Fiesta de santa Mónica

agosto 27, 2011

 


Santa Mónica

modelo de esposa y madre cristiana

 

Oración colecta eclesial

Oh Dios, consuelo de los que lloran, que acogiste piadosamente las lágrimas de santa Mónica impetrando la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por intercesión  de madre e hijo, la gracia de llorar nuestros pecados y alcanzar tu misericordia y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración colecta agustiniana

Señor, Dios nuestro, misericordia de los que en ti esperan, que adornaste a tu sierva Mónica con el don inestimable de ganar para ti, por su oración y ejemplo, a su esposo e hijos, concédenos, por su intercesión, ser mensajeros de tu amor para con nosotros y llevar a ti los corazones de los hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Saludo a las Madres Cristianas Santa Mónica de España y América

con motivo de su fiesta, 27 agosto 2011

 

Estimadas Madres Cristianas de España:

Con gusto os envío este saludo en la fiesta de santa Mónica. Comienzo por felicitaros en el día de vuestra santa Patrona. Verdaderamente podéis sentiros muy agradecidas a Dios por el regalo de santa Mónica, que es don para toda la Iglesia, pero de manera especial para todas vosotras que la admiráis, la queréis de corazón y tratáis de seguir sus ejemplos de vida cristiana.

Quiero que este saludo sea el colofón de la relación especial que hemos mantenido en estos días de la novena a la Santa. Estoy seguro que han sido muchas las madres que la han seguido fielmente, día a día. Nos hemos sentido muy unidos en la oración y en el aprecio. Hemos querido presentar al Señor tantas necesidades e innumerables situaciones en las que se encuentran hoy día las madres de fe y las esposas cristianas.

Sería excesivamente prolijo siquiera enumerar las vicisitudes por las que atraviesan las madres, particularmente en nuestros días. Pero nos atrevemos a mencionar a las madres que sufren males físicos y limitaciones por diversos motivos; males morales por ser o sentirse abandonadas o no correspondidas; males espirituales de pecados y debilidades propias o de sus mismos familiares. En fin, a todas las madres y esposas, sin excepción,  querríamos abrazar para interceder ante el Señor juntamente con ellas como lo hacía santa Mónica, hasta lograr de Dios incluso más de lo que nosotros somos capaces de pedir o desear.

Antes de concluir estas letras, os pido disculpas por el retraso de este saludo. Algunas ya sabéis que estoy de mudanzas: de Madrid a San Millán, La Rioja. Ayer tarde me incorporé a la comunidad emilianense. Esta mañana ha tomado posesión del cargo el nuevo prior y un servidor realizará las funciones de viceprior. Estoy contento en esta nueva misión. Y os agradezco vuestras oraciones para que un servidor pueda cumplir la voluntad del Señor en este nuevo destino. Es mi deseo sincero.

Estimadas madres y esposas, siento más que otras veces que las palabras son muy cortas e inadecuadas para expresar los sentimientos y los deseos que abrigamos hoy en el corazón al contemplar las maravillas que Dios realizó en santa Mónica y quiere seguir haciendo en todos nosotros.

Baste esta muestra de cariño y recuerdo en este día tan especial para todos, en particular para todas vosotras. Nos unimos espiritualmente a las eucaristías y celebraciones que se desarrollan hoy en muchos de nuestros ministerios. Me acuerdo especialmente de Lima, Caracas y Buenos Aires, Madrid y Barcelona. 

Bien, pues que el Señor siga estando grande con vosotras: para su gloria, para vuestro contento, para edificación de vuestro hogar, pequeña iglesia doméstica, y de toda la Iglesia de Dios. Amén.

Con  estima y aprecio personal, p. Ismael

Desde el Convento de Yuso, San Millán de la Cogolla, España, 27 agosto de 2011

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Estimadas Madres Cristianas Santa Mónica de América en general, de Perú y de Venezuela en particular:

Con gusto les envío este saludo en la fiesta de santa Mónica. Comienzo por felicitarlas en el día de su santa Patrona. Verdaderamente pueden sentirse muy agradecidas a Dios por el regalo de santa Mónica, que es don para toda la Iglesia, pero de manera especial para todas ustedes que la admiran, la quieren de corazón y tratan de seguir sus ejemplos de vida cristiana.

