El maná de cada día, 20.10.11, y santa Magadalena de Nagasaki

octubre 20, 2011

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Jueves de la 29ª semana del Tiempo Ordinario

El fuego que Jesús ha traído a la tierra es Él mismo: La Caridad del Espíritu del Padre y del Hijo

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Primera lectura: Romanos 6, 19-23

Uso un lenguaje corriente, adaptándome a vuestra debilidad, propia de hombres; quiero decir esto: si antes cedisteis vuestros miembros como esclavos a la inmoralidad y al desorden, para el desorden total, ponedlos ahora al servicio de la justicia para vuestra santificación.

Cuando erais esclavos del pecado, la justicia no os gobernaba. ¿Qué frutos dabais entonces? Frutos de los que ahora os avergonzáis, porque acaban en la muerte.

Ahora, en cambio, emancipados del pecado y hechos esclavos de Dios, producís frutos que llevan a la santidad y acaban en vida eterna. Porque el pecado paga con muerte, mientras que Dios regala vida eterna por medio de Cristo Jesús, Señor nuestro.
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Salmo 1, 1-2.3.4.6

Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche.

Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin.

No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal.
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Evangelio: Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla.

¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»
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¡FUEGO HE VENIDO A TRAER A LA TIERRA!

— El afán divino de Jesús por todas las almas.

— El apostolado en medio del mundo se ha de propagar como un incendio de paz.

— La Santa Misa y el apostolado.

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I. El Señor manifiesta a sus discípulos, como Amigo verdadero, sus sentimientos más íntimos. Así, les habla del celo apostólico que le consume, de su amor por todas las almas: Fuego he venido a traer a la tierra, y ¿qué quiero sino que ya arda? Y les muestra su impaciencia divina por que se consuma en el Calvario su entrega al Padre por los hombres: Tengo que ser bautizado con un bautismo ¡y cómo me siento urgido hasta que se lleve a cabo!1. En la Cruz tuvo lugar la plenitud del amor de Dios por todos, pues nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos2. De esta predilección participamos quienes le seguimos.

San Agustín, comentando este pasaje del Evangelio de la Misa, enseña: «los hombres que creyeron en Él comenzaron a arder, recibieron la llama de la caridad. Es la razón por la que el Espíritu Santo se apareció en esa forma cuando fue enviado sobre los Apóstoles: Se les aparecieron lenguas como de fuego, que se posaron, repartidas, sobre cada uno de ellos (Hech 2, 3).

Inflamados con este fuego, comenzaron a ir por el mundo y a inflamar a su vez y a prender fuego a los enemigos de su entorno. ¿A qué enemigos? A los que abandonaron a Dios que los había creado y adoraban las imágenes que ellos habían hecho (…).

La fe que hay en ellos se encuentra como ahogada por la paja. Les conviene arder en ese fuego santo, para que, una vez consumida la paja, resplandezca esa realidad preciosa redimida por Cristo»3. Somos nosotros quienes hemos de ir ahora por el mundo con ese fuego de amor y de paz que encienda a otros en el amor a Dios y purifique sus corazones.

Iremos a la Universidad, a las fábricas, a las tareas públicas, al propio hogar… «Si en una ciudad se prendiese fuego en distintos lugares, aunque fuese un fuego modesto y pequeño, pero que resistiese todos los embates, en poco tiempo la ciudad quedaría incendiada.

»Si en una ciudad, en los puntos más dispares, se encendiese el fuego que Jesús ha traído a la tierra y este fuego resistiese al hielo del mundo, por la buena voluntad de los habitantes, en poco tiempo tendríamos la ciudad incendiada de amor de Dios.

»El fuego que Jesús ha traído a la tierra es Él mismo, es la Caridad: ese amor que no solo une el alma a Dios, sino a las almas entre sí (…). Y en cada ciudad estas almas pueden surgir en las familias: padre y madre, hijo y padre, madre y suegra; pueden encontrarse también en las parroquias, en las asociaciones, en las sociedades humanas, en las escuelas, en las oficinas, en cualquier parte (…). Cada pequeña célula encendida por Dios en cualquier punto de la tierra se propagará necesariamente. Luego, la Providencia distribuirá estas llamas, estas almas-llamas, donde crea oportuno, a fin de que en muchos lugares el mundo sea restaurado al calor del amor de Dios y vuelva a tener esperanza»4.

II. El apostolado en medio del mundo se propaga como un incendio. Cada cristiano que viva su fe se convierte en un punto de ignición en medio de los suyos, en el lugar de trabajo, entre sus amigos y conocidos… Pero esa capacidad solo es posible cuando se cumple en nosotros el consejo de San Pablo a los cristianos de Filipos: Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús5. Esta recomendación del Apóstol «exige a todos los cristianos que reproduzcan en sí, en cuanto al hombre es posible, aquel sentimiento que tenía el Divino Redentor cuando se ofrecía en Sacrificio, es decir, imiten su humildad y eleven a la suma Majestad de Dios, la adoración, el honor, la alabanza y la acción de gracias»6.

Esta oblación se realiza principalmente en la Santa Misa, renovación incruenta del Sacrificio de la Cruz, donde el cristiano ofrece sus obras, sus oraciones e iniciativas apostólicas, la vida familiar, el trabajo de cada jornada, el descanso; incluso las mismas pruebas de la vida, que, si son sobrellevadas pacientemente, se convierten en medio de santificación7. Al terminar el Sacrificio eucarístico, el cristiano va al encuentro de la vida, como lo hizo. Cristo en su existencia terrena: olvidado de sí mismo y dispuesto a darse a los demás para llevarlos a Dios.

La vida cristiana debe ser una imitación de la vida de Cristo, una participación en el modo de ser del Hijo de Dios. Esto nos lleva a pensar, mirar, sentir, obrar y reaccionar como Él ante las gentes. Jesús veía a las muchedumbres y se compadecía de ellas, porque andaban como ovejas sin pastor8, en una vida sin rumbo y sin sentido. Jesús se compadecía de ellas; su amor era tan grande que no se dio por satisfecho hasta entregar su vida en la Cruz.

Este amor ha de llenar nuestros corazones: entonces nos compadeceremos de todos aquellos que andan alejados del Señor y procuraremos ponernos a su lado para que, con la ayuda de la gracia, conozcan al Maestro.

En la Santa Misa se establece una corriente de amor divino desde el Hijo que se ofrece al Padre en el Espíritu Santo. El cristiano, incorporado a Cristo, participa de este amor, y a través de él desciende sobre las más nimias realidades terrenas, que quedan así santificadas y purificadas y más aptas para ser ofrecidas al Padre por el Hijo, en un nuevo Sacrificio eucarístico.

Especialmente el apostolado queda enraizado en la Misa, de donde recibe toda su eficacia, pues no es más que la realización de la Redención en el tiempo a través de los cristianos: Jesucristo «ha venido a la tierra para redimir a todo el mundo, porque quiere que los hombres se salven (1 Tim 2, 4). No hay alma que no interese a Cristo. Cada una de ellas le ha costado el precio de su Sangre (cfr. 1 Pdr 1, 18-19)»9. Imitando al Señor, ningún alma nos debe ser indiferente.

III. Cuando el cristiano participa en la Santa Misa, pensará en primer lugar en sus hermanos en la fe, con quienes se sentirá cada vez más unido, al compartir con ellos el pan de vida y el cáliz de eterna salvación. Es un momento señalado para pedir por todos y especialmente por quien ande más necesitado; nos llenaremos así de sentimientos de caridad y de fraternidad, «porque si la Eucaristía nos hace uno entre nosotros, es lógico que cada uno trate a los demás como hermanos. La Eucaristía forma la familia de los hijos de Dios, hermanos de Jesús y entre sí»10.

Y después de ese encuentro único con el Señor, nos ocurrirá como a aquellos hombres y mujeres que fueron curados de sus enfermedades en alguna ciudad o camino de Palestina: tan alegres estaban que no cesaban de pregonar por todas partes lo que habían visto y oído, lo que el Maestro había obrado en sus almas o en sus cuerpos. Cuando el cristiano sale de la Misa habiendo recibido la Comunión, sabe que ya no puede ser feliz solo, que debe comunicar a los demás esa maravilla que es Cristo. Cada encuentro con el Señor lleva a esa alegría y a la necesidad de comunicar a los demás ese tesoro. Así, como resultado de una fe grande, se propagó el cristianismo en los primeros siglos: como un incendio de paz y de amor que nadie pudo detener.

