Monjas Agustinas Recoletas en Brasil

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NOTICIAS DESDE EL MONASTERIO

DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

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Celebración del séptimo aniversario de la fundación del Monasterio de Guaraciaba



Cenobio Sierra y Francisco Piérola el día de san Juan

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Frailes agustinos recoletos y monjas agustinas recoletas el día de san Juan



Preparativos para la visita de José Luis Igea

El blog de unas monjas de clausura en Brasil. Del 31 de mayo al 9 de julio

24-07-2010 Blogs de misioneros

Las monjas del monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, en Guaraciaba do Norte, Ceará, reciben numerosas visitas y celebran el “mundial de fútbol”.

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Lo que ahora enviamos a esta página de la Provincia de San Nicolás de Tolentino, es una reseña de visitas. Todas nos han provocado grande alegría, pues el cariño a nuestros hermanos recoletos es mucho y pueden tener certeza que así como les queremos y les acogemos en nuestra casa, así también les llevamos en la oración ante la presencia de Dios, y no solo a los que nos visitan sino a todos y cada uno de los que forman la Orden.

Comenzábamos el mes de junio con la visita de dos de nuestros hermanos de la Provincia de Santo Tomás de Villanueva, el padre provincial, fray Miguel Ángel Hernández que en compañía de su secretario, fray Simón Puertas, llegaban a nuestro monasterio la noche del 31 de mayo. Su viaje fue una aventura, pues no se acordaban muy bien del camino y en el transcurso hay muchas desviaciones. Ellos por equivocación tomaron otro rumbo, mas comenzaron a ver el camino extraño y entonces se percataron de que algo estaba mal. Casi llegaron al estado vecino, pero gracias a Dios pudieron llegar con bien a nuestro monasterio; todo esto se debió a las “buenas” y “precisas” orientaciones que les supieron dar todos a cuantos les preguntaban el rumbo del camino. Estuvieron entre nosotras los días 1 y 2, también aprovecharon para hacer una visita a nuestro obispo, Dom Francisco Javier Hernández. Uno de estos días invitamos para la comida a nuestros frailes de Guaraciaba, para participar todos juntos de la alegría fraterna.

Y al igual que el compartir fraterno, también compartimos el Pan que nos une y desde donde parte la unidad, esos días nos celebraron la eucaristía. En la víspera de viajar nos reunimos para una pequeña convivencia fraterna donde les dedicamos algunos cantos.

El día 3 de junio, fiesta del Corpus Christi, no pudieron celebrar con nosotras, pues viajaban a Fortaleza para de allí partir para España. Este día nos celebró fray Cenobio Sierra. Agradecemos a fray Miguel y a fray Simón la visita y el bonito detalle de haber pasado con nosotras estos días, además de manifestarnos una vez más su cariño y apoyo, pues entre tantos de nuestros hermanos que nos han apoyado en lo espiritual como en lo material, ellos nos han proporcionado ayuda en la formación y en la construcción de nuestro monasterio.

Y hablando de construcción, las obras de la Iglesia, que queremos inaugurar este año, van caminando a paso lento pero van andando, y no es por falta de voluntad ni recursos, sino que aquí a uno le dicen mañana y vamos a ver cuándo es mañana, porque así como algunos proveedores son puntuales hay otros que demoran en traer el material que necesitamos y el trabajo se va atrasando. Pero tenemos esperanza de poder estrenar iglesia este año.

El 11 de junio nuestra comunidad celebraba su 7º aniversario, en el cual pudimos agradecer a Dios tantas gracias y maravillas que ha ido obrando a través de este tiempo. No podíamos dejar de agradecer las vocaciones que hasta ahora nos ha concedido el Señor: son cinco las brasileñas con que nos ha regalado, y por ahora tenemos otra jovencita experimentado nuestro modo de vivir. Al parecer está muy entusiasmada y posiblemente regrese en agosto para iniciar su postulantado.

El día del aniversario de la fundación se esmeraron en prepararnos una pequeña fiesta en la cual no faltó el arte, la creatividad y el humor, porque las monjas también tienen humor y saben reírse en la vida y de la vida; además la decoración no podía estar ajena al clima que esos días se respiraba por todas partes: estábamos en el clima del Mundial de fútbol, y en Brasil, siendo un país popularmente conocido no solo por la samba y la bella ciudad de Río de Janeiro sino por su amor al fútbol, hicieron alarde de esta característica brasileña y decoraron todo verde-amarillo y claro, aunque no podían faltar tampoco los colores de México: verde, blanco y rojo, para no quedarnos atrás, distinguiéndose muy bien cada bandera por su tamaño. Pasó este día dejando un corazón agradecido en cada una y un agradable y bonito momento fraterno.

El día 24 de junio nuevamente la comunidad se alegraba con la visita de otro provincial, esta vez era el de la Provincia de San Nicolás de Tolentino, fray Francisco Javier Jíménez, que, habiendo venido a Brasil para estar en la celebración del 50º Aniversario de la Provincia de Santa Rita en Capelinha, Franca, quiso dar una vuelta por el nordeste brasileño y visitar las comunidades de frailes y ésta de monjas. Así, estando en el mes de fiestas juninas, fiestas de San Juan, llegaba en el día en que por todas partes se encendían fogatas y se hacía una celebración familiar. Así que a él, que venía acompañado por fray Pedro Izura, como a los demás frailes de la parroquia, los invitamos a cenar, no sin antes haber cumplido con nuestros deberes primeros, la misa y nuestras devociones.

El padre provincial y fray Pedro concelebraron la misa de la solemnidad de san Juan Bautista y rezaron vísperas con nosotras, a espera de que los otros frailes llegaran a la hora marcada después de cumplir con sus actividades en la parroquia.

Una máxima final que nos dejó el provincial en su homilía al hablar de la humildad de san Juan Bautista, fue esta: que esperaba que llegásemos a la verdadera humildad y que no se nos dijera como a las monjas del monasterio de Port Royal en Francia: que eran puras como ángeles, pero soberbias como demonios. No cabe duda que fue un buen consejo para nuestra vida de contemplativas, que nos intima a vivir escondidas con Cristo en Dios y en humilde adoración.

La noche de San Juan fue de lo más alegre y fraterna: todos unidos con una sola alma y un solo corazón. Agradecemos la corta pero sentida y fraternal visita de Francisco Javier y Pedro.

El mes de julio se abría nuevamente con visita, pues el día 1 de este mes tocaba tierras guaraciabenses fray Miguel Ángel González, llegado de España para pasar una temporada en la parroquia; viajó ese día de Fortaleza con fray Refugio y dos de nuestras hermanas que estaban por esta ciudad y comieron en nuestro monasterio. Miguel Ángel estos días se ha manifestado satisfecho y alegre entre nuestra gente.

Pero otra visita que nos sorprendió gratamente, cual realización de un sueño, fue la visita de fray José Luis Igea.

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