LA VENIDA INTERMEDIA

diciembre 7, 2009

 

 

Cristo ya vino una primera vez hecho hombre en Belén. Vendrá al final del mundo, a juzgar. Entre esas dos realidades hay una tercera venida, “la intermedia”. En ésta nos lo jugamos todo. Es como el puente entre ambas. Esta venida intermedia merece toda nuestra atención.

Vino la Palabra hecha carne… y algunos no la recibieron, no la escucharon. El Adviento nos invita a mirar hacia arriba. Como creyentes, estamos llamados a vivir siempre atentos a la manifestación de Dios. Lo nuestro es permanecer firmes esperando la victoria de nuestro Dios pues él está con nosotros: atentos y alucinados por su Palabra.

A continuación ofrezco la predicación de san Bernardo:

             Sabemos de una triple venida del Señor. Además de la primera y de la última, hay una venida intermedia. Aquéllas son visibles, pero ésta no. En la primera, el Señor se manifestó en la tierra y convirivió con los hombres, cuando, como atestigua él mismo, lo vieron y lo odiaron. En la última, todos verán la salvación de Dios y mirarán al que traspasaron. La intermedia, en cambio, es oculta, y en ella sólo los elegidos ven al Señor en lo más íntimo de sí mismos, y así sus almas se salvan. De manera que, en la primera venida, el Señor vino en carne y debilidad; en esta segunda, en espíritu y poder; y, en la última, en gloria y majestad.

           Esta venida intermedia es como una senda por la que se pasa de la primera a la última: en la primera, Cristo fue nuestra redención; en la última, aparecerá como nuestra vida; en ésta, es nuestro descanso y nuestro consuelo.

           Y para que nadie piense que es pura invención lo que estamos diciendo de esta venida intermedia, oídle a él mismo: El que me ama, -nos dice- guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él. He leído en otra parte: El que teme a Dios obrará el bien; pero pienso que se dice algo más del que ama, porque éste guardará su palabra. ¿Y dónde va a guardarla? En el corazón, sin duda alguna, como dice el profeta: En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti.

          Así es cómo has de cumplir la palabra de Dios, porque son dichosos los que la cumplen. Es como si la palabra de Dios tuviera que pasar a las entrañas de tu alma, a tus afectos y a tu conducta. Haz del bien tu comida, y tu alma disfrutará con este alimento sustancioso. Y no te olvides de comer tu pan, no sea que tu corazón se vuelva árido: por el contrario, que tu alma rebose completamente satisfecha.

             Si es así cómo guardas la palabra de Dios, no cabe duda que ella te guardará a ti. El Hijo vendrá a ti en compañía del Padre, vendrá el gran Profeta, que renovará Jerusalén, el que lo hace todo nuevo. Tal será la eficacia de esta venida, que nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial. Y así como el viejo Adán se difundió  por toda la humanidad y ocupó al hombre entero, así es ahora preciso que Cristo lo posea todo, porque él lo creó todo, lo redimió todo, y lo glorificará todo.

             (De los Sermones de san Bernardo, abad; Sermón 5 en el Adviento del Señor, 1-3: miércoles I Adviento)


Tu oportunidad: un retiro vocacional

diciembre 7, 2009

Monasterio de Yuso, Centro de Espiritualidad

San Millán de la Cogolla. La Rioja

Tu oportunidad: un retiro vocacional

 

Monasterio de Yuso

Monasterio de Yuso. San Millán de la Cogolla

Un lugar maravilloso, especialmente propicio para encontrarse consigo mismo y renacer a una nueva vida mediante el encuentro con Dios: Te llevaré al desierto y te hablaré al corazón, te renovaré mi amor de predilección, y tú me responderás como en los años de tu juventud.

Piénsalo. Merece la pena ensayar algo distinto. Ven a este oasis y Dios te encontrará. Se te manifestará: Hace mucho tiempo que esperaba este momento para conversar contigo. Mira que estoy a tu puerta, llamando.

