‘La formación de los propios hijos y de las familias amigas es una gran esperanza’

mayo 17, 2012

Familia, trabajo y fiesta


Entrevista a una pareja de esposos

de la Acción Católica Italiana


Por Sergio H. Mora

ROMA, Martes 15 mayo 2012 (ZENIT.org).- El VII Encuentro Mundial de las Familias, que se realizará en la ciudad de Milán del 30 de mayo al 3 de junio, tiene como tema ‘Familia Trabajo y Fiesta’. Esto permitirá profundizar las problemáticas relacionadas con la familia y contará con la presencia de Benedicto XVI.

Entre las dificultades actuales figuran los adultos que no logran ser adultos, y los jóvenes que no se casan porque no quieren asumir responsabilidades, y por lo tanto muchas veces la familia viene entendida como un problema y no como un gran recurso. Entre las esperanzas figuran en cambio, las familias que forman a sus hijos, que los consideran un don y ayudan a la formación de los hijos de otras familias.

ZENIT entrevistó a Stefano Sereni y Rita Pileri, una pareja elegida por el Consejo Nacional de la Acción Católica Italiana para temas relativos a la familia y que se encuentra muy comprometida con el próximo encuentro mundial.

De la familia se habla poco o solamente cuando hay hechos negativos de crónica, como si la familia fuera solamente esto. ¿Cuál es el principal problema de hoy?

- Stefano: El problema de la familia hoy es que muchas veces es tomada justamente más como un problema que como un recurso. Nos hemos olvidado del aspecto fundamental que es el de hacer crecer y cuidar a las nuevas generaciones. Esto es un trabajo de todos los días que no es elogiado y que fue olvidado. Los medios de información prefieren poner en evidencia todos los problemas, las crisis o la ‘crónica negra’, mientras por así decir ‘la crónica blanca’, que sirve para hacer crecer a las nuevas generaciones, es dejada de lado.

Han hablado de la formación…

- Rita: La familia se ocupa antes que todo de la formación cuando tiene el don de los hijos. Nosotros invitamos a cuidar no solamente a los propios hijos sino también a los de otras familias que quizás no tienen el discernimiento o el tiempo de cuidar su formación, principalmente desde el punto de vista cristiano, aunque no debamos quedarnos solamente en esto. Un servicio que la Acción Católica realiza con grupos de jóvenes, es ayudar a los papás en la tarea de la formación de los hijos.

¿O sea también a los hijos de otras familias?

- Stefano: Las familias que participan en la misa todas las semanas lamentablemente son pocas. Los datos indican que los hijos de estas familias después siguen esta tradición. Ser papás de los otros significa poner en acción esta generación, en que cada papá no lo es solamente del propio hijo, sino que cuida de las nuevas generaciones. Indico por ejemplo, la gran contribución que dan los adultos de la Acción Católica, que volviendo de nuevo a ser los educadores de los más jóvenes, los invitan a cuidar también a otros muchachos.

¿Hay también un problema sicológico, y no solamente de los jóvenes?

- Rita: Está también el problema del adulto que no logró dar una estructura a estos jóvenes y demuestra un malestar total. Un malestar que después se transmite al joven porque el adulto no supo dar respuestas, no logra hacer creer, tener la esperanza de algo mejor.
Lo que nosotros constatamos hoy son adultos que no tuvieron la capacidad de ser adultos, de dar reglas, o al menos certezas, y esto crea un desequilibrio notable.

¿Y por qué se casan menos los jóvenes?

- Stefano: Nosotros nos ocupamos de los novios en nuestra parroquia; en este momento de 15 parejas que se preparan para el matrimonio, 14 ya conviven. Y no logramos entender por qué. Probablemente es por no querer asumir un compromiso. Este es el gran drama, no querer volverse adulto, que significa ‘me comprometo y si me equivoco pago’. El sistema de descargar las culpas un poco sobre los otros es bastante problemático porque falta el adulto. Falta quien asuma las propias responsabilidades, sea en el mundo del trabajo o en cualquier otro sector.

¿Qué se espera de este VII Encuentro Mundial de las Familas?

- Rita: Los frutos son imprevisibles. La primera cosa importante será encontrarnos en esta jornada preparada desde hace tiempo por los movimientos. Hemos intercambiado ideas y hemos entendido diversos puntos. Digamos que como siempre es un momento final de un camino que nos puso interrogantes. A la Acción Católica le sirvió muchísimo para poner en el centro y entender la importancia de la familia en nuestra asociación, teniendo en cuenta que no es una asociación de carácter familiar.

Entretanto nos dimos cuenta que la unidad de nuestra asociación está en la familia y trabajamos juntos. Hemos hecho algunas estrategias, analizamos recorridos realizados y nos detuvimos para reflexionar. Todos tuvimos la oportunidad de decirnos: Viene el evento, ¿qué hacemos?

Para seguir el Encuentro Mundial de las Familias: www.family2012.com/es/


Día de la Madre 2012, América

mayo 13, 2012

Día de la Madre en América.

DÍA DE LA MADRE EN AMÉRICA, 13 de mayo 2012


 

El domingo pasado, 6 de mayo, celebramos en España el Día de la Madre. Este domingo, 13 de mayo, se celebra en América. Por eso, a continuación enviamos la felicitación correspondiente, con mucho cariño.

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SALUDO A LAS MADRES EN GENERAL POR SU DÍA

Y EN PARTICULAR

A LAS MADRES CRISTIANAS SANTA MÓNICA DE AMÉRICA

(Presentes en Perú, Venezuela, Argentina, Méjico, Chile, Colombia, Guatemala, USA, Panamá, Brasil, Paraguay, Costa Rica, Dominicana, Puerto Rico, etc.)

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Estimadas Madres

En este día especial para ustedes permítanme unirme a sus seres queridos, esposos e hijos, para agradecerles a ustedes la entrega incondicional de su vida. Es justo que dediquemos siquiera una jornada al año para reconocer nuestra deuda inmensa con todas ustedes. Pretender pagarles lo que hemos recibido de ustedes en el pasado, y las mil delicadezas que nos regalan a diario, sería sencillamente algo interminable y por demás imposible. Por eso, reconocemos que no las merecemos, pero a la vez confesamos que las necesitamos.

 

Les deseo, pues, que pasen un día feliz en compañía de las personas más queridas para ustedes, y que más las quieren, respetan y admiran. Que esa comunión familiar, en la medida de lo posible, sea signo de la comunión que tenemos con nuestro Dios, que es padre y madre a la vez, para todos. Ustedes son verdaderamente un “sacramento” o signo elocuente de Dios en la familia y en la sociedad. Desde el principio Dios las hizo muy especiales y les encargó que fueran en el mundo y en la familia sobre todo expresión de su ternura y cercanía; maestras de humanidad. Por eso, con ustedes es más fácil llegar hasta Dios y experimentar su amor y providencia para todos y cada uno de nosotros.

 

Permítanme un recuerdo especial para las madres cristianas santa Mónica que están presentes y activas en muchísimos ministerios que los agustinos recoletos atendemos en América; y en otros lugares. Estas madres cristianas y agustinianas desean llevar hasta las últimas consecuencias su maternidad, siendo transmisoras de la fe a la familia y en particular a los hijos y nietos. Las felicito de todo corazón porque, además de dar vida a los suyos, quieren transmitirles en todo momento el tesoro de la fe y la llave del conocimiento de Dios, conscientes de que nos movemos en un mundo difícil para la práctica religiosa.

