Las doce primeras propuestas del reciente Sínodo de los Obispos

noviembre 15, 2012

La Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana

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Naturaleza de la Nueva Evangelización

(Introducción y Primera parte)
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CIUDAD DEL VATICANO, lunes 12 noviembre 2012 (ZENIT.org) – El Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana (7-28 octubre 2012) concluyó con la entrega al papa Benedicto XVI de una lista de 58 Propositionum (Propuestas), previamente votadas por los padres sinodales.

En el texto, los obispos abordaron la naturaleza de la nueva evangelización, su contexto, las respuestas pastorales a las circunstancias contemporáneas y los agentes de esta misión. De las 58 propuestas, escritas en latín, solo hay una versión “oficiosa” en inglés, que ZENIT viene ofreciendo traducida de modo no oficial en algunas de sus ediciones, como material de estudio y trabajo.

He aquí las doce primeras, traducidas al castellano:


Introducción

Propuesta 1: DOCUMENTACIÓN PRESENTADA AL SANTO PADRE

Además de toda la documentación sobre “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana” referida a este Sínodo, presentada a la consideración del Santo Padre, es decir, los Lineamenta, el Instrumentum laboris, la Relatio ante disceptationem, la Relatio post disceptationem, las intervenciones, sean aquellas realizadas en el aula del sínodo, como aquellas in scriptis, el Mensaje al Pueblo de Dios, las Relaciones de los Círculos menores y sus discusiones, los padres sinodales han dado una cierta importancia a las proposiciones siguientes.

Los Padres sinodales solicitan humildemente al Santo Padre que considere la posibilidad de publicar un documento sobre la transmisión de la fe cristiana a través de una nueva evangelización.

Propuesta 2: EL SÍNODO EXPRESA SU GRATITUD

Los padres sinodales reconocen con gratitud el legado de las enseñanzas de los papas, que a menudo han enriquecido los frutos de las asambleas sinodales anteriores al sínodo, y que ha sido fundamental para el trabajo durante estas sesiones del sínodo sobre la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Las reflexiones del sínodo se basan en documentos como Evangelii Nuntiandi de Pablo VI, Catechesi Tradendae, Redemptoris Missio y Novo Millenio Ineunte del beato Juan Pablo II, así como Deus Caritas Est, Sacramentum Caritatis y Verbum Domini del papa Benedicto XVI. El ejemplo más reciente de esta enseñanza es el Año de la Fe, proclamado por nuestro Santo Padre a principios de este sínodo. Estamos muy agradecidos por este ministerio profético.

Propuesta 3: LAS IGLESIAS ORIENTALES CATÓLICAS

Las Iglesias católicas orientales sui iuris, iluminadas por la tradición, que se ha transmitido desde los apóstoles por los Padres, son el patrimonio de toda la Iglesia de Cristo (cf. Orientalium Ecclesiarum, 2, Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium, 39). Estas iglesias son parte de la herencia apostólica mediante la cual la Buena Nueva ha sido llevada a tierras lejanas (cf. Ecclesia in Medio Oriente, 88).

Todos ellos están agradecidos por la oportunidad que se les ha ofrecido para llevar a cabo tareas pastorales entre los fieles migrantes en los países de tradición latina. Esperan también que su tradición puede ser mejor conocida y respetada entre los fieles y el clero de las Iglesias particulares esparcidas por el mundo.

1) La naturaleza de la nueva evangelización

Propuesta 4: LA SANTÍSIMA TRINIDAD, FUENTE DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

La Iglesia y su misión evangelizadora tienen su origen y fuente en la Santísima Trinidad según el plan del Padre, la obra del Hijo, que culminó con su muerte y gloriosa Resurrección, y la misión del Espíritu Santo. La Iglesia continúa esta misión del amor de Dios en nuestro mundo.

La evangelización debe ser entendida en un amplio y profundo contexto teológico-doctrinal, como una actividad de palabra y de sacramento que, especialmente a través de la Eucaristía, nos admite a la participación en la vida de la Trinidad, y por lo tanto suscita, con la gracia del Espíritu Santo, el poder de evangelizar y dar testimonio de la Palabra de Dios con valentía y entusiasmo.

La nueva evangelización reconoce la primacía de la gracia de Dios y cómo en el bautismo se renace a la vida en Cristo. Este énfasis sobre la filiación divina debe conducir a los bautizados a una vida de fe que muestra claramente la identidad cristiana, en todos los aspectos de su actividad personal.

