Vivencias Cuaresmales 2010 (10)

Misterio, vida y comunión en la Santísima Trinidad

 

 

9. JUEVES

PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

 

Textos bíblico-litúrgicos:

Entrada: Salmo 5, 2-3

1era. lectura: Ester 14, 1.3-5.12.14

Salmo: 137, 1-2-3. 7-8

Aclamación: Juan 3, 16

Evangelio: Mateo 7, 7-12

Comunión: Mateo 7, 8

 

TEXTO ILUMINADOR: ¡Cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas –Mateo-, dará el Espíritu Santo –Lucas- a los que le pidan!

TEMA: La voluntad de Dios es que el hombre tenga vida en abundancia.

La oración colecta de este día recoge magistralmente los sentimientos que culminaban la jornada de ayer: “Concédenos, Señor, la gracia de conocer y practicar siempre el bien, y, pues sin ti no podemos ni siquiera existir, haz que vivamos siempre según tu voluntad”.

Como si dijéramos: “Ya que nos das, Señor, el don primero, el de la vida, danos todo lo demás; ayúdanos a no apartarnos en lo más mínimo de lo que tú ya has dispuesto para nosotros con sabiduría y bondad eternas”. Amén.

Que ésta sea tu oración frecuente en este día hasta que embargue tu espíritu, lo pacifique y lo dilate en un gozoso descanso en el Señor. Repítela una y otra vez, si tienes posibilidades. El Espíritu irá haciendo su obra, sea que veles y te esfuerces, sea que descanses o bajes la guardia. Dios es siempre el mismo: dador de vida por excelencia, por antonomasia. “El Dador de vida en persona”. La semilla de Dios crece por sí sola en tu corazón benevolente, acogedor, agradecido.

Sabemos que Dios desea lo mejor para nosotros; no podemos suponer maldad en él, aunque frecuentemente sentimos dificultades para ver sus planes de paz y bendición. El mal, el dolor, el pecado, las limitaciones nos escandalizan y perturban. Por eso Dios sale a nuestro encuentro por la palabra y la vida de su Hijo. “¿Quién de ustedes da una serpiente a su hijo en vez de un pez? Si ustedes, siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre, el único bueno, dará el Espíritu a los que se lo pidieren!” (Mt. 7, 7-12).

“¿Quién de ustedes es capaz de darle una piedra a su hijo si le pide pan, o una culebra si le pide pescado? Si ustedes, que son malos, son capaces de dar cosas buenas a sus hijos ¡con mayor razón el Padre que está en los cielos dará cosas buenas al que se las pida!”.

 

ORACIÓN TRINITARIA, SUGERIDA

Gracias, Señor Jesús, por tu condescendencia con nuestra flaqueza y por tu paciencia para repetirnos una y otra vez que el Padre también nos ama. Perdona nuestra debilidad en creer; en fiarnos de la acción del Espíritu en nosotros que trata de convencernos del infinito amor del Padre. Ten paciencia con nosotros, Señor Jesús, e infúndenos tu santo Espíritu que ilumine nuestra mente y mueva nuestro corazón.

Señor Jesús, queremos escuchar tu voz que nos dice: ¿Tanto tiempo con ustedes y aún no han descubierto a mi Padre? ¿Aún no me conocen, no se dan cuenta de que el Padre es todo para mí? Él es mi fundamento, mi razón de ser, no hago sino lo que el Padre me encomienda. ¿Aún no me conocen en profundidad? ¿De dónde sacaría yo fuerzas y capacidad para devolver bien por mal, sino de él? A él le confío constantemente todos mis asuntos; por eso, si me vieses en profundidad, verías claramente a mi Padre, porque él está en mis orígenes y en el transfondo de todo mi ser, de mi hablar y de mi actuar.

Quien me ve a mí, Felipe, ve al Padre. No soy yo quien predica, quien sana, quien perdona… es el Padre que está cumpliendo por mí y en mí y juntamente conmigo todo lo que había prometido a los patriarcas y profetas. Porque él es el único bueno. Él es mayor que yo… Yo soy el amén del Padre: para su gloria y contento, y también para vuestra salvación; así mi alegría será cumplida, llegará a plenitud. Con ustedes no tengo secretos; pues sois mis amigos, el pequeño rebaño que el Padre me confió y me encomendó.

Gracias, Señor Jesús, porque nos aseguras que cuanto ha hecho el Padre en ti y a través de ti durante tu vida mortal, lo quiere hacer en nosotros y por nosotros. El Espíritu que vino sobre ti en el Jordán es el mismo Espíritu que el Padre ha derramado sobre nosotros en el bautismo; lo derramó sobre tus discípulos al glorificarte en la cruz, haciéndote perfecto a fuerza de sufrimientos y sumisión. Desde la cruz abriste el santuario de tu costado y comenzó a fluir el río de agua viva que saciará la sed de todos los hombres.

