Carta de san Agustín a Proba (1)

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Santa Mónica en oración

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DURANTE la experiencia capitular se hace muy necesario el recurso a la oración, porque estos días pretendemos conectar con la mente de Dios para ver y sentir la Orden como él la ve y la siente. Y es tarea de todos: cada uno a su manera y según sus posibilidades y vocación.

Por eso, voy a reproducir pasajes tomados de la Carta a Proba de nuestro padre san Agustín, que estos días nos ofrece la Liturgia de las horas. Esos textos nos ayudarán a renovar el espíritu de la recolección, que promueve la vida interior y la oración.

A la vez continuaré las entradas del Sermón sobre los Pastores. Estas entradas reforzarán la “misión”, el ímpetu evangelizador. Ambas realidades son parte integrante de nuestro carisma: la interioridad y la misión, hermanadas en la comunidad.

Sin quitar nada a los demás, me permite dedicar esta secuencia de textos agustinianos a las Madres Cristianas Santa Mónica, llamadas a convertirse en maestras de oración a favor de sus esposos y de sus hijos. Que el Espíritu les acompañe. como maestro interior, en su lectur ay meditación. Amén.

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De la carta de san Agustín, obispo, a Proba

Que nuestro deseo de la vida eterna se ejercite en la oración

¿Por qué en la oración nos preocupamos de tantas cosas y nos preguntamos cómo hemos de orar, temiendo que nuestras plegarias no procedan con rectitud, en lugar de limitarnos a decir con el salmo: Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo? En aquella morada, los días no consisten en el empezar y en el pasar uno después de otro ni el comienzo de un día significa el fin del anterior; todos los días se dan simultáneamente, y ninguno se termina allí donde ni la vida ni sus días tienen fin.

Para que lográramos esta vida dichosa, la misma Vida verdadera y dichosa nos enseñó a orar; pero no quiso que lo hiciéramos con muchas palabras, como si nos escuchara mejor cuanto más locuaces nos mostráramos, pues, como el mismo Señor dijo, oramos a aquel que conoce nuestras necesidades aun antes de que se las expongamos.

Puede resultar extraño que nos exhorte a orar aquel que conoce nuestras necesidades antes de que se las ex­pongamos, si no comprendemos que nuestro Dios y Señor no pretende que le descubramos nuestros deseos, pues él ciertamente no puede desconocerlos, sino que pretende que, por la oración, se acreciente nuestra capacidad de desear, para que así nos hagamos más capaces de recibir los dones que nos prepara. Sus dones, en efecto, son muy grandes, y nuestra capacidad de recibir es pequeña e insignificante. Por eso, se nos dice: Ensanchaos; no os unzáis al mismo yugo con los infieles.

Cuanto más fielmente creemos, más firmemente espe­ramos y más ardientemente deseamos este don, más ca­paces somos de recibirlo; se trata de un don realmente inmenso, tanto, que ni el ojo vio, pues no se trata de un color; ni el oído oyó, pues no es ningún sonido; ni vino al pensamiento del hombre, ya que es el pensamiento del hombre el que debe ir a aquel don para alcanzarlo.

Así, pues, constantemente oramos por medio de la fe, de la esperanza y de la caridad, con un deseo ininterrum­pido. Pero, además, en determinados días y horas, oramos a Dios también con palabras, para que, amonestándonos a nosotros mismos por medio de estos signos externos, vayamos tomando conciencia de cómo progresamos en nuestro deseo y, de este modo, nos animemos a proseguir en él. Porque, sin duda alguna, el efecto será tanto ma­yor, cuanto más intenso haya sido el afecto que lo hu­biera precedido.

Por tanto, aquello que nos dice el Após­tol: Sed constantes en orar, ¿qué otra cosa puede signifi­car sino que debemos desear incesantemente la vida di­chosa, que es la vida eterna, la cual nos ha de venir del único que la puede dar? (Carta 130,8,15.17- 9,18: CSEL 44, 56-57.59-60).

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8 Responses to Carta de san Agustín a Proba (1)

  1. María del Refugio Castellanos dice:

    Hola, stoy en Guadalajara y deseo saber de las Monicas. Agradeceré se comuniquen conmigo o me digan a donde acudiraquí. Gracias. Maria del Refugio Castellanos

  2. ismaelojeda dice:

    Acabo de responderle. Tomo nota de su dirección. Dios me la bendiga, p. Ismael

  3. REALMENTE HERMOSOS LOS CONSEJOS DE SAN AGUSTIN A PROBA Y PARA TODOS NOSOTROS

  4. ismaelojeda dice:

    Me alegra, Sandra, que te haya gustado la carta de Proba de san Agustín. Me parece muy instructiva y me ha servido de mucho. La he meditado con cierta frecuencia. Esto nos demuestra que el Señor siempre sale a nuestro encuentro. Que Dios te siga bendiciendo en todos tus proyectos y necesidades. Con estima personal, p. Ismael

  5. miguel martínez vázquez. dice:

    P. quisiera recibir por correo los escritos de san agustin, si no es mucha molestia, me será de mucha ayuda ya que tengo inquitudes a la vida consagrada.

  6. ismaelojeda dice:

    Estimado Miguel, gracias por tu comentario y por tu interés en conocer más a san Agustín y por tu deseo de discernir tu vocación en la Iglesia. Mira, Miguel, creo que para esas dos inquietudes podrías dirigirte a la página web de la Orden: agustinosrecoletos.com. Te deseo suerte, y quedo a tu servicio. Dios te bendiga, p. Ismael

  7. Fr. Nerio Ramírez OAR dice:

    P. Ismael: Acabo de descubrir este espacio en la web y me he quedado sorprendido. Gracias por ayudarme con estos pasajes de la carta 130 de N. P. S. Agustín. Estoy preparando un retiro con los jóvenes del Santuario Madre María de San José, en Maracay. Quiero hablarles de la oración en San Agustín. Aprovecharé este sitio para que nuestros jóvenes lean, se preparen y aprendan de la riqueza de nuestro fundador. Saludos y bendiciones.

  8. ismaelojeda dice:

    ¡Qué gusto, Nerio, saber de ti después de mucho tiempo! Ya sabía de tu nueva misión en Maracay. Te deseo lo mejor en ese lugar privilegiado, en el Santuario de la beata M. María. Una oportunidad que el Señor te regala para crecer en todos los sentidos. También me alegro de que te hayas encontrado con el blog y sobre todo que te guste, que te sirva. Para eso estamos: para anunciar a Cristo y divulgar la riqueza humana y espiriutal de nuestro padre san Agustín. No lo podemos guardar celosamente para nosotros solos. Debemos devolverlo a la Iglesia pues a ella pertenece y a través de ella lo recibimos, para gloria de Dios, ¿no te parece? Bien, Nerio, mis saludos para tus padres que recuerdo con gratitud, y un abrazo para ti. Dios te bendiga, p. Ismael

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