Desafíos de la vida religiosa en la Nueva Evangelización

mayo 25, 2012

P. Jacob Nampudakam


Entrevista al padre Jacob Nampudakam, rector general de los palotinos

Por José Antonio Varela Vidal

ROMA, miércoles 23 mayo 2012 (ZENIT.org).- A medida que se acerca la Asamblea Especial del Sínodo de los obispos para la Nueva Evangelización de octubre, se clarifica cada vez mejor cuál debe ser la respuesta de la vida religiosa al llamado del papa Benedicto XVI.

En continuidad con nuestra serie de entrevistas a los superiores generales de las familias religiosas, ZENIT dialogó con el presbítero indio Jacob Nampudakam, rector general de la congregación fundada en 1835 por san Vicente Pallotti.

¿Cómo han recibido el llamado del papa Benedicto XVI a la nueva evangelización?

–P. Nampudakam: Este llamado es muy importante para nosotros como palotinos. Es un tema que está relacionado con nuestro carisma porque nuestro santo fundador deseaba construir una Iglesia en comunión, con la participación de todos los fieles, religiosos, presbíteros, laicos, todos juntos como verdaderos apóstoles de Cristo.

¿Cómo se debe presentar la fe al hombre contemporáneo?

–P. Nampudakam: Lo importante es volver al evangelio, y vivir más auténticamente el mensaje de Jesús. La nueva evangelización no es solo conferencias o libros, -que son importantes-, sino que, hasta que no volvamos al espíritu del evangelio, no podremos cambiar nada. Por lo tanto, creo que debemos presentar a Dios, a Jesús tal como es.

El Papa dice que Dios es el ‘gran desconocido’ en la sociedad actual…

–P. Nampudakam: Pareciera que la gente no está interesada en Dios, pero, de mi poca experiencia, pienso que en las profundidades del corazón siempre existe el deseo de Dios. He encontrado sobre todo entre los jóvenes cuando los confieso -que parecen muy desinteresados y confusos-, una sinceridad real en el corazón, una honestidad. El hombre no puede vivir sin Dios, puede negarlo por un poco de tiempo o crear una ilusión de grandeza e inmortalidad, pero en mi opinión Dios es una opción existencial.

¿Qué podría cambiarse en la vida religiosa para responder a este desafío de la nueva evangelización?

–P. Nampudakam: Para todos, seamos religiosos o laicos, la mayor tentación es el materialismo. Todos tenemos delante la bienaventuranza: “Bienaventurados los pobres”. Y esto no es un problema de oriente u occidente, sino un problema de la naturaleza humana, porque al igual que el pecado original, nos sentimos como Dios. El materialismo crea la ilusión de sentirse omnipotente, como Dios; por eso, una experiencia de pobreza real tanto espiritual, psicológica y humana es muy importante. Creo que para los más jóvenes es importante la experiencia de las misiones, porque cuando se visitan las misiones, cuando vemos a esos niños sin nada, nos toca el corazón y cambia la actitud hacia la vida.

Y en la formación religiosa, ¿qué debe tenerse en cuenta en el futuro?

–P. Nampudakam: La debemos fundar sobre las cosas esenciales. Muchas veces vivimos en ambientes un tanto alejados de la realidad. Está toda la teología, la filosofía, la ciencia, pero al final lo que importa aquí es nuestra relación íntima con Dios, con Jesús. Es decir: una vida sencilla, una cierta pobreza, no muchas grandezas; y también el contacto con las personas, con la experiencia pastoral de la misión y con la pequeñez humana, porque son valores importantes.

Usted habló de la misión… ¿Qué puede aprender el occidente del oriente?

–P. Nampudakam: En mi experiencia, hay puntos fuertes y débiles en cada cultura. Ninguna cultura es perfecta en sí misma. Podemos aprender mucho acerca de la cultura occidental y de la cultura de muchos otros países orientales o del África. Por ejemplo, yo soy de la India, y en la cultura india, oriental, siempre hay un gran sentido de Dios como una cosa innata. En el mundo musulmán, todo el mundo se siente también así. Así es que necesitamos más interioridad, profundidad y no limitarse, por ejemplo, a la liturgia, sino que debe haber una mayor experiencia de Dios. Luego, tener más simplicidad, porque el mundo y la sociedad crean tantas necesidades, pero podemos vivir una vida más simple, más pobre, esto es muy importante.

Y qué funciona bien en el oriente o en el África como estrategia pastoral, para aprender en el occidente?

–P. Nampudakam: Por ejemplo en la India, una estrategia misionera muy eficaz fue la de Madre Teresa. Ella como religiosa católica no tuvo ninguna dificultad en profesar la fe católica y todos aceptaron eso. Así que profesar honestamente nuestra fe es una cosa importante, y también respetar a todas las demás religiones. Otro punto es que el hombre se convierta en el centro del diálogo, pues donde no hay humanidad ni respeto a la persona, para mí es difícil reconocer que allí hay una religión verdadera. Así es que el hombre, sea hindú, musulmán o cristiano, es imagen de Dios y debemos respetarlo y servirlo.

Entonces, ¿el servicio puede ser una buena estrategia para que las personas encuentren a Cristo en las otras personas?

–P. Nampudakam: En primer lugar, se debe predicar el evangelio, porque nuestro trabajo no es sólo de carácter social. Pero no podemos olvidar las necesidades de los hombres, las obras de caridad, yo diría especialmente en África. Porque solo quien ha estado allí puede saber lo que esto significa. Las personas no tienen nada, y no podemos cerrar los ojos ante el sufrimiento de la gente, a quienes se les debe involucrar en las obras de caridad en el sentido cristiano, con gran respeto porque si son pobres, nosotros no somos los amos. Todos somos iguales en este mundo y tenemos los mismos derechos.

¿Cómo está su congregación en el mundo? La distribución, las vocaciones…

–P. Nampudakam: Somos 2.500 sacerdotes y hermanos en 43 países. En el pasado hemos tenido una gran presencia en Alemania, Polonia, aunque la Polonia actual es fuerte, tenemos disminución de vocaciones. Hoy en día el mayor crecimiento es en la India. Estamos llegando a otros países de Asia como Taiwán, Filipinas, y también podremos ir a Vietnam o Camboya. Estamos trabajando en casi doce países de África; hay un gran futuro en África, ya que muchos países tienen una población católica grande, donde a la vez hay muchas necesidades. América del Sur está bastante bien, por ejemplo en Brasil, y se está creciendo en otros países de la región. En el mundo europeo la situación no está del todo bien, pero es interesante porque en Irlanda tenemos a siete jóvenes y algunos en Alemania.

¿Qué le dicen estos jóvenes postulantes? ¿Por qué han dejado el mundo atrás?

–P. Nampudakam: He hablado con los jóvenes de Irlanda para saber por qué entraron a nuestra congregación. Y me dijeron que fue por la hospitalidad que encontraron a través de nuestros párrocos, por la apertura a los laicos que es parte de nuestro carisma. San Vicente Pallotti siempre quiso crear comunidad con una gran participación de los laicos. Creo que la Iglesia de hoy debe ser así, y es una cosa lógica, porque el noventa por ciento de la Iglesia son laicos, que no deben ser solo espectadores.

¿Cómo van las causas de canonización entre ustedes?

–P. Nampudakam: Hay cerca de veinte casos. Tenemos dos beatos de Polonia, los presbíteros Józef Stanek y Józef Jankowski, mártires asesinados en la Segunda Guerra Mundial, junto a algunos otros alemanes y polacos. También están los mártires irlandeses y argentinos que fueron asesinados durante la época de la dictadura en la Argentina.

Por último, ¿qué mensaje le puede enviar a la familia de los palotinos en el mundo?

–P. Nampudakam: Mi mensaje es que tenemos que volver al evangelio, al espíritu del evangelio. Tenemos a Jesús como el modelo ejemplar de la vida y de la perfección cristiana. Se debe tomar una decisión profunda: hagamos obras diversas, pero hagamos todo en el nombre de Cristo y por su reino. La Iglesia es nuestra y estamos al servicio de la única Iglesia de Cristo.


La Orden de Agustinos Recoletos estrena un servicio on line de consultas sobre san Agustín

mayo 20, 2012

El servicio se ofrece en tres idiomas

.

MADRID, Miércoles 16 mayo 2012 (ZENIT.org).- La Orden de Agustinos Recoletos ha puesto en marcha el servicio on line de consultas sobre el santo fundador, denominado “San Agustín responde”, atendido por tres expertos de reconocido prestigio en agustinología, para facilitar la difusión de la figura de san Agustín y del carisma agustino recoleto.

