Santa Sede ante la ONU: Crisis de ética corroe economía mundial

octubre 7, 2011

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ROMA, 30 Sep. 11 / 06:51 am

(ACI/EWTN Noticias)

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El secretario para las Relaciones de la Santa Sede con los Estados, el Arzobispo Dominique François Joseph Mamberti, denunció ante la ONU la profunda crisis ética que corroe las estructuras económicas del planeta y recordó que el verdadero desarrollo “se basa no sobre la supremacía del más fuerte sino sobre la atención al más débil y marginado”.

El 27 de septiembre, en la 66ª sesión de la Asamblea General celebrada en la ciudad de Nueva York (EE.UU.), Mons. Mamberti se dirigió al presidente de la Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, para subrayar el inadmisible desequilibrio económico-financiero en el que nada la población mundial.

En su llamado a la solidaridad, Mons. Mamberti recordó que “la ética no es un elemento ajeno a la economía y la economía no tiene futuro si no lleva consigo un elemento moral: en otros términos, la dimensión ética es fundamental para afrontar los problemas económicos”.

La idea de producir bienes y recursos de modo estratégico y político, sin buscar hacer el bien, es decir, la ética, “se ha revelado como una ilusión, ingenua o cínica, pero siempre fatal”, denunció el Prelado.

“La economía necesita de la ética para un funcionamiento correcto; no de una ética cualquiera, sino de una ética centrada en la persona y capaz de ofrecer esperanza a las nuevas generaciones. Las actividades económicas o comerciales orientadas al desarrollo deberían ser capaces de reducir efectivamente la pobreza y de aliviar los sufrimiento de los más pobres”.

El Arzobispo instó a la revisión de las actuales reglas económicas internacionales dentro de un nuevo modelo de desarrollo global. “Lo exige en realidad el estado de salud ecológica del planeta; y lo requiere sobre todo la crisis cultural y moral del hombre, cuyos síntomas son evidentes desde hace tiempo en todas las partes del mundo”.

El Vaticano apoya la adhesión de Palestina como estado miembro de la ONU

Mons. Mamberti también defendió la propuesta del Presidente de las Autoridades Palestinas, Mahmoud Abbas para entrar dentro de las Naciones Unidas.

“La Santa Sede considera que tal iniciativa busca nuevos modos de dar una solución definitiva, con el apoyo internacional a la cuestión que se afrontó en la Resolución 181 del 29 de noviembre de 1947 de la Asamblea General de las Naciones Unidas”, la cual aporta la base jurídica necesaria para la existencia de dos estados.

“La Santa Sede está convencida de que si se quiere la paz, es necesario saber adoptar decisiones con valentía”, agregó.

Finalmente, el Prelado recordó al presidente Ban Ki-Moon la necesidad de retomar con determinación las negociaciones “para que crezca el propio compromiso e incentive la propia creatividad y las iniciativas, para que se alcance una paz duradera, en el respeto de los derechos de los israelíes y de los palestinos”.

No se puede tolerar la situación del Cuerno de África

El secretario de la Santa Sede recordó el llamado del Papa Benedicto XVI a la comunidad internacional “para aumentar y sostener las políticas humanitarias en la zona y actuar concretamente en las diferentes cusas que aumentan su vulnerabilidad”.

“Si los estados no son capaces de garantizar una protección, la comunidad internacional debe intervenir con los medios jurídicos previstos en la Carta de las Naciones Unidas y de otros instrumentos internacionales”, exhortó.

La libertad religiosa en peligro de extinción

Mons. Mamberti también denunció ante la ONU que “por desgracia está comprobado que los cristianos actualmente son el grupo religioso con el mayor número de persecuciones a causa de su propia fe”, y subrayó que “el respeto a la libertad religiosa es una vía fundamental para la construcción de la paz, el reconocimiento de la dignidad humana y la protección de los derechos del hombre”.

Explicó que la supremacía particular de una determinada religión en una nación “no debería jamás implicar que los ciudadanos de otras confesiones sean discriminados en la vida social, o peor aún, que se tolere la violencia contra ellos”.

Finalmente, subrayó el llamado de la Santa Sede para adoptar medidas eficaces para la protección de las minorías religiosas donde están amenazadas, “con el fin de que todos los creyentes de todas las confesiones puedan vivir con seguridad y continuar aportando su contribución a las sociedades de las que forman parte”.

Discurso completo del Secretario para las Relaciones con los Estados

 


El maná de cada día, 7.10.11

octubre 7, 2011

El que no recoge conmigo desparrama.

