El portal oficial OAR estrena nuevo diseño y un consultorio on-line sobre san Agustín

diciembre 5, 2011

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Coincidiendo con el aniversario de la Recolección agustiniana
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Portal oficial de la Orden


Tres años y medio después del lanzamiento del portal oficial de la Orden de Agustinos Recoletos, coincidiendo con el Aniversario de la Recolección, se ha renovado el diseño del portal y se estrenan nuevas secciones. Entre ellas, dos muy destacadas: una que ofrece un servicio de consultas sobre la figura de san Agustín y otra orientada a fomentar las vocaciones.

Con el fin de facilitar la navegación y lectura de los contenidos, la Orden ha estrenado un nuevo diseño para el portal oficial. La home, totalmente renovada, propone muchos más contenidos, de forma más vistosa y ordenada, con el fin de proyectar una imagen más completa sobre la actualidad y actividades de la institución religiosa.

Hay continuidad en ciertos códigos que se utilizan en el portal como los colores (el azul continúa asociado a la actualidad, el amarillo a los servicios y el morado a la información de la institución) o la estructura general de la información, que tampoco cambia.

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San Agustín on-line

Coincidiendo con el Aniversario de la Recolección, se ha puesto en marcha un servicio a través del portal oficial, en el que cualquier persona puede enviar preguntas en torno a la figura de san Agustín, que serán respondidas por un equipo de expertos en agustinología.

Enrique A. Eguiarte B., autor de numerosos artículos y libros sobre literatura, cultura y san Agustín, presidente del Instituto de Agustinología de OAR y director de la revista Avgvstinus, es el primero en participar en calidad de experto en esta sección.

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Vocaciones

Otra sección que se estrena con motivo del rediseño es Vocaciones. En esta página, cualquier joven que aspire a ser agustino recoleto puede encontrar toda la información necesaria e incluso establecer un primer contacto con la Orden.

Esta página se ha planteado de forma sencilla con el fin de que los usuarios encuentren respuesta rápida a sus inquietudes.

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Más novedades

El proyecto de renovación del portal arranca este 5 de diciembre con la puesta de largo de la nueva imagen y en las próximas semanas continuará con la incorporación de nuevas funcionalidades y servicios, que permitirá a los usuarios experimentar, sin duda, una mejora profunda en su tiempo de navegación por www.agustinosrecoletos.com

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423 ANIVERSARIO DE LA RECOLECCIÓN

(Tomado de www.agustinosrecoletos.com)

1588 >>> 1912 >>> 2012

 

El día 5 de diciembre de 1588 nacía la Recolección agustiniana. Todas las comunidades recoletas están hoy de fiesta. 

 

A ello se añade el anuncio oficial del Centenario de su declaración como Orden, en virtud de una decisión personal del papa san Pío X que para los agustinos recoletos supone la mayoría de edad.

El Centenario comenzará el próximo 16 de septiembre, y será clausurado el 15 de septiembre de 2013.

El programa de este año tan especial se presentará más adelante.

Hoy es día de elevar la mirada al Señor de los dones sin dejar de mirar hacia atrás y hacia adelante en el plano de la historia.

Los agustinos recoletos dan gloria a Dios por el pasado, el presente y el porvenir. Lo expresan con la oración oficial para el Centenario, que el Prior General hace llegar hoy a las comunidades con un mensaje especial.

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Lecturas bíblicas de la Misa propia

 

Is 35, 1-10: Dios viene en persona a salvarnos.

Sal 84: Nuestro Señor viene y nos salvará.

Lc 5, 17-26: Hoy hemos visto cosas admirables.


El maná de cada día, 5.12.11

diciembre 5, 2011

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Lunes de la 2ª semana de Adviento

El páramo será un estanque; lo reseco, un manantial

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Primera lectura: Isaías 35, 1-10

El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrarán el páramo y la estepa, florecerá como flor de narciso, se alegrará con gozo y alegría. Tiene la gloria del Líbano, la belleza del Carmelo y del Sarión. Ellos verán la gloria del Señor, la belleza de nuestro Dios. Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes; decid a los cobardes de corazón: «Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará.»

Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará. Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa; el páramo será un estanque, lo reseco, un manantial. En el cubil donde se tumbaban los chacales brotarán cañas y juncos. Lo cruzará una calzada que llamarán Vía Sacra: no pasará por ella el impuro, y los inexpertos no se extraviarán. No habrá por allí leones, ni se acercarán las bestias feroces; sino que caminarán los redimidos, y volverán por ella los rescatados del Señor.

Vendrán a Sión con cánticos: en cabeza, alegría perpetua; siguiéndolos, gozo y alegría. Pena y aflicción se alejarán.
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Salmo 84, 9ab-10.11-12.13-14

R/. Nuestro Dios viene y nos salvará

Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.» La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra.

La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo.

El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos.
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Evangelio: Lucas 5, 17-26

Un día estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor lo impulsaba a curar. Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de introducirlo para colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo, a causa del gentío, subieron a la azotea y, separando las losetas, lo descolgaron con la camilla hasta el centro, delante de Jesús.

Él, viendo la fe que tenían, dijo: «Hombre, tus pecados están perdonados.»
Los escribas y los fariseos se pusieron a pensar: «¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?»

Pero Jesús, leyendo sus pensamientos, les replicó: «¿Qué pensáis en vuestro interior? ¿Qué es más fácil: decir “tus pecados quedan perdonados”, o decir “levántate y anda”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados… –dijo al paralítico–: A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa.»
Él, levantándose al punto, a la vista de ellos, tomó la camilla donde estaba tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios.

Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de temor: «Hoy hemos visto cosas admirables.»
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APOSTOLADO DE LA CONFESIÓN

– El bien más grande que podemos hacer a nuestros amigos: acercarlos al sacramento de la Penitencia.

– Fe y confianza en el Señor. El paralítico de Cafarnaúm.

– La Confesión. El poder de perdonar los pecados. Respeto, agradecimiento y veneración al acercarnos a este sacramento.

I. Despierta, Señor, nuestros corazones y muévelos a preparar los caminos de tu Hijo; que tu amor y tu perdón apresuren la salvación que retardan nuestros pecados1. Esa oración litúrgica, con la que iniciamos nuestra conversación con Dios, nos habla de pregonar la venida de Jesús pidiendo perdón por los pecados.

Confortad las manos flojas y robusteced las rodillas débiles. Decid a los apocados de corazón: Alentaos y no temáis (…), el mismo Dios vendrá y os salvará. Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y los oídos de los sordos. El lisiado saltará como el ciervo y la lengua de los mudos se soltará; brotarán aguas en el desierto y torrentes en la soledad. Y lo que era seco se mudará en estanque y la tierra sedienta en fuentes de agua2. Con el Señor nos han llegado todos los bienes.

El Mesías está muy cerca de nosotros, y en estos días del Adviento nos preparamos para recibirle de una manera nueva cuando llegue la Navidad. Jesús dice especialmente en estos días: Confortad las manos flojas y robusteced las rodillas débiles. Decid a los apocados de corazón: Alentaos y no temáis… Y nos encontramos cada día con más amigos, colegas, parientes, desorientados en lo más esencial de su existencia. Se sienten incapacitados para ir hasta el Señor, y andan como paralíticos por los caminos de la vida porque han perdido la esperanza. Nosotros hemos de guiarlos hasta la humilde cueva de Belén; allí encontrarán el sentido de sus vidas. Para eso, hemos de conocer el camino; tener vida interior, trato con Jesús, adelantarnos en mejorar en aquellas cosas que nuestros amigos deban mejorar, y tener una esperanza inquebrantable en los medios sobrenaturales.

La oración, la mortificación y el ejemplo estarán siempre en la base de todo apostolado cristiano. La petición por los demás es tanto más oída cuanto más amparada está por la santidad del que pide. El apostolado nace de un gran amor a Cristo.