Si logramos que nuestra vida gire alrededor de la Santa Misa, encontraremos la serenidad y la paz en cada circunstancia del día, con un afán grande de darle a conocer, pues «si vivimos bien la Misa, ¿cómo no continuar luego el resto de la jornada con el pensamiento en el Señor, con la comezón de no apartarnos de su presencia, para trabajar como Él trabajaba y amar como Él amaba? Aprendemos entonces a agradecer al Señor esa otra delicadeza suya: que no haya querido limitar su presencia al momento del Sacrificio del Altar, sino que haya decidido permanecer en la Hostia Santa que se reserva en el Tabernáculo, en el Sagrario»11.

También para nosotros el Sagrario es siempre Betania, «el lugar tranquilo y apacible donde está Cristo, donde podemos contarle nuestras preocupaciones, nuestros sufrimientos, nuestras ilusiones y nuestras alegrías, con la misma sencillez y naturalidad con que le hablaban aquellos amigos suyos, Marta, María y Lázaro»12. En el Sagrario encontraremos, cuando devolvamos la visita al Señor, las fuerzas necesarias para vivir como discípulos suyos en medio del mundo. También nosotros, como algunas almas que estuvieron muy cerca de Dios13, podremos repetir, con el corazón lleno de gozo: Ignem veni mittere in terram… He venido a traer fuego a la tierra, ¿y qué quiero sino que arda? Es el fuego del amor divino, que trae la paz y la felicidad a las almas, a la familia, a la sociedad entera.

1 Lc 12, 49. — 2 Jn 15, 13. — 3 San Agustín, Comentario al Salmo 96, 6. — 4 Ch. Lubich, Meditaciones, pp. 59-60. — 5 Flp 2, 5. — 6 Pío XII, Enc. Mediator Dei, 20-XI-1947, 22. — 7 Cfr. Conc. Vat. II; Const. Lumen gentium, 34. — 8 Mt 9, 36. — 9 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 256. — 10 Ch. Lubich, La Eucaristía, Ciudad Nueva, Madrid 1977, p. 78. — 11 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 154. — 12 Ibídem. — 13 Cfr. A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, pp. 17, 110, 115, 470.

www.enlacecatolico.com

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APUNTE BIOGRÁFICO Y

LECTURAS PROPIAS DE LA FIESTA DE

SANTA MAGDALENA DE NAGASAKI

Patrona de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta

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Imagen oficial de Santa Magdalena de Nagasaki, obra de Adriano Ambrosioni

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Hija de nobles y fervientes cristianos, nació en 1611 en las proximidades de la ciudad japonesa de Nagasaki. Los padres y hermanos de Magdalena habían sido condenados a muerte y martirizados por su fe católica cuando ella era todavía muy joven.

En 1624 conoció a los beatos Fancisco de Jesús y Vicente de san Antonio, agustinos recoletos, y, atraída por su espiritualidad, se consagró a Dios como terciaria de su Orden. Los beatos le encomendaron la enseñanza del catecismo a los niños; y pedía limosnas a los comerciantes portugueses para socorrer a los pobres.

Tuvo que refugiarse en 1628 con los agustinos recoletos y miles de cristianos en las montañas de Nagasaki. Allí siguió ejerciendo su apostolado, primero bajo la coordinación y  animación de los dos religiosos recoletos y luego por cuenta propia cuando fueron capturados ambos, en noviembre de 1929.

Vestida con su hábito de terciaria, en septiembre de 1634, se presentó valientemente ante los jueces. Al ver que era una joven de veinte a veintidós años, intentaron conquistarla con halagos que ella rechazó. La sometieron, entonces, a los peores suplicios.

Finalmente, estuvo colgada trece días boca abajo con medio cuerpo metido en una hoya, hasta que una intensa lluvia inundó la fosa y Magdalena pereció ahogada.

Los verdugos quemaron su cuerpo y esparcieron las cenizas en el mar. Sus restos desapareciero, pero, pasados los siglos, el juicio de Dios y de la Iglesia sobre su vida ganó para siempre la partida al olvido.

Fue beatificada en 1981 y canonizada por el Papa Juan Pablo II el 18 de octubre de 1987, coincidiendo con la Jornada Mundial de Oración por las Misiones.

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ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que concediste a la virgen y mártir santa Magdalena predicar con entusiasmo el Evangelio de tu Hijo y derramar su sangre por ti en supremo acto de amor; concédenos, por su intercesión, ser testigos fieles de tu Hijo y conseguir también su gloria en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

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LECTURA del libro del Eclesiástico (51, 1-12)

Te alabo, mi Dios y salvador, te doy gracias, Dios de mi padre. Contaré tu fama, refugio de mi vida, porque me has salvado de la muerte, detuviste mi cuerpo ante la fosa, libraste mis pies de las garras del abismo, me salvaste del látigo de la lengua calumniosa y de los labios que se pervierten con la mentira, estuviste conmigo frente a mis rivales.

Me auxiliaste con tu gran misericordia: del lazo de los que acechan mi traspié, del poder de los que me persiguen a muerte; me salvaste de múltiples peligros: del cerco apretado de las llamas, del incendio de un fuego que no ardía, del vientre de un océano sin agua, de labios mentirosos e insinceros, de las flechas de una lengua traidora. Cuando estaba ya para morir, y casi en lo profundo del abismo, me volvía a todas partes, y nadie me auxiliaba, buscaba un protector, y no lo había. Recordé la compasión del Señor y su misericordia eterna, que libra a los que se acogen a él, y los rescata de todo mal.

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SALMO  RESPONSORIAL (123, 2-3.4-5.7b8 (R/.: 7a)

R/. Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando nos asaltaban los hombres, nos habrían tragado vivos: tanto ardía su ira contra nosotros.

Nos habrían arrollado la aguas, llegándonos el torrente hasta el cuello; nos habrían llegado hasta el cuello las aguas espumantes.

La trampa se rompió y escapamos. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO según san Lucas (9, 23-26)

En aquel tiempo, dirigiéndose a todos, dijo Jesús: “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo? Pues si uno  se avergüenza de mí y de mis palabras, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria, con la del Padre y la de los ángeles santos”.

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Queridos hermanos, queridas hermanas de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta:

Felicidades en el día de su patrona, santa Magdalena de Nagasaki. Enhorabuena por la vocación recibida del Señor. Dios les conceda la alegría de la fidelidad.

Me uno con gusto a la felicidad de los que hoy emitirán sus promesas o las renovarán solemnemente. La Iglesia y la Orden los necesita para llevar a cabo la nueva evangelización anunciando a Cristo Salvador y edificando el Reino de Dios específicamente en las realidades seculares.

Les agradezco la atención prestada a la publicación de la novena de la santa Patrona y les deseo una gozosa celebración de su fiesta. La novena la tendrán a su disposición de manera permenente en la página fija del blog. 

¡Felicidades de nuevo! Con estima personal, p. Ismael



El maná de cada día, 19.10.11, y novena 9, final.

octubre 19, 2011

Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose correctamente

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Miércoles de la 29ª semana del Tiempo Ordinario
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Primera lectura: Romanos 6, 12-18

Que el pecado no siga dominando vuestro cuerpo mortal, ni seáis súbditos de los deseos del cuerpo. No pongáis vuestros miembros al servicio del pecado, como instrumentos para la injusticia; ofreceos a Dios como hombres que de la muerte han vuelto a la vida, y poned a su servicio vuestros miembros, como instrumentos para la justicia. Porque el pecado no os dominará: ya no estáis bajo la Ley, sino bajo la gracia.

Pues, ¿qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo! ¿No sabéis que, al ofreceros a alguno como esclavos para obedecerle, os hacéis esclavos de aquel a quien obedecéis: bien del pecado, para la muerte, bien de la obediencia, para la justicia?

Pero, gracias a Dios, vosotros, que erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquel modelo de doctrina al que fuisteis entregados y, liberados del pecado, os habéis hecho esclavos de la justicia.
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Salmo 123, 1-3.4-6.7-8

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte –que lo diga Israel–, si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,cuando nos asaltaban los hombres, nos habrían tragado vivos: tanto ardía su ira contra nosotros.

Nos habrían arrollado las aguas, llegándonos el torrente hasta el cuello; nos habrían llegado hasta el cuello las aguas espumantes. Bendito el Señor, que no nos entregó en presa a sus dientes.

Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador; la trampa se rompió, y escapamos. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
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Evangelio: Lucas 12, 39-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»

Pedro le preguntó: «Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?» El Señor le respondió: «¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.