El servicio está disponible en los tres idiomas oficiales de la institución que son el español, el inglés y el portugués, y su estreno ha coincidido con el aniversario del portal oficial de la Orden de Agustinos Recoletos, que ha cumplido cuatro años en Internet. Durante las primeras semanas, el servicio ha recibido numerosas preguntas sobre temáticas muy diversas. Desde curiosidades como por qué se le considera el santo de moda hoy día o por qué se le llamó el padre de Europa, a cuestiones de carácter más profundo como la forma en que san Agustín reconoció la llamada del Señor o lo que dice San Agustín para saber si realmente estamos haciendo la voluntad de Dios.

El equipo de expertos en agustinología que atiende este servicio está formado por tres religiosos agustinos recoletos:

*Enrique A. Eguiarte (1960) es licenciado en Literatura Latinoamericana por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, Máster en Letras Modernas por la misma Universidad, Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Navarra y Doctor en Teología y Ciencias Patrísticas por el Institutum Patristicum Augustinianum de Roma de la Universidad Lateranense. Es autor de numerosos artículos y libros sobre literatura, cultura y san Agustín. Ha sido profesor de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, del Centro Teológico de los Agustinos Recoletos en Marcilla (España) y de la Universidad Antonio de Nebrija de Madrid. Es miembro de la AIEP (Association Internationale d’Études Patristiques), Presidente del Instituto de Agustinología de la OAR y es director de las revistas Mayéutica y Avgvstinus.

*José Anoz Gutiérrez (1943) es licenciado en ciencias bíblicas. Adjunto a la redacción de la revista Augustinus desde 1990, ha publicado San Agustín. Sermones nuevos y, en la revista citada, estudios de agustinología, entre otros el que actualiza la cronología agustiniana. En las Jornadas agustinianas españolas de 2001, 2002 y 2009 colaboró con sendas ponencias sobre Agustín. Trabajos suyos aparecen en la monumental obra en tres volúmenes El pensamiento de san Agustín para el hombre de hoy. Ha traducido y anotado varios libros del Santo en la edición bilingüe de sus obras completas, en 40 tomos, lo mismo que en la obra colectiva, en dos volúmenes, San Agustín. Obras y textos monásticos. Su interés por el Obispo de Hipona rastrea la presencia bíblica en el corpus agustiniano e intenta descubrir cuánto deben a Agustín la antropología filosófica y la teología sistemática.

*José Antonio Galindo Rodrigo (1936) ha impartido la asignatura Antropología teológica según san Agustín en la Facultad de Teología de Valencia (España), en la que continúa su docencia sobre la misma temática. Autor de artículos sobre el Obispo de Hipona tanto en la revista especializada Avgvstinvs como en otras. Sobre él ha publicado: Pedagogía de san Agustín y San Agustín. Doctrina espiritual. Codirector y coautor de la obra en tres gruesos tomos El pensamiento de san Agustín para el hombre de hoy. La presencia de Agustín es constante en sus conferencias y en los frecuentes ejercicios espirituales que dirige.

La Orden de Agustinos Recoletos hunde sus raíces en la reforma que vivió la Iglesia en el siglo XVI. Su nacimiento tuvo lugar en el Capítulo de la Provincia agustina de Castilla, celebrado en la ciudad española de Toledo el año 1588. Actualmente los agustinos recoletos se organizan en 8 provincias religiosas que están presentes en 19 países con 195 comunidades. En la actualidad cuenta con 1.136 religiosos distribuidos a lo largo y ancho del mundo. Están presentes en 19 países con una especial implantación en España, Filipinas y en el continente americano. Atienden 184 parroquias, medio centenar de centros educativos y universitarios con 75.000 alumnos a su cargo, además de los 8 territorios de misión en África, América y Asia. La comunidad agustino recoleta cuenta, entre sus religiosos, con 19 obispos.

Para utilizar el servicio: www.agustinosrecoletos.com/preguntas/inicio


Maná y Vivencias Pascuales (33)

mayo 10, 2012

Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones

.

Jueves de la 5ª semana de Pascua

.

10 de mayo, fiesta de San Juan de Ávila,

patrón del clero español (cf. Of. de Lectura)

.

.

Textos bíblico-litúrgicos.- Entrada: Ex 15, 1-2; 1era lectura: Hch 15, 7-21; Salmo: 95, 1-3.10; Aleluya: Jn 10, 27; Evangelio: Jn 15, 9-11; Comunión: 2 Cor 5, 15.

.

ENTRADA: Ex 15, 1-2

Cantemos al Señor, sublime es su victoria. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios todopoderoso, que, sin mérito alguno de nuestra parte, nos has hecho pasar de la muerte a la vida y de la tristeza al gozo; no pongas fin a tus dones, ni ceses de realizar tus maravillas en nosotros, y concede a quienes ya hemos sido justificados por la fe la fuerza necesaria para perseverar siempre en ella. Por nuestro Señor.


PRIMERA LECTURA: Hch 15, 7-21

En aquellos días, después de una acalorada discusión, Pedro se puso en pie y dijo a los apóstoles y a los ancianos: Hermanos, ustedes saben cómo Dios intervino en medio de ustedes ya en los primeros días, cuando quiso que los paganos escucharan de mi boca el anuncio del Evangelio y abrazaran la fe. Y Dios, que conoce los corazones, se declaró a favor de ellos, al comunicarles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No ha hecho ninguna distinción entre nosotros y ellos, sino que purificó sus corazones por medio de la fe.

¿Quieren ustedes ahora mandar a Dios? ¿Por qué quieren poner sobre el cuello de los discípulos un yugo que nuestros padres no fueron capaces de soportar, ni tampoco nosotros? Según nuestra fe, la gracia del Señor Jesús es la que nos salva, del mismo modo que a ellos.

Toda la asamblea guardó silencio y escucharon a Bernabé y a Pablo, que les contaron los signos y prodigios que habían hecho entre los paganos con la ayuda de Dios. Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo: Hermanos, escúchenme: Simón acaba de recordar cómo Dios, desde el primer momento, intervino para formarse con gentes paganas un pueblo para su nombre.

Los profetas hablan el mismo lenguaje, pues está escrito: Después de esto volveré y construiré de nuevo la choza caída de David. Reconstruiré sus ruinas y la volveré a levantar, para que el resto de los hombres busquen al Señor, todas las naciones sobre las cuales ha sido invocado mi nombre. Así lo dice el Señor, que hoy realiza lo que tenía preparado desde siempre.

Por esto pienso que no debemos complicar la vida a los paganos que se convierten a Dios. Digámosles en nuestra carta tan sólo que no se contaminen con la idolatría ni con la fornicación y que no coman sangre ni animales estrangulados. Porque durante muchas generaciones, en la sinagoga de cada ciudad, han leído a Moisés todos los sábados, y lo han explicado.


SALMO 95, 1-10

Canten al Señor un cántico nuevo, cante al Señor toda la tierra. Canten al Señor, bendigan su nombre.

Proclamen día tras día su victoria. Cuenten a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones.

Díganles a los pueblos: “El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente”.

.

EVANGELIO: Jn 15, 9-11

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me ha amado, así también los he amado yo: Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor; como yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Les he dicho todas estas cosas para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea completa.


COMUNIÓN: 2 Cor 5, 15.- Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Aleluya.


Del tratado de Tertuliano, presbítero,
sobre la prescripción de los herejes

La predicación apostólica

Cristo Jesús, nuestro Señor, durante su vida terrena, iba enseñando por sí mismo quién era él, qué había sido desde siempre, cuál era el designio del Padre que él realizaba en el mundo, cuál ha de ser la conducta del hombre para que sea conforme a este mismo designio; y lo enseñaba unas veces abiertamente ante el pueblo, otras aparte a sus discípulos, principalmente a los doce que había elegido para que estuvieran junto a él, y a los que había destinado como maestros de las naciones.

Y así, después de la defección de uno de ellos, cuando estaba para volver al Padre, después de su resurrección, mandó a los otros once que fueran por el mundo a adoc­trinar a los hombres y bautizarlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Los apóstoles –palabra que significa «enviados»–, después de haber elegido a Matías, echándolo a suertes, para sustituir a Judas y completar así el número de doce (apoyad­os para esto en la autoridad de una profecía contenida en un salmo de David), y después de haber obtenido la fuerza del Espíritu Santo para hablar y realizar milagros, como lo había prometido el Señor, dieron primero en Judea testimonio de la fe en Jesucristo e instituyeron allí Iglesias, después fueron por el mundo para proclamar a las naciones la misma doctrina y la misma fe.

De modo semejante, continuaron fundando Iglesias en cada población, de manera que las demás Iglesias fundadas posteriormente, para ser verdaderas Iglesias, tomaron y siguen tomando de aquellas primeras Iglesias el retoño de su fe y la semilla de su doctrina. Por esto también aquellas Iglesias son consideradas apostólicas, en cuanto que son descendientes de las Iglesias apostólicas.