En muchos casos, acercar a nuestros amigos a Cristo es llevarles a que reciban el sacramento de la Penitencia, uno de los mayores bienes que el Señor ha dejado a su Iglesia. Pocas ayudas tan grandes, quizá ninguna, podemos prestarles como la de facilitarles que se acerquen a la Confesión. En alguna ocasión, con delicadeza, tendremos que ayudarles para que hagan un buen examen de conciencia; en otras, los acompañaremos a donde se han de confesar; otras veces bastará una palabra de aliento y de cariño junto a una breve y acomodada catequesis sobre la naturaleza y los bienes de este sacramento. ¡Qué alegría cada vez que acercamos a un pariente, a un colega, a un amigo al sacramento de la misericordia divina! Esta misma alegría es compartida en el Cielo3 por nuestro Padre Dios y por todos los bienaventurados.

II. En el Evangelio de la Misa de hoy San Marcos nos dice que llegó Jesús a Cafarnaúm y enseguida se supo que estaba en casa, y se juntaron tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio4.

También cuatro amigos se dirigieron a la casa llevando a un paralítico; pero no pudieron llegar hasta Jesús por causa del gentío. Entonces, valiéndose quizá de una escalera posterior, llegaron hasta el tejado con el paralítico; levantaron la techumbre por el sitio donde se encontraba el Señor y, después de hacer un agujero, descolgaron la camilla en la que yacía el paralítico. Dejaron la camilla en medio, delante de Jesús 5.

El apostolado, y de modo singular el de la Confesión, es algo parecido: poner a las personas delante de Jesús; a pesar de las dificultades que esto puede llevar consigo. Dejaron al amigo delante de Jesús. Después el Señor hizo el resto; Él es quien hace realmente lo importante.

Los cuatro amigos conocían ya al Maestro, y su esperanza era tan grande que el milagro tendrá lugar gracias a su confianza en Jesús. Y su fe suple o completa la del paralítico. El Evangelio nos dice que al ver Jesús la fe de ellos, de los amigos, realizó el milagro. No se menciona explícitamente la fe del enfermo, se insiste en la de los amigos. Vencieron obstáculos que parecían insuperables: debieron convencer al enfermo. Mucha debió de ser su confianza en Jesús, pues sólo el que está convencido, convence. Cuando llegaron a la casa, estaba tan repleta de gente que, al parecer, ya nadase podía hacer en aquella ocasión. Pero no se arredran. Superaron esta barrera con su decisión, con su ingenio, con su interés. Lo importante era el encuentro entre Jesús y su amigo; y para que se realice ese encuentro ponen todos los medios a su alcance.

¡Qué gran lección para el apostolado que como cristianos hemos de hacer! También nosotros encontraremos, sin duda, resistencias más o menos grandes. Nuestra misión consiste fundamentalmente en poner a nuestros amigos frente a frente con Cristo, dejarles junto a Jesús… y desaparecer. ¿Quién puede transformar la interioridad de una persona sino el Señor, y sólo Él? El apostolado está en el orden de la gracia, de lo sobrenatural.

Quizá en ocasiones seamos culpables de que otros no se acerquen a Dios, porque se encuentran como incapacitados para ir hasta el Señor. “Este paralítico -explica Santo Tomás- simboliza al pecador que yace en el pecado; lo mismo que el paralítico no puede moverse, tampoco el pecador puede valerse por sí mismo. Los que llevan al paralítico representan a los que con sus consejos conducen al pecador hacia Dios”6.

Si tenemos confianza y trato frecuente con Cristo, podremos superar, con iniciativas también humanas, los obstáculos que se presentan siempre, de un modo u otro, en toda labor apostólica.

El Señor se sintió gratamente impresionado por la audacia, fruto de una gran esperanza apostólica, de estos cuatro amigos que no se echaron atrás ante las primeras dificultades ni lo dejaron para otra ocasión más oportuna, pues no sabían cuándo pasaría Jesús otra vez por allí, tan cerca.