 

Las felicito efusivamente en este día y las animo a seguir en su noble y maravillosa misión de encarnar y personalizar el amor y la ternura de Dios en sus hogares, en la sociedad y en la Iglesia. Las necesitamos para seguir edificando la civilización del amor y de la reconciliación. Pueden sentirse orgullosas de la vocación que han recibido de Dios.

 

En verdad, les confesamos que estamos orgullosos de ustedes, y pedimos a Dios que las haga felices mientras reparten, con generosidad e incluso a discreción, el amor que a diario reciben de su bondad infinita. Que la Virgen María, su modelo de mujer creyente y de madre, las ayude a seguir llevando mucho fruto para gloria de Dios, para contento y bien de sus seres queridos, y para la propia satisfacción de ustedes mismas. Santa Mónica interceda por ustedes. Dios las bendiga. ¡Felicidades! Con estima personal, p. Ismael

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TEXTO ILUMINADOR

“Ustedes están llamadas a testimoniar el significado del amor auténtico: la acogida de la otra persona reconocida y amada por la dignidad que tiene por el hecho de ser persona y no por otros factores, como la utilidad, la fuerza, la inteligencia, la belleza o la salud. Esta es la aportación fundamental que la Iglesia y la humanidad esperan de las mujeres. Y es la premisa insustituible para un auténtico cambio cultural” (Encíclica Evangelium Vitae, 99).

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La impactante conversión de Fabio McNamara, icono de la movida: «Soy un milagro viviente»

mayo 11, 2012

La vida nueva de Fabio McNamara


«No es bueno que Dios esté solo» recogió el testimonio de su adiós a la droga y al diablo. Hoy valora por encima de todo estar en gracia de Dios.


Este domingo, fiel a su cita de las 21.30 en Intereconomía TV, No es bueno que Dios esté solo abrió con unas imágenes de hace más de treinta años: Fabio McNamara y Pedro Almodóvar provocaban desde un escenario, con aire travestido, animando una de las noches desatadas de la movida madrileña de los ochenta.

En la siguiente escena, Fabio, frisando ya los 55, abre la puerta a Gonzalo Altozano en el estudio donde vive hoy dedicado a la pintura (religiosa y profana por igual), para explicarle cómo se convirtió y cómo es su vida presente de amistad con Dios.

“La belleza real del rostro de Jesús nunca se ha podido plasmar, pero quiero conseguirlo alguna vez”, explica para introducirnos en la abundancia de sus  cuadros de Cristo y de la Virgen: “Yo hago arte, y el arte que yo tengo me lo da Dios, porque antes de pintar pido a Jesucristo y a la Virgen que me bendigan y me concedan imaginación”. “El arte viene de Dios, porque la belleza la ha creado Dios“, concluye.

Su lucidez es tan absoluta que habla de religión con la precisión conceptual y terminológica de un teólogo, pero se le aprecia muy castigado físicamente por sus años en el infierno de las drogas: “Estuve, no perdido, sino perdidísimo, cuatro veces ingresado, dos veces a punto de morir a causa de tres enfermedades crónicas incurables. Soy un milagro viviente“.

Un milagro que tiene una explicación: las oraciones de su madre. “Le decía al padre Molina: tengo un hijo que no tiene solución, está metidísimo en la droga. Y el padre le decía: usted rece por él, que ya caerá. Y caí. La oración todo lo puede”, cuenta. Y cuando Altozano le pregunta qué es la conversión, lo tiene claro: “Es un regalo que da Dios a quien Él quiere, pero también a quien se la trabaja. ¿Por qué unos sí y otros no…? Yo soy una criatura suya, pero sus designios no los conozco”.

Fabio es un habitual del popular oratorio de Caballero de Gracia, en la Gran Vía madrileña, donde Don Máximo es su confesor: ”Debo ser muy bueno, porque me perdona siempre”, bromea. Allí hace una hora diaria de adoración al Santísimo, reza el rosario y oye misa y comulga: “De rodillas y en la boca, como debe ser“.

Y está apegado a esa iglesia por razones que duda si contar o no: “Es una cosa un poquito fuerte”. Vacila, pero al final vuelca el mal recuerdo de una vida que considera que entregaba a Satanás, porque “estaba sin el Señor, es decir, con el diablo; no hay término medio”: “Allí delante paraban los coches donde se compraba droga. Iba a comprarla, veía la iglesia, y a veces entraba un minuto para rezar y decirle al Señor: Por favor, sácame de este infierno“.


En gracia de Dios

Para el antiguo compañero de aventuras de Alaska o Almodóvar en los tiempos de Rockola, la vida tiene hoy un sentido muy diferente: estar en gracia de Dios. “Por estar en gracia de Dios hago lo que sea, aunque sea revolcarme en un suelo regado de cristales rotos. Estar en gracia de Dios es saber para qué estamos aquí, que esta vida tiene un sentido. Es ser feliz, encontrar el amor puro y tener la seguridad de que no nos vamos a ir al infierno eternamente”.

McNamara insiste mucho en esta verdad, y censura que algunos sacerdotes nunca les recuerden a sus fieles “que no todo el mundo se salva, y que el infierno está ahí”: ”Hay que decirle a la gente la verdad“.

Cuando Fabio comulga, es el mejor momento del día: ”La comunión es Dios que se te mete dentro de ti, el acto más sublime, grandioso y trascendental que puede hacer el hombre… pero para eso tiene que estar en gracia. Lo más importante del mundo es estar en gracia de Dios”.

Y añade una hermosa reflexión espiritual, razón de ser del doble amor que inspira su pincel: ”Al comulgar recibimos también a María, porque Jesucristo tiene la misma sangre que la Virgen”.



www.religionenlibertad.com


Día de la Madre en España

mayo 6, 2012

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DÍA DE LA MADRE EN ESPAÑA

6 de mayo 2012

 

 

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La maternidad, una vocación de plenitud

 

 

 

El día de la madre se celebra en España el primer domingo de mayo. En América, el segundo domingo.



 

 

SALUDO A LAS MADRES EN GENERAL POR SU DÍA

Y EN PARTICULAR

A LAS MADRES CRISTIANAS SANTA MÓNICA DE ESPAÑA

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Estimadas Madres:

 

En este día especial para vosotras permitid que me junte a vuestros seres queridos para agradeceros la entrega incondicional de vuestra vida. Es justo que dediquemos siquiera una jornada al año para reconocer nuestra deuda con todas vosotras. Pretender pagaros lo que hemos recibido de vosotras y las mil delicadezas que nos regaláis a diario, sería sencillamente algo interminable y por demás imposible. Por eso, reconocemos que no os merecemos, pero a la vez os necesitamos.

 

Os deseo, pues, que paséis un día feliz en compañía de las personas más queridas para vosotras, y que más os quieren y admiran. Que esa comunión familiar, en la medida de lo posible, sea signo de la comunión que tenemos con Dios. Vosotras sois verdaderamente un “sacramento” o señal elocuente de Dios en la familia y en la sociedad. Desde el principio él os hizo muy especiales y os encargó que fuerais encarnación de su ternura y cercanía para los seres humanos más necesitados; maestras de humanidad. Por eso, con vosotras es más fácil llegar hasta Dios y experimentar su amor y providencia para todos y cada uno de nosotros.

