
Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre
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Antífona de entrada: Salmo 42, 1-2
Señor, hazme justicia. Defiende mi causa contra gente sin piedad; sálvame del hombre injusto y malvado, tú que eres mi Dios y mi defensa.
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Primera lectura: Jeremías 31, 31-34
Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No como la alianza que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto: ellos quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor –oráculo del Señor–.
Sino que así será la alianza que haré con ellos, después de aquellos días –oráculo del Señor–: Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo: “Reconoce al Señor.”
Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande –oráculo del Señor–, cuando perdone sus crímenes y no recuerde sus pecados.
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Salmo 50
Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso: enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti.
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Segunda lectura:Hebreos 5, 7-9
Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.
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Aclamación antes del Evangelio: Juan 12, 26
El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.
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Evangelio: Juan 12, 20-33
En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: «Señor, quisiéramos ver a Jesús.»
Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.
Jesús les contestó: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará. Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.»
Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.» La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel. Jesús tomó la palabra y dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.» Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.
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Antífona de comunión: Juan 12, 24-25
Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna.
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Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto
VIVENCIAS CUARESMALES (35)
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DOMINGO QUINTO DE CUARESMA
CICLO B
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TEXTO ILUMINADOR:
Hoy es un día consagrado a nuestro Dios:
No hagáis duelo ni lloréis;
pues es un día consagrado a nuestro Dios.
No estéis tristes,
pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza.
El Antiguo Testamento anuncia: Se acerca el tiempo, dice el Señor, en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá un alianza nueva… Voy a poner mi ley en lo más profundo de su mente y voy a grabarla en sus corazones… y todos me van a conocer… cuando yo les perdone sus culpas y olvide sus pecados, para siempre jamás.
El Nuevo Testamento realiza lo anunciado y cumple lo prometido, en Cristo Jesús: Algunos griegos se acercaron a Felipe y le pidieron: Señor, “quisiéramos ver a Jesús”. Se lo dijeron a Jesús y él les respondió: “Ha llegado la hora de que el Hijo del hombre sea glorificado. Yo les aseguro que si el grano de trigo, sembrado en tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto… Ahora que tengo miedo, ¿le voy a decir a mi Padre: ‘Padre, líbrame de esta hora’ ? No, pues precisamente para esta hora he venido. Padre, dale gloria a tu nombre… Está llegando el juicio de este mundo; ya va a ser arrojado el príncipe de ese mundo. Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí”.
La primitiva comunidad expresa la relectura que hace de ambos testamentos y testimonia así su experiencia cristiana: “Hermanos: Durante su vida mortal, Cristo ofreció oraciones y súplicas, con fuertes voces y lágrimas, a Aquel que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y, llegando a su perfección, se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen”.
Hoy, nosotros, bajo la acción del Espíritu del Padre y del Hijo, tomamos conciencia de pertenecer a la única y misma comunidad de los redimidos en Cristo y expresamos nuestros sentimientos con las palabras del salmista diciendo:
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Crea en mí, Señor, un corazón puro
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
y limpia mi pecado.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso;
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
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NOTA DE ACTUALIDAD: El Papa ya está en México
¿Cómo seguirlo por el móvil?
ROMA, jueves 22 marzo 2012 (ZENIT.org).- Tal como se había anunciado el pasado febrero, la aplicación “Visita Papal” para dispositivos móviles donde se encuentra toda la información sobre la visita de Benedicto XVI a México, está ya accesible y puede ser descargada gratuitamente por todos los interesados en seguir de cerca la visita papal.
Por primera vez en la historia, se transmitirá a celulares y tabletas, una visita del papa, la que realiza a México del 23 al 26 de marzo de este año.
Para participar de esta experiencia, sólo se necesita descargar la aplicación gratuita publicada en el sitio www.visitapapal.com a un dispositivo móvil (smartphone y/o tableta), y tener una conexión de datos a internet (3G* o Wi-Fi). Hay versiones disponibles para dispositivos como Android, BlackBerry, iPad e iPhone.
Cualquier persona, desde cualquier lugar en que se encuentre, con conexión a la Red, podrá mantenerse siempre informada de todos los detalles, y seguir la visita pastoral de Benedicto XVI a México. El lema de este sitio, accesible también desde dispositivos móviles, es ¡Sé parte de la historia!
La página es un proyecto que nació gracias a Church Forum, sitio que se convirtió en el primer portal católico en español en internet cuando inició actividades en 1996, y cuenta con la aprobación del Vaticano. Es miembro de la RIIAL: Red Informática de la Iglesia en América Latina, y del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales.
Este portal de la visita papal es un proyecto de Church Forum bajo la dirección de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y cuenta con la colaboración de empresas especializadas como Gecox, Icom Systems, Uno TV y de instituciones católicas que pertenecen a Signis.
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¡Felicidades a los mexicanos! Que Dios bendiga a México por la visita y pastoreo del Vicario de Cristo, el Papa Benedicto! Amén.
Nuestra Señora de Guadalupe, ruega por nosotros.
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