Carta de san Agustín a Proba (y 6)

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San Agustín, maestro espiritual

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Carta de san Agustín, obispo, a Proba

El Espíritu intercede por nosotros

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Quien pide al Señor aquella sola cosa que hemos mencionado, es decir, la vida dichosa de la gloria, y esa sola cosa busca, éste pide con seguridad y pide con certeza, y no puede temer que algo le sea obstáculo para conseguir lo que pide, pues pide aquello sin lo cual de nada le aprovecharía cualquier otra cosa que hubiera pedido, orando como conviene.

Ésta es la única vida verdadera, la única vida feliz: contemplar eternamente la belleza del Señor, en la inmortalidad e incorruptibilidad del cuerpo y del es­píritu. En razón de esta sola cosa, nos son necesarias todas las demás cosas; en razón de ella, pedimos oportuna­mente las demás cosas. Quien posea esta vida poseerá todo lo que desee, y allí nada podrá desear que no sea con­veniente.

Allí está la fuente de la vida, cuya sed debemos avivar en la oración, mientras vivimos aún de esperanza. Pues ahora vivimos sin ver lo que esperamos, seguros a la sombra de las alas de aquel ante cuya presencia están todas nuestras ansias; pero tenemos la certeza de nutrirnos un día de lo sabroso de su casa y de beber del torrente de sus delicias, porque en él está la fuente viva, y su luz nos hará ver la luz; aquel día, en el cual todos nuestros deseos quedarán saciados con sus bienes y ya nada tendremos que pedir gimiendo, pues todo lo poseeremos gozando.

Pero, como esta única cosa que pedimos consiste en aquella paz que sobrepasa toda inteligencia, incluso cuando en la oración pedimos esta paz, hemos de pensar que no sabemos pedir lo que nos conviene. Porque no podemos imaginar cómo sea esta paz en sí misma y, por tanto, no sabemos pedir lo que nos conviene.

Cuando se nos presenta al pensamiento alguna imagen de ella, la rechazamos, la reprobamos, reconocemos que está lejos de la realidad, aunque continuamos ignorando lo que buscamos.

Pero hay en nosotros, para decirlo de algún modo, una docta ignorancia; docta, sin duda, por el Espíritu de Dios, que viene en ayuda de nuestra debilidad. En efecto, dice el Apóstol: Cuando esperamos lo que no vemos, aguardamos con perseverancia. Y añade a continuación: El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

No hemos de entender estas palabras como si dijeran que el Espíritu de Dios, que en la Trinidad divina es Dios inmutable y un solo Dios con el Padre y el Hijo, orase a Dios como alguien distinto de Dios, intercediendo por los santos; si el texto dice que el Espíritu intercede por los santos, es para significar que incita a los fieles a interce­der, del mismo modo que también se dice: Se trata de una prueba del Señor, vuestro Dios, para ver si lo amáis, es decir, para que vosotros conozcáis si lo amáis.

El Espíritu pues, incita a los santos a que intercedan con gemidos ine­fables, inspirándoles el deseo de aquella realidad tan su­blime que aún no conocemos, pero que esperamos ya con perseverancia. Pero ¿cómo se puede hablar cuando se de­sea lo que ignoramos? Ciertamente que si lo ignoráramos del todo no lo desearíamos; pero, por otro lado, si ya lo viéramos no lo desearíamos ni lo pediríamos con gemidos inefables (Carta 130, 14, 27-15, 28: CSEL 44, 71-73).

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2 Responses to Carta de san Agustín a Proba (y 6)

  1. Agustina dice:

    Nuevamente mi saludo cordial desde Lima Perú.Gracias padre Ismael:hermoso y,Propicio el mensaje de nuestro padre San Agustín nos enseña e, invita a persistir en la oración. “Tratando de amistad con Aquel que sabemos que nos ama” (Teresa de Jesús) confiados como hijos de Dios, con fe y esperanza en todo momento recordándonos también que… “El mismo pasaba la noche en oración y oró largamente dándonos ejemplo” de perseverancia. Hoy, que tanto necesitamos de su gracia y misericordia continuamos en Espíritu de comunión y devoción al Señor de Los Milagros y nuestra Madre de La Consolación por nuestras familias, cada uno de los capitulares especialmente por el Capítulo General. Que el Espíritu del Señor los ilumine y nos conceda los frutos que permanezcan para gloria de Dios.
    Con cariño fraterno
    Gladys Moreno

  2. ismaelojeda dice:

    Gracias por tus oraciones para que el Capítulo dé los frutos que el Señor espera. Ayer 27, por santa Mónica. Hoy, por el Señor de los Milagros. Échale un rezo por mí también… pues siempre necesito. Me alegra mucho que te ayude el blog en tu crecimiento espiritual. Las enseñanzas de san Agustín son geniales. Mucho se nos da… El Capítulo va adelante. El Señor nos ayudará. Saludos a los fraternos. Un abrazo para ti, y seguimos en contacto, p. Ismael

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