Propuesta 5: NUEVA EVANGELIZACIÓN E INCULTURACIÓN

Jesús nos ofrece el don del Espíritu Santo y nos revela el amor del Padre.

La nueva evangelización es el momento del despertar, de un entusiasmo renovado y de un nuevo testimonio de que Jesucristo es el centro de nuestra fe y de nuestra vida cotidiana. Él es el centro de nuestra fe y de nuestra vida cotidiana. Invita a cada miembro de la Iglesia a una renovación de la fe y a un esfuerzo real por compartirla.

También requiere discernir en el mundo los signos de los tiempos que inciden en el ministerio de la Iglesia y de las Iglesias particulares en sus propios territorios. Entre los signos, ciertamente se debe reconocer una creciente toma de conciencia de las circunstancias cambiantes de la vida actual.

Asimismo, esta llama a la Iglesia a tender una mano a aquellos que están lejos de Dios y de la comunidad cristiana, para invitarlos a escuchar de nuevo la palabra de Dios con el fin de encontrar a Jesucristo de una manera nueva y profunda.

La nueva evangelización exige una atención especial a la inculturación de la fe que pretende transmitir el Evangelio desde la capacidad de valorar lo positivo de todas las culturas, purificándolas al mismo tiempo de los elementos que en estas fuese contrarias a la plena realización de la persona, según el plan de Dios revelado en Cristo. La inculturación implica un esfuerzo por hacer “encarnar el Evangelio en las culturas de los pueblos” (Catecismo de la Iglesia Católica (CIC), 854).

Propuesta 6: LA PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO

Dios, nuestro Salvador, quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (cf. 1 Tm. 2, 4). Debido a que la Iglesia cree en este plan divino de la salvación universal, debe ella ser misionera (cf. Evangelii Nuntiandi, 14, CIC, 851). Ella también sabe que “quienes, ignorando sin culpa el Evangelio de Cristo y su Iglesia, buscan, no obstante, a Dios con un corazón sincero y se esfuerzan, bajo el influjo de la gracia en cumplir con obras su voluntad, conocida mediante el juicio de la conciencia, pueden conseguir la salvación” (Lumen Gentium, 16). El Evangelio de Jesucristo es la proclamación de su vida y del misterio pascual de su pasión, muerte, resurrección y glorificación.

El Concilio nos recuerda, sin embargo, que la evangelización es necesaria para la salvación de todos, porque “con mucha frecuencia los hombres, engañados por el Maligno, se envilecieron con sus fantasías y trocaron la verdad de Dios en mentira, sirviendo a la criatura más bien que al Creador (cf. Rm. 1,21 y 25), o, viviendo y muriendo sin Dios en este mundo, se exponen a la desesperación extrema. Por lo cual la Iglesia, acordándose del mandato del Señor, que dijo: «Predicad el Evangelio a toda criatura» (Mc 16,15), procura con gran solicitud fomentar las misiones” (Lumen Gentium, 16).

Propuesta 7: LA NUEVA EVANGELIZACIÓN COMO UNA PERMANENTE DIMENSIÓN MISIONERA DE LA IGLESIA

Se propone que la Iglesia proclame la permanente dimensión global de su misión con el objetivo de animar a todas las Iglesias locales a evangelizar.

Evangelización puede entenderse de tres maneras. En primer lugar, la evangelización ad gentes es el anuncio del Evangelio a aquellos que no conocen a Jesucristo. En segundo lugar, esta también incluye el continuo crecimiento de la fe que es la vida ordinaria de la Iglesia. Por último, la nueva evangelización está dirigida principalmente a aquellos que se han alejado de la Iglesia.

De este modo, todas las Iglesias particulares serán animadas a valorar e integrar a todos sus distintos agentes y sus capacidades. Al mismo tiempo, cada Iglesia particular debe tener la libertad para evangelizar en función de sus características y tradiciones, siempre en unidad con su Conferencia Episcopal o con el Sínodo de la Iglesia católica oriental.

Tal misión general responderá a la acción del Espíritu Santo, como en un nuevo Pentecostés, a través de una convocatoria lanzada por el Romano Pontífice, invitando a todos los fieles a visitar a todas las familias y a traer la vida de Cristo a todas las situaciones humanas.