Pero si el empleado piensa: “Mi amo tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles.

El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.»
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Novena a Santa Magdalena de Nagasaki, y (9)

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Magdalena, testimonio ejemplar de fortaleza y de valor cristiano

Rito de entrada para todos los días:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Oración

Oh Padre, que te complaces en escoger a los pequeños y débiles para manifestarnos las maravillas de tu amor, y que escogiste a la joven Magdalena de Nagasaki para que propagara el Evangelio entre sus conciudadanos, velara por su fidelidad a Cristo, hiciera a ti ofrenda de su vida como terciaria seglar agustino-recoleta y muriera mártir de la fe, concédenos, por su intercesión, que sepamos ser siempre testimonios fieles de Cristo en nuestro vivir cotidiano y sepamos amar a nuestros hermanos con amor sincero y desinteresado. Danos, Señor, saber colaborar activamente en la difusión del Evangelio. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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Reflexión para el día noveno:

Martirio de santa Magdalena

A primeros de octubre de 1634 comunican a Magdalena la condena a muerte. Debe morir en el terrible tormento de la horca y hoya. Con ella, han condenado a la misma pena a diez compañeros de prisión. Los condenados son conducidos al lugar del suplicio.

Abre la marcha un alguacil, que proclama a voz en grito el bando de la sentencia de muerte. Sigue Magdalena, encabezando el grupo, como una capitana. Va vestida con su hábito negro y la correa de las terciarias agustinas recoletas. Lleva a la espalda un letrero con la motivación de su condena a muerte: “por no querer renegar de la ley de Cristo”.

Por su juventud y belleza, por su intrépido valor, por sus encendidos discursos a los verdugos y a los cristianos, que ven pasar la comitiva, atrae las miradas de todos. Ve entre la gente a varios de sus amigos portugueses, que tantas veces la han ayudado con sus limosnas cuando andaba escondida por los montes, y a otros muchos conocidos. Serán testigos maravillosos en su proceso de canonización.

Llegados al lugar del tormento, los verdugos cuelgan en la horca a Magdalena cabeza abajo y con los brazos atados contra el cuerpo. Medio cuerpo, hasta la cintura, ha quedado introducido en el pozo que está debajo de la horca… Los verdugos esperan inútilmente alguna señal. No se oyen sino los débiles suspiros de la víctima, que habla con el Señor e invoca, dice un testigo, a la Virgen María, Madre de Dios, y a Jesús…

Sumida en altísima contemplación, como a Jesús en la cruz, se la oyó exclamar, dice un testigo: “Tengo sed”. Los soldados, compadecidos, le ofrecen un vaso de agua. Pero ella dice “que su sed no era de esa agua, y que Cristo Nuestro Señor le daría del agua que ella deseaba”.

Trece días duró el suplicio. Todos estaban admirados de la resistencia de la joven: los paganos no se lo explicaban; los cristianos veían en ello un prodigio de Dios.

Al fin, el cielo se llenó de densos nubarrones, y una lluvia abundante cayó sobre la tierra; el pozo se inundó, y la joven Magdalena murió ahogada. Los soldados quemaron el cuerpo y esparcieron sus cenizas en el mar para que no cayesen en manos de los cristianos.

La muerte de Magdalena causó una profunda impresión tanto en los cristianos de Nagasaki como en los paganos, al punto que los soldados que la vigilaron durante el martirio contaban a los portugueses, llenos de estupor, el comportamiento prodigioso de la joven. Los cristianos recordarán durante mucho tiempo el martirio y los ejemplos de la joven terciaria agustino-recoleta.

Y pocos años después, en el proceso de beatificación de Macao, testificarán numerosas personas sobre la sencilla heroicidad hasta el martirio de la joven Magdalena, que supo sacrificar su hermosura por amor a Cristo y dio a todos un estupendo ejemplo de fortaleza y de valor cristiano.

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Oración de los fieles para todos los días:

Elevemos, hermanos, nuestras oraciones al Padre común, por intercesión de santa Magdalena de Nagasaki, virgen y mártir, y patrona de nuestra fraternidad seglar agustino-recoleta.

- Por todos los misioneros, especialmente por los agustinos recoletos, para que sepan predicar única y exclusivamente a Cristo, y éste crucificado. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

- Por todos los catequistas, para que sepan ayudar en el robustecimiento de la fe, esperanza y caridad de los creyentes y catecúmenos. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

- Por nuestras fraternidades seglares agustino- recoletas, para que imiten los ejemplos de caridad, sencillez, desprendimiento, sacrificio y fidelidad hasta el martirio de santa Magdalena de Nagasaki. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

- Por todos los pueblos del Extremo Oriente, para que se abran a la luz de Cristo y crean en el Evangelio. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

Por todos los que sufren persecución a causa del Evangelio, para que sepan mantenerse íntegros en la fe, constantes en la esperanza y animosos en la caridad. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

Para añadir a la oración comunitaria:

- Por todos los difuntos de las fraternidades seglares agustino-recoletas, para que gocen do la eterna felicidad junto con Magdalena en la Casa del Padre. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

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Oración final para todos los días:

Padre y Señor nuestro, tu mártir Magdalena de Nagasaki predicó sin desfallecer el Evangelio y derramó su sangre por ti; concédenos, por su intercesión, ser fíeles testigos de tu Palabra, seguidores de sus ejemplos y participar con ella de tu gloria por la eternidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


El maná de cada día, 17.10.11, y novena 7

octubre 17, 2011

Guardaos de toda clase de codicia

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Lunes de la 29ª semana del Tiempo Ordinario

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Primera lectura: Romanos 4, 20-25

Ante la promesa de Dios Abrahán no fue incrédulo, sino que se hizo fuerte en la fe, dando con ello gloria a Dios, al persuadirse de que Dios es capaz de hacer lo que promete, por lo cual le valió la justificación. Y no sólo por él está escrito: «Le valió», sino también por nosotros, a quienes nos valdrá si creemos en el que resucitó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, que fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación.
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Salmo: Lc 1, 69-70.71-72.73-75

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo.

Nos ha suscitado una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
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Evangelio: Lucas 12, 13-21

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.»
Él le contestó: «Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?»
Y dijo a la gente: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.»

Y les propuso una parábola: «Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha.” Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida.” Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?” Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.»
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Novena a Santa Magdalena de Nagasaki (7)

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Oleo de Ida Lucio, Colegio Internacional San Ildefonso, Roma

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Rito de entrada para todos los días:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Oración

Oh Padre, que te complaces en escoger a los pequeños y débiles para manifestarnos las maravillas de tu amor, y que escogiste a la joven Magdalena de Nagasaki para que propagara el Evangelio entre sus conciudadanos, velara por su fidelidad a Cristo, hiciera a ti ofrenda de su vida como terciaria seglar agustino-recoleta y muriera mártir de la fe, concédenos, por su intercesión, que sepamos, ser siempre testimonios fieles de Cristo en nuestro vivir cotidiano y sepamos amar a nuestros hermanos con amor sincero y desinteresado. Danos, Señor, saber colaborar activamente en la difusión del Evangelio. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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Reflexión para el día séptimo: 

 Magdalena, misionera solitaria

El cuatro de septiembre, llegaban al Japón otros dos misioneros agustinos recoletos: Martín de san Nicolás, zaragozano, y Melchor de san Agustín, granadino. Con algunos terciarios agustino-recoletos japoneses, que les han preparado un escondite, se ocultan en los montes.

Allí los encuentra Magdalena, la infatigable catequista, la heredera espiritual de Francisco y Vicente. Los abraza y los presenta orgullosa a los cristianos. Les sirve con devoción y trata de hacerles aprender la lengua. De noche los lleva a otros refugios para que administren los sacramentos a los moribundos. Ella, que conoce muy bien los parajes, va y viene. Como una diaconisa, lleva la comunión a los enfermos.

Pero Martín y Melchor siguen muy pronto por el camino del martirio a Francisco y Vicente. Y Magdalena queda en cierto modo, huérfana. Y esta vez para siempre. Ha quedado completamente sola en las montañas de Nagasaki. Asistirá a la última y más cruel embestida de la persecución. Con gusto se entregaría al martirio. Pero siente la responsabilidad de sus hermanos, los terciarios agustino-recoletos.