Es norma general que toda cosa debe ser referida a su origen. Y, por esto, toda la multitud de Iglesias son una con aquella primera Iglesia fundada por los apóstoles, de la que proceden todas las otras. En este sentido son todas primeras y todas apostólicas, en cuanto que todas juntas forman una sola. De esta unidad son prueba la comunión y la paz que reinan entre ellas, así como su mutua frater­nidad y hospitalidad. Todo lo cual no tiene otra razón de ser que su unidad en una misma tradición apostólica.

El único medio seguro de saber qué es lo que predicaron l­os apóstoles, es decir, qué es lo que Cristo les reveló, es el recurso a las Iglesias fundadas por los mismos apóstoles, las que ellos adoctrinaron de viva voz y, más tarde, por carta.

El Señor había dicho en cierta ocasión: Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; pero añadió a continuación: Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena; con estas palabras demostraba que nada habían de ignorar, ya que les prometía que el Espíritu de la verdad les daría el conocimiento de la verdad plena. Y esta promesa la cumplió, ya que sabemos por los Hechos de los apóstoles que el Espíritu Santo bajó efectivamente sobre ellos (Caps. 20, 1-9; 21, 3; 22, 8-10: CCL 1, 201-204).

.

10 de mayo 2012

San Juan de Ávila

Presbítero

Juan de Ávila nace en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) hacia 1499 y muere en Montilla (Córdoba) el 10 de mayo de 1569. Desarrolló su actividad apostólica especialmente en el sur de España, por lo cual se le llama el Apóstol de Andalucía. No sólo en vida, sino también después de su muerte, con sus cartas, pláticas, sermones y escritos, llenos de unción evangélica, ha influido poderosamente en la historia de la espiritualidad española y universal. Fue canonizado por Pablo VI el 31 de mayo de 1970. Pío XII lo nombró patrono del clero secular español el 2 de julio de 1946.

El sacerdote debe ser santo

De una plática de san Juan de Ávila, presbítero

No sé otra cosa más eficaz con que a vuestras mercedes persuada lo que les conviene hacer que con traerles a la memoria la alteza del beneficio que Dios nos ha hecho en llamarnos para la alteza del oficio sacerdotal. Y si elegir sacerdotes entonces era gran beneficio, ¿qué será en el nuevo Testamento, en el cual los sacerdotes de él somos como sol en comparación de noche y como verdad en comparación de figura?

Mirémonos, padres, de pies a cabeza, ánima y cuerpo, y vernos hemos hechos semejables a la sacratísima Virgen María, que con sus palabras trajo a Dios a su vientre, y semejables al portal de Belén y pesebre donde fue recli­nado, y a la cruz donde murió, y al sepulcro donde fue sepultado.

Y todas estas son cosas santas, por haberlas Cristo tocado; y de lejanas tierras van a las ver, y derraman ­de devoción muchas lágrimas, y mudan sus vidas movidos por la gran santidad de aquellos lugares.

¿Por qué los sacerdotes no son santos, pues es lugar donde Dios viene glorioso, inmortal, inefable, como no vino en los otros lugares? Y el sacerdote le trae con las palabras de la consagración, y no lo trajeron los otros lugares, sacando a ­la Virgen.

Relicarios somos de Dios, casa de Dios y, a modo de decir, criadores de Dios; a los cuales nombres conviene gran santidad.

Esto, padres, es ser sacerdotes: que amansen a Dios cuando estuviere, ¡ay!, enojado con su pueblo; que tengan experiencia que Dios oye sus oraciones y les da lo que piden, y tengan tanta familiaridad con él; que tengan virtudes más que de hombres y pongan admiración a los que los vieren: hombres celestiales o ángeles terrenales; y aun, si pudiere ser, mejor que ellos, pues tienen oficio más alto que ellos.

.

Oración

Oh Dios, que hiciste de san Juan de Ávila

un maestro ejemplar para tu pueblo

por la santidad de su vida y por su celo apostólico,

haz que también en nuestros días crezca la I­glesia en santidad

por el celo ejemplar de tus ministros.

Por nuestro Señor Jesucristo.

.


Santificar con la oración cada uno de nuestros pasos

mayo 1, 2012

"La cáritas y la justicia no son sólo acciones sociales, sino acciones espirituales realizadas a la luz del Espíritu Santo"

En la audiencia general del miércoles 25 de abril en la Plaza de San Pedro, S.S. Benedicto XVI prosiguió la catequesis sobre la oración. A continuación el texto completo de la catequesis del Papa:

.

Queridos hermanos y hermanas:

En la pasada catequesis he mostrado que la Iglesia, desde el comienzo de su camino, se ha encontrado frente a situaciones inesperadas que ha debido afrontar, nuevas cuestiones y situaciones de emergencia a las que ha tratado de responder a la luz de la fe, dejándose guiar por el Espíritu Santo.

Hoy quisiera detenerme a reflexionar sobre otra de estas situaciones, sobre un problema grave que la primera comunidad cristiana de Jerusalén tuvo que enfrentar y resolver, como San Lucas nos dice en el sexto capítulo de los Hechos de los Apóstoles, es decir, sobre la pastoral de la caridad hacia las personas solas y en necesidad de asistencia y ayuda.

La cuestión no era secundaria y podía crear en aquel momento divisiones dentro de la Iglesia; el número de discípulos, de hecho, iba en aumento, pero los de la lengua griega comenzaron a murmurar contra aquellos de lengua hebrea, porque se desatendía a sus viudas en la distribución diaria de los alimentos.

Ante esta urgencia, que afectaba a un aspecto fundamental en la vida de la comunidad, es decir, la caridad para con los débiles, los pobres, los indefensos, y la justicia, los Apóstoles convocaron a todo el grupo de discípulos. En este momento de emergencia pastoral destaca el discernimiento realizado por los Apóstoles.

Ellos se encuentran frente a la necesidad primordial de proclamar la Palabra de Dios, según el mandato del Señor, y aunque si ésta es la exigencia primera de la Iglesia, consideran con la misma seriedad el deber de la caridad y la justicia, es decir, el deber de asistir a las viudas, a los pobres, de proveer con amor a las situaciones de necesidad en las que se encuentran los hermanos y hermanas, para responder al mandato de Jesús: “Ámense los unos a los otros, como yo los he amado” (cf. Jn 15, 12.17).

Así pues, las dos realidades que tienen que vivir en la Iglesia -la predicación de la Palabra, el primado de Dios y la caridad práctica, la justicia-, están creando dificultades y se debe encontrar una solución, para que ambas puedan tener su lugar, su relación necesaria .

La reflexión de los Apóstoles es muy clara. Dicen, como hemos escuchado, que “no es justo que dejemos de lado la Palabra de Dios para servir a las mesas. Así que, hermanos, buscad entre vosotros a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría, a los cuales confiaremos esta tarea. De esa manera, nosotros podremos dedicarnos a la oración y al ministerio de la Palabra” (Hch 6, 2-4).

Hay dos cosas que cabría destacar: por un lado, que desde este momento existe, en la Iglesia, un ministerio de la caridad. La Iglesia no sólo debe proclamar la Palabra, sino también realizar la Palabra que es caridad y verdad. Y en segundo lugar: estos hombres no sólo deben gozar de buena reputación, sino que tienen que ser hombres llenos del Espíritu Santo y de sabiduría.

Es decir, no pueden ser sólo organizadores competentes, sino que deben hacerlo en el espíritu de la fe, con la luz de Dios, en la sabiduría del corazón y por lo tanto su función, aunque eminentemente práctica, sin embargo, es una función espiritual. La cáritas y la justicia no son sólo acciones sociales, sino acciones espirituales realizadas a la luz del Espíritu Santo.

Así pues, podemos decir que esta situación viene afrontada con gran responsabilidad por parte de los Apóstoles, que toman esta decisión: se elige a siete varones, los apóstoles rezan para pedir la fuerza del Espíritu Santo y luego les imponen sus propias manos para que se dediquen especialmente a la diaconía de la caridad.

Por lo tanto, en la vida de la Iglesia, en los primeros pasos que cumple, se refleja, en cierto modo, lo que sucedió durante la vida pública de Jesús, en casa de Marta y María de Betania. Marta se preocupa de ofrecer servicio y hospitalidad a Jesús y a sus discípulos; María, en cambio, se dedica a la escucha de la Palabra del Señor (cf. Lc 10, 38-42).

En ambos casos, no se contraponen los momentos de oración y escucha de Dios con las actividades cotidianas y el ejercicio de la caridad.

La llamada de Jesús: “Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria, María eligió la mejor parte, que no le será quitada” (Lc 10, 41-42), así como la reflexión de los Apóstoles: “… De esa manera, nosotros podremos dedicarnos a la oración y al ministerio de la Palabra” (Hch 6, 4), muestran la prioridad que debemos dar a Dios.

No quisiera ahora entrar en la interpretación de este pasaje de Marta-María; de todas maneras, no debe ser condenada la actividad cuando se dirige al prójimo, al otro, pero va subrayado que ésta debe estar penetrada interiormente por el Espíritu de la contemplación.