 

Permitidme un recuerdo especial para las madres cristianas santa Mónica que desean llevar a las últimas consecuencias su maternidad, siendo transmisoras de la fe a la familia y en particular a los hijos. Os felicito porque además de dar vida a los vuestros queréis darles en todo momento la fe y el conocimiento de Dios, conscientes de que nos movemos en un mundo tentado de olvidarse de Dios.

 

Os felicito efusivamente en este día y os animo a seguir en vuestra noble y maravillosa misión de encarnar y personalizar el amor y la ternura de Dios en vuestros hogares, en la sociedad y en la Iglesia. Os necesitamos para seguir edificando la civilización del amor y de la reconciliación.

 

En realidad, os confesamos que estamos orgullosos de vosotras, y pedimos a Dios que os haga felices repartiendo a discreción el amor que a diario recibís de su bondad infinita. Que la Virgen María, vuestro modelo de mujer creyente y de madre, os ayude a seguir llevando mucho fruto para gloria de Dios, para contento y bien de vuestros seres queridos, y para vuestra propia satisfacción. Dios os bendiga. ¡Felicidades! Con estima personal, p. Ismael

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To Be Born: la película de un sacerdote que está salvando vidas

febrero 12, 2012

Aunque sólo salváramos un niño, todo el dinero estaría bien empleado

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Prácticamente todos los que están involucrados en el mundo prolife comparten un sueño: dar vida a los no nacidos para que digan a las mujeres lo que implica la realidad del aborto. Pues ahora este ideal está siendo realidad gracias a To Be Born, una película corta (short film) producida por Spirit Juice Studios.

La historia nació hace diez años en la mente del P. Stephen Lesniewski, sacerdote de la diócesis de Chicago e ideador del proyecto, que ya estaba involucrado en la lucha por salvar vidas del aborto. Pero, en ese entonces, el sacerdote usaba un escrito de Marisol Hernández llamado «A letter from an Aborted Child» (una carta de un hijo abortado). El P. Lesniewski acudía a las puertas de los abortorios dos o tres veces por semana para aconsejarles esta lectura. Según sus cálculos, más de 500 niños -y sus madres- fueron salvados de los horrores del aborto.

A pesar de lo logrado, pensaba que la carta y la versión de audio de la misma eran insuficientes. Pensando, se dio cuenta que podría llegar a más personas con el video y se lanzó a la empresa: «Cuanto antes se llegue a la mujer, mejor -comentó el P. Lesniewski- por lo que decidí que el factor visual ayudaría». Con esto en mente, se dirigió a los estudios Spirit Juice, una organización que desarrolla productos sobre todo en el ámbito católico. Era el año 2009.

Desde el inicio, Rob Kaczmark se entusiasmó: «Tomamos la carta y la reestructuramos, dándole una historia. Contratamos actores profesionales, escribimos el guión. Yo tomé la responsabilidad de dirigirla y editarla».

La cosa no fue del todo fácil para el equipo. El P. Lesniewski, por ejemplo, tuvo que poner dinero de su propio bolsillo y, como no le fue suficiente, recaudar más dinero. Para la actriz principal, Amanda López, algunas escenas eran duras de grabar: «La escena del hospital fue particularmente difícil». A lo que Kaczmark respondió: «Yo quería presentar la realidad del aborto desde el plano emocional. Y no hice la película para que le gustara a todo el mundo prolife: mi auditorio era el de la mujer».

Por fin, el 1 de mayo del 2011, domingo de la Divina Misericordia, se tuvo la premier de la película en el Marcus Cinema de Orlando Park (Illinois). Estuvieron presentes 350 personas y, desde el inicio, la respuesta a la película fue positiva… y las reacciones no se hicieron esperar. Katie Reidy, consejera para mujeres con síndrome post-aborto y antigua directora de los servicios del The Women´s Center de Chicago, dijo: «La gente tiene que ver esto. Creo que el mensaje llegará a mucha más gente que al mundo meramente prolife. Y creo que es positivo». Steve McEveety, productor de películas como La Pasión de Cristo de Mel Gibson, describió la película diciendo que «te arrastra visualmente. Es una de las películas prolife más poderosas que he visto».

Un dato curioso: la mayor parte de los participantes en la película han tenido algo que ver con el aborto anteriormente. La bebé que aparece en la película había sido calendarizada para ser abortada, pero, tras una charla con el P. Lesniewski, la madre decidió no abortarla. La joven que aparece escribiendo una carta también iba a ser abortada; ahora se dedica a ir a los abortorios para salvar más vidas, junto con el P. Lesniewski, en donde el sacerdote muestra la película a las mujeres con un portátil de DVD. Se puede visitar la página web en ToBeBorn.com y también se pueden ver los diferentes videos (incluyendo la película entera en inglés, español y polaco) en su página de Youtube.

«La película da voz a los no nacidos -afirma el P. Lesniewski-. El 99 % de las mujeres que ven la película se conmueven hasta las lágrimas. Y aunque sólo salváramos un niño, todo el dinero habría sido bien invertido».

http://es.catholic.net/buenasnoticias/


El testimonio de los padres, clave en la educación en la fe, dijo el papa

enero 11, 2012

Los padres son los canales por donde pasa la savia vital del amor de Dios

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo 9 enero 2012 (ZENIT.org).- A las 9,45 de este domingo, fiesta del Bautismo del señor, Benedicto XVI presidió, en la Capilla Sixtina, la misa durante la cual administró el bautismo a dieciséis recién nacidos. Tras la lectura del Evangelio, el papa pronunció la siguiente homilía.

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¡Queridos hermanos y hermanas!

Es siempre una alegría celebrar esta santa misa con los bautismos de los niños, en la fiesta del Bautismo del Señor. ¡Les saludo a todos con afecto, queridos padres, padrinos y madrinas, y a todos ustedes familiares y amigos! Han venido –lo han dicho en voz alta- para que sus recién nacidos reciban el don de la gracia de Dios, la semilla de la vida eterna. Ustedes padres lo han querido. Han pensado en el bautismo todavía antes de que su niño o su niña fuera dado a luz. Su responsabilidad de padres cristianos les hizo pensar enseguida en el sacramento que marca la entrada en la vida divina, en la comunidad de la Iglesia. Podemos decir que esta ha sido su primera decisión educativa como testimos de la fe hacia sus hijos: ¡la elección es fundamental!

La tarea de los padres, ayudados por el padrino y la madrina, es la de educar al hijo o la hija. Educar compromete mucho, a veces es arduo para nuestras capacidades humanas, siempre limitadas. Pero educar se convierte en una maravillosa misión si se la realiza en colaboración con Dios, que es el primer y verdadero educador de cada ser humano.

En la primera lectura que hemos escuchado, sacada del libro del profeta Isaías, Dios se dirige a su pueblo justamente como un educador. Advierte a los israelitas del peligro de buscar calmar su sed y su hambre en las fuentes equivocadas: “Por qué –dice- gastáis dinero en lo que no sacia, el salario en lo que no quita el hambre?” (Is 55, 2). Dios quiere darnos cosas buenas de beber y comer, cosas que nos sientan bien; mientras que a veces nosotros usamos mal nuestros recursos, los usamos para cosas que no sirven, e incluso son nocivas.