Además, la reclaman los pobres, escondidos en los montes. No puede abandonar a los que ha ayudado a nacer en la fe, a los que ha levantado en el camino. Recorre los montes para compartir las penas y aflicciones de los cristianos. Todos reclaman su presencia. Su sonrisa inspira serenidad y da vigor al espíritu. Pone en práctica las nociones de medicina que había aprendido del padre Vicente, y cura y atiende a los enfermos. Infunde en todas partes optimismo. Casi no hay sacerdotes ya por los montes de Nagasaki. Y Magdalena, con gran sacrificio, trata de suplir su falta.

Entre tanto, la persecución se hace cada vez más dura. Durante el suplicio de la horca y hoya algunos cristianos, incluso algún misionero, han renegado de la fe. No basta ya la palabra encendida de Magdalena. Hace falta una víctima, que sirva do ejemplo y dé testimonio de fortaleza a los atemorizados cristianos. Y Magdalena se pregunta si no debe dar la cara al enemigo y ofrecerse como víctima. Su ejemplo podrá servir quizá para frenar aquel triste desfile de apostasías. Por otra parte, no logra borrar de su recuerdo a su familia, a sus padres espirituales, a tantos terciarios que están gozando de la dulce compañía de Dios. Quiere encontrarlos y encontrar a su Amado. En su pecho arde una llama que la empuja irresistiblemente hacia Cristo.

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Oración de los fieles para todos los días:

Elevemos, hermanos, nuestras oraciones al Padre común, por intercesión de santa Magdalena de Nagasaki, virgen y mártir, y patrona de nuestra fraternidad seglar agustino-recoleta.

- Por todos los misioneros, especialmente por los agustinos recoletos, para que sepan predicar única y exclusivamente a Cristo, y éste crucificado. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

- Por todos los catequistas, para que sepan ayudar en el robustecimiento de la fe, esperanza y caridad de los creyentes y catecúmenos. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

- Por nuestras fraternidades seglares agustino- recoletas, para que imiten los ejemplos de caridad, sencillez, desprendimiento, sacrificio y fidelidad hasta el martirio de santa Magdalena de Nagasaki. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

- Por todos los pueblos del Extremo Oriente, para que se abran a la luz de Cristo y crean en el Evangelio. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

Por todos los que sufren persecución a causa del Evangelio, para que sepan mantenerse íntegros en la fe, constantes en la esperanza y animosos en la caridad. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

Para añadir a la oración comunitaria:

- Por todos los que vacilan en su fe, o se dejan atenazar por la duda para que con nuestro ejemplo sepan hallar a Cristo Camino, Verdad y Vida. Oremos.

R. Te rogamos, óyenos.

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Oración final para todos los días:

Padre y Señor nuestro, tu mártir Magdalena de Nagasaki predicó sin desfallecer el Evangelio y derramó su sangre por ti; concédenos, por su intercesión, ser fíeles testigos de tu Palabra, seguidores de sus ejemplos y participar con ella de tu gloria por la eternidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


El maná de cada día, 11.10.11, y novena

octubre 11, 2011

Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo

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I.- Martes de la 28ª semana del

Tiempo Ordinario
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Primera lectura: Romanos 1, 16-25

Yo no me avergüenzo del Evangelio; es fuerza de salvación de Dios para todo el que cree, primero para el judío, pero también para el griego. Porque en él se revela la justicia salvadora de Dios para los que creen, en virtud de su fe, como dice la Escritura: «El justo vivirá por su fe.» Desde el cielo Dios revela su reprobación de toda impiedad e injusticia de los hombres que tienen la verdad prisionera de la injusticia.

Porque, lo que puede conocerse de Dios lo tienen a la vista; Dios mismo se lo ha puesto delante. Desde la creación del mundo, sus perfecciones invisibles, su poder eterno y su divinidad, son visibles para la mente que penetra en sus obras. Realmente no tienen disculpa, porque, conociendo a Dios, no le han dado la gloria y las gracias que Dios se merecía, al contrario, su razonar acabó en vaciedades, y su mente insensata se sumergió en tinieblas. Alardeando de sabios, resultaron unos necios que cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes del hombre mortal, de pájaros, cuadrúpedos y reptiles.

Por esa razón, abandonándolos a los deseos de su corazón, los ha entregado Dios a la inmoralidad, con la que degradan ellos mismos sus propios cuerpos; por haber cambiado al Dios verdadero por uno falso, adorando y dando culto a la criatura en vez de al Creador. ¡Bendito él por siempre! Amén.
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Salmo 18, 2-3.4-5

El cielo proclama la gloria de Dios.

El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra.

Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje.
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Evangelio: Lucas 11, 37-41

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa.

Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: «Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo.»
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II.- Novena a Santa Magdalena de Nagasaki (1)

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Santa Magdalena de Nagasaki, patrona de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta

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Rito de entrada para todos los días

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Oración

Oh Padre, que te complaces en escoger a los pequeños y débiles para manifestarnos las maravillas de tu amor, y que escogiste a la joven Magdalena de Nagasaki para que propagara el Evangelio entre sus conciudadanos, velara por su fidelidad a Cristo, hiciera a ti ofrenda de su vida como terciaria seglar agustino-recoleta y muriera mártir de la fe, concédenos, por su intercesión, que sepamos ser siempre testimonios fieles de Cristo en nuestro vivir cotidiano y sepamos amar a nuestros hermanos con amor sincero y desinteresado. Danos, Señor, saber colaborar activamente en la difusión del Evangelio.

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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Reflexión para el día primero

Comienzo del cristianismo en el Japón. Persecución.

El 15 de agosto de 1549 desembarcaba san Francisco Javier en las costas del Japón. Además del padre Cosme de Torres, le acompañaban tres jóvenes japoneses, que había convertido en Malaca. Javier comenzó a predicar el Evangelio y a bautizar a los primeros cristianos de las islas. Estuvo en Japón dos años escasos.

Pero el surco abierto por él fue fecundado por los misioneros jesuitas hasta fines del siglo XVI. Después, se unieron misioneros de otras órdenes: franciscanos, dominicos, agustinos. Y pudieron predicar con relativa paz y tranquilidad el Evangelio hasta la segunda década del siglo XVII.

En torno al 1613, se desencadenó la terrible persecución contra los católicos y contra los misioneros españoles y portugueses. Es difícil describir sucintamente la historia del largo calvario que sufrió la naciente Cristiandad del Japón durante unos cincuenta años. Los historiadores están de acuerdo en afirmar que la persecución japonesa fue mucho más sistemática, refinada y cruel que la persecución de los primeros siglos de la Iglesia.

Los japoneses no deseaban crear mártires. Hubieran quedado despobladas diversas ciudades. Les interesaba hacer apóstatas. El edicto del Shogun Ieyashu de 1614 ordenaba eliminar “sin pérdida de tiempo a todos los cristianos, de tal manera que no tengan lugar donde poner los pies”. Cuantos se negaran a apostatar del cristianismo, serían condenados a muerte. Los misioneros extranjeros debían abandonar inmediatamente el país. Había en Japón en aquel entonces unos 150 misioneros. Casi todos fueron concentrados en Nagasaki y después expulsados del país.

Quedaron escondidos en Japón unos 42 misioneros. A la expulsión siguió la destrucción de las iglesias, cruces, cementerios y de toda clase de símbolos cristianos. Y la iglesia del Japón escribió una de las más gloriosas páginas de la historia de martirio de la Iglesia católica.

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Oración de los fieles para todos los días

Elevemos, hermanos, nuestras oraciones al Padre común, por intercesión de santa Magdalena de Nagasaki, virgen y mártir, y patrona de nuestra fraternidad seglar agustino-recoleta.

- Por todos los misioneros, especialmente por los agustinos recoletos, para que sepan predicar única y exclusivamente a Cristo, y éste crucificado. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

- Por todos los catequistas, para que sepan ayudar en el robustecimiento de la fe, esperanza y caridad de los creyentes y catecúmenos. Oremos…

- Por nuestras fraternidades seglares agustino- recoletas, para que imiten los ejemplos de caridad, sencillez, desprendimiento, sacrificio y fidelidad hasta el martirio de santa Magdalena de Nagasaki. Oremos...

- Por todos los pueblos del Extremo Oriente, para que se abran a la luz de Cristo y crean en el Evangelio. Oremos...

Por todos los que sufren persecución a causa del Evangelio, para que sepan mantenerse íntegros en la fe, constantes en la esperanza y animosos en la caridad. Oremos...

Para añadir a la oración comunitaria

Por todos los agustinos recoletos seglares, para que sepamos vivir con autenticidad nuestra consagración y para que nuestra vida atraiga a muchos a seguir a Cristo más de cerca. Oremos...