Por otro lado, San Agustín dice que esta realidad de María es una visión de nuestra situación en el cielo, aquí en la tierra nunca la podremos tener del todo, pero un poco de anticipación debe estar presente, en toda nuestra actividad debe estar presente también la contemplación de Dios.

No debemos perdernos en el activismo puro, sino siempre también dejarnos penetrar, en nuestras actividades, por la luz de la Palabra de Dios y así aprender la verdadera caridad, el verdadero servicio a los demás que no tiene necesidad de muchas cosas: necesita, sin duda, de las cosas primordiales, pero, sobre todo, también necesita del afecto de nuestro corazón, de la luz de Dios.

San Ambrosio, comentando el episodio de Marta y María, exhorta así a sus fieles y también a nosotros: “Tratemos de quedarnos, también nosotros, con lo que no se nos puede quitar, prestando a la palabra del Señor una diligente atención, no distraída: puede suceder que, si se plantan a lo largo del camino, también las semillas de la palabra celeste se las lleve el viento. Que también a ti, como a María, te impulse el deseo de saber: ésta, la obra más grande y perfecta”. Y añade: “que tampoco el cuidado del ministerio distraiga del conocimiento de la palabra celeste”, de la oración (Expositio Evangelii secundum Lucam, VII, 85: PL 15, 1720).

Los Santos, por lo tanto, han experimentado una profunda unidad de vida entre oración y acción, entre el amor total a Dios y el amor a los hermanos. San Bernardo, que es un modelo de armonía entre contemplación y vida operosa, en su libro De consideratione, dirigido al Papa Inocencio II para ofrecerle algunas reflexiones sobre su ministerio, insiste precisamente en la importancia del recogimiento interior y de la oración, para defenderse de los peligros de una actividad excesiva, cualquiera que sea la condición en la que nos encontremos y la tarea que se lleve a cabo. San Bernardo afirma que demasiados quehaceres y una vida frenética acaban a menudo endureciendo el corazón y haciendo sufrir al espíritu (cf. II, 3).

Es un valioso llamado para nosotros hoy, acostumbrados a evaluar todo con el criterio de la productividad y de la eficiencia. El episodio de los Hechos de los Apóstoles nos recuerda sin duda la importancia del trabajo -crea un ministerio propio– y la importancia del compromiso en las actividades cotidianas que se deben llevar a cabo con responsabilidad y dedicación, pero también nos muestran nuestra necesidad de Dios, de su guía y de su luz que nos dan fortaleza y esperanza.

Sin la oración diaria vivida con fidelidad, nuestra acción se vuelve vacía, pierde su alma profunda, se reduce a un mero activismo que, nos deja al fin insatisfechos. Hay una hermosa invocación de la tradición cristiana para ser recitada antes de toda actividad, que dice: «Actiones nostras, quæsumus, Domine, aspirando præveni et adiuvando prosequere, ut cuncta nostra oratio et operatio a te semper incipiat, et per te coepta finiatur», es decir, “Inspira nuestras acciones, Señor, y acompáñalas con tu ayuda, para que todo lo que digamos y toda acción nuestra tengan siempre en ti su principio y su cumplimiento”.

Cada paso de nuestra vida y cada acción, también de la Iglesia, se debe cumplir ante Dios, a la luz de su Palabra.

En la catequesis del miércoles pasado, había subrayado la oración unánime de la primera comunidad cristiana ante las pruebas y cómo, justo en la oración y en la meditación de la Escritura, se pueden comprender los acontecimientos que estaban ocurriendo. Cuando la oración se nutre de la Palabra de Dios, podemos ver la realidad con ojos nuevos, con los ojos de la fe y el Señor, que habla a la mente y al corazón, dona una luz nueva al camino, en todo momento y en cualquier situación.

Nosotros creemos en el poder de la Palabra de Dios y de la oración. Incluso la dificultad que estaba experimentando la Iglesia ante el problema del servicio a los pobres, relacionado con la caridad, se supera con la oración, a la luz de Dios y del Espíritu Santo. Los Apóstoles no se limitan a ratificar la elección de Esteban y de los demás hombres, sino que “después de orar, les impusieron las manos” (Hechos 6, 6).

El Evangelista vuelve a recordar estos gestos también en la elección de Pablo y Bernabé, donde leemos: “después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron ” (Hechos 13, 3). Se confirma, una vez más, que el servicio activo de la caridad es un servicio espiritual, ambas realidades deben ir juntas.

Con el gesto de la imposición de las manos, los Apóstoles confieren un ministerio particular a los siete hombres, para que se les otorgue la gracia correspondiente. El que se subraye la oración -”después de orar”- es importante porque pone de relieve, precisamente, la dimensión espiritual del gesto.

No se trata simplemente de conferir un cargo, como ocurre en una organización social, sino que es un evento eclesial, en el que el Espíritu Santo se apodera de siete hombres elegidos por la Iglesia, consagrándolos en la Verdad, que es Jesucristo: Él es el protagonista silencioso, presente en la imposición de las manos, para que los elegidos queden transformados por su poder y santificados para hacer frente a los desafíos prácticos y a los desafíos pastorales.

Y el énfasis en la oración nos recuerda también que sólo de la relación íntima con Dios, cultivada cada día, nace la respuesta a la elección del Señor y se encomienda todo ministerio en la Iglesia.

Queridos hermanos y hermanas, el problema pastoral que llevó a los Apóstoles a elegir y a imponer las manos sobre los siete hombres encargados del servicio de la caridad, para ellos, a su vez, poder dedicarse a la oración y a la proclamación de la Palabra, nos indica también a nosotros la primacía de la oración y de la Palabra de Dios, que, a su vez, produce asimismo la acción pastoral.

Para los Pastores, ésta es la primera y más valiosa forma de servicio hacia el rebaño confiado. Si los pulmones de la oración y la Palabra de Dios no alimentan el respiro de nuestra vida espiritual, corremos el riesgo de quedar asfixiados, en medio de miles de cosas, cada día: la oración es el respiro del alma y de la vida.

Y hay otro valioso recordatorio que quisiera destacar: en la relación con Dios, en la escucha de su Palabra, en el diálogo con Dios -aun cuando estamos en el silencio de una iglesia o de nuestra habitación- estamos unidos en el Señor a tantos hermanos y hermanas en la fe, como un conjunto de instrumentos, que también en su individualidad, elevan a Dios una única gran sinfonía de intercesión, de acción de gracias y de alabanza. Gracias.

(Traducción del italiano: Eduardo Rubió y Cecilia de Malak – RV)

Radio Vaticano


Maná y Vivencias Pascuales (18a) – San Marcos

abril 25, 2012

Miércoles de la 3ª semana de Pascua

San Marcos

.

25 de abril

San Marcos, evangelista


PRIMERA LECTURA: 1 Pedro 5, 5b-14

Queridos hermanos:
Tened sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes. Inclinaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que, a su tiempo, os ensalce. Descargad en él todo vuestro agobio, que él se interesa por vosotros.

Sed sobrios, estad alerta, que vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos en el mundo entero pasan por los mismos sufrimientos. Tras un breve padecer, el mismo Dios de toda gracia, que os ha llamado en Cristo a su eterna gloria, os restablecerá, os afianzará, os robustecerá. Suyo es el poder por los siglos. Amén.

Os he escrito esta breve carta por mano de Silvano, al que tengo por hermano fiel, para exhortaros y atestiguaros que ésta es la verdadera gracia de Dios. Manteneos en ella.

Os saluda la comunidad de Babilonia, y también Marcos, mi hijo. Saludaos entre vosotros con el beso del amor fraterno.

Paz a todos vosotros, los cristianos.

.

SALMO 88, 2-3. 6-7. 16-17

Cantaré eternamente tus misericordias, Señor

Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad»

El cielo proclama tus maravillas, Señor, y tu fidelidad, en la asamblea de los ángeles. ¿Quién sobre las nubes se compara a Dios? ¿Quién como el Señor entre los seres divinos?

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro; tu nombre es su gozo cada día, tu justicia es su orgullo.

 

EVANGELIO: Marcos 16, 15-20 – “Proclamad el Evangelio a toda la creación”

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:

-«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.

El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado.

A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos»

Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.

Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

.

SAN MARCOS, EVANGELISTA

Primo de Bernabé, acompañó a san Pablo en su primer viaje; también le acompañó en Roma. Fue discípulo de san Pedro e intérprete del mismo en su evangelio. Se le atribuye la fundación de la Iglesia de Alejandría.

