El maná de cada día, 31.8.12

Viernes de la 21ª semana del Tiempo Ordinario

Velad, porque no sabéis el día ni la hora

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PRIMERA LECTURA: 1 Corintios 1, 17-25

No me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo. El mensaje de la cruz es necedad para los que están en vías de perdición; pero para los que están en vías de salvación, para nosotros, es fuerza de Dios.

Dice la Escritura: «Destruiré la sabiduría de los sabios, frustraré la sagacidad de los sagaces.» ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el sofista de nuestros tiempos? ¿No ha convertido Dios en necedad la sabiduría del mundo?

Y como, en la sabiduría de Dios, el mundo no lo conoció por el camino de la sabiduría, quiso Dios valerse de la necedad de la predicación, para salvar a los creyentes.

Porque los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero para los llamados a Cristo, judíos o griegos, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.


SALMO 32

La misericordia del Señor llena la tierra

Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas.

Que la palabra del Señor es sincera,  y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho,  y su misericordia llena la tierra.

El Señor deshace los planes de las naciones, frustra los proyectos de los pueblos, pero el plan del Señor subsiste por siempre, los proyectos de su corazón, de edad en edad.


EVANGELIO: Mateo 25, 1-13

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!” Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas.

Y las necias dijeron a las sensatas: “Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.” Pero las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.”

Mientras iban a comprarlo llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, señor, ábrenos.” Pero él respondió: “Os lo aseguro: no os conozco.”

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»


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LA VIRGINIDAD DEL CUERPO LA POSEEN POCOS;
LA DEL CORAZÓN HAN DE POSEERLA TODOS

San Agustín, Comentario al salmo 147, 10-11

Aquellas vírgenes simbolizan a las almas. En realidad no eran sólo cinco, pues eran símbolo de millares de ellas. Además, ese número cinco comprende tanto varones como mujeres, pues ambos sexos están representados por una mujer, es decir, por la Iglesia. Y a ambos sexos, estos es, a la Iglesia, se la llama virgen: Os he desposado con un único varón para presentaron a Cristo cual virgen casta (2 Cor 11, 2).

Pocos poseen la virginidad de la carne, pero todos deben poseer la del corazón. La virginidad de la carne consiste en la pureza del cuerpo; la del corazón en la incorruptibilidad de la fe. A la Iglesia entera, pues, se la denomina virgen y, con nombre masculino, pueblo de Dios; uno y otro sexo es pueblo de Dios, un solo pueblo, el único pueblo; y una única Iglesia, una única paloma.

Y en esta virginidad se incluyen muchos miles de santos. Luego las cinco vírgenes simbolizan a todas las almas que han de entrar en el reino de Dios.

Y no carece de motivo el que se haya elegido el número cinco, porque cinco son los sentidos del cuerpo conocidísimos de todos. Cinco son las puertas por las que las cosas entran al alma mediante el cuerpo: o por los ojos, o por el oído, o por el olfato, o por el gusto, o por el tacto; por uno de ellos entra cualquier cosa que apetezcas desordenadamente. Quien no admita corrupción alguna por ninguna de estas puertas ha de ser contado entre las vírgenes.

Se da paso a la corrupción también por los deseos ilícitos. Qué sea lícito y qué ilícito, aparece en cada página de los libros de las Escrituras. Es preciso, pues, que te encuentres dentro de aquellas cinco vírgenes. Entonces no temerás las palabras: «Que nadie entre».

Así se dirá y se hará, pero una vez que hayas entrado tú. Nadie cerrará la puerta ante tus narices; mas cuando hayas entrado, se cerrarán las puertas de Jerusalén y se asegurarán sus cerrojos. Pero si tú quieres o bien no ser virgen, o bien virgen necia, quedarás fuera y en vano llamarás.

¿Quiénes son las vírgenes necias? También ellas son cinco. Son las almas que conservan la continencia de la carne, evitando toda corrupción, procedente de los sentidos, que acabo de mencionar. Evitan ciertamente la corrupción, venga de donde venga, pero no presentan el bien que hacen a los ojos de Dios en la propia conciencia, sino que intentan agradar con él a los hombres, siguiendo el parecer ajeno.

Van a la caza de los favores del populacho y, por lo mismo, se hacen viles, cuando no les basta su conciencia y buscan ser estimadas por quienes las contemplan. Evidentemente no llevan el aceite consigo, aceite que es el hecho de gloriarse, en cuanto que procura brillo y esplendor.

Pero ¿qué dice el Apóstol? Observa a las vírgenes prudentes que llevan consigo el aceite: Cada uno examine su obra, y entonces hallará el motivo de gloria en sí mismo, no en otro (Gál 6, 4). Éstas son las vírgenes prudentes.

Las necias encienden ciertamente sus lámparas; parece que lucen sus obras, pero decaen en su llama y se apagan, porque no se alimentan con el aceite interior. Como el esposo se retrase, quedan dormidas todas, en cuanto que todos los hombres, de una y otra categoría, se duermen en el momento de la muerte.

