Vivencias Pascuales 2011 (6)

abril 29, 2011

Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis

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VIERNES DE LA OCTAVA DE PASCUA
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Textos bíblico-litúrgicos.- Entrada: Sal 77, 53; 1era lectura: Hch 4, 1-12; Salmo: 117, 1-2. 4. 22-27; Aleluya; Evangelio: Jn 21, 1-14; Comunión: Jn 21, 12-13.
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Primera Lectura: Hechos 4, 1-12.- “Fuera de Jesús no hay salvación”

En aquellos días, mientras hablaban al pueblo Pedro y Juan, se presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del templo y los hombres del partido de los saduceos, molestos porque enseñaban al pueblo y anunciaban que la resurrección de los muertos se había verificado en Jesús. Los tomaron presos y los metieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque ya anochecía. Muchos de los que oyeron la Palabra creyeron; el número de los hombres fue como de cinco mil.

Al día siguiente se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo, los ancianos y los maestros de la Ley; estaban Anás el sumo sacerdote, Caifás, Juan, Alejandro y todos los que pertenecían a la familia pontifical. Llamaron a los apóstoles a su presencia y les preguntaron: «¿Con qué poder o en nombre de quién ustedes han hecho esto?».

Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: «Jefes del pueblo y Ancianos, consta que nosotros hoy debemos responder por la curación de un hombre enfermo. ¿Por quién ha sido sanado? Sépanlo todos ustedes, y que lo sepa todo el pueblo de Israel: Por el Nombre de Jesucristo Nazareno, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su Nombre este hombre está de pie y sano ante ustedes.

Jesús es la piedra que ustedes los constructores despreciaron y que se convirtió en piedra fundamental. En ningún otro se encuentra la salvación, ya que no se ha dado a los hombres sobre la tierra otro Nombre por el cual podamos ser salvados”.

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Salmo Responsorial: 117, 1-2. 4. 22-27.- “Este es el día en que actuó el Señor.”

Den gracias al Señor, pues él es bueno, pues su bondad perdura por siempre. Que lo diga la gente de Israel: Su bondad es eterna. Que los que temen al Señor lo digan: Su bondad es eterna.

La piedra que dejaron los maestros se convirtió en la piedra principal: Esta es obra de Dios, es una maravilla a nuestros ojos. Este es el día que ha hecho el Señor, gocemos y alegrémonos en él.

Danos, Señor, la salvación; Señor, danos prosperidad. “Bendito sea el que viene en el nombre del Señor, nosotros los bendecimos desde la Casa de Dios”.

El Señor es Dios, él nos ilumina. Formen la procesión con ramos en la mano hasta llegar muy cerca del altar.

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Evangelio: Juan 21, 1-14.- “Se acercó Jesús, tomó el pan y se lo dio a sus discípulos, y también el pescado”.

En aquel tiempo, Jesús se hizo presente otra vez a sus discípulos en la orilla del lago de Tiberíades. Sucedió así: Estaban reunidos Simón Pedro, Tomás el Gemelo, Natanael de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: «Voy a pescar». Le contestaron: “Nosotros vamos también contigo”.
Partieron y subieron a la barca; pero esa noche no pescaron nada. Al amanecer, Jesús se presentó en la orilla. Pero los discípulos no podían saber que era él. Jesús les dijo:
«Muchachos, ¿tienen algo de comer?». Le contestaron: «Nada». Entonces Jesús les dijo: «Echen la red a la derecha y encontrarán pesca». Echaron la red y se les hicieron pocas las fuerzas para recoger la red, tan grande era la cantidad de peces.

El discípulo a quien tanto amaba Jesús dijo a Simón Pedro: «Es el Señor». Cuando Pedro oyó esto de “Es el Señor”, se puso la ropa (se la había sacado para pescar) y se echó al agua. Los otros discípulos llegaron a la barca, arrastrando la red llena de peces; estaban como a cien metros de la orilla.

Cuando bajaron a tierra, encontraron un fuego prendido y sobre las brasas pescado y pan. Jesús les dijo: «Traigan de los pescados que acaban de sacar». Simón Pedro subió a la barca y sacó la red llena con ciento cincuenta y tres pescados grandes. Con todo, no se rompió la red.

Jesús les dijo: “Vengan a desayunar”; y ninguno de los discípulos se atrevió a hacerle la pregunta: ”¿Quién eres tú?”, porque comprendían que era el Señor. Jesús se acercó a ellos, tomó el pan y se lo repartió. Lo mismo hizo con los pescados.

Esta fue la tercera vez que Jesús se mostró a sus discípulos, después de haber resucitado de entre los muertos.
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Clave interpretativa.- El texto refleja las vicisitudes de la comunidad cristiana primitiva que se siente enviada a la misión y a la  evangelización de todos los pueblos. Destaca la figura de Pedro y la colaboración de los demás discípulos, la experiencia de la ausencia de Jesús, “la noche”, el “mar” del mundo, la universalidad de la misión -153 pescados-, la presencia del Resucitado, y la Eucaristía.
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MENSAJE DE PASCUA DEL PAPA BENEDICTO XVI

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