Dios quiere darnos sobre todo a Sí mismo y su Palabra: sabe que alejándonos de Él nos encontraremos bien pronto en dificultad, como el hijo pródigo de la parábola, y sobre todo perderemos nuestra dignidad humana. Y por esto nos asegura que Él es misericordia infinita, que sus pensamientos y sus caminos no son como los nuestros –¡para suerte nuestra!- y que podemos siempre volver a Él, a la casa del Padre. Nos asegura pues que si acojemos su Palabra, esta traerá buenos frutos a nuestra vida, como la lluvia que riega la tierra (cfr Is 55, 10-11).

A esta palabra que el Señor nos ha dirigido mediante el profeta Isaías, hemos respondido con el estribillo del Salmo: “Sacaremos agua con alegría, de las fuentes de la salvación”. Como personas adultas, nos hemos comprometido a acudir a las buenas fuentes, por nuestro bien y el de aquellos que han sido confiados a nuestra responsabilidad, en especial ustedes, queridos padres, padrinos y madrinas, por el bien de estos niños.

¿Y cuáles son “las fuentes de la salvación”? Son la Palabra de Dios y los sacramentos. Los adultos son los primeros que deben alimentarse de estas fuentes, para poder guiar a los más jóvenes en su crecimiento. Los padres deben dar mucho, pero para poder dar necesitan a su vez recibir, si no se vacían, se secan. Los padres no son la fuente, como tampoco nosotros los sacerdotes somos la fuente: somos más bien como canales, a través de los cuales debe pasar la savia vital del amor de Dios. Si nos separamos de la fuente, seremos los primeros en resentirnos negativamente y no seremos ya capaces de educar a otros. Por esto nos hemos comprometido diciendo: “Sacaremos agua con alegría, de las fuentes de la salvación”.

Y vamos ahora a la segunda lectura y al Evangelio. Nos dicen que la primera y principal educación se da mediante el testimonio. El Evangelio nos habla de Juan el Bautista. Juan fue un gran educador de sus discípulos, porque los condujo al encuentro con Jesús, del cual dio testimonio. No se exaltó a sí mismo, no quiso tener a los discípulos atados a sí mismo. Aunque era un gran profeta, su fama era muy grande. Cuando llegó Jesús, dio un paso atrás y lo señaló: “Viene tras de mí el que es más fuerte que yo… Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo”(Mc 1, 7-8).

El verdadero educador no ata a las personas a sí, no es posesivo. Quiere que el hijo, o el discípulo, aprenda a conocer la verdad, y establezca con ella una relación personal. El educador realiza su deber hasta el fondo, no hace faltar su presencia atenta y fiel; pero su objetivo es que el educando escuche la voz de la verdad hablar a su corazón y la siga en un camino personal.

Volvamos ahora al testimonio. En la segunda lectura, el apóstol Juan escribe: “Es el Espíritu el que da testimonio” (I Jn 5, 6). Se refiere al Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, que da testimonio de Jesús, atestiguando que es el Cristo, el Hijo de Dios. Se ve esto también en la escena del bautismo en el río Jordán: el Espíritu Santo desciende sobre Jesús como una paloma para revelar que Él es el Hijo Unigénito del eterno Padre (cfr Mc 1, 10).

También en su Evangelio Juan subraya este aspecto, allí donde Jesús dice a los discípulos: “Cuando venga el Paráclito, el Espíritu de la verdad que yo os enviaré y que procede del Padre, él dará testimonio sobre mí. Vosotros mismos seréis mis testigos, porque habéis estado conmigo desde el principio” (Jn 15, 26-27). Esto es para nosotros confortante en el compromiso de educar en la fe, porque sabemos que no estamos solos y que nuestro testimonio está sostenido por el Espíritu Santo.

Es muy importante para vosotros, padres, y también para los padrinos y madrinas, creer fuertemente en la presencia y en la acción del Espíritu Santo, invocarlo y acogerlo en vosotros, mediante la oración y los sacramentos. Es Él de hecho el que ilumina la mente, caldea el corazón del educador para que sepa transmitir el conocimiento y el amor de Jesús. La oración es la primera condición para educar, porque orando nos ponemos en disposición de dejar a Dios la iniciativa, de confiarle los hijos, a los que conoce antes y mejor que nosotros, y sabe perfectamente cuál es su verdadero bien. Y, al mismo tiempo, cuando oramos nos ponemos a la escucha de las inspiraciones de Dios para hacer bien nuestra parte, que de todos modos nos corresponde y debemos realizar.

Los sacramentos, especialmente la eucaristía y la penitencia, nos permiten realizar la acción educativa en unión con Cristo, en comunión con Él y continuamente renovados por su perdón. La oración y los sacramentos nos obtienen aquella luz de verdad, gracias a la cual podemos ser al mismo tiempo tiernos y fuertes, usar dulzura y firmeza, callar y hablar en el momento adecuado, reprender y corregir en modo justo.

Queridos amigos, invoquemos por tanto juntos al Espíritu Santo para que descienda en abundancia sobre estos niños, los consagre a imagen de Jesucristo, y los acompañe siempre en el camino de su vida. Los confiamos a la guía materna de María santísima, para que crezcan en edad, sabiduría y gracia y se conviertan en verdaderos cristianos, testigos fieles y gozosos del amor de Dios. Amén.


Benedicto XVI: Se aprende a orar en casa

enero 10, 2012

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Audiencia general del miércoles 28 de diciembre de 2011
Radio Vaticano

La casa de Nazaret es una escuela de oración

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Queridos hermanos y hermanas:

El encuentro de hoy tiene lugar en un clima navideño, impregnado de íntima alegría por el nacimiento del Salvador. Acabamos, apenas, de celebrar este misterio, cuyo eco se expande en la liturgia de todos estos días. Es un misterio de luz que los hombres de todos los tiempos pueden revivir en la fe y en la oración. Precisamente a través de la oración nosotros somos capaces de acercarnos a Dios con intimidad y profundidad.

Por ello, teniendo presente el tema de la oración que estoy desarrollando en las catequesis de este periodo, hoy quisiera invitaros a reflexionar sobre cómo la oración forma parte de la vida de la Sagrada Familia de Nazaret. La casa de Nazaret, de hecho, es una escuela de oración, donde se aprende a escuchar, a meditar, a penetrar en el significado profundo de la manifestación de Hijo de Dios, sacando ejemplo de María, José y Jesús.

Es memorable el discurso del Siervo de Dios Pablo VI en su vista a Nazaret. El Papa dijo que a la escuela de la Sagrada Familia, cito, nosotros “comprendemos por qué debemos tener una disciplina espiritual, si queremos seguir la doctrina del Evangelio y ser discípulos de Cristo”. Y añadió: “en primer lugar ésta nos enseña el silencio. ¡Oh! si renaciera en nosotros la estima por el silencio, atmósfera admirable e indispensable del espíritu, mientras quedamos aturdidos por tantos ruidos, clamores y voces resonando en la vida frenética y tumultuosa de nuestro tiempo. ¡Oh! silencio de Nazaret, enséñanos a perseverar en los buenos pensamientos, en nuestras intenciones de vida interior, preparados para escuchar la inspiración secreta de Dios y las exhortaciones de los verdaderos maestros” (Discurso en Nazaret, el Papa Pablo VI 05 de enero 1964).

