Los dirigentes chinos ponen en el disparadero la política del hijo único al crear poca riqueza

noviembre 26, 2012

Los comunistas cambián de opinión

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El gigante asiático está envejeciendo y se replantea la política del hijo único para mantener el crecimiento económico.

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Pocos niños es el equivalente a poca riqueza. Por fin lo han entendido en China, tras tres décadas con la política del hijo único.

La China Development Research Foundation (Fundación para la Investigación del Desarrollo en China) -un thinktank muy cercano al gobierno de Pekín- ha publicado un informe en el que explica las consecuencias de estos treinta años de intensa planificación familiar, abortos forzados e ideas similares. Consecuencias que deben ser examinadas a la luz de los devastadores resultados.

Los dirigentes comunistas revisan su política

El XVIII Congreso del Partido Comunista Chino fue clausurado ayer día 14 de noviembre y uno de los temas a tratar fue precisamente este informe: se han revisado estas tres décadas de política del hijo único, se ha planteado el problema del envejecimiento de la población y, sobre todo, el desequilibrio demográfico a favor de los hombres (al sólo poder tener un hijo para el sostenimiento del hogar, las familias prefieren tener varones que puedan tener fortaleza para trabajar y dejan morir a las niñas).
Tres grandes problemas con la misma raíz que necesitan ser solucionados rápidamente.

Los casos al límite de la Ley

Según la Fundación para la Investigación del Desarrollo, se debería comenzar a permitir al menos en algunas provincias que las familias puedan tener dos hijos, y a partir de 2020 extender el permiso a todo el país.

Las cifras hablan: al tener pocos hijos, la población envejece muy rápidamente y el crecimiento económico de China está mermando seriamente. Y es que el debate del hijo único enfurece a la población desde hace mucho tiempo.

Ya hace un año se hablaba de un proyecto piloto para permitir que cinco provincias del gigante asiático pudieran acogerse a la política de dos hijos por familia.

Obligada a abortar su segunda hija

El problema vendrá con los casos al límite de la ley, que son los que llegan después a los medios de comunicación occidentales: como la historia de Feng Jianmei el pasado junio, apaleada, obligada a abortar a su segunda hija, «castigada» ejemplarmente a contemplar el cuerpecito de su hijo asesinado por inyección salina.

La espeluznante foto recorrió el mundo y suscitó una ola de indignación generalizada. O casos límite como el de Yang Zhizhu, profesor de Derecho en la Universidad Política de Pekín, despedido después de tener su segundo hijo y que a través de su blog personal se ofreció como esclavo para poder pagar una deuda con el Estado de 240.000 yuanes (26.000 euros) que duplicaba su salario anual.

Urgencia de la situación

Mientras tanto, todos aquellos que han transgredido la norma y osado tener un hijo más han pagado un precio muy alto: las arcas del Estado continúan engrosando gracias a los más de trescientos mil millones de dolares recaudados a base de multas desde 1980. Pero la paradoja es que ahora la Ley sólo abarca al 37-40% de la población.

Las consecuencias perversas de la política del hijo único no pasan desapercibidas a los líderes del Partido Comunista, cuyo problema principal es encontrar un acuerdo en la forma de solucionarlo.

El dossier de la Fundación para la Investigación del Desarrollo lo demuestra. Pero el lento proceso de toma de decisiones en China aún tiene que adaptarse a la urgencia de la situación.

Aún peor en Europa

Mientras tanto, en Europa, la realidad es bastante similar: A día de hoy, porcentualmente nacen menos hijos que los nacidos en la China del hijo único: en Europa de media son nueve nacimientos por cada 1.000 habitantes, en el gigante asiático son doce. Extraño porque aquí, a diferencia del gigante asiático, la crisis económica es de grandísimas proporciones. Y con otra diferencia más: mientras allí el aborto en masa ha llegado a manos del comunismo, en Europa lo ha hecho a manos de la democracia.

Más niños, más riqueza

El profesor y economista de la George Mason University, Tyler Cowen, recordó el pasado mayo que lo que le hace más pesimista no es el euro, sino la tasa de natalidad: «si Italia, por ejemplo, tuviera más hijos, sus perspectivas económicas serían mejores. En cambio, un país con una población decreciente no podrá pagar al final sus deudas».