Podemos preguntarnos hoy en nuestra meditación personal si hacemos así con nuestros amigos, parientes y conocidos: ¿nos hemos detenido en las primeras dificultades, cuando habíamos decidido ayudarles para que se acercaran a la Confesión? Allí les estaba esperando el Señor.

III. El Señor miró al enfermo con inmensa piedad: Ten confianza, hijo, le dice. Y, a continuación, unas palabras que asombraron a todos: tus pecados te son perdonados.

Cuando David pecó y acudió a postrarse a los pies de Natán, éste le dijo: Yahvé te ha perdonado7. Era Dios quien le había perdonado; Natán se limitaba a transmitir el mensaje que devolvió a David la alegría y el sentido a su vida. Pero Jesús perdona en nombre propio. Esto escandalizó a los escribas presentes: Este blasfema, ¿Quién puede perdonar los pecados sino solo Dios?

Y es muy posible que el paralítico experimentara con especial lucidez toda su indignidad; quizá comprendió en ese momento, como nunca hasta entonces lo había hecho, la necesidad de estar limpio ante la mirada purísima de Jesús, que le penetraba hasta el fondo del alma con honda misericordia. Recibió entonces la gracia de un perdón tan grande: era el premio por haberse dejado ayudar. Y, enseguida, una alegría como nunca antes había imaginado. Es la alegría de toda Confesión contrita y sincera. Ya poco le importaba su parálisis. Su alma estaba limpia y había encontrado a Jesús.

El Señor lee los pensamientos de todos, y quiso dejar bien sentado, también para quienes al cabo de los siglos meditaríamos esta escena, que tiene todo el poder en el cielo y en la tierra, porque es Dios; también el poder de perdonar los pecados. Y lo demuestra con el milagro de la curación completa de este hombre.

Este poder de perdonar los pecados fue transmitido por el Señor a su Iglesia en la persona de los Apóstoles, para que Ella, por medio de los sacerdotes, lo pudiera ejercer hasta el fin de los tiempos: Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos 8.

Los sacerdotes ejercitan el poder del perdón de los pecados no en virtud propia, sino en nombre de Cristo -in persona Christi-, como instrumentos en manos del Señor. Sólo Dios puede perdonar los pecados, y ha querido hacerlo en el sacramento de la Penitencia, a través de sus ministros los sacerdotes. Esto es tema de urgente catequesis entre quienes nos rodean, que les facilitará acercarse con más amor a este sacramento.

Aprovechemos nuestra oración de hoy para agradecer al Señor el que haya dejado a su Iglesia, nuestra Madre, tan inmenso poder: ¡Gracias, Señor, por poner tan a nuestro alcance y tan fácilmente un don tan grande!

También nos puede ayudar este rato de oración para examinar junto al Señor cómo van nuestras confesiones: Si las preparamos con un detenido examen de conciencia, si fomentamos la contrición en cada una de ellas, si nos confesamos con la frecuencia que hemos previsto, si somos radicalmente sinceros con el confesor, si nos esforzamos en llevar a la práctica los consejos recibidos. Hoy puede ser un buen momento para ver en la presencia de Dios a quiénes de nuestros parientes, amigos o colegas podemos ayudar a preparar un buen examen de conciencia, o quiénes están más necesitados de una palabra de aliento que les anime para disponerse a recibir este sacramento como preparación de la Navidad. Ellos lo esperan en lo más profundo de su alma, y el Señor también espera que acudan a esta fuente de su misericordia. No fallemos nosotros. Es el regalo más grande que podemos hacerles.

Nuestra Madre Santa María, Refugium peccatorum,  tendrá compasión de ellos y de nosotros.

1 Oración del Jueves de la 1ª Semana de Adviento.- 2 Primera lectura, cfr.  Is 35, 1-10.- 3 Cfr.  Lc 15, 7.- 4 Mc 2, 1-13.- 5 Lc 5, 19.- 6 SANTO TOMAS,  Comentarios sobre San Mateo, 9, 2.- 7 2 Sam 12, 13.- 8 Jn 20, 22-23.

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