Gracias, Padre bueno, porque apoyado en la palabra y las obras de tu bendito Hijo, puedo creer que tú quieres lo mejor para mí, quieres que tenga vida en abundancia y en plenitud; es lo que más te gusta, lo que te pareció mejor. Por eso enviaste a tu único Hijo y lo hiciste pecado por mí. Si nos has dado al Hijo, ¿qué podrías reservarte ya? Por eso creo que tú me das con Cristo todas las cosas, es decir, el Espíritu de tu propio Hijo, el que reproduce en mí la imagen del Hijo y la conciencia de filiación, la de ser hijo tuyo; hijo adoptivo, sí; pero verdadero hijo en el Hijo primogénito.

Padre santo, el único generoso, fuente de toda vida, dame el Espíritu Santo y eso me bastará… Glorifícate en mi vida como te complazca, haz de mí lo que quieras; pues de ti nada malo me puede venir; no quiero ponerte ningún obstáculo, ningún reparo; quiero ser como tu Hijo, dispón de mí como quieras, restaura, poda, sana… Sea lo que sea, te doy las gracias. Toma en serio mi palabra, Padre de bondad; pues yo también quiero tomar en serio tu palabra y tu promesa que nos ha comunicado con verdad tu propio Hijo hecho hombre; querría estar más convencido de todo esto que estoy expresando, pero tú ayúdame, y dame esa palabra gemida y sincera que el Espíritu suscita en mi corazón, el Espíritu que nos hace hijos en tu bendito Hijo Jesús. Amén.

“Si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le suplican!”.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO:

“Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único para que todo el que crea en él tenga vida eterna”.

 

Estimado lector, te ofrezco una versión del Padrenuestro que puede iluminar tu vivencia cuaresmal en este día. Se nos exhorta a que pidamos. Pues oremos al Señor hasta que sintamos la fuerza y la suavidad del Espíritu que hace nuestras todas las cosas, comenzando por nuestro propio corazón. El Espíritu que nos une al Padre y al Hijo, y que es el corazón de la Iglesia, que construye la comunidad de los hijos de Dios. Supliquemos se nos conceda el sentir con la Iglesia de Cristo.


 

Padre nuestro, Padre de todos,

líbranos del orgullo de estar solo.


No vengo a la soledad cuando vengo a la oración,

pues sé que, estando contigo, con mis hermanos estoy;

y sé que, estando con ellos, tú estás en medio, Señor.


No he venido a refugiarme dentro de tu torreón,

como quien huye a un exilio de aristocracia interior.

Pues vine huyendo del ruido, pero de los hombres no.


Allí donde va un cristiano no hay soledad, sino amor,

pues lleva toda la Iglesia dentro de su corazón.

Y dice siempre “nosotros”, incluso si dice “yo”.

 

 

 

2 Responses to Vivencias Cuaresmales 2010 (10)

  1. andres dice:

    Profunda reflexión evángelica la que nos envías sobre la bondad del Espíritu Santo que se nos ofrece dándonos nuestra propia vida y difrutemos de ella en la esencia más intrínseca de nuestra ser. Realmente tendríamos que dar gracias a Dios por habernos dado esta gracia de vivir, de tener unos resortes dando nos apoyamos, cual nacarados pilares de nuestra vida: El Padre, El Hijo El E.Santo
    ¡qué difícil es, no imposible, lograr
    en este mundo puramente secularizado, materialista, egocéntrico,conseguir ese Espíritu Santo que nos acoge en su regazo!
    Soy tremendamente pesimista conseguir una equidad espiritual teniendo en cuenta el adoctrinamiento que se está inculcando desde las esferas políticas.
    Sigamos en esta Cuaresma pidiendo al Padre para ver
    como algo real nuestros sueños.

  2. ismaelojeda dice:

    Así es, Andrés, sigamos en esta Cuaresma dejándonos invadir por el amor de Dios. Su obra es lenta, pero segura. Especialmente en Cuaresma nos acercamos a la Palabra y le permitimos que su semilla vaya creciendo dentro de nosotros hasta convertirse en árbol pujante. Quiero comprender tus sentimientos y hasta tu confusión, pero si eres fiel a este ejercicio diario cuaresmal, te prometo, en fe, que el Señor se te manifestará. Pido al Espíritu que te acompañe y te asista cada día. Unidos en oración. Con estima personal, p. Ismael

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