Y lo mismo ha repetido en los últimos días el demógrafo Gian Carlo Blangiardo . Nada nuevo si recordamos a los dos Premio Nobel Amartya Sen y Gary Becker que ya tiempo atrás señalaron que el crecimiento demográfico es esencial para el desarrollo económico.

 


El maná de cada día, 26.11.12

noviembre 26, 2012

Lunes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario

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Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos pensáis viene el Hijo del hombre


CINCO PASOS PARA LA LECTIO DIVINA O LECTURA ORANTE DE LA PALABRA

Primer paso, de cinco: Disponerse (composición de lugar)

Decídete a leer orando y creyendo. Conéctate a la luz de Dios: Entra en la presencia de Dios. Reconoce con humildad tu condición de creatura, por tanto, débil y limitada: Solo no puedes. Pide ayuda al Espíritu Santo. Pacifica tu corazón: acepta que es Dios quien quiere hablar contigo y saber de ti.

Estás disponiéndote porque el Señor te ha movido internamente. Cuando tú deseas encontrarte con Dios es porque él ya te ha encontrado. No temas. Entra en el santuario donde el Señor habita: Pues quiere verte. Ánimo. Jesús te toma de la mano. No tengas miedo.

Segundo paso, dos de cinco: Leer (captar, legere en latín significa recoger, seleccionar, tomar: Contexto)

Lee despacio y varias veces el texto bíblico. Haz pausas de silencio. No tengas prisa por comprender y delimitar bien el texto y su significado. No te agobies por interpretar. Pon atención a cada palabra, frase o detalle. Para comprender mejor el texto, hazle preguntas al mismo: ¿por qué dice esto, y por qué no dice lo otro? Sitúa el texto dentro del libro al que pertenece. Si puedes recordar el autor, el contexto en que se escribe, la intención del autor, los destinatarios a los que se dirige… Todo eso ayuda.

Cuanto más y mejor centres el texto, sacarás más jugo: Esto es buscar el sentido literal del texto, no centrado en la materialidad del mismo. Puedes recurrir a las ayudas de tu Biblia: Notas, citas paralelas, vocabulario. También puedes hacer dos lecturas: Una con la inteligencia para conocer al Interlocutor, Dios mismo; y otra con el corazón para amar, acoger, alegrarte en Dios y con los personajes del texto. Finalmente, no te angusties por ninguna limitación o deficiencia en la realización y ejecución de este segundo paso.

Tercer paso de cinco: Escuchar

Es difícil escuchar, y más en un  mundo de tanto ruido como el nuestro. Para escuchar hay que hacer silencio dentro de uno mismo, dejar hablar al interlocutor, en este caso a Dios. En este momento, él es el más importante. Toda la persona del oyente de la Palabra debe quedar como tendida u orientada, tensada hacia Dios. Ábrete a lo que Dios quiera. Que la curiosidad del pensamiento no distraiga tu atención interior, la del corazón, la del afecto o amor a Dios.

Por eso, guarda en tu corazón la Palabra y particularmente las realidades más cuestionantes o importantes, como lo hizo María. Aunque los padres de Jesús no entendieron su respuesta, María lo guardaba todo en su corazón. Ahí se hace “entrañable” la voluntad de Dios, sus planes sobre ti y sobre los demás. Mira a Jesús, rumia su Palabra, fíjate en él. Acaricia y saborea las palabras que más te llegan al corazón. Las que consideres más importantes.

Recuerda finalmente que la invitación a  “escuchar” es el primer mandamiento de Dios. Es la llave para encontrarse con Dios. De ahí la insistencia de Dios a su pueblo: Escucha, Israel, a tu Dios; escucha sus mandatos y preceptos, y te irá bien. Es la actitud fundamental para establecer la relación salvífica con Dios y crecer en gracia y en amistad.

Cuarto paso de cinco: Orar

Es la hora de comenzar a dirigirse a Dios de manera confiada, respetuosa pero a la vez confidencial: Es hora de hablarle a Dios desde tu intimidad y desde tu pobreza de criatura, pero también desde tu dignidad de hijo de Dios, por gracia; porque eso fue lo que más le gustó a él. Por eso, debes orar con alegría.