  

La comunidad de Agustinos Recoletos te ofrece, durante este curso 2009-2010, la oportunidad de participar en un retiro vocacional los siguientes fines de semana, a partir de la tarde del viernes hasta el domingo después de comer:

La comunidad de Agustinos Recoletos te ofrece, durante este curso 2009-2010, la oportunidad de participar en un retiro vocacional los siguientes fines de semana, a partir de la tarde del viernes hasta el domingo después de comer:

 

  1. Diciembre 2009 Días 11-13
  2. Marzo 2010 Días 12-14
  3. Mayo 2010 Días 14-16
  4. Julio 2010 Días 23-25

 

¿Qué pretendemos con el retiro vocacional?

  1. Ofrecer un servicio de evangelización a cualquier persona interesada, conduciéndola hacia el encuentro con un Cristo vivo.
  2. Acompañarla espiritualmente para que encuentre su particular vocación en la Iglesia.
  3. Y si ya la ha encontrado, ayudar a vivirla con mayor convicción, generosidad y alegría.

¿Quién puede participar?

  1. Toda persona que lo solicite, previo contacto con el encargado de organización y dirección del retiro.
  2. También admitimos parejas de novios y esposos.

Método, temática y preferencias

  1. Posibilidad de atención personalizada y acompañamiento espiritual.
  2. Temática: teología de la vocación, orientación y discernimiento vocacional.
  3. Privilegiar la práctica de la oración personal y comunitaria como fuente, y, a la vez, expresión del encuentro con Dios y con los hermanos.

Contacto: ismaelojeda@recoleto.org



Oración de la madre gestante

diciembre 1, 2009

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Y María concibió por obra y gracia del Espíritu Santo

He aquí la esclava del Señor

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Señor Dios nuestro, Padre, Hijo y Espíritu Santo: te adoro como comunidad trinitaria y fuente de vida en el cielo y en la tierra.

Te doy gracias, Padre bueno, por haber pensado en mí desde toda la eternidad: tú pronunciaste mi nombre y me creaste mujer. Tanto confiaste en mí, que me has llamado a ser madre, a ser colaboradora tuya en la transmisión de la vida y de la fe.

Gracias, Señor Jesús, porque, siendo Dios, quisiste tener una madre en la tierra para hacerte hombre como nosotros. Tú llenaste del Espíritu a la santísima Virgen María para que cumpliera su especial vocación. Así la hiciste modelo de todas las madres redimidas por ti. Apoyada en ella, te pido que derrames tu Espíritu sobre mi marido y sobre mí, para que cumplamos los planes del Padre: dar vida a nuestro hijo y transmitirle la fe.

Te doy gracias, Espíritu Santo, señor y dador de vida: ven sobre mí y sobre la criatura que estoy gestando. La confío a tu acción santificadora para que se desarrolle con bien hasta que la dé a luz. Gustosamente acepto los sacrificios del embarazo y las molestias que suponga para mí esta gestación. Asísteme, Espíritu consolador, y purifícame de todo mal para que pueda transmitir sólo vida y ternura a nuestro hijo. Te pido que esta criatura sea la alegría de mi marido y de toda la familia.

Gracias, Santísima Trinidad, por llamarme a formar con mi esposo la comunidad conyugal. Gracias por el don de mi marido, el mayor regalo que he recibido.

Con él me siento feliz disfrutando del amor mutuo, y ahora formando con nuestro hijo una verdadera familia a imagen de la comunidad trinitaria. ¡Qué maravillosos son tus designios, Dios mío, y qué insospechadas experiencias reservas para tus fieles! ¡Cómo no alabarte, si me has dado el esposo querido, los hijos y la vida de fe!

Señor Jesucristo, tú nos dejaste a María como madre. A ella me dirijo confiada: Virgen María, tú eres modelo para mí como mujer, y sobre todo ahora como madre gestante. Quiero contemplar la dulzura de tu rostro para poder imitar tu maternidad. Junto a ti también admiro a tu esposo, el fiel José. Te pido, Virgen María, que con mi esposo sepamos imitar los ejemplos de tu sagrada familia. Tú eres mi consuelo y fortaleza. Enséñame a dar vida contigo a esta criatura que el Señor nos regala.

Te suplico, Madre santa, que todo esto me lo alcances de tu Hijo bendito, por intercesión de santa Mónica, que gestó a sus hijos dándoles a luz en la vida y en la fe. Así sea. Amén.


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