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Viernes de la 27ª semana del Tiempo Ordinario

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Fiesta Nuestra Señora del Rosario
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Primera lectura: Joel 1, 13-15;2, 1-2

Vestíos de luto y haced duelo, sacerdotes; llorad, ministros del altar; venid a dormir en esteras, ministros de Dios, porque faltan en el templo del Señor ofrenda y libación.

Proclamad el ayuno, congregad la asamblea, reunid a los ancianos, a todos los habitantes de la tierra, en el templo del Señor, nuestro Dios, y clamad al Señor.

¡Ay de este día! Que está cerca el día del Señor, vendrá como azote del Dios de las montañas. Tocad la trompeta en Sión, gritad en mi monte santo, tiemblen los habitantes del país, que viene, ya está cerca, el día del Señor.

Día de oscuridad y tinieblas, día de nube y nubarrón; como negrura extendida sobre los montes, una horda numerosa y espesa; como ella no la hubo jamás, después de ella no se repetirá, por muchas generaciones.
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Salmo 9, 2-3.6.16.8-9

El Señor juzgará el orbe con justicia.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón, proclamando todas tus maravillas; me alegro y exulto contigo y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo.

Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío y borraste para siempre su apellido. Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron, su pie quedó prendido en la red que escondieron.

Dios está sentado por siempre en el trono que ha colocado para juzgar. Él juzgará el orbe con justicia y regirá las naciones con rectitud. 
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Evangelio: Lucas 11, 15-26

En aquel tiempo, habiendo echado Jesús un demonio, algunos de entre la multitud dijeron: «Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios.»

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo.

Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces.

Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.

Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por el desierto, buscando un sitio para descansar; pero, como no lo encuentra, dice: “Volveré a la casa de donde salí”. Al volver, se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio.»

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NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO 

La oración del Rosario es cristocéntrica y mariana a la vez

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Esta conmemoración fue instituida por el papa san Pío V en el día aniversario de la victoria obtenida por los cristianos en la batalla naval de Lepanto (1571), victoria atribuida a la Ma­dre de Dios, invocada por la oración del rosario.

La celebración de este día es una invitación para todos a meditar los misterios de Cristo, en compañía de la Virgen María, que estuvo asocia­da de un modo especialísimo a la encarnación, la pasión y la gloria de la resurrección del Hijo de Dios.

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Conviene meditar los misterios de salvación

De los sermones de san Bernardo, abad

El Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. ¡La fuente de la sabiduría, la Palabra del Padre en las alturas! Esta Palabra, por tu mediación, Virgen santa, se hará carne, de manera que el mismo que afirma: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí, podrá afirmar igualmente: Yo salí de Dios, y aquí estoy.

En el principio –dice el Evangelio– ya existía la Palabra. Manaba ya la fuente, pero hasta entonces sólo dentro de sí misma. Y continúa el texto sagrado: Y la Palabra estaba junto a Dios, es decir, morando en la luz inaccesible; y el Señor decía desde el principio: Mis designios son de paz y no de aflicción. Pero tus designios están escondidos en ti, y nosotros no los conocemos; porque ¿quién había penetrado la mente del Señor?, o ¿quién había sido su consejero?

Pero llegó el momento en que estos designios de paz se convirtieron en obra de paz: La Palabra se hizo carne y ha acampado ya entre nosotros; ha acampado, ciertamente, por la fe en nuestros corazones, ha acampado en nuestra memoria, ha acampado en nuestro pensamiento, y desciende hasta la misma imaginación.

En efecto, ¿qué idea de Dios hubiera podido antes formarse el hombre que no fuese un ídolo fabricado por su corazón? Era incomprensible e inaccesible, invisible y superior a todo pensamiento humano; pero ahora ha querido ser comprendido, visto, accesible a nuestra inteligencia.

¿De qué modo?, te preguntarás. Pues yaciendo en un pesebre, reposando en el regazo virginal, predicando en la montaña, pasando la noche en oración; o bien pendiente de la cruz, en la lividez de la muerte, libre entre los muertos y dominando sobre el poder de la muerte, como también resucitando al tercer día y mostrando a los apóstoles la marca de los clavos, como signo de victoria, y subiendo finalmente, ante la mirada de ellos, hasta lo más íntimo de los cielos.

¿Hay algo de esto que no sea objeto de una verdadera, piadosa y santa meditación? Cuando medito en cualquiera de estas cosas, mi pensamiento va hasta Dios y, a través de todas ellas, llego hasta mi Dios.

A esta meditación la llamo sabiduría, y para mí la prudencia consiste en ir saboreando en la memoria la dulzura que la vara sacerdotal infundió tan abundantemente en estos frutos, dulzura de la que María disfruta con toda plenitud en el cielo y la derrama abundantemente sobre nosotros.

Oración

Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, y con la intercesión de la Virgen María, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.


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