los que atravesó en otros momentos de transición.

Más sobre las prioridades como nuevo presidente de la USG, la intercongregacionalidad, el clericalismo en la VR, su papel en la parroquia o cómo llegar a los jóvenes, en la entrevista completa, disponible solo para suscriptores.

Entrevista a José Rodríguez Carballo [íntegra]: http://www.vidanueva.es/2013/01/04/jose-rodriguez-carballo-presidente-de-la-union-de-superiores-generales-el-drama-de-la-vida-religiosa-es-que-deje-de-ser-religiosa/