Podemos sacar algunas reflexiones sobre la oración, de la relación con Dios que tiene la Sagrada Familia, de los relatos del Evangelio de la infancia de Jesús. Podemos empezar con el episodio de la Presentación de Jesús en el templo. San Lucas nos dice que María y José, “cuando se cumplieron los días de su ritual de purificación, de acuerdo con la ley de Moisés, llevaron el niño a Jerusalén para presentarlo al Señor” (2:22).

Como cualquier familia judía observante de la ley, los padres de Jesús se dirigieron al templo para consagrar el primogénito a Dios y ofrecerle sacrificios. Movidos por la fidelidad a las prescripciones, parten de Belén y llegan a Jerusalén con Jesús, que tiene apenas cuarenta días, en lugar de un cordero de un año, las familias humildes ofrecen la ofrenda de dos palomas. La de la Sagrada Familia es la peregrinación de la fe, de la ofrenda de dones, un símbolo de la oración y del encuentro con el Señor, que María y José ya ven en el hijo Jesús.

La contemplación de Cristo tiene en María su modelo sin igual. El rostro del Hijo le pertenece de manera especial, porque es en su seno, que se formó, tomando también de Ella una semejanza humana. A la contemplación de Jesús, nadie se ha dedicado con tanta diligencia como María. La mirada de su corazón se concentra sobre Él ya en el momento de la Anunciación, cuando lo concibe por obra del Espíritu Santo; en los meses siguientes, poco a poco advierte su presencia, hasta el día del nacimiento, cuando sus ojos pueden fijar con ternura maternal, el rostro del Hijo, mientras lo envuelve en pañales y lo acuesta en el pesebre. Los recuerdos de Jesús, fijados en su mente y en su corazón, han marcado cada momento de la existencia de María.

Ella vive con los ojos puestos en Cristo y saca provecho de todas sus palabras. San Lucas dice: “Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.” (Lc 2, 19), y así describe el evangelista la postura de María ante el Misterio de la Encarnación, una postura que se repetirá durante toda su existencia. Custodiar las cosas meditándolas en el corazón. Lucas es el evangelista que nos muestra el corazón de María, su fe (cfr 1, 45), su esperanza, y la obediencia (cf. 1, 38), especialmente en su interioridad y en la oración (cf. 1, 46-56), su libre adhesión a Cristo (cf. 1, 55). Y todo esto procede del don del Espíritu Santo que desciende sobre ella (cf. 1, 35), igual que descenderá sobre los Apóstoles, de acuerdo con la promesa de Cristo (cf. Hch 1, 8).

Esta imagen de María que nos da san Lucas nos presenta a María como modelo para todo creyente que mantiene y que valora las palabras y las acciones de Jesús, una valoración que siempre es un progreso en el conocimiento de Jesús. En la estela del Beato Papa Juan Pablo II (cf. Carta Apostólica. Rosarium Virginis Mariae), podemos decir que la oración del Rosario obtiene su propio modelo de María, porque consiste en la contemplación de los misterios de Cristo en unión espiritual con la Madre del Señor.

La capacidad de María de vivir de la mirada de Dios es, por así decirlo, contagiosa. El primero que lo experimentó fue a San José. Su amor humilde y sincero por su esposa y la decisión de unir su vida a la de María ha llevado y ha introducido también a él, que ya era un “hombre justo” (Mt 1, 19), en una intimidad peculiar con Dios. De hecho, con María, y luego, sobre todo, con Jesús, él comienza una nueva forma de relacionarse con Dios, de acogerlo en su propia vida, de entrar en su plan de salvación, cumpliendo su voluntad. Después de seguir con confianza la indicación del Ángel -”no temas recibir a María, como tu esposa” (Mt 1, 20)- se llevó con él a María, y compartió su vida con ella; ha dado verdaderamente todo a María y a Jesús, y esto lo ha llevado hacia la perfección de la respuesta a la vocación recibida.

El Evangelio, como sabemos, no ha conservado ninguna palabra de José: la suya es una presencia silenciosa, pero fiel, constante y operosa. Podemos imaginar que, al igual que su esposa, y en íntima armonía con ella, vivió los años de la infancia y de la adolescencia de Jesús, ‘saboreando’, por decirlo así, su presencia en su misma familia. José ha cumplido plenamente su papel de padre, en todos los aspectos.

Seguramente, educó a Jesús en la oración, junto con María. Él, en particular, lo habrá llevado consigo a la sinagoga, a los ritos del sábado, así como a Jerusalén, para las grandes fiestas del pueblo de Israel. José, según la tradición hebraica, habrá guiado la oración doméstica, tanto la cotidiana –de la mañana, de la tarde, y de las comidas- , así como la oración en las principales celebraciones religiosas. Por lo tanto, en el ritmo de los días que pasó en Nazaret, entre la humilde casa y el taller de José, Jesús aprendió a alternar el trabajo y la oración, y a ofrecer a Dios, también la fatiga para ganar el pan de cada día, necesario para la familia.

Hay, finalmente, otro episodio que ve a la Sagrada Familia de Nazaret reunida en un evento de oración. Jesús, como hemos oído, tiene doce años de edad cuando va con los suyos al templo de Jerusalén. Este episodio se coloca en el contexto de la peregrinación, como subraya san Lucas: «Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua.

Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre» (2, 41-42). La peregrinación es una expresión religiosa que se alimenta con la oración y que, al mismo tiempo, alimenta la oración. Se trata de la peregrinación pascual, y el Evangelista nos hace observar que la familia de Jesús la vive cada año, para participar en los ritos, en la Ciudad santa. La familia judía, así como la cristiana, reza en la intimidad hogareña, pero también reza junto con la comunidad, reconociéndose como parte del Pueblo de Dios en camino y la peregrinación expresa, propiamente, este estar en camino, del Pueblo de Dios. La Pascua es centro y culmen de todo ello, e implica la dimensión familiar, así como la del culto litúrgico y el público.

En el episodio de Jesús, cuando tenía doce años, también se registran las primeras palabras de Jesús: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?». (2, 49). Después de tres días de búsqueda, sus padres lo encontraron en el templo, sentado entre los maestros, mientras los escuchaba e interrogaba (cf. 2:46). A la pregunta de por qué les ha hecho eso, a su padre y a su madre, Él responde que sólo hizo lo que debe hacer el Hijo. Es decir, estar con el Padre. De esta forma, indica quién es el verdadero Padre y cuál es el verdadero hogar. Por lo que no ha hecho nada raro, ni ha sido desobediente, sino que se había quedado donde debe estar el Hijo, junto con el Padre, subrayando así quién es su Padre.