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Oración final para todos los días:

Padre y Señor nuestro, tu mártir Magdalena de Nagasaki predicó sin desfallecer el Evangelio y derramó su sangre por ti; concédenos, por su intercesión, ser fíeles testigos de tu Palabra, seguidores de sus ejemplos y poder participar con ella de tu gloria por la eternidad.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


Mensaje de Sor María Jesús Zárate a la Fraternidad Seglar en su visita a Perú

septiembre 30, 2011

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Sor María Jesús Zárate -monja agustina recoleta peruana- visitó su país entre mayo y junio, y compartió su experiencia vocacional en España con los grupos parroquiales y la Fraternidad Seglar de Lima.

Voy a compartirles algo de mi vivencia.

Salir de mi casa, de mi Perú a otro país, España, con todo lo que ello significaba, a pesar de que me integraba a una nueva familia y de que las hermanas de comunidad compartían  mi vocación, no me fue fácil, sobre todo porque ya no era una jovencita y tenía una formación y costumbres diferentes.

Empecé a descubrir poco a poco un mundo maravilloso que me llenaba y me llena por dentro; todas estas vivencias están acompañadas de una sencilla amistad con Jesús y la Virgen.

Entrar en la vida religiosa ha sido abrirme al mundo de la fe y la confianza en Dios. Estoy contenta, plena, aun cuando he tenido momentos difíciles, exigencias, renuncias. He experimentado el dolor y la angustia cuando dejé a mi padre y posteriormente cuando falleció, y ello me ha llevado a veces al enfado y reproche conmigo misma.

En estos momentos es cuando siento más cercana la presencia  de Dios que me ayuda a desahogarme, unirme más a Él y salgo muy fortalecida, ya que me siento en todo momento acompañada por Él y mis hermanas del convento.

A lo largo de estos años que llevo formándome en el convento he tenido muchas oportunidades para recordar y agradecer a Dios por mis padres, mi familia y las personas amigas que estuvieron cerca de mí, la formación que recibí desde niña, y esto me lleva a pensar que el Señor ya me tenía destinada para esta vida religiosa.

No creo en las casualidades, cada uno de nosotros estamos donde debemos estar, porque así lo quiere el Señor.

Puedo decirles que las contemplativas somos mujeres felices, que oramos mucho por ustedes y por todas las intenciones que nos encargan, por los misioneros, por la Orden, por toda la Iglesia.

No les voy a contar cómo son nuestros días en el convento, pero tengan la seguridad de que vivimos como cualquier ser humano, asumiendo con mucho amor y alegría las labores que nos encomiendan.

Ahora viene mi petición: Que esta Fraternidad de la Parroquia de La Caridad, de la cual formo parte, se comprometa a la promoción vocacional, en especial la CONTEMPLATIVA, y apoyen a las personas que tienen a su cargo suscitar vocaciones en las jóvenes y acompañar a las postulantes. Esta invitación abarca a todas las fraternidades del Perú. Gracias por su acogida y colaboración.

Me despido de ustedes con la seguridad de que lo van a hacer, porque ustedes, nosotras y los religiosos-sacerdotes, formamos la GRAN FAMILIA AGUSTINO-RECOLETA y esta pertenencia nos debe llevar a engrandecerla, para gloria de Dios.

Sor María Jesús Zárate
Religiosa Contemplativa
Monasterio La Anunciación
Betanzos – La Coruña, España

Fraternidad Seglar A. R. del Perú

X Encuentro Nacional de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta de Venezuela

julio 27, 2011

Asistentes al encuentro

Del 17 al 19 de junio de 2011, en la casa Familia de Nazaret de Cabudare, estado Lara, tuvo lugar el X Encuentro Nacional de la Fraternidad Seglar Agustino Recoleta.

A esta convocatoria acudieron más de un centenar de hermanos de las 20 fraternidades constituidas en el país, pertenecientes a las provincias San José (14) y Santo Tomás de Villanueva (6).

El tema de las ponencias estuvo centrado en la Eucaristía, ya que ese mismo mes de junio, justo una semana después, se celebraría en Caracas el IV Congreso Eucarístico Nacional. La fraternidad Santa Magdalena de Nagasaki (Zulia) presentó: Ecclesia de Eucharistia, y Nuestra Señora de la Consolación (Barquisimeto): Los Santos y la Eucaristía. La noche del sábado hubo exposición y adoración del Santísimo, con procesión.

También destacamos la jornada electoral que se llevó a cabo en este encuentro, pues se debía elegir el nuevo Consejo Nacional para el periodo 2011-2014, el cual quedó constituido como sigue:

La nueva presidente (izq.) con su consejo

Presidente: Carmen Figueroa (Coro)
Primer consejero: Justo Serrano (Táchira)
Segundo consejero: José Moreno (Maracaibo)
Tercer consejero: Daniel Escalona (Caracas)
Cuarto consejero: Rosa Gonsalves (Maracay)
Secretaria: Liz Gutiérrez (Coro)
Tesorera: Rosa Pulgar (Coro)

Felicitaciones a todos ellos, que el Espíritu Santo los guíe y Nuestra Señora de la Consolación los acompañe en sus nuevas responsabilidades.


Fraternidad seglar oar en Facebook

junio 23, 2011

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21-06-2011 Italia
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Con la creación de una página institucional en Facebook aumentan las posibilidades de relación entre los 3.800 agustinos recoletos laicos que existen repartidos en 118 Fraternidades Seglares distribuidas en 15 países de Europa, América y Asia.
Los miembros de las Fraternidades Seglares Agustino-Recoletas que estén integrados en la plataforma social Facebook ya pueden mantener una conexión más cercana gracias a las herramientas sociales. Desde hace poco tiempo, está activa una nueva página de las Fraternidades Seglares Agustino-Recoletasde todo el mundo.Facebook es la plataforma social más activa de Internet, con alrededor de 700 millones de usuarios en todo el mundo a mediados del año 2011, un número que no deja de crecer con el tiempo.

Las redes sociales permiten unir personas que, de otro modo, nunca tendrían posibilidad física de conocerse y encontrarse. Esta operatividad ha cambiado las formas sociales de relación entre personas, instituciones, gobiernos, empresas y asociaciones.

Con esta nueva herramienta, dirigida por la Comisión de Publicaciones del gobierno general de la Orden en Roma, se pretende informar y acercar las relaciones entre los 3.800 laicos (no son sacerdotes ni religiosos o religiosas) que en todo el mundo han acercado sus vidas al carisma y valores de la Recolección Agustiniana.

Aunque tiene un marcado carácter local y aún existe bastante heterogeneidad entre las diversas Fraternidades Seglares locales, lo cierto es que todas las personas dentro ellas hacen las mismas promesas, reflexionan sobre los mismos textos y comparten los mismos valores cristianos, agustinianos y recoletos.

Por ello, el conocerse mejor, poder hablarse y ofrecer a los demás sus noticias, fotografías, vídeos y otros materiales, servirá para unir más sus corazones en la concordia. Una forma de hacer “comunidad virtual” que las nuevas tecnologías ofrecen al mundo de hoy.

La Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta está extendida por 15 naciones. Actualmente la componen 118 fraternidades locales que congregan a casi 3.800 personas que desde su propio país, cultura, tradición, profesión y forma de vida se unen como hermanos y hermanas con el deseo tener una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia Dios, en palabras del mismo san Agustín.

La Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta es una llamada a vivir la santidad cristiana desde la vida seglar de sus miembros pero según el carisma agustino recoleto. Cada una de las Fraternidades es una célula viva, con personalidad propia, cuyos miembros, movidos por el Espíritu, desde su casa y trabajo, se ponen al servicio de la Iglesia.

Estas personas colaboran con los religiosos en la evangelización y en la promoción de las vocaciones y el carisma recoleto y participan al mismo tiempo de los bienes espirituales de la Orden.

En el mundo hay algo más de 3.800 miembros que componen un total de 118 Fraternidades Seglares Agustino-Recoletas. Filipinas es el país con más miembros (930), seguido de Perú (506), Venezuela (437), España (352), Brasil (346), Estados Unidos (320), Colombia (249), Argentina (186), República Dominicana (178), Costa Rica (166), Panamá (83), Italia (19), Chile (17) e Inglaterra (13).

