Profesión Solemne de Sor Nacaris del Valle Palomino Salazar

octubre 6, 2011

Sor Nacarís con el P. Santiago Domínguez, oar

 

Sor Nacaris del Valle Palomino Salazar nació el 30 de septiembre de 1975 en Maracay, Venezuela. A los 19 años entró a formar parte del grupo JAR de la Parroquia Nuestra Señora del Socorro.

Luego perteneció a las comunidades neocatecumenales de la misma parroquia. De joven había sentido la llamada del Señor, pero no le dio importancia. A los 28 años se hizo más persistente esta llamada y se lo comunicó a su párroco y asesor, el padre Santiago Domínguez, agustino recoleto. Él la encaminó al Monasterio de Santo Toribio de Liébana, en Vitigudino, Salamanca. Allí hizo su experiencia por dos meses en Octubre de 2004.Después de un tiempo de discernimiento, empezó el postulantado en septiembre de 2005. Tomó el hábito el 27 de mayo de 2006. El 21 de junio de 2008 hizo la profesión simple y el 18 de junio de 2011 realizó la profesión solemne, convencida de que el Señor la quería para esta vida contemplativa. El año anterior viajó a su país, para despedirse de sus familiares y amistades.
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Comunidad de Monjas Agustinas Recoletas
de Vitigudino, Salamanca, España
(Hnas. de España, Perú, Venezuela y Tanzania)
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CRÓNICA DE LA PROFESIÓN SOLEMNE DE SOR NACARIS
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Quiero empezar esta crónica haciendo mías las palabras del salmista ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Unida a Cristo deseo vivir en profundo agradecimiento a Dios Padre por todo lo que ha realizado en la historia de mi vida, para cantar eternamente las misericordias del Señor ¡Dios sea bendito por siempre!
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El sábado 18 de junio del 2011 fue el día escogido para mi profesión solemne, después de habernos preparado en comunidad con los ejercicios espirituales, dirigidos por nuestro padre asistente Jesús Lanao. Ya de vísperas las hermanas con mucho cariño iban preparando el obsequio-sorpresa y esmerándose en decorar todo con mimo; se sentía un aire de fiesta.A nuestra comunidad llegaban cuatro hermanas de Venezuela miembros de la comunidad neocatecumenal a la que pertenecí durante varios años antes de mi ingreso a mi querida comunidad de agustinas recoletas, y de Madrid venía un miembro de la Fraternidad Seglar (OAR); ellas querían compartir con nosotras este gran momento y se unían a nuestra acción de gracias.

Llegado el día esperado, mis hermanas cantaron una bonita canción a la Virgen María para despertarme, después de lo cual me felicitaron y expresaron su alegría por mi próxima y definitiva consagración al Señor.

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La Celebración de la Eucaristía fue preparada con esmero y sencillez, pero muy digna, acorde con la fiesta que celebrábamos. Las lecturas fueron escogidas para ese día y los cantos estuvieron a cargo del coro parroquial de Vitigudino y al órgano, para dar realce a la celebración, nuestra amiga y profesora de música Ana Robles.
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A las 12:00 horas daba inicio la eucaristía en la que tendría lugar el rito de la profesión. La celebración fue presidida por el R. P. Jesús Lanao y concelebrada por los PP. Javier Ruiz, Fernando Sacristán, Alfredo Sánchez, Agustinos Recoletos y por los Sacerdotes Diocesanos D. José Antonio Andújar (párroco), D. Ángel Martín (párroco), D. Jesús Jiménez y D. Juan José Calles, asistidos por el diácono Wilmer Moyetones, Agustino Recoleto y el seminarista diocesano Daniel Sevillano. También nos acompañaron nuestras hermanas Misioneras Agustinas Recoletas y los Legionarios de Cristo de Salamanca.

Nuestra capilla estuvo a rebosar por la asistencia, el pueblo se volcó para que me sintiese arropada por su cariño y compañía en tan solemne día. En el momento del interrogatorio iba respondiendo con emoción y calma de manera afirmativa, la oración litánica fue cantada por Fr. Gilber Valenzuela Agustino Recoleto, mientras que las dos hermanas postulantes de la comunidad iban cubriéndome con los pétalos de rosas.

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Sor Nacaris con los agustinos recoletos venezolanos
Gílber, Wílmer y Alfredo
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Muchas personas, hermanas y hermanos de la Orden se han hecho presentes a través de los medios de comunicación, nuestro obispo Monseñor D. Carlos López tuvo la delicadeza de llamarme para darme la enhorabuena, ya que él no pudo asistir a la celebración por circunstancias de fuerza mayor. Antes de finalizar la eucaristía tuve la oportunidad de dar gracias a los asistentes y a quienes me han ayudado y apoyado en mi camino vocacional, recibí la bendición papal con gran gozo.
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Quiero finalizar dando gracias a todos los hermanos y hemanas que me han acompañado con sus oraciones: de todo corazón gracias; a la vez que  sigo encomendándome a ellas para que pueda responder fielmente a este tesoro que Dios ha puesto en mis manos.
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Reciban un fraterno abrazo y mi recuerdo ante el Señor, dador de todo bien. Su hermana en Cristo y nuestro padre san Agustín.
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Sor Nacaris durante su profesión
en el coro de la comunidad

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Homilía del P. Jesús Lanao en la Profesión Perpetua de Sor Nacaris

Este momento culminante de la Profesión Perpetua de Nacaris comenzó a madurar hace mucho tiempo. Hace tres años hizo su Profesión temporal, que en su corazón era definitiva. La Profesión estuvo precedida de un Postulantado y un Noviciado. Antes Nacaris recorrió el camino neocatecumenal. Y en el origen de todo está su consagración bautismal y su iniciación cristiana en los sacramentos y en la oración y la predilección de Dios. “No me elegisteis vosotros a mí…”

Es una historia de amor. Pero no una novela rosa o una crónica para la revista Hola. Esas historias generalmente tienen un final decepcionante.