En la palabra «Padre» y en el acento de esta respuesta, aparece todo el misterio cristológico, esta palabra abre, pues, el misterio y la clave para el misterio de Cristo, que es el Hijo. Y también abre la clave de nuestro misterio de cristianos, que somos hijos en el Hijo. Y, al mismo tiempo, de este modo, Jesús nos enseña a ser hijos, justo con su ‘estar con el Padre, en la oración’. El misterio cristológico, el misterio de la existencia cristiana está íntimamente ligado y fundado en la oración. Jesús enseñará un día a sus discípulos a rezar, diciéndoles: «Cuando oren, digan: Padre» (Lc 11,2) . Por supuesto, no lo digan sólo con las palabras, sino con toda su existencia. Aprendiendo, cada vez más, a decir «Padre», con su propia existencia, serán verdaderos Hijos y verdaderos cristianos.

Pero en el episodio del templo, cuando Jesús está todavía plenamente insertado en la vida de la Familia de Nazaret, es importante notar la resonancia, que puede haber tenido en el corazón de María y de José el escuchar, de la boca de Jesús, la palabra «Padre». Con la conciencia del Hijo unigénito, que por ese motivo ha querido permanecer tres días en el templo, que es «la casa del Padre».

Desde entonces, podemos imaginar, que la vida de la Sagrada Familia se fue impregnando, cada vez más, con la oración. Porque del corazón del Niño Jesús -luego adolescente y joven- nunca dejará de propagarse y de reflejarse, en los corazones de María y José, este profundo sentido de relación con Dios Padre. Este episodio nos muestra el verdadero sentir que se percibe al estar con el Padre. Por lo que la Familia de Nazaret es el primer modelo de la Iglesia en que, alrededor de la presencia de Jesús, y gracias a su mediación, todos vivimos la relación filial con Dios Padre, que transforma las relaciones humanas.

Queridos amigos, por estos diferentes aspectos que a la luz del Evangelio he esbozado brevemente, la Sagrada Familia es icono de la Iglesia doméstica, llamada a orar juntos. La familia es Iglesia doméstica y debe ser la primera escuela de oración. En la familia, los niños, desde su más tierna edad, pueden aprender a percibir el sentido de Dios, gracias a la enseñanza y al ejemplo de sus padres, viviendo en un ambiente de presencia de Dios. Una educación auténticamente cristiana no puede prescindir de la experiencia de la oración. Si no se aprende a orar en familia, será más difícil luego llenar este vacío. Por lo tanto, quisiera invitar a todos a redescubrir la belleza de rezar juntos, como familia, a la escuela de la Sagrada Familia de Nazaret y, así, llegar a ser realmente un solo corazón y una sola alma, una verdadera familia. Gracias.


Miles de familias católicas se unen al Papa y a los obispos en Madrid para dar testimonio de su fe

enero 2, 2012

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Miles de fieles cristianos han llenado la madrileña Plaza de Colón durante la Misa por la Familia cristiana que se ha celebrado este viernes, 30 de diciembre. Durante el acto se ha leído un mensaje del Papa Benedicto XVI, que ha animado a los católicos a dejarse «guiar por la Iglesia, a la que Cristo ha encomendado la misión de propagar la buena noticia de la salvación a través de los siglos, sin ceder a tantas fuerzas mundanas que amenazan el gran tesoro de la familia».

El Cardenal Rouco ha lamentado en su homilía la espantosa cifra de niños a los que no se dejó nacer en España durante las últimas décadas.

(InfoCatólica) El Papa Benedicto XVI ha exhortado  a las familias participantes en la Misa de hoy “a ser conscientes de tener a Dios a vuestro lado y de invocarlo siempre para recibir de él la ayuda necesaria para superar vuestras dificultades, una ayuda cierta, fundada en la gracia del sacramento del matrimonio”.

El Santo Padre ha asegurado que “el calor del hogar, el ejemplo doméstico, es capaz de enseñar muchas más cosas de las que pueden decir las palabras. Esta dimensión educativa de la familia puede recibir un aliento especial en el Año de la Fe, que comenzará dentro de unos meses”.

El Cardenal Rouco ha empezado su homilía recordando la pasada JMJ celebrada en Madrid en agosto de este año. Los jóvenes, ha dicho, “nos han pedido participar en la celebración de la Fiesta de la Sagrada Familia, este año, con una presencia destacada y significativa”.

El Arzobispo de Madrid ha lamentado el alejamiento actual de la sociedad del modelo de famila cristiana: “¡Cuánto cuesta hoy a una sociedad tan intensamente influida y condicionada por una visión materialista y egocentrista del hombre y de su historia comprender y aceptar el Evangelio de la vida, del matrimonio y de la familia!”

Dirigiéndose a los jóvenes, ha afirmado que ellos son “muy conscientes de la dura y crítica situación por la que atraviesa la valoración y la propuesta de la vocación cristiana para el matrimonio y la familia. Pero también sois conocedores de la honda verdad que el matrimonio cristiano encierra y de la bondad y de la belleza que lo impregna”.

Derecho a la vida

El cardenal ha recordado que “la vida es un bien sagrado que el ser humano recibe de Dios. El hombre no es el dueño de la vida sino su servidor: desde el momento en el que es concebida en las entrañas maternas hasta el instante de la muerte natural”.

Tras citar las palabraslas palabras del Beato Juan Pablo II en su Homilía de la Misa de las familias en la vecina Plaza de Lima, el 2 de noviembre del año 1982, el arzobispo de Madrid ha exclamado: “¡Cuán otro sería el panorama demográfico, social y humano de las actuales sociedades europeas, incluida naturalmente la española, si se hubiese escuchado entonces, hace veintinueve años las palabras valientes de aquel Papa santo que pisaba por primera vez las tierras de España como testigo excepcional de la esperanza!”

Y a continuación, el cardenal ha testimoniado que “el número de niños a los que en nuestras sociedades, de raíces cristianas, se les ha impedido nacer en estas tres últimas décadas, es sencillamente estremecedor”.

El purpurado ha recordado que el derecho a la vida parte de un “fundamento prepolíticoindispensable para el orden constitucional; y, por otra, en cuanto anterior a él, ha de ser respetado, protegido y promovido por el derecho positivo en todas sus expresiones legislativas.¡Se trata de un verdadero derecho natural!

En relación a la configuración legal de la familia, el cardenal Rouco ha advertido que “el hombre tampoco puede disponer de la institución matrimonial y familiar a su antojocomo si fuese su dueño. Habrá de respetar el designio de Dios, autor por igual de la vida y de esa comunidad matrimonial-familiar”.

Y ha vuelto a hacer referencia al magisterio del Beato Juan Pablo II al decir: “¡Cuán otra sería la situación humana y espiritual de las sociedades europeas de hoy, sin excluir a no pocos sectores de la comunidad eclesial, si se hubieran tomado en serio las enseñanzas de la Familiaris Consortio !”

Dirigiéndose de nuevo a los jóvenes, el presidente de la Conferencia Episcopal Española ha explicado que “si se cree, profesa y educa en la fe dentro del matrimonio y de la familia, si se acepta el don de la vida como un gran paso del amor, entonces quedará la puerta abierta al amor de Jesucristo que nos dará la fuerza para superar todas las crisis“.

www.enlacecatolico.com


Navidad: Opción incondicional por la vida humana sin más

diciembre 20, 2011

.La historia de Gianna Jessen, abortada con siete meses y que sobrevivió,


La vida, el primer don, la gracia primordial

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La historia de Gianna Jessen,

abortada con siete meses y que sobrevivió,

se lleva al cine  

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Se estrenará en marzo de 2012 en Estados Unidos y está llamada a ser la película pro-vida que más expectación ha despertado.