LA PREDICACIÓN DE LA VERDAD
Del tratado de san Ireneo, obispo, contra las herejías

La Iglesia, diseminada por el mundo entero hasta los confines de la tierra, recibió de los apóstoles y de sus discípulos la fe en un solo Dios Padre todopoderoso, que hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que contienen; y en un solo Jesucristo, Hijo de Dios, que se encarnó por nuestra salvación; y en el Espíritu Santo, que por los profeta­s anunció los planes de Dios, el advenimiento de Cristo, su nacimiento de la Virgen, su pasión, su resurrección de entre los muertos, su ascensión corporal a los cielos, su venida de los cielos, en la gloria del Padre, para recapitu­lar todas las cosas y resucitar a todo el linaje humano, ­a fin de que ante Cristo Jesús, nuestro Señor, Dios y Salvador y Rey, por voluntad del Padre invisible, toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame a quien hará justo juicio en todas las cosas.

La Iglesia, pues, diseminada, como hemos dicho, por el mundo entero, guarda diligentemente la predicación y la fe recibida, habitando como en una única casa; y su fe es igual en todas partes, como si tuviera una sola alma y un solo corazón, y cuanto predica, enseña y transmite, lo hace al unísono, como si tuviera una sola boca. Pues, aunque en el mundo haya muchas lenguas distintas, el contenido de la tradición es uno e idéntico para todos.

Las Iglesias de Germania creen y transmiten lo mismo que las otras de los iberos o de los celtas, de Oriente, Egipto o Libia o del centro del mundo. Al igual que el sol, criatura de Dios, es uno y el mismo en todo el mundo, así también la predicación de la verdad resplandece por doquier e ilumina a todos aquellos que quieren llegar al conocimiento de la verdad.

En las Iglesias no dirán cosas distintas los que son buenos oradores, entre los dirigentes de la comunidad (pues nadie está por encima del Maestro), ni la escasa oratoria de otros debilitará la fuerza de la tradición, pues siendo la fe una y la misma, ni la amplía el que habla mucho ni la disminuye el que habla poco.


Oración

Señor, Dios nuestro, que enalteciste a tu evangelista san Marcos con el ministerio de la predicación evangélica, concédenos aprovechar de tal modo sus enseñanzas que sigamos siempre fielmente las huellas de Cristo. Que vive y reina contigo.


Maná y Vivencias Pascuales (17)

abril 24, 2012

Yo soy el Pan de Vida que ha bajado del Cielo

Martes de la 3ª semana de Pascua


NOTA

Hoy celebra la familia agustiniana la fiesta de la CONVERSIÓN DE SAN AGUSTÍN, gracias a la oración, testimonio, paciencia y las lágrimas de su madre Mónica.

En el prefacio de la Misa alabamos a Dios “porque san Agustín, libre del error por la gracia divina, renunció a toda esperanza terrena desde lo más íntimo de su ser; y decidió entregarse al servicio de Dios con los suyos. Así, Dios trocó en indecible gozo las lágrimas de Mónica, su madre; por lo cual la Iglesia se llena de gozo. Por eso nosotros, llenos de alegría, aclamamos a Dios”.

A continación siguen los textos de la espiritualidad pascual, como todos los días.

.

TEXTO ILUMINADOR.- Jesús contestó: En realidad, no fue Moisés quien les dio pan del cielo. Mi Padre es el que les da el verdadero pan del cielo. El pan que Dios da es éste que ha bajado del cielo y que da vida al mundo. Yo soy el Pan de Vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed.

Antífona de entrada: Apocalipsis 19,5;12,10

Alabemos a nuestro Dios todos cuantos lo tememos, pequeños y grandes, porque ha llegado ya la salvación, el poder y el reinado de su Cristo. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA.- Señor, tú que abres las puertas de tu reino a los que han renacido del agua y del Espíritu, acrecienta la gracia que has dado a tus hijos, para que, purificados ya de sus pecados, alcancen todas tus promesas. Por nuestro Señor.

.

PRIMERA LECTURA: Hechos 7, 51-59

En aquellos días, Esteban decía a la plebe, a los ancianos y a los letrados: Ustedes, duros de cabeza, endurecieron su corazón y cerraron sus oídos. Siempre se resisten al Espíritu Santo, igual que sus padres. ¿A qué profeta no persiguieron sus padres? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, al que ustedes ahora traicionaron y asesinaron. Ustedes que recibieron la Ley por medio de los ángeles y no la cumplieron.

Al oír este reproche se enfurecieron; rechinaban los dientes contra Esteban. Él, lleno del Espíritu Santo, fijó sus ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús a su derecha y declaró: “Veo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre a la derecha de Dios”.

Ellos, gritando fuertemente, se taparon los oídos y todos juntos se lanzaron contra él; lo sacaron fuera de la ciudad para apedrearlo, y los testigos dejaron sus ropas a los pies de un joven llamado Saulo. Mientras lo apedreaban, Esteban oraba así: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Después se arrodilló y dijo en alta voz: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. Y diciendo esto expiró.

.

SALMO: 30, 3cd-4.6ab.7b.8a.17 y 21ab

Sé para mí una roca de refugio, la muralla que me salve.

Porque tú eres mi roca y mi fortaleza, estás a mi lado para llevarme y guiarme. Aborreces a los que adoran ídolos vanos; yo, en cambio, confío en el Señor. Yo gozaré y me alegraré de tu bondad y poder; porque has mirado mi miseria y conoces mis angustias.

Tu siervo espera que le sonrías, sálvame por tu misericordia. Al abrigo de tu rostro los proteges, lejos de las intrigas de los hombres. Los guardas ocultos en tu carpa y no los alcanza el calumniador.

Aclamación antes del Evangelio: Juan 6, 35 ab

Jesús les dijo: “Yo soy el Pan de Vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed”.

.

EVANGELIO: Juan 6, 30-35

En aquel tiempo dijo a Jesús la gente: “¿Dónde está el signo milagroso para que al ver lo que haces te creamos? ¿Qué puedes hacer? Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, según dice la Escritura: “se les dio de comer pan del cielo”.

Jesús contestó: “En realidad, no fue Moisés quien les dio pan del cielo. Mi Padre es el que les da el verdadero pan del cielo. El pan que Dios da es éste que ha bajado del cielo y que da vida al mundo”.

Ellos dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les dijo: “Yo soy el Pan de Vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed”.


Del tratado de san Ireneo, obispo, contra las herejías

La Eucaristía, arras de la Resurrección

Si la carne no se salva, entonces el Señor no nos ha redimido con su sangre, ni el cáliz de la eucaristía es participación de su sangre, ni el pan que partimos es participación de su cuerpo. Porque la sangre procede de las venas y de la carne y de toda la sustancia humana, de aquella sustancia que asumió el Verbo de Dios en toda su realidad y por la que nos pudo redimir con su sangre, como dice el Apóstol: Por su sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

Y, porque somos sus miembros y quiere que la creación nos alimente, nos brinda sus criaturas, haciendo salir el sol y dándonos la lluvia según le place; y también porque nos quiere miembros suyos, aseguró el Señor que el cáliz, que proviene de la creación material, es su sangre derramada, con la que enriquece nuestra sangre, y que el pan, que también proviene de esta creación, es su cuerpo, que enriquece nuestro cuerpo.

Cuando la copa de vino mezclado con agua y el pan preparado por el hombre reciben la Palabra de Dios, se convierten en la eucaristía de la sangre y del cuerpo de Cristo y con ella se sostiene y se vigoriza la sustancia de nuestra carne, ¿cómo pueden, pues, pretender los herejes que la carne es incapaz de recibir el don de Dios, que consiste en la vida eterna, si esta carne se nutre con la sangre y el cuerpo del Señor y llega a ser parte de este mismo cuerpo?

Por ello bien dice el Apóstol en su carta a los Efesios: Somos miembros de su cuerpo, hueso de sus huesos y carne de su carne. Y esto lo afirma no de un hombre invisible y mero espíritu -pues un espíritu no tiene carne y huesos-, sino de un organismo auténticamente humano, hecho de carne, nervios y huesos; pues es este organismo el que se nutre con la copa, que es la sangre de Cristo, y se fortalece con el pan, que es su cuerpo.

Del mismo modo que el esqueje de la vid, depositado en tierra, fructifica a su tiempo, y el grano de trigo, que cae en tierra y muere, se multiplica pujante por la eficacia del Espíritu de Dios que sostiene todas las cosas, y así estas criaturas trabajadas con destreza se ponen al servicio del hombre, y después, cuando sobre ellas se pronuncia la Palabra de Dios, se convierten en la eucaristía, es decir, en el cuerpo y la sangre de Cristo; de la misma forma nuestros cuerpos, nutridos con esta eucaristía y depositados en tierra, y desintegrados en ella, resucitarán a su tiempo, cuando la Palabra de Dios les otorgue de nuevo la vida para la gloria de Dios Padre.

Él es, pues, quien envuelve a los mortales con su inmortalidad y otorga gratuitamente la incorrupción a lo corruptible, porque la fuerza de Dios se realiza en la debilidad (Libro 5, 2, 2-3: SCh 153, 30-38).