Cuéntale a Dios lo que su Palabra te dice y te inspira decirle. Exprésale tus sentimientos, tus afectos, tus emociones… que pueden llegar hasta tus sentidos, debes vibrar: Puedes llegar a reír cuando hablas a Dios, puedes llorar de emoción y de agradecimiento, puedes pedir perdón, cantarle alabanzas con entusiasmo, darle gracias con estremecimiento de todo tu ser… Si el Espíritu te lo permite, déjate de ideas brillantes o rebuscadas y de palabras huecas. Pon amor en lo que dices y ten confianza siempre. Deja que el Espíritu guíe tu oración.

Conviene que tu oración tenga un rostro, no sea genérica, impersonal… porque tu Dios también tiene un rostro: Es el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Dios es uno, pero no solitario. Es Dios en tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu. Un solo Dios, sí, pero en tres personas distintas. Es el misterio central de nuestra fe y que debe centrar también nuestro diálogo con él. Lo que hace cada persona como propio lo hacen los tres a la vez: Los tres crean, los tres redimen, los tres santifican, pero cada una de manera especial, propia, personal.

Por eso, podemos distinguir y conviene diferenciar una oración dirigida al Padre, otra dirigida al Hijo y otra dirigida al Espíritu. Las tres van dirigidas a Dios, pero a cada persona le agradecemos lo que hace de manera personal.

De ahí que al Padre corresponde que le tributemos una oración de adoración, de postración, de agradecimiento, de alabanza, de glorificación, de silencio contemplativo… porque él es el origen de todo, digno de toda bendición, el único santo y bueno, etc.

Al Hijo le corresponde una oración de nuestra parte basada en expresiones de confianza, de agradecimiento, de solidaridad, de amistad, de intimidad… porque él es nuestro hermano mayor, el que va delante, el que mejor nos puede comprender porque ha pasado por las mismas pruebas que nosotros experimentamos, es el compañero de camino, él ha triunfado llevando a cabo el encargo que el Padre le confió; si lo seguimos él nos garantiza el triunfo definitivo sobre todo mal.

Al Espíritu Santo, como es el abrazo del Padre y el Hijo, es la simpatía de Dios, es el constructor de la comunidad intradivina y eclesial, él está dentro de nosotros mismos, más interior a nosotros que nosotros mismos… a él le dirigiremos una oración emocionada de intimidad por ser acogidos con todo afecto, oración de cercanía y descanso, gozosa y jubilosa pues todo es gracia y bendición, una oración llena de espíritu de alegría, comunión y reconciliación, sanación de toda apetencia mala… Una oración que nos introduce en el mismo seno de la Santísima Trinidad: Cuanto tenemos lo ofrecemos generosamente y a discreción a todos, y lo de todos es nuestro. No hay barreras, no hay división… todo es amor y paz en el Señor.

Aunque todo esto te pueda parecer un mundo complicado, no te angusties, vete haciendo y sintiendo lo que el Señor te permita, lo que él quiera regalarte. Pues sus planes sobre ti son de paz y no de aflicción. Y lo que tiene reservado para ti es tan especial que ni ojo vio, ni oído escuchó ni pudo imaginar mente humana… Así que: Ánimo. Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios. Suerte, y que Dios se glorifique en tu vida y en tu oración.

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PRIMERA LECTURA: Apocalipsis 14, 1-3.4b-5

Yo, Juan, miré y en la visión apareció el Cordero de pie sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que llevaban grabado en la frente el nombre del Cordero y el nombre de su Padre.

Oí también un sonido que bajaba del cielo, parecido al estruendo del océano, y como el estampido de un trueno poderoso; era el son de arpistas que tañían sus arpas delante del trono, delante de los cuatro seres vivientes y los ancianos, cantando un cántico nuevo.

Nadie podía aprender el cántico fuera de los ciento cuarenta y cuatro mil, los adquiridos en la tierra. Éstos son los que siguen al Cordero adondequiera que vaya; los adquirieron como primicias de la humanidad para Dios y el Cordero. En sus labios no hubo mentira, no tienen falta.


SALMO 23, 1-2.3-4ab.5-6

Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos.

Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob.


ALELUYA: Mateo 24, 42a. 44

Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos pensáis viene el Hijo del hombre.


EVANGELIO: Lucas 21, 1-4

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo:

«Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»


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