La historia de Gianna Jessen era digna de una película porque su vida es «de película». Su madre la intentó abortar mediante el cruel método de la aplicación de una dosis de solución salina. Pero el bebé se aferró a la existencia aunque creyeron que aquel intento tendría secuelas gravísimas por las que no duraría mucho tiempo viva y, de hacerlo, estaría condicionada físicamente. Nació y al nacer la mamá biológica dio a Gianna en adopción.

Hoy Gianna recorre la Estados Unidos compartiendo su testimonio y celebrando el milagro de su vida. Vida que, con algunas licencias propias del ámbito cinematográfico, ha sido llevada a la pantalla grande en una cinta titulada «October Baby» que estará en las salas de cine en marzo de 2012. ReL publicó hace unos meses el estremecedor testimonio de Gianna Jessen, también recogido en vídeo:

www.religionenlibertad.com

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Sintonizar con el Dios de la Vida, Dios de vivos y no de muertos

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El Papa pide abolir pena de muerte en todo el mundo

VATICANO, 30 Nov. 11 (ACI/EWTN Noticias) .- Con ocasión del congreso internacional “No hay justicia sin vida” organizado en Roma, el Papa Benedicto XVI hizo un especial llamado para abolir la pena de muerte en todo el mundo.

Al finalizar la audiencia general de este miércoles, el Santo Padre saludó en inglés a los participantes de este encuentro, a quienes dijo que “espero que vuestras deliberaciones puedan animar a nuevas iniciativas políticas y legislativas promovidas en un creciente número de países con el fin de eliminar la pena de muerte”.

Así, dijo, se podrán “continuar los progresos sustanciales realizados en conformidad con el derecho penal, tanto a favor de la dignidad humana de los prisioneros, como también del mantenimiento eficaz del orden público”.

En el evento realizado el 29 de noviembre y organizado por la Comunidad de San Egidio, participaron los ministros de justicia de países como Italia, Francia, Benín, Burkina Faso, Cabo Verde, República Centroafricana, Costa de Marfil, Eritrea, Gabón, Guinea, Lesoto, Mali, Níger, Ruanda, Tanzania, Camboya, Ecuador, Honduras, Noruega, Kenia, Sudáfrica, Sudán del Sur, y El Salvador.

Además, también participó una delegación de diputados y senadores de Illinois, el último estado que ha abolido la pena de muerte en Estados Unidos.

En declaraciones a Radio Vaticana, el representante dela Comunidad de San Egidio, Mario Marizitti, explicó que en el mundo aún 58 países mantienen la pena de muerte, entre ellos China; India y otros países asiáticos, varios de África y los países árabes.


El maná de cada día, 19.12.11

diciembre 19, 2011

19 de Diciembre.

Tercera feria mayor de Adviento

Tu ruego ha sido escuchado: Tu mujer Isabel te dará un hijo

Primera lectura:  Jueces 13, 2-7.24-25a

En aquellos días, había en Sorá un hombre de la tribu de Dan, llamado Manoj. Su mujer era estéril y no había tenido hijos.
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El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: «Eres estéril y no has tenido hijos. Pero concebirás y darás a luz un hijo; ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro, porque concebirás y darás a luz un hijo. No pasará la navaja por su cabeza, porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer. Él empezará a salvar a Israel de los filisteos.»
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La mujer fue a decirle a su marido: «Me ha visitado un hombre de Dios que, por su aspecto terrible, parecía un mensajero divino; pero no le pregunté de dónde era, ni él me dijo su nombre. Sólo me dijo: “Concebirás y darás a luz un hijo: ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro; porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer hasta el día de su muerte.”»
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La mujer de Manoj dio a luz un hijo y le puso de nombre Sansón. El niño creció y el Señor lo bendijo. Y el espíritu del Señor comenzó a agitarlo.

Salmo 70, 3-4a.5-6ab.16-17

Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria.

Sé tú mi roca de refugio, el alcázar donde me salve, porque mi peña y mi alcázar eres tú. Dios mío, líbrame de la mano perversa. 

Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza y mi confianza, Señor, desde mi juventud. En el vientre materno ya me apoyaba en ti, en el seno tú me sostenías. 

Contaré tus proezas, Señor mío, narraré tu victoria, tuya entera. Dios mío, me instruiste desde mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas. 

Evangelio:  Lucas 1, 5-25

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada. Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.

Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacía los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto.»

Zacarías replicó al ángel: «¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.»
El ángel le contestó: «Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento.»

El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: «Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres.»
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INFANCIA ESPIRITUAL

— Hacerse como niños delante de Dios.

— Infancia espiritual y filiación divina. Humildad y abandono en Dios.

— Virtudes propias de este camino de infancia: docilidad y sencillez.

I. Nos dice San Marcos que le presentaban a Jesús unos niños para que les impusiera las manos; pero los discípulos les reñían1.

Detrás de estos niños podemos ver a sus madres, empujando suavemente a los pequeños delante de ellas. Jesús debía crear a su alrededor un clima de bondad y de sencillez atrayente. Estas mujeres se sienten dichosas de que Jesús imponga sus manos sobre ellos y estén cerca de Él.

La pugna entre estas mujeres y los discípulos, que querían mantener un cierto orden, es el prólogo a una enseñanza profunda de Cristo. En medio del forcejeo de unas y las protestas de los otros, que quieren alejar a los niños, Jesús se enfada con los discípulos. Él está a gusto con estas criaturas: Dejad que los niños se acerquen a mí, y no se lo impidáis, dice, porque de estos es el Reino de Dios. En verdad os digo: quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y abrazándolos, los bendecía, imponiéndoles las manos2. Los niños y sus madres habían ganado la partida: aquel día se marcharon felices a sus casas.

Hemos de acercarnos a Belén con las disposiciones de los niños: con sencillez, sin prejuicios, con el alma abierta de par en par. Es más, es necesario hacerse como un niño para entrar en el Reino de los Cielos: si no os convertís y os hacéis como los niños no entraréis en el Reino de los Cielos3, dirá el Señor en otra ocasión, mientras colocaba a un pequeño delante de todos.

El Señor no recomienda la puerilidad, sino la inocencia y la sencillez. Ve en los niños rasgos y actitudes esenciales para alcanzar el Cielo y, en esta vida, para entrar en el reino de la fe. El niño carece de todo sentimiento de suficiencia.

El niño necesita constantemente de sus padres, y lo sabe; es fundamentalmente un ser necesitado. Así debe ser el cristiano delante de su Padre Dios: un ser que es todo necesidad. El niño vive con plenitud el presente y nada más; la enfermedad del adulto es vivir con excesiva inquietud por el «mañana», dejando vacío el «hoy», que es lo que debe vivir con toda intensidad.

Aquel gesto con los pequeños debió ganar a más de una mujer de las presentes que, quizá, con el afán de situar a sus hijos en primera fila, no habían prestado demasiada atención a las palabras que Jesús dirigía al auditorio.

