Vivencias Pascuales 2011 (45)

junio 7, 2011

A mí no me importa la vida: lo que me importa es completar mi carrera y cumplir el encargo del Señor

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MARTES

VII SEMANA DE PASCUA

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DECENARIO DEL ESPÍRITU SANTO

SEXTO DÍA

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Textos bíblico-litúrgicos.- Entrada: Ap 1, 17-18; 1era lectura: Hch 20, 17-27; Salmo: 67, 10-11.20-21; Aleluya: Jn 14, 16; Evangelio: Jn 17, 1-11; Comunión: Jn 14, 26.

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EXPERIENCIA ILUMINADORA

DE JESÚS Y DE SAN PABLO

Las lecturas de hoy nos presentan una doble despedida: primero, la de Jesús, y después la de Pablo. Ambos han sido enviados. Ambos han cumplido su misión con fidelidad. Jesús se despide prometiendo la venida del Espíritu, del otro Consolador.  En la cruz exclamará victorioso: todo está cumplido. Escuchemos a Pablo:

Ahora voy a Jerusalén, forzado por el Espíritu sin saber lo que allí me sucederá; solamente sé que en cada ciudad el Espíritu Santo me advierte que me esperan prisiones y pruebas. Pero ya no me preocupo por mi vida, con tal de que pueda terminar mi carrera y llevar a cabo la misión que he recibido del Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios.

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ANTÍFONA DE ENTRADA.- Yo soy el primero y el último, yo soy el que vive. Estaba muerto y, ya veis, vivo por los siglos de los siglos. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

Te pedimos, Dios de poder y misericordia, que envíes tu Espíritu Santo, para que, haciendo morada en nosotros, nos convierta en templos de su gloria. Por nuestro Señor.

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PRIMERA LECTURA, Hch 20, 17-27

En aquellos días, desde Mileto, mandó Pablo llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso. Cuando ya estuvieron a su lado, les dijo: Ustedes han sido testigos de mi forma de actuar durante todo el tiempo que he pasado entre ustedes; desde el primer día que llegué a Asia, he servido al Señor con toda humildad, entre las lágrimas y las pruebas que me causaron las trampas de los judíos. Saben que nunca me eché atrás cuando algo podía ser útil para ustedes. Les prediqué y enseñé en público y en las casas, exhortando con insistencia tanto a judíos como a griegos a la conversión a Dios y a la fe en Jesús, nuestro Señor.

Ahora voy a Jerusalén, forzado por el Espíritu sin saber lo que allí me sucederá; solamente sé que en cada ciudad el Espíritu Santo me advierte que me esperan prisiones y pruebas. Pero ya no me preocupo por mi vida, con tal de que pueda terminar mi carrera y llevar a cabo la misión que he recibido del Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios.

Ahora sé que ya no me volverán a ver todos ustedes, entre quienes pasé predicando el Reino. Por eso hoy les quiero declarar que no me siento culpable si ustedes se pierden, pues nunca ahorré esfuerzos para anunciarles plenamente la voluntad de Dios.

SALMO 67, 10-21

Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada; y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para los pobres.

Bendito el Señor cada día, Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación. Nuestro Dios es un Dios que salva, el Señor Dios nos hace escapar de la muerte.

ACLAMACIÓN, Jn 14,16.- Le pediré al Padre y os enviará otro Abogado, que estará siempre con vosotros. Aleluya.

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EVANGELIO, Jn 17, 1-11

En aquel tiempo, Jesús elevó los ojos al cielo y exclamó: Padre, ha llegado la hora: ¡glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te dé gloria a ti! Tú le diste poder sobre todos los mortales, y quieres que comunique la vida eterna a todos aquellos que le encomendaste.

Ésta es la vida eterna: conocerte a ti, único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra y he terminado la obra que me habías encomendado. Y ahora, Padre, dame junto a ti la misma gloria que tenía a tu lado antes que comenzara el mundo.

He manifestado tu nombre a los hombres: hablo de los que me diste, tomándolos del mundo. Eran tuyos, y tú me los diste y han guardado tu Palabra. Ahora reconocen que todo aquello que me has dado viene de ti; porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste y ellos las han recibido, y reconocen de verdad que yo he salido de ti y creen que tú me has enviado.

Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar más en el mundo; pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.

COMUNIÓN, Jn 14, 26.- El Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien les enseñe todo y les vaya recordando todo lo que les he dicho, dice el Señor. Aleluya.

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PREFACIO DEL DOMINGO DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

En verdad es justo y necesario… darte gracias… Dios todopoderoso y eterno.

Porque Jesús, el Señor, el rey de la gloria, vencedor del pecado y de la muerte, ha ascendido hoy ante el asombro de los ángeles a lo más alto del cielo, como mediador entre Dios y los hombres, como juez de vivos y muertos.

No se ha ido para desentenderse de este mundo sino que ha querido precedernos como cabeza nuestra para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino.

Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales… cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo…

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DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios que, por el misterio de Pentecostés, santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica.- Por Jesucristo nuestro Señor.

DÍA SEXTO

Entre los dones del Espíritu Santo, hay uno del que tenemos especial necesidad todos los cristianos: el don de sabiduría que, al hacernos conocer a Dios y gustar de él, nos coloca en condiciones de poder juzgar con verdad sobre las situaciones y las cosas de esta vida.

La fe cristiana no achica el ánimo, ni cercena los impulsos nobles del alma; más bien los agranda, al revelar su verdadero y más auténtico sentido. En efecto, no estamos destinados a una felicidad cualquiera, pues, en verdad, hemos sido llamados a penetrar en la intimidad divina, a conocer y amar a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo y, en la trinidad y en la unidad de Dios, a todos los ángeles y a todos los hombres.

Señor Jesús, que, por el Espíritu Santo diste a los apóstoles el poder de perdonar los pecados, destruye el pecado que habita en cada uno de nosotros, y el que pervive en las estructuras de nuestra sociedad y del mundo entero.

ORACIÓN FINAL

Ven Espíritu Santo, llena nuestros corazones y enciéndelos con el fuego de tu amor. Envía tu Espíritu y serán creados; y renovarás la faz de la tierra.

Quema, Señor, con el fuego del Espíritu Santo nuestras entrañas y nuestro corazón, para que te sirvamos con cuerpo limpio; y con un corazón puro te agrademos.

Te pedimos, Señor, que inspires nuestras acciones, las prevengas y las acompañes con tu auxilio, para que todos nuestros deseos, pensamientos y trabajos comiencen siempre en ti, como en su fuente, y tiendan siempre a ti, como a su fin.

Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.

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