Por número de Fraternidades, el país que más tiene es Venezuela (20), seguido de España y Filipinas (14 Fraternidades cada uno), Colombia (13), Brasil, México y Estados Unidos (con 10 cada uno de ellos), Perú (9), Argentina (5), República Dominicana (4), Panamá y Costa Rica (3 cada uno). Finalmente, en Italia, Chile y Reino Unido existe una sola comunidad en cada uno de los países.

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Feliz año nuevo, feliz día nuevo

enero 2, 2011

 

Año nuevo, un camino que se pierde en el horizonte

 LA VIDA EN PROCESO

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 Ofrecimiento de obras

al comienzo de cada jornada


El año nuevo que nos lo deseamos muy feliz podría quedar reducido a una pura formalidad y palabra hueca, si nos olvidamos de lo concreto: es decir, de los meses, semanas y días de que se compone. Porque en realidad, es en esos espacios temporales donde se juega la suerte del año. Por tanto, tu nuevo año será lo que sean: tu mes, tu semana y tu día, cada jornada.

El ciclo semanal es muy importante pues cada domingo aparcamos los afanes temporales y, como creyentes, tratamos de acercar el cielo a la tierra. Ensayamos el talante existencial que allá disfrutaremos: seremos como ángeles, todos iguales ante Dios, nos ocuparemos de alabarlo gozando de su amor y de la compañía de los hermanos.

Pero el ciclo diario es el más determinante para alcanzar la meta: un año nuevo 2011 pleno y feliz. Tu año será lo que vaya siendo cada jornada de este año. El combate se libra en el día a día. Y la jornada se libra de manera significativa en el comienzo del día. La nueva jornada casi queda determinada en los primeros momentos del día. Si comienzas bien el nuevo día, ya tienes garantizada por lo menos la mitad de la victoria.

El comienzo del día debe ser un momento de diálogo sincero entre Dios y la persona. Se trata de un encuentro de dos voluntades que va a determinar y orientar positivamente toda la jornada. Tradicionalmente hemos denominado ese momento como ofrecimiento de obras, o del nuevo día. La renovación del diálogo con Dios supone para el creyente recoger todas sus potencialidades y entregarlas o consagrarlas a Dios desde el primer momento, antes de nada.

El ofrecimiento del día supone tomar posesión de nuestro ser y sentir, para orientarlo todo hacia Dios, en ese día concreto. Es como una recreación de nuestra identidad cristiana: renovación de nuestra condición filial hacia el Padre, toma de conciencia de nuestro compromiso con Cristo Salvador y de cercanía con el Espíritu más interior a nosotros que nosotros mismos.

Esta consagración matinal es también la actualización de nuestra vocación. Es un ejercicio mantiene vivo el primer amor. Pues si la vocación no se actualiza, se petrifica, se vuelve pura rutina y rito; la sal pierde el sabor. En la vida espiritual no podemos vivir de rentas. En la relación con Dios, como en las relaciones humanas, lo que no se renueva, se pudre. Hay que hacerla siempre nueva, cada día.

Gallo vigilante que anuncia el nuevo día

Por eso decimos que toda vocación es “matinal”: cada mañana hay que estrenar una nueva ilusión por el Dios siempre sorprendente, Dios de vivos y no de muertos. El corazón de la enamorada está siempre en fiesta. Cada jornada deberíamos vivirla como “el día en que actuó el Señor”, fuente de gozo y alegría.

Alguien puede pensar: esto es muy difícil pues supone estar siempre comenzando… Cierto, es imposible para los humanos, pero posible para Dios. Y además, es lo que más le gusta: que le busquemos sin desmayar. San Agustín decía que si encontraba a Dios alguna vez sería para seguir buscándolo con mayor avidez.

Nosotros, como agustinos recoletos, al comenzar cada día debemos tomar conciencia de que somos buscadores de Dios, que deseamos convertirnos en sal de la tierra y luz del mundo; que debemos ser especialistas en la interioridad, en la práctica de la oración, en la experiencia de Dios. En fin, que queremos ser gloria de Dios en este día, para que todos cuantos nos vean y traten sean arrastrados hasta Dios.

El ofrecimiento de obras se puede realizar de muchas maneras. Un servidor va a utilizar la conocida “Oración de san Ignacio” como marco referencial para consagrarnos al Dios Uno y Trino, a cuya imagen y semejanza fuimos creados. Si el hombre es hechura de Dios, necesariamente debe llevar impreso un parecido a Dios. Me fijaré en las facultades superiores del hombre: libertad, memoria, entendimiento y voluntad. La libertad la refiero a Dios, el único Señor. La memoria la relaciono con Dios Padre; el entendimiento lo refiero al Verbo, a Dios Hijo; y la voluntad, a Dios Espíritu. Pero no de manera exclusiva pues hablaremos también de los sentidos.

A continuación comentaré la oración “Tomad, Señor”, aplicada a Dios Uno y Trino. El texto dice: Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer tú me lo diste; a ti, Señor, lo devuelvo. Todo es vuestro. Disponed de mí, Señor, según vuestra santa voluntad. Dadme vuestro amor y vuestra gracia, que eso me basta. Hago ahora el comentario.

“Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad”.- Nuestro Dios es un solo Señor que merece toda nuestra sumisión, adoración y alabanza. En la Biblia se nos manda: “Al Señor tu Dios adorarás, a él solo servirás, con toda tu mente, con todo tu corazón, con todo tu ser”. Nuestra libertad representa la posibilidad de elegir, de decidir; la libertad nos presenta muchas opciones; ella nos ofrece un abanico de posibilidades.

Pues bien, al consagrarle nuestra libertad, elegimos libremente a Dios como nuestra única opción y, consiguientemente, renunciamos a toda otra posibilidad, a toda aventura fuera de Dios, a todo cuanto pudiéramos imaginar, soñar, tantear, indagar… al margen de Dios o contra Dios.

Reconocemos a Dios como a nuestro único señor y soberano absoluto, y no queremos tener la libertad del libertinaje, sino la libertad de los hijos de Dios; elegimos la total sumisión a Dios como expresión del máximo amor, agradecimiento y fidelidad; paradójicamente, fuente de la mayor libertad, de la mayor felicidad por descansar sólo en Dios.

Después de esta consagración a Dios como único soberano, ahora nos consagramos a Dios Padre, Hijo y Espíritu.

Comunidad divina trinitaria

“Mi memoria”.-

 Tomad, Señor, mi memoria; nos dirigimos a Dios Padre. Él es la fuente primigenia, el origen de todo, el que toma toda iniciativa, aquel de quien todos hemos recibido gracia tras gracia; el que ha pensando en todo y en todos, el que ha soñado con crearnos y darnos vida en abundancia, el que lo ha dispuesto todo desde el principio, con sabiduría y amor.

A él le consagramos la memoria, la facultad de recordar, para que siempre nos acordemos del plan que Dios Padre ha tenido desde el principio sobre nosotros, es decir, el proyecto que más le gustó sobre cada persona, como ser único. Para que nosotros no queramos otra cosa fuera de lo que el Padre soñó, le gustó y dispuso.

Entonces, yo, respondiendo a ese amor, quiero que mi memoria me recuerde siempre que el Padre Dios ha pensado desde siempre en mí, que ha hecho proyectos sobre mi vida, que espera mucho de mí, que tiene una gran expectativa e ilusión sobre mi vida. En fin, que quiere verme plenamente feliz ahora y por siempre junto a él.

Cuando perdemos la memoria sobre Dios, quedamos sin norte y perdemos el sentido de nuestra vida; todo parece sin sentido y como absurdo. Cuando el pueblo judío salió de Egipto el espíritu malo le hacía olvidar los prodigios que Dios había obrado en su favor y entonces comenzaba a quejarse y a renegar de Dios y de Moisés.

Nosotros necesitamos, por tanto, recordar cada mañana lo que el Padre Dios espera de cada uno de nosotros en este día. No hay días grises ni tiempos muertos. Todo está habitado por las expectativas de un Dios que nos ama con pasión desde siempre, y que nunca se cansa de nosotros. Este recuerdo será un estímulo eficaz de renovación personal y de entusiasmo en el servicio de Dios y de los hermanos que debe vertebrar toda nuestra jornada.

“Mi entendimiento”.-

 Tomad, Señor, mi entendimiento; nos dirigimos a Dios Hijo, al Verbo, a la Palabra. El Verbo es la expresión del amor del Padre, todo lo ha pensado, ideado y creado en él y por él. Nada ha hecho fuera del Verbo. Él es el arquetipo en el que todo ha sido pensado y creado. Por tanto, todo tiene en él su explicación, la clave de su comprensión, y el sentido de su misterio. Nada es inteligible fuera de La Palabra. Nada ha sido pronunciado fuera de ella.