Jesús nos enseña en este pasaje el camino de la infancia espiritual, para que nos abramos del todo a Dios y seamos eficaces en el apostolado:

«Ser pequeño: las grandes audacias son siempre de los niños. —¿Quién pide… la luna? —¿Quién no repara en peligros para conseguir su deseo?»—“Poned” en un “niño” así, mucha gracia de Dios, el deseo de hacer su Voluntad (de Dios), mucho amor a Jesús, toda la ciencia humana que su capacidad le permita adquirir… y tendréis retratado el carácter de los apóstoles de ahora, tal como indudablemente Dios los quiere»4.

II. Pocos días antes de la Pasión, los príncipes de los sacerdotes y los escribas, al ver los milagros que hacía, y a los niños que le aclamaban…, se irritaron y le dijeron: ¿Oyes lo que dicen estos? Jesús les respondió: Sí; ¿no habéis leído nunca: de la boca de los pequeños y de los niños de pecho te preparaste la alabanza?5. A lo largo de todo el Evangelio encontramos este mismo pensamiento: se escoge lo pequeño para confundir a lo grande. Abre la boca de los que saben menos, y cierra la de los que parecían sabios.

Jesús acepta abiertamente la confesión mesiánica de estos niños; ellos son los que ven con claridad el misterio de Dios allí presente. Solo puede recibirse el reino de Dios con esta actitud.

Nosotros los cristianos, al reconocer a Jesús en la gruta de Belén como al Mesías prometido desde antiguo, hemos de hacerlo con el espíritu, la sencillez y la audacia de los pequeños: «Niño, enciéndete en deseos de reparar las enormidades de tu vida de adulto»6. Esas «enormidades» que cometimos cuando, por la dureza de nuestro corazón, perdimos la sencillez interior y la visión clara de Jesucristo, y lo dejamos de alabar, cuando más esperaba Él nuestra confesión abierta de la fe en un clima de tanta incomprensión para las cosas de Dios.

Hacerse interiormente como niños, siendo mayores, puede ser tarea costosa: requiere reciedumbre y fortaleza en la voluntad, y un gran abandono en Dios. Este abandono, que lleva consigo una inmensa paz, solo se consigue cuando quedamos indefensos ante el Señor. «Hacernos niños: renunciar a la soberbia, a la autosuficiencia: reconocer que nosotros solos nada podemos, porque necesitamos de la gracia, del poder de nuestro Padre Dios para aprender a caminar y para perseverar en el camino. Ser pequeños exige abandonarse como se abandonan los niños, creer como creen los niños, pedir como piden los niños»7.

III. Esta vida de infancia es posible si tenemos enraizada nuestra conciencia de hijos de Dios. El misterio de la filiación divina, fundamento de nuestra vida espiritual, es una de las consecuencias de la Redención. Nosotros somos ya ahora hijos de Dios8 e importa mucho hacernos conscientes de esta realidad maravillosa, para tratar a Dios con espíritu filial, de buen hijo.

La adopción divina implica una transformación que sobrepasa inmensamente la simple adopción humana: esto tiene de más la adopción divina que la humana: «por medio del don de la gracia, Dios hace idóneo al hombre que adopta, para recibir la herencia celestial; el hombre, por el contrario, no hace idóneo a aquel a quien adopta, sino más bien elige para adoptar a quien era ya idóneo»9.

Al ser hijos de Dios somos herederos de la gloria. Vamos a procurar ser dignos de tal herencia y tener con Dios una piedad filial, tierna y sincera.

El camino de la infancia espiritual lleva consigo un trato de una confianza sin límites en Dios nuestro Padre. En una familia, el padre interpreta al hijo pequeño el mundo extraño; el pequeño se siente débil, pero sabe que su padre lo defenderá y por eso vive y camina confiado. El niño sabe que junto a su padre nada le puede faltar, nada malo puede sucederle. Su alma y su mente están abiertas sin prejuicios ni recelos a la voz de su padre. Sabe que, aunque se hayan burlado de él, cuando llegue a casa su padre nunca se burla, porque lo comprende.

Los niños no son demasiado sensibles al ridículo, que tantas empresas paraliza, ni tienen esos temores y falsos respetos humanos que engendran la soberbia y la preocupación por el «qué dirán».

El niño cae frecuentemente, pero se levanta con prontitud y ligereza; cuando se vive vida de infancia, las mismas caídas y las flaquezas son medios de santificación. Su amor es siempre joven porque olvida con facilidad las experiencias negativas: no las almacena en su alma, como hace quien tiene alma de adulto.

«Se llaman niños –comenta San Juan Crisóstomo– no por su edad, sino por la sencillez de su corazón»10.

La sencillez es quizá la virtud que resume y coordina las demás facetas de esa vida de infancia que el Señor nos pide. Hemos de ser –dice San Jerónimo– «como el niño que os propongo de ejemplo… no piensa una cosa y dice otra distinta, así también vosotros, porque si no tuvieseis tal inocencia y pureza de intención no podréis entrar en el reino de los cielos»11.

Se manifiesta la sencillez en el trato amable, cordial y sin afectación con los demás. Es virtud muy apreciada en las relaciones humanas, pero a veces difícil de encontrar.

Consecuencia de la vida de infancia es la docilidad. «Niño, el abandono exige docilidad»12. Según su etimología, es dócil quien está dispuesto y preparado a ser enseñado; y así debe estar el cristiano ante los misterios de Dios y de las cosas que a Él se refieren. Se sabe muy en el comienzo de esos conocimientos y tiene el alma abierta a la formación, con deseos siempre de conocer la verdad. Quien tiene alma de adulto da por sabidas muchas cosas, que en realidad desconoce; cree saber, pero se ha quedado en lo externo, en la apariencia, sin ahondar en el saber profundo, que influye inmediatamente en las obras. Cuando Dios lo mira, lo ve repleto de su ignorancia y cerrado al verdadero conocimiento.

Qué maravilla sería si un día, niños al fin, aprendiéramos cosas tan corrientes para un cristiano como, por ejemplo, rezar bien el Padrenuestro, o participar verdaderamente en la Santa Misa, o santificar el trabajo de cada día, o ver en las personas que nos rodean almas que se deben salvar, o… ¡tantas cosas que damos por sabidas con demasiada frecuencia!

Aprendamos a ser niños delante de Dios. «Y todo eso lo aprendemos tratando a María (…). Porque María es Madre, su devoción nos enseña a ser hijos: a querer de verdad, sin medida; a ser sencillos, sin esas complicaciones que nacen del egoísmo de pensar solo en nosotros; a estar alegres, sabiendo que nada puede destruir nuestra esperanza. El principio del camino que lleva a la locura del amor de Dios es un confiado amor a María Santísima»13.

1 Mc 10, 13. — 2 Mc 10, 14-16. — 3 Mt 18, 3. — 4 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 857. — 5 Mt 21, 15-16. — 6 San Josemaría Escrivá, oc., n. 861. — 7 ídem, Es Cristo que pasa, 143. — 8 1 Jn 3, 2. — 9 Santo Tomás, Suma Teológica, 3, q. 23, a. 1, c. — 10 San Juan Crisóstomo, en Catena Aurea, vol III, p. 20. — 11 San Jerónimo, Comentario al Evangelio de San Mateo, 3, 18, 4. — 12 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 871. — 13 ídem, Es Cristo que pasa, 143.


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