.

 

A LA LUZ DE LA PALABRA QUE DIOS ME REGALA HOY


POR LA MAÑANA.- Puedes preguntarte:

1) ¿Cuál podría ser el plan de Dios sobre mi vida en este nuevo día, que no es uno más, sino único para Dios en su amor que es siempre nuevo?

2) ¿Qué podría mejorar en mi relación con Dios durante el día de hoy? ¿Cómo quiero vivir hoy la Eucaristía o hacer mi oración personal, encuentro con Dios y con los hermanos?

3) ¿A quién podría estar lastimando en este día, a quién le podría estar haciendo sufrir? ¿A quién puedo, de hecho,  estar defraudando, apenando, comenzando por la propia familia, y por la comunidad parroquial?

4) ¿A quién podría ayudar en este día? ¿Cómo voy a transmitir el amor de Dios en este día, con qué personas me voy a ver? ¿Quién puede estar esperando algo de mí? Si Jesús estuviera en mi lugar, ¿qué puedo suponer que diría o haría?

5) ¿Cómo me debe cambiar hoy la Resurrección del Señor, y su actualización sacramental realizada en la Eucaristía, sea diaria o dominical? ¿Qué fruto espiritual derivado de la misa dominical podría cultivar hoy: sinceridad, petición de perdón, afabilidad, alegría, alabanza y bendición?


POR LA NOCHE.- Puedes preguntarte:

1) ¿Cómo he respondido al plan de Dios sobre este día ya pasado? ¿En qué he cumplido y en qué he fallado?

2) ¿Cómo le ofrezco a Dios lo bueno, y le pido perdón de lo deficiente?

3) ¿Cómo le agradezco a Dios su paciencia conmigo, y cómo renuevo mi confianza en Dios que siempre me espera y me da nuevas oportunidades? Le doy gracias por lo bueno, y le ofrezco lo malo para que Jesús supla mis deficiencias: él dio gloria perfecta a Dios Padre por mí y en mi lugar. Me alegro en Jesús, mi hermano mayor, mi Redentor.

4) ¿Cómo rezar debidamente la oración del anciano Simeón, antes de acostarse: “Ahora, Señor, según tu palabra puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador…” Que siempre alcancemos esa paz antes de descansar para poder decir con el salmista: En paz me acuesto y en seguida me duermo porque tú estás conmigo, tú solo me haces vivir tranquilo.

.


En su 85 cumpleaños, Benedicto XVI revela sus puntos de referencia espirituales

abril 17, 2012
La luz del Resucitado es más fuerte de toda oscuridad

La luz del Resucitado es más fuerte que cualquier oscuridad


“La luz del Resucitado me hace proceder con seguridad”

Por Luca Marcolivio

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 16 abril 2012 (ZENIT.org).- El 85 cumpleaños de Benedicto XVI culminó en una mañana rica de celebraciones, visitas y festejos. El santo padre, para la ocasión, presidió la Santa Misa en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico en presencia de algunos notables y obispos bávaros, luego recibidos en audiencia privada.

En sus palabras de saludo, el cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio agradeció al pontífice la “solicitud” con la que ejerce su “servicio de amor”.

“No por nada -añadió Sodano- su primera encíclica [Deus Caritas Est] es todo un himno al Amor que es Dios, como aquél amor que debe animar a cada pastor, llamado a hacer entrar en el mundo la luz de Dios y de tal modo también el calor de su amor”.

En la homilía, el papa señaló a dos santos franceses como las primeras figuras de referencia de su largo viaje espiritual y pastoral: la vidente de Lourdes, Bernadette Soubirous, y el peregrino mendicante del siglo XVIII, Benoît-Joseph Labre.

Otro pilar de la propia fe que señaló el santo padre es el Sábado Santo: fue justo la vigilia de Pascua el día en el que Joseph Ratzinger, el 16 de abril de 1927, venía a la luz y recibía el sacramento del bautismo. El Sábado Santo es el día del silencio y de la aparente ausencia de Dios, preludio de la Resurrección. El papa afirmó haber siempre visto este día como una clave de “lectura” de la propia existencia, antes y después de la elección pontificia.

De santa Bernardette elogió la pureza de corazón y la capacidad de ver a “la Madre de Dios y en ella el reflejo de la belleza y de la bondad de Dios”. Precisamente en el corazón incontaminado de la joven de Lourdes la Señora puede “mostrarse y, a través de ella, hablar al siglo y más allá del siglo mismo”.

Así, tanto el Sábado Santo como la vidente de Lourdes han sido siempre, para Benedicto XVI, un “signo” de lo que realmente “deberíamos ser”, de la capacidad de una “mirada sencilla del corazón, capaz de ver lo esencial”.

Esto “esencial” reside en lo que la Señora señala a Bernardette: una “fuente de agua viva y pura”, imagen de la “verdad que nos sale al encuentro desde la fe”. Y signo de “nostalgia” de una vida también pura, “del ser humano sin pecado”.

Benoît-Joseph Labre, el otro santo citado por el pontífice, peregrinó por los santuarios de Europa durante casi toda su vida, no haciendo otra cosa que “dar testimonio de lo que cuenta”.

Labre, por la amplitud de su peregrinación, fue un santo auténticamente “europeo” pero fue sobre todo un santo que, en nombre de la fraternidad en Dios, supo abatir las fronteras.

Reflexionando sobre el Sábado Santo y su propio bautismo, que tuvo lugar aquel día, Benedicto XVI afirmó: “La vida se convierte en un verdadero don si junto a ella se puede donar también una promesa que es más fuerte que cualquier desventura que nos pueda amenazar, si ésta se sumerge en una fuerza que garantiza que sea un bien ser un hombre”.

En este sentido, el bautismo es signo de “renacimiento”, de “certeza de que en verdad es un bien existir, porque la promesa es más fuerte que las amenazas”, gracias a la acogida en la “grande y nueva familia de Dios”.

El santo padre afirmó luego sentirse “en el último tramo del recorrido de mi vida y no sé lo que me espera”. La luz del Resucitado, sin embargo, es “más fuerte que toda oscuridad” y ayuda también al papa a “proceder con seguridad”.

En conclusión, Benedicto XVI “dio las gracias de corazón a todos aquellos que continuamente me hacen percibir el ‘sí’ de Dios a través de su fe”.


Homilía del Papa Benedicto XVI en la Misa Crismal 2012 de la Basílica Vaticana

abril 15, 2012

El Papa durante la misa crismal


Los verdaderos caminos para la renovación sacerdotal y de la Iglesia


Queridos hermanos y hermanas:

En esta Santa Misa, nuestra mente retorna hacia aquel momento en el que el Obispo, por la imposición de las manos y la oración, nos introdujo en el sacerdocio de Jesucristo, de forma que fuéramos «santificados en la verdad» (Jn 17, 19), como Jesús había pedido al Padre para nosotros en la oración sacerdotal. Él mismo es la verdad. Nos ha consagrado, es decir, entregado para siempre a Dios, para que pudiéramos servir a los hombres partiendo de Dios y por él.

Pero, ¿somos consagrados también en la realidad de nuestra vida? ¿Somos hombres que obran partiendo de Dios y en comunión con Jesucristo? Con esta pregunta, el Señor se pone ante nosotros y nosotros ante él: «¿Queréis uniros más fuertemente a Cristo y configuraros con él, renunciando a vosotros mismos y reafirmando la promesa de cumplir los sagrados deberes que, por amor a Cristo, aceptasteis gozosos el día de vuestra ordenación para el servicio de la Iglesia?».

Así interrogaré singularmente a cada uno de vosotros y también a mí mismo después de la homilía. Con esto se expresan sobre todo dos cosas: se requiere un vínculo interior, más aún, una configuración con Cristo y, con ello, la necesidad de una superación de nosotros mismos, una renuncia a aquello que es solamente nuestro, a la tan invocada autorrealización.

La imposibilidad del sacerdocio a mujeres

Se pide que nosotros, que yo, no reclame mi vida para mí mismo, sino que la ponga a disposición de otro, de Cristo. Que no me pregunte: ¿Qué gano yo?, sino más bien: ¿Qué puedo dar yo por él y también por los demás? O, todavía más concretamente: ¿Cómo debe llevarse a cabo esta configuración con Cristo, que no domina, sino que sirve; que no recibe, sino que da?; ¿cómo debe realizarse en la situación a menudo dramática de la Iglesia de hoy?

Recientemente, un grupo de sacerdotes ha publicado en un país europeo una llamada a la desobediencia, aportando al mismo tiempo ejemplos concretos de cómo se puede expresar esta desobediencia, que debería ignorar incluso decisiones definitivas del Magisterio; por ejemplo, en la cuestión sobre la ordenación de las mujeres, sobre la que el beato Papa Juan Pablo II ha declarado de manera irrevocable que la Iglesia no ha recibido del Señor ninguna autoridad sobre esto.

