JMJ dejó a Madrid ganancia de más de 215 millones de dólares

octubre 3, 2011

La amabilidad y simpatía con que fueron acogidos los peregrinos muestran el reflejo humano de la ciudad.

MADRID, 26 Sep. 11 / 10:02 pm (ACI/EWTN Noticias)

La capital española ha sido la más beneficiada tras la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Madrid 2011, que ha obtenido un beneficio económico de más de 200 millones de dólares.

La Confederación de Empresarios de Madrid estimó el beneficio económico obtenido tras la visita del Papa Benedicto XVI a Madrid en unos 216 millones de dólares (160 millones de euros).

Por su parte, la Comunidad de Madrid ha estimado que la JMJ ha supuesto un incremento de unos 199 millones de dólares (148 millones de euros) en el Producto Interior Bruto de la región.

El aporte que realizó la JMJ a la ciudad capital de España también ha sido reconocido por el Consistorio madrileño, que ha distinguido a la ciudad capital con el Premio de Turismo de la Ciudad de Madrid por su contribución a la proyección internacional de Madrid, y la nombró además Patrimonio Nacional.

Al recibir el premio, el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco, dijo que “la acogida de Madrid ha sido fundamental para el éxito de la Jornada. La amabilidad y simpatía con que fueron acogidos los peregrinos muestran el reflejo humano de la ciudad, que es lo que más ha sorprendido a los asistentes a la JMJ”.

Crecimiento a todo nivel

Tras la JMJ Madrid experimentó un crecimiento histórico de las visitas de extranjeros del 42 por ciento respecto al mismo dato de agosto de 2010, según la Encuesta de Movimientos Turísticos en Fronteras, del Ministerio de Industria Comercio y Turismo.

La Confederación de Comercio de Madrid aseguró que este hecho ha permitido dar una imagen de Madrid como “acogedora y capaz de hacer grandes eventos”.

La valoración que los peregrinos realizaron de la capital española es muy positiva. En una encuesta realizada por GAD3 revela que el índice de satisfacción sobre la ciudad es muy alto. El 80,3 por ciento de encuestados señaló que las calles y monumentos de Madrid les ha gustado “mucho” o “bastante”.

El 75,8% manifestó que recomendará viajar a España y el 47,6 por ciento de encuestados aseguró que este evento, además, ha mejorado su imagen del país.

La JMJ Madrid 2011 también ha destacado por el impacto mediático alcanzado. La televisión fue el medio preferido para seguirla con más de 12 millones de personas que vieron los especiales de las cadenas españolas sólo entre el jueves y el domingo 21 de agosto.

Asimismo, en casi una semana cerca de 5 mil periodistas acreditados para el evento dieron a conocer los eventos de la JMJ.


El maná de cada día, 3.10.11

octubre 3, 2011

Lunes de la 27ª semana de Tiempo Ordinario

Anda, haz tú lo mismo

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Primera lectura: Jonás 1, 1–2,1.11

Jonás, hijo de Amitai, recibió la palabra del Señor: «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y proclama en ella: “Su maldad ha llegado hasta mí.”»

Se levantó Jonás para huir a Tarsis, lejos del Señor; bajó a Jafa y encontró un barco que zarpaba para Tarsis; pagó el precio y embarcó para navegar con ellos a Tarsis, lejos del Señor.

Pero el Señor envió un viento impetuoso sobre el mar, y se alzó una gran tormenta en el mar, y la nave estaba a punto de naufragar. Temieron los marineros, e invocaba cada cual a su dios. Arrojaron los pertrechos al mar, para aligerar la nave, mientras Jonás, que había bajado a lo hondo de la nave, dormía profundamente.

El capitán se le acercó y le dijo: «¿Por qué duermes? Levántate e invoca a tu Dios; quizá se compadezca ese Dios de nosotros, para que no perezcamos.»

Y decían unos a otros: «Echemos suertes para ver por culpa de quién nos viene esta calamidad.»

Echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás. Le interrogaron: «Dinos, ¿por qué nos sobreviene esta calamidad? ¿Cuál es tu oficio? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿De qué pueblo eres?»

Él les contestó: «Soy un hebreo; adoro al Señor, Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra firme.»

Temieron grandemente aquellos hombres y le dijeron: «¿Qué has hecho?» Pues comprendieron que huía del Señor, por lo que él había declarado.

Entonces le preguntaron: «¿Qué haremos contigo para que se nos aplaque el mar?» Porque el mar seguía embraveciéndose.

Él contestó: «Levantadme y arrojadme al mar, y el mar se aplacará; pues sé que por mi culpa os sobrevino esta terrible tormenta.»

Pero ellos remaban para alcanzar tierra firme, y no podían, porque el mar seguía embraveciéndose. Entonces invocaron al Señor, diciendo: «¡Ah, Señor, que no perezcamos por culpa de este hombre, no nos hagas responsables de una sangre inocente! Tú eres el Señor que obras como quieres.»

Levantaron, pues, a Jonás y lo arrojaron al mar; y el mar calmó su cólera. Y temieron mucho al Señor aquellos hombres. Ofrecieron un sacrificio al Señor y le hicieron votos. El Señor envió un gran pez a que se comiera a Jonás, y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches seguidas. El Señor dio orden al pez, y vomitó a Jonás en tierra firme.
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Salmo: Jon 2, 3.4.5.8

Sacaste mi vida de la fosa, Señor.

En mi aflicción clamé al Señor y me atendió; desde el vientre del abismo pedí auxilio, y escuchó mi clamor.

Me arrojaste a lo profundo en alta mar, me rodeaban las olas, tus corrientes y tu oleaje pasaban sobre mí.

Yo dije: «Me has arrojado de tu presencia; quién pudiera ver de nuevo tu santo templo.»

Cuando se me acababan las fuerzas me acordé del Señor; llegó hasta ti mi oración, hasta tu santo templo.
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Evangelio: Lucas 10, 25-37

En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?»

Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?»

Él contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.»

Él le dijo: «Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.»

Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?»

Jesús dijo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.” ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?»

Él contestó: «El que practicó la misericordia con él.»

Díjole Jesús: «Anda, haz tú lo mismo.»

 

COMENTARIO AL LIBRO DE JONÁS, tomado de la Biblia latinoamericana

El libro de Jonás es un cuento -¿realmente existió Jonás, estuvo tres días en el vientre de un pez?-, pero su autor mereció haber sido profeta, puesto que enfatizó aquí con mucha claridad algunas verdades que olvidaban los de su tiempo.

Esta narración graciosa critica, no a los idólatras o a los impíos, sino a los mismos judíos piadosos, que, encerrados en su nacionalismo, olvidan fácilmente que Dios es el Dios de todos los hombres.

Jonás se niega a obedecer el llamado de Yahvé: posiblemente porque no se siente responsable de la salvación de esos “moros” ninivitas. Está durmiendo mientras los marineros, paganos bien simpáticos, tratan de salvar el barco -lo cual no es obra religiosa, pero también interesa al piadoso Jonás-.

Se alegra de pensar en el castigo de Dios que va a caer sobre los paganos de Nínive. Se queja de la misericordia de Yahvé con los ninivitas, porque su propia reputación va a sufrir con ello.

Dios dirige al mundo con visión muy amplia y generosa. Por ser creador de todos se siente responsable de todos y quiere salvar a hombres y animales, sin mirar la raza o la religión.

Jonás, en cambio, representa a los creyentes que, aunque conocen a Dios, conservan un espíritu mezquino y rencoroso, y calumnian el bien que hacen los hombres sin religión, porque tienen miedo a que la gente haga una comparación desfavorable para los cristianos.

Esta narración profética es muy conocida de los judíos. Jesús la menciona dos veces en el Evangelio: la conversión de los ninivitas, Lc 11, 30; y la comparación con los tres días que pasó Jonás en el pez , Mt 12, 40.


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