Entonces nosotros a La Palabra en persona le confiamos nuestra capacidad de entender y comprender, se la consagramos: todo lo que yo quiera saber lo quiero saber en Cristo, quiero entenderlo todo en él.

Podemos rezar: Señor Jesús, yo quiero que tú seas mi única sabiduría, mi único saber y conocer. Te reconozco como la única Palabra que el Padre nos ha dado para conocerlo todo en él. En ti, Señor Jesús, nos lo ha dado todo. Ya no tengo necesidad de preguntar ni de buscar nada fuera de ti. Por tanto, en este día, no quiero saber ni entender nada fuera de ti; renuncio a buscar, “curiosear o a soñar algo” al margen y contra ti, durante esta jornada. Tú eres, Jesús, mi único Señor.

“Mi voluntad”.-

Tomad, Señor, mi voluntad; nos dirigimos al Espíritu Santo. El Espíritu Santo es la comunión en persona. Lo suyo es relacionar y unir a los demás poseyéndolos de alguna manera: en este caso al Padre y al Hijo. Por tanto, el Espíritu es la fuerza que mueve al Padre a engendrar y a proyectarse en el Hijo. Y es la energía que impulsa al Hijo a volverse al Padre en obediencia y glorificación.

Por eso decimos que es el Espíritu del Padre y del Hijo: Espíritu de paternidad y Espíritu de filiación. De esta manera viene a ser el abrazo del Padre y del Hijo, la comunicación entre ambos que florece en comunión íntima. El Espíritu crea la comunidad, es puro don. Más que la simpatía de Dios es la empatía de Dios: la interpenetración de las tres divinas personas formando una sola e inefable comunión de vida, libertad y amor. El Espíritu representa la consolación, la parte afectiva de Dios. El descanso en el amor.

Por eso, al Espíritu le consagramos, desde el comienzo de este nuevo día, nuestra afectividad y la voluntad, nuestra capacidad de sentir y de experimentar. Deseamos gozar hoy con las cosas de Dios, experimentar cuán bueno es el Señor. No querer encontrar consuelo ni felicidad al margen de Dios, no querer gozarse, durante este día, en nada que no sea el Espíritu de Dios.

No agradarme en nada que esté al margen de Dios o contra él. Que no me contente con ser bueno en mi corazón, sino que me guste parecerlo. Que encuentre mi reposo en las realidades del Espíritu. Quiero experimentar hoy lo que dice el salmista: ”Gustad y ved qué bueno es el Señor”.

Resumiendo esta interpretación y comentario, ahora podríamos parafrasear la oración original de la siguiente manera:

Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, de manera que te esté plenamente sometido, adorándote como a mi único Señor. Tomad mi memoria, para acordarme siempre de ti, Padre bueno, que tanto esperas de mí. Tomad mi entendimiento, Señor Jesús, para que te conozca cada vez mejor y tenga por basura cualquiera otra sabiduría fuera de ti. Tomad, Espíritu Santo, mi voluntad, para que me complazca solamente en las cosas de Dios, para que pueda experimentar lo bueno que es el Señor; para que no encuentre gusto alguno ni en el error ni en el pecado.

La oración continúa: “Todo cuanto soy y poseo tú me lo diste, Señor; a ti lo devuelvo. Todo es vuestro. Disponed de mí, Señor, según vuestra santa voluntad. Dadme vuestro amor y vuestra gracia que esto me basta”. Con Carlos de Foucauld concluimos: haz de mí lo que quieras; sea lo que sea, te doy gracias. Porque de ti nada malo me puede venir. Te lo ofrezco todo, con ilimitada confianza porque tú eres mi Padre.

En esta última parte de la oración queremos expresar la consagración de toda la persona integralmente tomada: incluyendo las distintas dimensiones, estratos o áreas de nuestra personalidad: el mundo inconsciente, la realidad afectiva y emocional, y el ámbito de la sensibilidad o de los sentidos.

La unión con Dios que acontece en el santuario de la conciencia del creyente a través de las potencias superiores, memoria, entendimiento y voluntad, se proyecta hacia el exterior por los sentimientos y los sentidos, y a la vez es “afectada” por las impresiones y los estímulos que nos llegan de fuera.

Por tanto, la conversión del corazón y la consiguiente vida en el Espíritu, para que sean verdaderas, estables y plenas, deben involucrar necesariamente los sentidos; es decir, toda la persona.

Por eso, ahora le consagramos a Dios los sentidos por los que nos ponemos en contacto con las cosas y con los hermanos: queremos llenarlo todo con la luz divina. Que durante este nuevo día nuestros ojos trasmitan la mirada de Dios, que nuestras palabras sean creadoras como las de Dios, que todas nuestras acciones hablen “de Dios” porque nosotros estamos hablando “a Dios”, orando en medio de su creación.

A la vez pedimos que todo cuanto nos llegue de fuera lo recibamos como un don divino. Cuanto palpemos en este día, incluida la contrariedad, sea todo sentido como una caricia de Dios, porque él lo dispone todo para nuestro bien. Nada nos podrá entonces separar del amor de Dios. Así seremos capaces de ver a Dios en todos los acontecimientos, pues todo lo veremos como habitado por su presencia misteriosa. Nuestros sentidos nos harán permeables a la presencia y a la acción siempre creadora de Dios.

Concluimos

diciendo que toda nuestra persona quedaría consagrada a Dios desde el comienzo del día. Este ejercicio refuerza necesariamente la conciencia de la inhabitación de la Santísima Trinidad en lo más nuclear de nuestra personalidad.

También podríamos ejercitarnos en actos de fe, esperanza y caridad, que son las virtudes teologales que nos relacionan directamente con Dios. Pero esto lo dejamos para otra ocasión.

Que lo dicho nos sirva para comenzar este nuevo año siendo nuevos nosotros mismos haciendo de cada día un día realmente nuevo en el que actúe el Señor. Así labraremos, jornada a jornada, el feliz año nuevo 2010 que nos hemos deseado todos: año de gracia y de bendición del Señor. Amén.

 

 


Santa Magdalena de Nagasaki

octubre 20, 2010

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Santa Magdalena de Nagasaki, Patrona de la Fraternidad Seglar OAR

 

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SANTA MAGDALENA DE NAGASAKI,

VIRGEN Y MÁRTIR

Patrona de la Fraternidad Seglar Agutina Recoleta

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¡Felicidades a todos los Hermanos de la Fraternidad Seglar presentes en los 19 países donde está la Orden! Que el Señor les conceda la gracia de la fidelidad a la vocación. Santa Magdalena les alcance del Señor ser testimonio vivo del Evangelio y del Carisma agustino recoleto en la Iglesia y en el mundo.

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Magdalena nació en Nagasaki, Japón, el año 1611, hija de cristianos martirizados por su fe. Se consagró a Dios guiada por los beatos Francisco de Jesús y Vicente de san Antonio, agustinos recoletos, quienes, la recibieron en la Orden como terciaria.

En septiembre de 1634, con ánimo de sostener la fe vacilante de muchos cristianos ante la persecución, se entregó voluntariamente a las autoridades, proclamándose cristiana. Fue cruelmente torturada, pero permaneció firme en su fe.

Condenada al tormento de la fosa, aguantó más de trece días suspendida por los pies de una horca, que se alzaba sobre una fosa casi herméticamente cerrada, antes de morir ahogada por el agua que había llenado la fosa. Tenía 23 años.

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HIMNO

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Fueron sus padres mártires gloriosos

que dieron en común por Dios su vida,

y fue su fe pasión en ti tan viva

que hiciste de su gesto el tuyo propio.

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Brindaste en las montañas a tu Esposo

-pues Cristo te eligió su prometida-

toda tu juventud desnuda y limpia

en un volcán de amores sin resposo.

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Y nadie pudo quebrantar tu celo

-lunas y soles, lluvias, frío y llamas-

de anunciar con brío el Evangelio;

pues tanto ardió, de Cristo enamorada,

tu voluntad de levantar su Reino

que en voz y sangre fuiste su palabra.

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¡Salve, flor carmesí del Fujiyama,

paloma blanca de zureo ardiente,

que como estrella en el lejano Oriente

a Cristo proclamaste en cuerpo y alma!