Al retrasarse la venida del Señor sobreviene, tanto a las necias como a las sabias, la muerte de la vida corporal y visible, a la que la Escritura llama sueño, como saben todos los cristianos. Hablando de ciertos enfermos, dice el Apóstol: Porque hay entre vosotros muchos débiles y enfermos y muchos duermen. Dice duermen, en lugar de «mueren».

Mas he aquí que el esposo ha de venir; todas se levantarán, pero no todas han de entrar. Faltarán las obras a las vírgenes necias, por no tener el aceite de la conciencia, y no encontrarán a quién comprar lo que solían venderles los aduladores. Las palabras: Id a comprarlo para vosotras las pronuncia una boca burlona, no un corazón envidioso.

Las vírgenes necias se lo habían pedido a las prudentes, diciéndoles: Dadnos aceite, pues nuestras lámparas se apagan.  qué les dijeron las vírgenes prudentes? Id más bien a quienes lo venden y compradlo para vosotras, no sea que no haya bastante para nosotras y vosotras.

Era como decirles: ¿De qué os sirven ahora todos aquellos a quienes solíais comprar la adulación? Y mientras ellas fueron a comprarlo, entraron las prudentes y se cerró la puerta (Mt 25, 1-13).

Cuando se alejan con el corazón, cuando piensan en tales cosas, cuando dejan de mirar a la meta y volviéndose atrás recuerdan sus méritos pasados, es como si fueran a los vendedores; pero entonces ya no encuentran a los protectores, ya no encuentran a quienes las alababan entonces y las estimulaban a hacer el bien, no por la fortaleza de la buena conciencia, sino por el estímulo de la lengua ajena.

7 Responses to El maná de cada día, 31.8.12

  1. FRANCISCO JOSÉ AUDIJE PACHECO dice:

    Siempre se ha contrapuesto al mundo terrenal con el Mundo celestial. Siempre hemos dicho de manera muy sencilla, que los buenos irán al cielo, y los malos al infierno, y los que no son buenos del todo, ni malos del todo, irán provisionalmente al purgatorio. A grosso modo, puede que sea así, porque los humanos explicamos las cosas desde nuestras circunstancias existenciales, que, a veces, se acercan un poco a la verdad de Dios, pero esta verdad, la tenemos que seguir sondeando, pues su agua está muy profunda. A menudo lo que sale es barro, pero no el agua pura de los manantiales subterráneos. Esos manantiales están mucho más hondos. La Palabra de Dios se nos ha expresado a través de hombres como nosotros, cada uno perteneciente a una época distinta, y envuelto en las circunstancias e idiosincrasia de su pueblo y de su época. Por eso debemos saber leerla, no quedarnos en la superficie. Para ello los investigadores, que tocan diversas disciplinas, nos ayudan a comprender esa Palabra. Sondeemos, pues, en ella, meditémosla, y llevemos una vida de oración, de espiritualidad cristiana, para que el Señor nos indique el camino, la misión que nos ha encomendado a cada uno en el mundo. Esto significa estar despiertos y tener la alcuza preparada con el aceite para entrar al banquete.

  2. Anónimo dice:

    Gracias hermano Ismael, GRACIAS, por vuestro trabajo, Dios os bendice. “POR LA GRACIA DE DIOS SOY LO QUE SOY Y SU GRACIA NO HA SIDO ESTERIL EN MI” (1 Co 15, 10)

  3. Anónimo dice:

    Padre Ismael, muy buenas sus reflexiones y enseñanzas, sobre todo no perder las exigencias de Dios para quienes nos ha llamado a su servicio. saludos.

  4. max villanueva dice:

    padre ismael buenos dias todos los dias leo su blog y los comentarios tan bellos e interesantes que publica dia a dia quisiera preguntarle donde puedo conseguir las lecturas de la misa celebrada el 04/01/2003 pues ese dia me uni en matrimonio con mi esposa y quisiera tener como recuerdo esa liturgia gracias que dios lo bendiga eternamente padre

  5. ismaelojeda dice:

    Muchas gracias por su comentario. Es usted muy amable. Dios le bendiga por esos sentimientos. Todo es gracia de Dios. Amén. Un abrazo, p.Ismael

  6. ismaelojeda dice:

    Gracias por su comentario y por sus oraciones y aprecio. Dios lo bendiga por ello. Un abrazo, p. Ismael

  7. ismaelojeda dice:

    Muchas gracias, sr. Max, por sus letras. Sobre la lectura que le interesa, en este momento no puedo buscarla. Hay una cuestión previa y es si se celebró la misa de matrimonio que tiene lecturas propias. Piense en los detalles que precedieron a la celebración. Me discupará. Seguimos en contacto. Un abrazo, p. Ismael

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