Propuesta 8: DAR TESTIMONIO EN UN MUNDO SECULARIZADO

Somos cristianos que vivimos en un mundo secularizado. Mientras que el mundo es y siga siendo la creación de Dios, la secularización entra en la esfera de la cultura humana. Como cristianos no podemos permanecer indiferentes ante el proceso de secularización. De hecho, nos encontramos en una situación similar a aquella en la que estaban los primeros cristianos, y como tal debemos percibir esta situación como un desafío y una oportunidad.

Vivimos en este mundo, pero no somos de este mundo (cf. Jn. 15,19; 17,11, 16). El mundo es creación de Dios, y expresa su amor. En Jesucristo, y por Él, recibimos la salvación de Dios y somos capaces de discernir la evolución de su creación. Jesús nos abre de nuevo la puerta, de modo que, sin miedo, abracemos con amor las heridas de la Iglesia y del mundo (cf. Benedicto XVI).

En nuestra época actual, que muestra aspectos más difíciles que en el pasado, a pesar de que somos el “pequeño rebaño” (Lc. 12,32), damos testimonio del mensaje evangélico de la salvación y que estamos llamados a ser sal y luz en un mundo nuevo (cf. Mt. 5,13-16).

Propuesta 9: LA NUEVA EVANGELIZACIÓN Y LA PRIMERA PROCLAMACIÓN

La base de cualquier anuncio, la dimensión kerigmática, la Buena Nueva, destaca el anuncio explícito de la salvación. “Les transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; fue sepultado, y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas y luego a los Doce” (1 Cor. 15, 3-5).

El “primer anuncio” es el lugar donde el kerigma, el mensaje de la salvación del misterio pascual de Jesucristo, es proclamado con gran poder espiritual, capaz de provocar el arrepentimiento del pecado, la conversión del corazón y la decisión de la fe.

Al mismo tiempo, debe haber continuidad entre el primer anuncio y la catequesis que nos instruye en el depósito de la fe. Consideramos que es necesario contar con un Plan Pastoral para el primer anuncio, que muestra un encuentro vivo con Jesucristo. Este documento pastoral proporcionaría los primeros elementos de un proceso catequético, permitiendo su integración en la vida de la comunidad parroquial. Los padres sinodales han propuesto que se redacten líneas guías para el primer anuncio del kerigma.

Este compendio incluiría:

–La enseñanza sistemática sobre el kerigma en la Escritura y en la Tradición de la Iglesia católica;

–Enseñanzas y citas de santos misioneros y mártires en nuestra historia católica, que nos ayudaría en nuestros desafíos pastorales de hoy;

–Cualidad y directrices para la formación de evangelizadores católicos hoy.

Propuesta 10: DERECHO A ANUNCIAR EL EVANGELIO Y ESCUCHAR

Proclamar la Buena Nueva y la persona de Jesús es una obligación para todo cristiano, fundado en el Evangelio: “Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt. 28, 19).

Al mismo tiempo, es un derecho inalienable de toda persona, cualquiera que sea su religión o ausencia de religión, de ser capaz de conocer a Jesucristo y el Evangelio. Esta proclamación, dada con integridad, debe ser propuesta con un respeto total de cada persona, sin ningún tipo de proselitismo.

Propuesta 11: LA NUEVA EVANGELIZACIÓN Y LA LECTURA ORANTE DE LA SAGRADA ESCRITURA

Dios mismo se ha comunicado en el Verbo encarnándose. Esta Palabra divina, escuchada y celebrada en la Liturgia de la Iglesia, en particular en la Eucaristía, fortalece interiormente a los fieles y los hace capaces de un auténtico testimonio evangélico en su vida cotidiana. Los Padres sinodales quieren que la palabra de Dios “sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial” (Verbum Domini, 1).

La puerta a la Sagrada Escritura debe estar abierta a todos los creyentes. En el contexto de la nueva evangelización, todas las oportunidades para el estudio de la Sagrada Escritura deben ser puestas a disposición. La Escritura debe impregnar las homilías, la catequesis y todos los esfuerzos para transmitir la fe.

Dada la necesidad de la familiaridad con la Palabra de Dios para la nueva evangelización y para el crecimiento espiritual de los fieles, el Sínodo anima a las diócesis, parroquias y pequeñas comunidades cristianas a continuar un estudio serio de la Biblia y de la Lectio divina, que es la lectura orante de las Escrituras (cf. Dei Verbum, 21-22).

