Los agustinos deciden permanecer en Nigeria junto a la persona humana que sufre

septiembre 5, 2012

Una de las iglesias destruidas en Nigeria

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El prior general de la Orden anunció la decisión tomada por el Capítulo del país africano

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ROMA, jueves 30 agosto 2012 (ZENIT.org).- Un testimonio que es al mismo tiempo signo de esperanza y voluntad de contribuir a llevar la paz, reconstruir el diálogo, estar junto al pueblo que sufre.
Son palabras del prior general de la Orden de San Agustín, padre Robert F. Prevost, al anunciar la decisión tomada por los integrantes de la Provincia Agustina de Nigeria que, en las dificultades, han optado por permanecer junto al pueblo que sufre.

El anuncio lo hizo el prior general en la homilía de la fiesta de San Agustín, celebrada junto a la tumba del santo, en Pavía, Italia, el pasado 28 de agosto.

El prior general quiso compartir la experiencia vivida en los últimos días, que expresa un elemento esencial de la doctrina de san Agustín: promover la comunión, la comunidad, la unidad entre los fieles.

“Escucharán mi voz y serán un solo rebaño y un solo pastor (Jn 10,16). El único rebaño es la Iglesia, el único pastor es Cristo. Todos nosotros formamos parte del cuerpo de Cristo como hermanos y hermanas, unidos en la comunión con Jesús”, subrayó el padre Prevost, que exhortó a orar por sus hermanos nigerianos “en un momento en el que su país está sufriendo por la violencia de lo que en apariencia es una guerra religiosa pero que en realidad es diferente”.

Actualmente, Nigeria es un país en el que los cristianos, cada vez que van a la iglesia, deben convivir con el miedo del atentado.

“Vivir en aquella tensión no es fácil –añade el prior general–. Nuestros hermanos agustinos que trabajan en la zonas más marcadas por el sufrimiento han tomado la decisión de permanecer allí, dar testimonio de la presencia de Cristo en medio del pueblo, haciendo muchos esfuerzos para promover la paz, el diálogo, el respeto recíproco, reconociendo la dignidad de cada persona, ya sea cristiana o musulmana o de otra religión.

Se han quedado para promover verdaderamente la experiencia de paz y unidad que son signos de la experiencia de Dios. Lo hacen con valentía porque sería más fácil escapar. Es un testimonio también para nosotros”.

La presencia agustina en Nigeria cuenta con unos setenta religiosos que son hoy un signo elocuente de la actividad misionera que desarrolla la Orden en este y otros países del mundo.

Fuente: http://augustinians.net.

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El maná de cada día, 5.9.12

septiembre 5, 2012

Miércoles de la 22ª Semana del Tiempo Ordinario

El que planta no significa nada ni el que riega tampoco; cuenta el que hace crecer, o sea, Dios

PRIMERA LECTURA: 1 Corintios 3, 1-9

Hermanos, no pude hablaros como a hombres de espíritu, sino como a gente carnal, como a niños en Cristo. Por eso os alimenté con leche, no con comida, porque no estabais para más. Por supuesto, tampoco ahora, que seguís los instintos carnales. Mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, es que os guían los instintos carnales y que procedéis según lo humano.

Cuando uno dice «yo soy de Pablo» y otro, «yo de Apolo», ¿no estáis procediendo según lo humano? En fin de cuentas, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Ministros que os llevaron a la fe, cada uno como le encargó el Señor. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; por tanto, el que planta no significa nada ni el que riega tampoco; cuenta el que hace crecer, o sea, Dios.

El que planta y el que riega son una misma cosa; si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros campo de Dios, edificio de Dios.


SALMO 32, 12-13. 14-15. 20-21

Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres.

Desde su morada observa a todos los habitantes de la tierra: él modeló cada corazón, y comprende todas sus acciones.

Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; con él se alegra nuestro corazón, en su santo nombre confiamos.


EVANGELIO: Lucas 4, 38-44

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón.
La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella.

Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles.

Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos sallan también demonios, que gritaban:
-«Tú eres el Hijo de Dios.»

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.
Al hacerse de día, salió a un lugar solitario.

La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese.
Pero él les dijo:

-«También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.»
Y predicaba en las sinagogas de Judea.


CRIATURA NUEVA Y CÁNTICO NUEVO

San Agustín, Comentario al salmo 66,6

Que todos los pueblos te confiesen (Sal 66,4). Andad en el camino con todas las naciones, andad en el camino con todos los pueblos, ¡oh hijos de la paz, oh hijos de la única Católica! Andad en el camino, cantad al caminar. Es lo que hacen los viajeros para aliviar la fatiga. Cantad también vosotros en este camino; os lo pido por el mismo Camino; cantad en este Camino.

Cantad el cántico nuevo; que nadie cante aquí cánticos antiguos. Cantad cánticos de amor a vuestra patria; nadie cante cánticos viejos. Escucha al Apóstol que te exhorta al cántico nuevo: Si hay alguna criatura nueva en Cristo, lo viejo ha pasado; ved que todo se ha hecho nuevo (2 Cor 5, 17).

Cantad el cántico nuevo en el camino que conocisteis en la tierra. ¿En qué tierra? En todas las naciones. Por eso el cántico nuevo no es propio de una sola parte. El que canta en una sola parte, canta el cántico viejo. Cante el cántico que cante, canta el viejo, pues quien canta es el hombre viejo; se halla dividido, es carnal. En tanto es viejo en cuanto que es carnal, y en tanto es nuevo en cuanto es espiritual.

Mira lo que dice el Apóstol: No pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales. ¿Cómo prueba que son carnales? Porque uno dice: «Yo soy de Pablo»; otro: «yo de Apolo». ¿Es que no sois carnales aún? (1 Cor 3,1.4). Canta, pues, en el Espíritu el cántico nuevo; cántalo en el camino seguro, como lo hacen los viajeros que con frecuencia cantan de noche. Todo lo que les rodea produce ruidos, o mejor silencios, que infunden temor, temor tanto más grande cuanto mayor es el silencio; pero cantan incluso quienes temen a los salteadores. ¡Cuánto mayor es tu seguridad cantando en Cristo!

En este Camino no hay salteadores, si tú no te entregas a ellos abandonándolo. Canta -repito- sin temor el cántico nuevo en el camino que conociste en la tierra, es decir, en todos los pueblos.

Advierte que no canta contigo ese mismo cántico nuevo el que quiso hallarse en una parte (los donatistas). Cantad -dice- un cántico nuevo al Señor. Y prosigue: Cante al Señor toda la tierra. Que todos los pueblos te alaben, ¡oh Dios!

Encontraron tu camino: confiésente. La acción de cantar es una confesión. La confesión de tus pecados se debe a la gracia de Dios. Confiesa tu iniquidad, confiesa la gracia de Dios. Acúsate a ti, glorificale a él; censúrate a ti, alábale a él, para que al venir a ti encuentre que has sido tú tu vengador y así él se muestre como tu salvador.

¿Por qué teméis la confesión vosotros, los que encontrasteis este camino en todos los pueblos? ¿Por qué teméis la confesión? ¿Por qué teméis cantar en vuestra confesión el cántico nuevo en compañia de toda la tierra, en toda la tierra, en la paz católica? ¿Temes confesar a Dios por miedo a que te castigue tras la confesión?

Si te ocultas evitando la confesión, hallarás a las claras la condenación. Temes confesar tú que, no confesando, no puedes quedar oculto. Si permaneces en silencio serás condenado tú que podías ser liberado profiriendo la confesión. Que te confiesen los pueblos, ¡oh Dios!, que te confiesen todos los pueblos.

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