Joven cantante iraquí conmueve con historia marcada por la caridad católica

octubre 17, 2011

Emmanuel Kelly

MELBOURNE, 13 Oct. 11 / 07:26 am (ACI)

La audición del joven iraquí Emmanuel Kelly en un popular reality musical tiene cinco millones de vistas en Youtube. Su historia de lucha y superación conmueve a australianos y extranjeros pero pocos saben que detrás de ella están la dedicación de su madre adoptiva, una conocida católica, y las Misioneras de la Caridad, fundadas por la Beata Teresa de Calcuta.

Emmanuel no sabe cuándo nació pero sí sabe que está vivo gracias a que unas monjas lo rescataron junto a su hermano Ahmed cuando era muy pequeño.

“Estábamos en una caja de zapatos, en medio de una zona de guerra”, recuerda. Los hermanos conservan las huellas de la guerra química en Irak y padecen de serias malformaciones en brazos y piernas.

Moira Kelly, una conocida católica australiana dedicada a las obras humanitarias y que trabajó por años con la Madre Teresa de Calcuta, encontró a los hermanos en el orfanato de la Misioneras de la Caridad en Bagdad, los adoptó y los crió en Australia donde recibieron tratamiento médico, rehabilitación y mucho amor.

Kelly decidió dedicar su vida a la caridad cuando era niña tras ver un documental sobre la labor de la Madre Teresa, hoy dirige la organización humanitaria Children First Foundation y ha recibido numerosos reconocimientos por su labor. Hace un par de años asumió el reto de velar por unas niñas siamesas de Bangladesh –unidas por la cabeza–, que fueron operadas con éxito y hoy se rehabilitan con ayuda de su organización.

Emmanuel asegura que lo que más le gusta es cantar. Su audición fue la más aplaudida del certamen y de lejos la más conmovedora. Su hermano Ahmed, que carece de extremidades, es nadador y tiene como objetivo llegar a los Juegos Paralímpicos de Londres 2012.

Aunque Emmanuel no pudo llegar a la final del concurso por decisión del jurado –lo que causó una ardorosa protesta de los televidentes–, el testimonio de valor, coraje y amor familiar que compartió en su audición está dando la vuelta al mundo a través de las redes sociales.

Video subtitulado en español:


El maná de cada día, 17.10.11, y novena 7

octubre 17, 2011

Guardaos de toda clase de codicia

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Lunes de la 29ª semana del Tiempo Ordinario

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Primera lectura: Romanos 4, 20-25

Ante la promesa de Dios Abrahán no fue incrédulo, sino que se hizo fuerte en la fe, dando con ello gloria a Dios, al persuadirse de que Dios es capaz de hacer lo que promete, por lo cual le valió la justificación. Y no sólo por él está escrito: «Le valió», sino también por nosotros, a quienes nos valdrá si creemos en el que resucitó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, que fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación.
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Salmo: Lc 1, 69-70.71-72.73-75

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo.

Nos ha suscitado una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
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Evangelio: Lucas 12, 13-21

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.»
Él le contestó: «Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?»
Y dijo a la gente: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.»

Y les propuso una parábola: «Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha.” Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida.” Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?” Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.»
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Novena a Santa Magdalena de Nagasaki (7)

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Oleo de Ida Lucio, Colegio Internacional San Ildefonso, Roma

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Rito de entrada para todos los días:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Oración

Oh Padre, que te complaces en escoger a los pequeños y débiles para manifestarnos las maravillas de tu amor, y que escogiste a la joven Magdalena de Nagasaki para que propagara el Evangelio entre sus conciudadanos, velara por su fidelidad a Cristo, hiciera a ti ofrenda de su vida como terciaria seglar agustino-recoleta y muriera mártir de la fe, concédenos, por su intercesión, que sepamos, ser siempre testimonios fieles de Cristo en nuestro vivir cotidiano y sepamos amar a nuestros hermanos con amor sincero y desinteresado. Danos, Señor, saber colaborar activamente en la difusión del Evangelio. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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Reflexión para el día séptimo: 

 Magdalena, misionera solitaria

El cuatro de septiembre, llegaban al Japón otros dos misioneros agustinos recoletos: Martín de san Nicolás, zaragozano, y Melchor de san Agustín, granadino. Con algunos terciarios agustino-recoletos japoneses, que les han preparado un escondite, se ocultan en los montes.