Propuesta 12: DOCUMENTOS DEL CONCILIO VATICANO II

Los padres sinodales han reconocido las enseñanzas del Vaticano II como una herramienta vital para transmitir la fe en el contexto de la nueva evangelización. Al mismo tiempo, creen que los documentos del Concilio deben ser leídos e interpretados correctamente. Por lo tanto, quieren mostrar su apoyo al pensamiento de nuestro santo padre, el papa Benedicto XVI, quien indicó el principio hermenéutico de la reforma en la continuidad, para estar en grado de descubrir en estos textos el verdadero espíritu del Concilio.

“Está la ‘hermenéutica de la reforma’, de la renovación dentro de la continuidad del único sujeto-Iglesia, que el Señor nos ha dado; es un sujeto que crece en el tiempo y se desarrolla, pero permaneciendo siempre el mismo, único sujeto del pueblo de Dios en camino. […] Mas allí, donde esta interpretación ha sido la pauta que ha guiado la recepción del Concilio, ha crecido una nueva vida y han madurado nuevos frutos” (Benedicto XVI, Discurso a la Curia romana, 22 de diciembre de 2005).

De esta manera, se puede responder a la necesidad de renovación requerida por el mundo moderno y, al mismo tiempo, preservar fielmente la naturaleza de la Iglesia y de su misión.

Traducido de la versión italiana de ZENIT por José Antonio Varela V.

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El maná de cada día, 15.11.12

noviembre 15, 2012

Si os dicen que está aquí o está allí no os vayáis detrás

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Jueves de la 32ª semana

del Tiempo Ordinario



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PRIMERA LECTURA: Filemón 7-20

Me alegró y animó mucho tu caridad, hermano, porque tú has aliviado los sufrimientos de los santos. Por eso, aunque tengo plena libertad en Cristo para mandarte lo que conviene hacer, prefiero rogártelo apelando a tu caridad, yo, Pablo, anciano y prisionero por Cristo Jesús.

Te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado en la prisión, que antes era tan inútil para ti, y ahora, en cambio, es tan útil para ti y para mí; te lo envío como algo de mis entrañas. Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en tu lugar, en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo sin contar contigo; así me harás este favor, no a la fuerza, sino con libertad.

Quizá se apartó de ti para que lo recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino mucho mejor: como hermano querido. Si yo lo quiero tanto, cuánto más lo has de querer tú, como hombre y como cristiano.

Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí mismo. Si en algo te ha perjudicado y te debe algo, ponlo en mi cuenta; yo, Pablo, te firmo el pagaré de mi puño y letra, para no hablar de que tú me debes tu propia persona. Por Dios, hermano, a ver si me das esta satisfacción en el Señor; alivia mi ansiedad, por amor a Cristo.


SALMO 145, 7.8-9a.9bc-10

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob.

Que mantiene su fidelidad perpetuamente, que hace justicia a los oprimidos, que da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos.

El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos. El Señor guarda a los peregrinos.

Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad.


ALELUYA: Juan 15, 5

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos -dice el Señor-; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.


EVANGELIO: Lucas 17, 20-25

En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios Jesús les contestó: «El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros.»

Dijo a sus discípulos: «Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.»


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Nos es útil tanto el saber que el Señor ha de venir
como el ignorar el cuándo

San Agustín, Comentario al salmo 36,1,1

Hemos escuchado que el último día ha de venir con terror para quienes rechazan la seguridad del vivir bien, y prefieren continuar en su mala vida. Es útil que Dios haya querido que ignorásemos aquel día, para que el corazón esté siempre preparado en la espera de lo que sabe que ha de llegar, aunque no sepa cuándo ha de ser. Pues nuestro Señor Jesucristo, enviado a nosotros como maestro, a pesar de ser el Hijo del hombre, dijo que ignoraba ese día (Mc 13,32).

Su magisterio no incluía el enseñarnos eso a nosotros. En efecto, nada hay que sepa el Padre y que ignore el Hijo, puesto que la ciencia del Padre se identifica con su Sabiduría, y su Sabiduría es su Hijo, su Palabra. Pero no era provechoso para nosotros conocer esa fecha, que conocía el que había venido para enseñarnos, pero no lo que él sabia que no nos era de provecho.