Pero la desobediencia, ¿es un camino para renovar la Iglesia? Queremos creer a los autores de esta llamada cuando afirman que les mueve la solicitud por la Iglesia; su convencimiento de que se deba afrontar la lentitud de las instituciones con medios drásticos para abrir caminos nuevos, para volver a poner a la Iglesia a la altura de los tiempos. Pero la desobediencia, ¿es verdaderamente un camino? ¿Se puede ver en esto algo de la configuración con Cristo, que es el presupuesto de una auténtica renovación, o no es más bien sólo un afán desesperado de hacer algo, de transformar la Iglesia según nuestros deseos y nuestras ideas?

Pero no simplifiquemos demasiado el problema. ¿Acaso Cristo no ha corregido las tradiciones humanas que amenazaban con sofocar la palabra y la voluntad de Dios? Sí, lo ha hecho para despertar nuevamente la obediencia a la verdadera voluntad de Dios, a su palabra siempre válida. A él le preocupaba precisamente la verdadera obediencia, frente al arbitrio del hombre. Y no lo olvidemos: Él era el Hijo, con la autoridad y la responsabilidad singular de desvelar la auténtica voluntad de Dios, para abrir de ese modo el camino de la Palabra de Dios al mundo de los gentiles.

Y, en fin, ha concretizado su mandato con la propia obediencia y humildad hasta la cruz, haciendo así creíble su misión. No mi voluntad, sino la tuya: ésta es la palabra que revela al Hijo, su humildad y a la vez su divinidad, y nos indica el camino.

Dejémonos interrogar todavía una vez más. Con estas consideraciones, ¿acaso no se defiende de hecho el inmovilismo, el agarrotamiento de la tradición? No. Mirando a la historia de la época post-conciliar, se puede reconocer la dinámica de la verdadera renovación, que frecuentemente ha adquirido formas inesperadas en momentos llenos de vida y que hace casi tangible la inagotable vivacidad de la Iglesia, la presencia y la acción eficaz del Espíritu Santo.

Y si miramos a las personas, por las cuales han brotado y brotan estos ríos frescos de vida, vemos también que, para una nueva fecundidad, es necesario estar llenos de la alegría de la fe, de la radicalidad de la obediencia, del dinamismo de la esperanza y de la fuerza del amor.

Configurarse con Cristo, única renovación

Queridos amigos, queda claro que la configuración con Cristo es el presupuesto y la base de toda renovación. Pero tal vez la figura de Cristo nos parece a veces demasiado elevada y demasiado grande como para atrevernos a adoptarla como criterio de medida para nosotros. El Señor lo sabe. Por eso nos ha proporcionado «traducciones» con niveles de grandeza más accesibles y más cercanos.

Precisamente por esta razón, Pablo decía sin timidez a sus comunidades: Imitadme a mí, pero yo pertenezco a Cristo. Él era para sus fieles una «traducción» del estilo de vida de Cristo, que ellos podían ver y a la cual se podían asociar.

Desde Pablo, y a lo largo de la historia, se nos han dado continuamente estas «traducciones» del camino de Jesús en figuras vivas de la historia. Nosotros, los sacerdotes, podemos pensar en una gran multitud de sacerdotes santos, que nos han precedido para indicarnos la senda: comenzando por Policarpo de Esmirna e Ignacio de Antioquia, pasando por grandes Pastores como Ambrosio, Agustín y Gregorio Magno, hasta Ignacio de Loyola, Carlos Borromeo, Juan María Vianney, hasta los sacerdotes mártires del s. XX y, por último, el Papa Juan Pablo II que, en la actividad y en el sufrimiento, ha sido un ejemplo para nosotros en la configuración con Cristo, como «don y misterio».

Los santos nos indican cómo funciona la renovación y cómo podemos ponernos a su servicio. Y nos permiten comprender también que Dios no mira los grandes números ni los éxitos exteriores, sino que remite sus victorias al humilde signo del grano de mostaza.

Contrarrestar el analfabetismo religioso

Queridos amigos, quisiera mencionar brevemente todavía dos palabras clave de la renovación de las promesas sacerdotales, que deberían inducirnos a reflexionar en este momento de la Iglesia y de nuestra propia vida. Ante todo, el recuerdo de que somos –como dice Pablo– «administradores de los misterios de Dios» (1 Co 4, 1) y que nos corresponde el ministerio de la enseñanza (munus docendi), que es una parte de esa administración de los misterios de Dios, en los que él nos muestra su rostro y su corazón, para entregarse a nosotros.

En el encuentro de los cardenales con ocasión del último consistorio, varios Pastores, basándose en su experiencia, han hablado de un analfabetismo religioso que se difunde en medio de nuestra sociedad tan inteligente. Los elementos fundamentales de la fe, que antes sabía cualquier niño, son cada vez menos conocidos. Pero para poder vivir y amar nuestra fe, para poder amar a Dios y llegar por tanto a ser capaces de escucharlo del modo justo, debemos saber qué es lo que Dios nos ha dicho; nuestra razón y nuestro corazón han de ser interpelados por su palabra.

El Año de la Fe, el recuerdo de la apertura del Concilio Vaticano II hace 50 años, debe ser para nosotros una ocasión para anunciar el mensaje de la fe con un nuevo celo y con una nueva alegría. Naturalmente, este mensaje lo encontramos primaria y fundamentalmente en la Sagrada Escritura, que nunca leeremos y meditaremos suficientemente. Pero todos tenemos experiencia de que necesitamos ayuda para transmitirla rectamente en el presente, de manera que mueva verdaderamente nuestro corazón.

Esta ayuda la encontramos en primer lugar en la palabra de la Iglesia docente: los textos del Concilio Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica son los instrumentos esenciales que nos indican de modo auténtico lo que la Iglesia cree a partir de la Palabra de Dios. Y, naturalmente, también forma parte de ellos todo el tesoro de documentos que el Papa Juan Pablo II nos ha dejado y que todavía están lejos de ser aprovechados plenamente.

Todo anuncio nuestro debe confrontarse con la palabra de Jesucristo: «Mi doctrina no es mía» (Jn 7, 16). No anunciamos teorías y opiniones privadas, sino la fe de la Iglesia, de la cual somos servidores. Pero esto, naturalmente, en modo alguno significa que yo no sostenga esta doctrina con todo mi ser y no esté firmemente anclado en ella. En este contexto, siempre me vienen a la mente aquellas palabras de san Agustín: ¿Qué es tan mío como yo mismo? ¿Qué es tan menos mío como yo mismo? No me pertenezco y llego a ser yo mismo precisamente por el hecho de que voy más allá de mí mismo y, mediante la superación de mí mismo, consigo insertarme en Cristo y en su cuerpo, que es la Iglesia.

Si no nos anunciamos a nosotros mismos e interiormente hemos llegado a ser uno con aquél que nos ha llamado como mensajeros suyos, de manera que estamos modelados por la fe y la vivimos, entonces nuestra predicación será creíble. No hago publicidad de mí, sino que me doy a mí mismo. El Cura de Ars, lo sabemos, no era un docto, un intelectual. Pero con su anuncio llegaba al corazón de la gente, porque él mismo había sido tocado en su corazón.

La última palabra clave a la que quisiera aludir todavía se llama celo por las almas (animarum zelus). Es una expresión fuera de moda que ya casi no se usa hoy. En algunos ambientes, la palabra alma es considerada incluso un término prohibido, porque –se dice– expresaría un dualismo entre el cuerpo y el alma, dividiendo falsamente al hombre. Evidentemente, el hombre es una unidad, destinada a la eternidad en cuerpo y alma. Pero esto no puede significar que ya no tengamos alma, un principio constitutivo que garantiza la unidad del hombre en su vida y más allá de su muerte terrena.

Y, como sacerdotes, nos preocupamos naturalmente por el hombre entero, también por sus necesidades físicas: de los hambrientos, los enfermos, los sin techo. Pero no sólo nos preocupamos de su cuerpo, sino también precisamente de las necesidades del alma del hombre: de las personas que sufren por la violación de un derecho o por un amor destruido; de las personas que se encuentran en la oscuridad respecto a la verdad; que sufren por la ausencia de verdad y de amor. Nos preocupamos por la salvación de los hombres en cuerpo y alma.

Y, en cuanto sacerdotes de Jesucristo, lo hacemos con celo. Nadie debe tener nunca la sensación de que cumplimos concienzudamente nuestro horario de trabajo, pero que antes y después sólo nos pertenecemos a nosotros mismos. Un sacerdote no se pertenece jamás a sí mismo. Las personas han de percibir nuestro celo, mediante el cual damos un testimonio creíble del evangelio de Jesucristo.

Pidamos al Señor que nos colme con la alegría de su mensaje, para que con gozoso celo podamos servir a su verdad y a su amor. Amén.