Quiero que este saludo sea el colofón de la relación especial que hemos mantenido en estos días de la novena a la Santa. Estoy seguro que han sido muchas las madres que la han seguido fielmente, día a día. Nos hemos sentido muy unidos en la oración y en el aprecio. Hemos querido presentar al Señor tantas necesidades e innumerables situaciones en las que se encuentran hoy día las madres de fe y las esposas cristianas.

Sería excesivamente prolijo siquiera enumerar las vicisitudes por las que atraviesan las madres, particularmente en nuestros días. Pero nos atrevemos a mencionar a las madres que sufren males físicos y limitaciones por diversos motivos; males morales por ser o sentirse abandonadas o no correspondidas; males espirituales de pecados y debilidades propias o de sus mismos familiares. En fin, a todas las madres y esposas, sin excepción, querríamos abrazar para interceder ante el Señor juntamente con ellas como lo hacía santa Mónica, hasta lograr de Dios incluso más de lo que nosotros somos capaces de pedir o desear.

Antes de concluir estas letras, les pido disculpas por el doble retraso de este saludo: primero, lo publiqué en el blog, al final del día 27. Escribía así: Algunas ya saben que estoy de mudanzas: de Madrid a San Millán, La Rioja. Ayer tarde me incorporé a la comunidad emilianense. Esta mañana ha tomado posesión del cargo el nuevo prior y un servidor realizará las funciones de viceprior. Estoy contento en esta nueva misión. Y les agradezco sus oraciones para que un servidor pueda cumplir la voluntad del Señor en este nuevo destino. Es mi deseo sincero. Y segundo, porque hoy, día 30, se lo envío a sus direcciones, para que nadie se quede sin el saludo de la fiesta de santa Mónica. Gracias por avisarme de que no lo habían recibido en su correo, y casi reclamarlo. Está muy bien.

Estimadas madres y esposas, siento más que otras veces que las palabras son muy cortas e inadecuadas para expresar los sentimientos y los deseos que abrigamos hoy en el corazón al contemplar las maravillas que Dios realizó en santa Mónica y que quiere seguir haciendo en todos nosotros.

Baste esta muestra de cariño y recuerdo en este día tan especial para todos, en particular para todas ustedes. Nos unimos espiritualmente a las eucaristías y celebraciones que se desarrollan hoy en muchos de nuestros ministerios. Me acuerdo especialmente de Lima, Caracas, Buenos Aires, Madrid y Barcelona. 

Bien, pues que el Señor siga estando grande con ustedes: para su gloria, para contento de todas ustedes, para edificación de su hogar, pequeña iglesia doméstica, y de toda la Iglesia de Dios. Amén.

Con  estima y aprecio personal, p. Ismael

Desde el Convento de Yuso, San Millán de la Cogolla, España, 27 agosto de 2011, fiesta de Santa Mónica

 

Oración de los fieles

Dios, Nuestro Señor, concedió a santa Mónica la conversión de su esposo Patricio y de su hijo Agustín. Pidamos por intercesión de ella un espíritu de verdadera conversión y una verdadera comprensión y amor a los demás.

Después de cada invocación: Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los cónyuges cristianos que tienen dificultades en su vida familiar, para que sepan ofrecerse mutuamente consuelo y ayuda. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todas las madres cristianas del mundo, para que sepan conducir a sus hijos hacia ti. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por cuantos sufren soledad y abandono en la sociedad o sufren por las debilidades morales de sus seres queridos. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los que buscan la verdad y trabajan por ser fieles a tus preceptos y enseñanzas. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por el florecimiento de vocaciones a la vida agustino-recoleta seglar y religiosa, y por la perseverancia y fidelidad de cuantos se han comprometido a seguir a Cristo imitando a san Agustín. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por las vocaciones a la vida contemplativa, sobre todo entre las monjas agustinas recoletoas, y por la fidelidad de cuantas viven este santo propósito por amor a Dios. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

 

Oración final

Escucha, Padre de bondad, nuestras oraciones, y tú que concediste a santa Mónica que con su vida, sus oraciones y sus lágrimas ganara para ti a su marido Patricio y a su hijo Agustín, concédenos, por su intercesión, que hagamos de nuestras vidas una ofrenda perenne en tu honor y al servicio de los hermanos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 


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