En su condición de maestro, no sólo enseñó, sino que también ocultó algo, pues en cuanto maestro sabía enseñar lo provechoso y ocultar lo dañino. Así, por cierta forma de hablar, se afirma que el Hijo ignora lo que no enseña: es decir, se dice que ignora lo que nos hace ignorar, según una forma de hablar que es habitual. Hablamos de un día alegre, porque nos pone alegres, y de un día triste porque nos pone tristes, y del frío perezoso, porque nos vuelve perezosos. Igual que, de manera contraria, dice el Señor: «Ahora conozco».

Se dijo a Abrahán: Ahora conozco que tú temes a Dios (Gn 22,12). Esto ya lo sabia Dios antes de ponerlo a prueba. Pues la prueba tuvo lugar para hacernos conocer a nosotros lo que Dios ya conocía, y a fin de que se escribiese para nuestra instrucción lo que él ya conocía antes de tener tal documento. Y hasta es posible que ni siquiera el mismo Abrahán conociese la fuerza de su fe.

Todo hombre se conoce al ser como interrogado por la tentación. Pedro desconocía las fuerzas de su fe, cuando dijo al Señor: Estaré contigo hasta la muerte. Pero el Señor, que le conocía, le predijo cuándo le iban a fallar las fuerzas, diagnosticándole su debilidad, como si hubiese tomado el pulso a su corazón (Lc 22,33-34).

De esta manera Pedro que antes de la tentación había presumido de sí, en ella se conoció a si mismo. Por tanto, no es un absurdo suponer que también nuestro padre Abrahán llegó a conocer las fuerzas de su fe, cuando, tras mandársele sacrificar a su único hijo, no dudó ni temió ofrecer a Dios lo que él le había dado.

Pues del mismo modo que ignoraba cómo se lo había de dar cuando aún no había nacido, así creyó que podía restablecérselo, una vez inmolado. Dijo, por tanto, Dios: Ahora conozco. Que hemos de entenderlo de este modo: «Ahora te he hecho conocer», según las formas de hablar antes mencionadas, por las que hablamos de frío perezoso, porque nos vuelve perezosos, y de día alegre porque nos pone alegres.

De igual manera se dice conocer, porque nos hace conocer. Éste es el sentido de aquellas palabras: El Señor vuestro Dios os pone a prueba para saber si le amáis (Dt 13,3).

Sin duda atribuirías al Señor nuestro Dios, el Dios sumo, Dios verdadero, una gran ignorancia -lo que es un gran sacrilegio, como bien comprendes- si interpretas las palabras: El Señor os pone a prueba para saber, como si hubiera en él ignorancia y obtuviese la ciencia mediante la prueba a que nos somete. Entonces, ¿qué significa: Os pone a prueba para saber? Os pone a prueba, para haceros saber.

Tomad, por contraste, la norma según la cual se han de entender tales palabras. Si cuando oís decir que Dios conoció, entendéis que os hizo conocer, de idéntica manera, cuando oís que el Hijo del hombre, es decir, Cristo ignora aquel día, tenéis que entender que él hace que lo ignoremos.

¿Qué quiero decir con «hace que lo ignoremos»? Que lo oculta para que ignoremos lo que no nos es provechoso que se nos descubra. Es lo que dije antes: que el maestro bueno sabe qué ha de enseñar y qué ha de ocultar. Así leemos que él difirió ciertas cosas.

Eso nos hace comprender que no se ha de manifestar todo aquello que no pueden comprender aquellos a quienes se les manifiesta. Dice, en efecto, en otro lugar: Tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no podéis soportarlas (Jn 16,12). Y también el Apóstol: No pude hablaros a vosotros como a espirituales, sino como a carnales; como a párvulos en Cristo os di a beber leche, y no alimento sólido, pues no podíais tomarlo, como tampoco podéis ahora (1 Cor 3,1-2).

¿A qué vienen estas palabras? Miran a que, como sabemos que ha de llegar el último día, y que nos es útil tanto el saber que ha de venir como el ignorar el cuándo, tengamos el corazón preparado mediante una vida santa, de forma que no sólo no temamos tal día, sino que hasta lo amemos. Pues, en verdad, ese día, aunque para los incrédulos signifique un aumento de fatigas, para los creyentes significará el fin de las mismas.

¿A cuál de estos dos grupos de personas quieres pertenecer? Ahora está en tu poder, antes de que venga; pero no una vez que haya llegado. Elige, mientras estás a tiempo, pues lo que Dios oculta por misericordia, lo difiere también por misericordia.


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