Ecclesia Digital


San José

marzo 18, 2012

.
Esposo de la Virgen María, Protector y custodio fiel

Su linaje será perpetuo

.

¡Felicidades a los padres de familia; a los que llevan el nombre de José; a las personas consagradas que lo tienen como modelo de vida contemplativa; a las instituciones que lo veneran como titular y patrón! San José bendito, ruega por nosotros. Amén.

.

Antífona de entrada: Lucas 12, 42

El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?
.

Primera lectura: 2 Samuel 7, 4-5a.12-14a.16

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: «Ve y dile a mi siervo David: “Esto dice el Señor: Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre.”»
.
.
Salmo: Sal 88, 2-3.4-5.27.29

Su linaje será perpetuo.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad.»

Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David, mi siervo: «Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades.»

Él me invocará: «Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora.» Le mantendré eternamente mi favor, y mi alianza con él será estable.
.

Segunda lectura: Romanos 4, 13.16-18

No fue la observancia de la Ley, sino la justificación obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia la promesa de heredar el mundo. Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros.

Así, dice la Escritura: «Te hago padre de muchos pueblos.» Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe, Abrahán creyó. Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia.» Por lo cual le valió la justificación.
.

Aclamación antes del Evangelio: Salmo 83, 5

Dichosos los que viven en tu casa; siempre, Señor, te alabarán.
.

Evangelio: Mateo 1, 16.18-21.24a

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto.

Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.
.

Antífona de comunión: Mateo 25, 21

Alégrate siervo bueno y fiel. Entra a compartir el gozo de tu Señor.

.
.

FIEL CUIDADOR Y GUARDIÁN

De los sermones de san Bernardino de Siena, presbítero

La norma general que regula la concesión de gracias singulares a una criatura racional determinada es la de que, cuando la gracia divina elige a alguien para un oficio singular o para ponerle en un estado preferente, le concede ¬todos aquellos carismas que son necesarios para el ministerio que dicha persona ha de desempeñar.

Esta norma se ha verificado de un modo excelente en san José, que hizo las veces de padre de nuestro Señor Jesucristo y que fue verdadero esposo de la Reina del universo y Señora de los ángeles. José fue elegido por el eterno Padre como protector y custodio fiel de sus principales tesoros, esto es, de su Hijo y de su Esposa, y cumplió su oficio con insobornable fidelidad. Por eso le dice el Señor: Eres un empleado fiel y cumplidor; pasa al banquete de tu Señor.

Si relacionamos a José con la Iglesia universal de Cristo, ¿¬no es este el hombre privilegiado y providencial, por medio del cual la entrada de Cristo en el mundo se desarrolló de una manera ordenada y sin escándalos? Si es verdad que la Iglesia entera es deudora a la Virgen Madre por cuyo medio recibió a Cristo, después de María es san José a quien debe un agradecimiento y una veneración singular.

José viene a ser el broche del antiguo Testamento, broche en el que fructifica la promesa hecha a los patriarcas y los profetas. Sólo él poseyó de una manera corporal lo que para ellos había sido mera promesa.

No cabe duda de que Cristo no sólo no se ha desdicho de la familiaridad y respeto que tuvo con él durante su vida mortal como si fuera su padre, sino que la habrá completado y perfeccionado en el cielo.

Por eso, también con razón, se dice más adelante: Pasa al banquete de tu Señor. Aun cuando el gozo santificado por este banquete es el que entra en el corazón del hombre, el Señor prefirió decir: Pasa al banquete, a fin de insinuar místicamente que dicho gozo no es puramente interior, sino que circunda y absorbe por doquier al bienaventurado, como sumergiéndole en el abismo infinito de Dios.

Acuérdate de nosotros, bienaventurado José, e intercede con tu oración ante aquel que pasaba por hijo tuyo; intercede también por nosotros ante la Virgen, tu esposa, madre de aquel que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

.

DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ

La piedad tradicional ha tributado a san José una especial devoción. Él ha sido considerado un ejemplo extraordinario de fe y santidad para todas las generaciones. Podemos fácilmente intuir en la rica y excepcional personalidad de san José la experiencia cuaresmal y la pascual.

El ejercicio piadoso conocido como “Los Dolores y Gozos de san José” nos pueden ayudar a percibir la hondura de su experiencia de fe en dos dimensiones fundamentales: la del dolor y la prueba, Cuaresma, y la del gozo y la gloria, Pascua.
.

PRIMER DOLOR Y GOZO

¡Glorioso san José! Comprendemos tu angustia al no entender el misterio de la Encarnación. Pero el Señor quitó tu pena cuando te lo reveló claramente.

Por este dolor y este gozo concédenos la discreción, el silencio y la caridad.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
.

SEGUNDO DOLOR Y GOZO

El nacimiento del Hijo de Dios en un pesebre llenó de lágrimas los ojos de san José. Pero el cántico de los ángeles colmó de alegría su corazón.

Por este dolor y este gozo concédenos una vida austera y sencilla.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
.

TERCER DOLOR Y GOZO

En la circuncisión vio san José deslizarse gotas de sangre por el cuerpo del Hijo de Dios. Pero la imposición del nombre de Jesús inundó de gozo su corazón.

Por este dolor y este gozo haz, bendito san José, que en nuestra vida se haga fecunda la sangre del Redentor.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
.

CUARTO DOLOR Y GOZO

El anciano Simeón anuncia la muerte pero también el triunfo de Jesús.

Concédenos, glorioso san José, que no defraudemos las esperanzas que Dios tiene puestas en cada uno de nosotros.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
.

QUINTO DOLOR Y GOZO

La Sagrada Familia, camino de Egipto, formaba parte de los desplazados de su patria. En un país desconocido José, junto con María y el Niño, vivió la soledad y la pobreza. Pero también sintió la alegría de la paz y de la seguridad de su propia familia.

Por este dolor y este gozo te pedimos nos concedas caminar por la vida con paso seguro hacia la eternidad.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
.

SEXTO DOLOR Y GOZO

Arquelao, aquel mal rey judío, entristeció las noches de san José. Pero un ángel le indica la tranquila casa de Nazaret como lugar seguro para habitar.

Glorioso san José, santifica nuestra comunidad y haz que se parezca a la familia de Nazaret.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
.

SÉPTIMO DOLOR Y GOZO

San José y su santa esposa María, con el corazón angustiado, buscan a su hijo, el pequeño Niño Dios. Pero su encuentro les mereció una inmensa satisfacción y consuelo.

En cada instante y sobre todo en el momento de nuestra muerte, danos, santo José, la presencia amorosa de Jesús.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
.

V. Lo nombró administrador de su casa.

R. Y señor de todas sus posesiones.

.
OREMOS

Dios todopoderoso, que confiaste los primeros misterios de la salvación de los hombres a la fiel custodia de san José, haz que, por su intercesión, la Iglesia los conserve fielmente y los lleve a plenitud en su misión salvadora. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

.


Comienza la grabación de una radionovela que recreará la vida de san Agustín en 52 capítulos

febrero 27, 2012

.

Director y productor dan instrucciones antes de grabar

.
Ha comenzado en México la grabación de los 52 capítulos de la radionovela “En la vida de san Agustín”. La serie se podrá escuchar en las emisoras de habla hispana una vez terminada la producción en el mes de marzo. El texto, escrito por la periodista Tere García, ha contado con la colaboración del agustinólogo Enrique Eguiarte. En total serán 56 los actores profesionales que darán vida a las personas que rodearon al Santo de Hipona en esta recreación radiofónica.

.
La periodista mexicana y agustina recoleta seglar Tere García, ha trasladado el libro de las “Confesiones” de san Agustín a un guión radiofónico de 52 capítulos. Para ello ha contado con la ayuda de Enrique Eguiarte, agustino recoleto, experto agustinólogo y director de la revista Avgvstinvs.

El lenguaje elegido es el de los diálogos y las situaciones que van desde el presente hasta el pasado del Santo de Hipona en Tagaste, Cartago y Milán junto a su familia, sus amigos, su mujer, su hijo, las sectas de la época y los conversos con los que san Agstín comparte un contexto histórico complejo.

La obra pretende ubicar al oyente en un ambiente fraterno en el que Agustín y sus mejores amigos hacen vida de comunidad mientras forman a sus seguidores en la verdadera libertad, la humildad y el amor.

El proyecto de esta radionovela es una petición de los agustinos recoletos, cuya Orden lo asumió como propio en 2011 registrándolo a su nombre en la oficina de Derechos de Autor, en México. A principios de año las cabinas de grabación de la “Fundación para la Promoción del Altruísmo” comenzaron a recibir a los 56 actores profesionales que darán vida a los distintos personajes, bajo la dirección de Eduardo Barreda Castorena y con la producción de Rafael Melgar Álvarez.

www.agustinosrecoletos.com


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 158 seguidores