Allí los encuentra Magdalena, la infatigable catequista, la heredera espiritual de Francisco y Vicente. Los abraza y los presenta orgullosa a los cristianos. Les sirve con devoción y trata de hacerles aprender la lengua. De noche los lleva a otros refugios para que administren los sacramentos a los moribundos. Ella, que conoce muy bien los parajes, va y viene. Como una diaconisa, lleva la comunión a los enfermos.

Pero Martín y Melchor siguen muy pronto por el camino del martirio a Francisco y Vicente. Y Magdalena queda en cierto modo, huérfana. Y esta vez para siempre. Ha quedado completamente sola en las montañas de Nagasaki. Asistirá a la última y más cruel embestida de la persecución. Con gusto se entregaría al martirio. Pero siente la responsabilidad de sus hermanos, los terciarios agustino-recoletos.

Además, la reclaman los pobres, escondidos en los montes. No puede abandonar a los que ha ayudado a nacer en la fe, a los que ha levantado en el camino. Recorre los montes para compartir las penas y aflicciones de los cristianos. Todos reclaman su presencia. Su sonrisa inspira serenidad y da vigor al espíritu. Pone en práctica las nociones de medicina que había aprendido del padre Vicente, y cura y atiende a los enfermos. Infunde en todas partes optimismo. Casi no hay sacerdotes ya por los montes de Nagasaki. Y Magdalena, con gran sacrificio, trata de suplir su falta.

Entre tanto, la persecución se hace cada vez más dura. Durante el suplicio de la horca y hoya algunos cristianos, incluso algún misionero, han renegado de la fe. No basta ya la palabra encendida de Magdalena. Hace falta una víctima, que sirva do ejemplo y dé testimonio de fortaleza a los atemorizados cristianos. Y Magdalena se pregunta si no debe dar la cara al enemigo y ofrecerse como víctima. Su ejemplo podrá servir quizá para frenar aquel triste desfile de apostasías. Por otra parte, no logra borrar de su recuerdo a su familia, a sus padres espirituales, a tantos terciarios que están gozando de la dulce compañía de Dios. Quiere encontrarlos y encontrar a su Amado. En su pecho arde una llama que la empuja irresistiblemente hacia Cristo.

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Oración de los fieles para todos los días:

Elevemos, hermanos, nuestras oraciones al Padre común, por intercesión de santa Magdalena de Nagasaki, virgen y mártir, y patrona de nuestra fraternidad seglar agustino-recoleta.

– Por todos los misioneros, especialmente por los agustinos recoletos, para que sepan predicar única y exclusivamente a Cristo, y éste crucificado. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

– Por todos los catequistas, para que sepan ayudar en el robustecimiento de la fe, esperanza y caridad de los creyentes y catecúmenos. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

– Por nuestras fraternidades seglares agustino- recoletas, para que imiten los ejemplos de caridad, sencillez, desprendimiento, sacrificio y fidelidad hasta el martirio de santa Magdalena de Nagasaki. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

– Por todos los pueblos del Extremo Oriente, para que se abran a la luz de Cristo y crean en el Evangelio. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

Por todos los que sufren persecución a causa del Evangelio, para que sepan mantenerse íntegros en la fe, constantes en la esperanza y animosos en la caridad. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

Para añadir a la oración comunitaria:

– Por todos los que vacilan en su fe, o se dejan atenazar por la duda para que con nuestro ejemplo sepan hallar a Cristo Camino, Verdad y Vida. Oremos.

R. Te rogamos, óyenos.

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Oración final para todos los días:

Padre y Señor nuestro, tu mártir Magdalena de Nagasaki predicó sin desfallecer el Evangelio y derramó su sangre por ti; concédenos, por su intercesión, ser fíeles testigos de tu Palabra, seguidores de sus ejemplos y participar con ella de tu gloria por la eternidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


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