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De los sermones de san Agustín, obispo

Los mártires prefirieron el amor a la vida feliz

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Sin embargo, amadísimos, puesto que hay dos vidas, una antes de la muerte y otra después, ambas tuvieron y tienen sus amantes. ¿Qué necesidad hay de describir cómo es esta breve vida?

Todos hemos experimentado cuán llena está de aflicciones y lamentaciones; cómo está rodeada de tentaciones y rebosante de temores, abrasada por las pasiones y sometida a los imprevistos; cómo la advesidad le causa dolor y la prosperidad temor; las ganancias la hacen saltar de gozo, y las pérdidas la atormentan.

Y aun en el mismo gozo de las ganancias tiembla ante el temor de perder lo adquirido y de que a causa de ello se lamente quien antes de tenerlo no se lamentaba. Verdadera la desdicha y falsa la felicidadad. El humilde desea ascender y el elevado teme descender. Quien no tiene, envidia a quien tiene; quien tiene, desprecia a quien no tiene.

Pasa, si te es posible, del amor de esta vida al amor de la eterna, la que amaron los santos mártires que despreciaron esta temporal. Os ruego, os suplico, os exhorto, no sólo a vosotros, sino también a mí mismo, a amar la vida eterna.

A pesar de que se merezca mayor amor, sólo pido que la amemos como aman la vida temporal sus amantes, no ya como la amaron los mártires, pues éstos no la amaron en absoluto o muy poco, y con facilidad le antepusieron la eterna.

No he mirado, pues, a los mártires cuando dije: “Amemos la vida eterna como se ama la temporal”; como aman la vida temporal sus amantes, así hemos de amar nosotros la eterna, de la que el cristiano se proclama amador. En efecto, no nos hemos hecho cristianos por esta vida temporal.

Eres cristiano y llevas en tu frente la cruz de Cristo, y este sello muestra lo que profesas. Cuando él colgaba de la cruz -la cruz que tú llevas en la frente no te deeita por ser un recuerdo del patíbulo, sino por ser testigo de quien de él pendió-; cuando él, repito, pendía de la cruz miraba a quienes se ensañaban contra él, soportaba a quienes el insultaban, oraba por sus enemigos.

Al morir él, el médico, sanaba con su sangre a los enfermos. Dijo en efecto: Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen. No fueron inútiles ni infecundas sus palabras. Miles de entre ellos creyeron luego en Cristo, a quien habían dado muerte y aprendieron a sufrir por quien sufrió antes por ellos y bajo ellos.

Por esta señal, hemanos, por este carácter que recibe el cristiano incluso al hacerse catecúmeno, a partir de una y otra cosa se comprende por qué somos cristianos: no en atención a las cosas temporales y pasajeras, sino para evitar los males que nunca pasarán, y para conseguir los bienes que no conocerán fin (Sermón 302, 2-3: BAC XXV, Madrid 1984, 402-405).

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Fraternidad Seglar en Venezuela

julio 26, 2010

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IX ENCUENTRO NACIONAL

DE LAS FRATERNIDADES SEGLARES

DE VENEZUELA, BARQUISIMETO, JULIO 2010

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Cartel de bienvenida al IX Encuentro de la Fraternidad Seglar de Venezuela

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IX Encuentro Nacional de la FSAR de Venezuela

Del 3 al 5 de julio de 2010, las fraternidades de Venezuela se dieron cita en la casa Sagrada Familia de Nazaret, en Cabudare, Edo. Lara (cerca de Barquisimeto), para celebrar el IX Encuentro Nacional de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta. El lema escogido para este encuentro fue “Vidas según el Espíritu Agustiniano”. Y muy bien escogido.

Fue un maravilloso fin de semana en el que oramos juntos y estrechamos lazos de amistad, compartiendo muchas cosas como hermanos bajo un mismo techo, al mejor estilo agustiniano.

Nos reunimos 129 hermanos de las 18 fraternidades que dirigen las dos vicarías provinciales correspondientes a las provincias Santo Tomás de Villanueva y San José, presentes en Venezuela.

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Miembros del Consejo Nacional

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Contamos con la valiosa participación de los padres Arturo Vázquez, de la comunidad de San Judas Tadeo, Caracas; Justo Rioja de San Onofre, Maracaibo; y José Luis Uruñuela, de Nuestra Señora de Guadalupe, Caracas.

El padre Ricardo Riaño, vicario provincial de San José, estuvo presente para la apertura. Los padres Cándido Vázquez y Luis Sáenz, de la comunidad de Barquisimeto, también nos acompañaron durante la misma.

En sus palabras de bienvenida, el padre Ricardo recordó la “tarea” que, con motivo del Año Sacerdotal, había dejado asignada a los fraternos en el encuentro anterior: estudiar la vida del Santo Cura de Ars, ofrecer ramilletes espirituales y orar, con nombre y apellido, por cada uno de los religiosos de las dos provincias establecidas en el país. Destacó que las oraciones “se sintieron”, y animó a los hermanos a no abandonarlas.

Como tarea para el próximo año se refirió al Proyecto “San Ezequiel”, que consiste en la promoción de la devoción a san Ezequiel Moreno con visitas a enfermos y centros de salud, entre otras cosas. El padre Ricardo después seguiría camino hacia Palmira, pues allí se celebraba este mismo fin de semana la convivencia vocacional de jóvenes.

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Trabajo por grupos: ver, juzgar y actuar. Eloborando propuestas.


Cinco ponencias fueron programadas por el Consejo Nacional para este encuentro, con sus posteriores mesas de trabajo. Todas ellas enfocadas al fortalecimiento de nuestra formación agustiniana y al sentido de pertenencia a la Orden. En orden cronológico:

“Pecado y Salvación”, a cargo del padre Arturo. Fue muy vivencial y nos puso en sintonía con el tema de la conversión como un proceso de toda la vida.

El padre José Luis, como buen docente, el sábado presentó en forma muy clara y completa el tema: “Sacerdocio ministerial y sacerdocio común”. Posteriormente contestó preguntas y aclaró dudas. En la misma forma al día siguiente expondría: “Vivencia de la espiritualidad agustiniana”.

La hermana Anaís Álvarez, de la fraternidad San Ezequiel Moreno, de Maracaibo, con una presentación muy bien documentada, nos hizo el bosquejo del “Verdadero perfil de un fraterno”.

El hermano Ilidio Figueira, presidente del Consejo Nacional, trató: “Fraternidades de Venezuela, ¿dónde estamos y a dónde vamos?”. Y para trabajar después en los grupos entregó un material muy interesante que además servirá para utilizarlo posteriormente en cada fraternidad.

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Ilidio Figueira, presidente del Consejo Nacional

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Algunos comentamos que el rezar laudes y vísperas con un grupo tan numeroso de fraternos, así como el compartir como familia las eucaristías, de alguna manera aumentaba la sensación de ser “piedras vivas” de la Iglesia.

Este año, pudimos agregar como novedad la experiencia de acompañar al Santísimo expuesto durante una Hora Santa la noche del sábado. Algo que muchos hermanos habían solicitado. El padre Arturo fue el encargado de dirigirla. Al terminar, nos retiramos todos a descansar.

El domingo en la noche los hermanos, por regiones, nos hicieron disfrutar con sus actuaciones ricas en folklore y con abundantes toques de humor.

Algo digno de hacer notar es el esmero puesto por cada fraternidad en las tareas que le fueron asignadas, en la creatividad de las ofrendas que llevaron para las eucaristías, en la ambientación de la casa y en muchos otros detalles.

También el Consejo Nacional nos tenía una bella sorpresa a cada fraternidad este año, un pendón con la imagen del cuadro de santa Magdalena pintado por el hermano Nelio Zuleta, consejero nacional y miembro de la fraternidad Santa Magdalena de Nagasaki, Maracaibo.

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Cantos y alabanzas al Señor y Dios nuestro, que es digno de toda bendición.


El lunes 5, tras el rezo de laudes, el hermano Ilidio comentó la situación de las cuentas del Consejo y mostró un balance global de las mismas. Después, nos dirigimos todos a desayunar para emprender posteriormente el regreso, muy contentos, agradeciendo al Señor por todo lo vivido y deseosos de compartirlo con nuestras familias y los demás miembros de nuestras fraternidades.

Nos sentimos muy agradecidos con los religiosos que nos acompañaron por todo su apoyo. Gracias también a los hermanos por tantos detalles de cariño. Y un reconocimiento especial se merecen nuestro presidente y su consejo por el esfuerzo organizativo. ¡Que el Señor les premie!

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