Aquí, el Señor Jesús Resucitado y Glorioso se enamora de una pobre criatura, la corteja (como dice el profeta Oseas), la lleva al desierto y le habla al corazón. Y la desposa en matrimonio perpetuo, en justicia y derecho, en gracia y salvación. Ama a esa criatura privilegiada con amor eterno y le dice: “Ven del Líbano, esposa, ven…”

Juan en el Evangelio nos habla de amor y amistad: Permaneced en mi amor. Guardad mis mandamientos. Amaos como yo os he amado, hasta dar la vida por mis amigos. Vosotros sois mis amigos y confidentes. Os he dicho todo lo que me ha dicho a mí el Padre. Este es el horizonte que se abre ante la hermana Nacaris: amor y amistad con Jesucristo y con los hermanos para toda la vida, para la eternidad.

El matrimonio cristiano es algo maravilloso y sagrado, un sacramento, signo del amor de Cristo a su Iglesia. La Profesión religiosa no es un sacramento, no es un signo, es el mismo amor de Cristo a la Iglesia. Todos estamos destinados (predestinados, dirá Pablo) a amar eternamente a Dios en el Cielo. Los religiosos, testigos de la trascendencia, como llevados de una santa impaciencia, anticipan la eternidad y así aman a Dios, buscan los bienes eternos y tienen como alimento la voluntad de Dios.

La fórmula de la Profesión termina con estas palabras: “Ya, Dios mío, solamente a Ti quiero seguir, a Ti solo buscar, a Ti solo servir, en Ti solo descansar”. San Agustín resumió esta verdad en sus célebres palabras: “Nos hiciste, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”.

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San Pablo en su carta a los Colosenses nos ha pintado un maravilloso cuadro de la comunidad cristiana: pueblo de Dios, cuyo uniforme es la humildad, la dulzura, la comprensión, el perdón… y, como ceñidor, el amor. ¿Os imagináis a alguien así pertrechado? ¡Qué maravilla de persona! (En otra ocasión pintará al cristiano como un soldado que va al combate revestido de sus armas). Este es el atuendo para la paz y la Acción de gracias, para la Eucaristía, donde la Palabra de Dios despliega toda su sabiduría y donde resuenan con fuerza los cánticos de agradecimiento y alabanza, los salmos, himnos y cánticos inspirados. Y todo en el nombre de Jesús, por quien vamos al Padre.

La comunidad religiosa agustiniana es una comunidad eclesial, se siente iglesia, hace de la liturgia eucarística el centro de su vida y de la liturgia de las horas el reloj que marca siempre la hora de la eternidad. A esta comunidad va a pertenecer desde ahora y para siempre la hermana Nacaris. Y por eso la felicitamos en nombre de la Iglesia y de la Orden; nos alegramos con ella y con su comunidad y pedimos al Señor que la bendiga, que le ayude y la acompañe todos los días de su vida.

Y le pedimos también a ella que rece por el mundo, por la Iglesia, por la Orden, por Vitigudino, por Venezuela, por las comunidades neocatecumenales y por todos nosotros. Amén

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Blog de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta de Perú
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El maná de cada día, 6.10.11

octubre 6, 2011

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Jueves de la 27ª semana del Tiempo Ordinario

¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra?

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Primera lectura: Malaquías 3, 13-20a

«Vuestros discursos son arrogantes contra mí –oráculo del Señor–.
Vosotros objetáis: “¿Cómo es que hablamos arrogantemente?”

Porque decís: “No vale la pena servir al Señor; ¿qué sacamos con guardar sus mandamientos?; ¿para qué andamos enlutados en presencia del Señor de los ejércitos? Al contrario: nos parecen dichosos los malvados; a los impíos les va bien; tientan a Dios, y quedan impunes.” Entonces los hombres religiosos hablaron entre sí: “El Señor atendió y los escuchó.”

Ante él se escribía un libro de memorias a favor de los hombres religiosos que honran su nombre. Me pertenecen –dice el Señor de los ejércitos– como bien propio, el día que yo preparo. Me compadeceré de ellos, como un padre se compadece del hijo que lo sirve. Entonces veréis la diferencia entre justos e impíos, entre los que sirven a Dios y los que no lo sirven.

Porque mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir –dice el Señor de los ejércitos–, y no quedará de ellos ni rama ni raíz. Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas.»
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Salmo 1

Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche.

Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin.

No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal.
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Evangelio: Lucas 11, 5-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos: «Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: “Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle.” Y, desde dentro, el otro le responde: “No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos.” Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?»

 

COMENTARIO

1. Una tentación permanente: ¿De qué me sirve temer a Dios si me va mal en la vida? Otros viven a su antojo, al margen o incluso contra Dios, y no les pasa nada. Hasta parece que les va mejor que a mí.

2. Dios nos ha destinado a la felicidad. Pero la tentación es buscarla sin contar con él, disfrutar de las cosas y de las personas a nuestro antojo, sin que nos pongan condiciones.

3. Hoy me puedo preguntar: Cuando me relaciono con Dios, ¿busco a Dios por él mismo, busco su gloria, o me gusco a mí mismo? ¿Hasta dónde mi religión es interesada?

4. Reza muchas veces el salmo primero: ¡Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor! El que busca a Dios en todo momento, el que respeta sus mandamientos. Su gozo es la ley del Señor.

5. El Señor tu Dios te conceda su Espíritu, resumen de todas las bondades que pueden venirte de tu Padre Dios.

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