DÍA DE LA MADRE EN AMÉRICA, 12 de mayo 2013, Domingo de la Ascensión del Señor, Jornada de las Comunicaciones.
El domingo pasado, 5 de mayo, celebramos en España el Día de la Madre. Este domingo, 12 de mayo, se celebra en América, al menos en muchos países. Por eso, a continuación enviamos la felicitación correspondiente, con mucho cariño.
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SALUDO A LAS MADRES EN GENERAL POR SU DÍA
Y EN PARTICULAR
A LAS MADRES CRISTIANAS SANTA MÓNICA DE AMÉRICA
(Presentes en Perú, Venezuela, Argentina, Méjico, Chile, Colombia, Guatemala, USA, Panamá, Brasil, Paraguay, Costa Rica, Dominicana, Puerto Rico, etc.)
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Estimadas Madres
En este día especial para ustedes permítanme unirme a sus seres queridos, esposos e hijos, para agradecerles a ustedes la entrega incondicional de su vida. Es justo que dediquemos siquiera una jornada al año para reconocer nuestra deuda inmensa con todas ustedes. Pretender pagarles lo que hemos recibido de ustedes en el pasado, y las mil delicadezas que nos regalan a diario, sería sencillamente algo interminable y por demás imposible. Por eso, reconocemos que no las merecemos, pero a la vez confesamos que las necesitamos.
Les deseo, pues, que pasen un día feliz en compañía de las personas más queridas para ustedes, y que más las quieren, respetan y admiran. Que esa comunión familiar, en la medida de lo posible, sea signo de la comunión que tenemos con nuestro Dios, que es padre y madre a la vez, para todos. Ustedes son verdaderamente un “sacramento” o signo elocuente de Dios en la familia y en la sociedad. Desde el principio Dios las hizo muy especiales y les encargó que fueran en el mundo y en la familia sobre todo expresión de su ternura y cercanía; maestras de humanidad. Por eso, con ustedes es más fácil llegar hasta Dios y experimentar su amor y providencia para todos y cada uno de nosotros.
Permítanme un recuerdo especial para las madres cristianas santa Mónica que están presentes y activas en muchísimos ministerios que los agustinos recoletos atendemos en América; y en otros lugares. Estas madres cristianas y agustinianas desean llevar hasta las últimas consecuencias su maternidad, siendo transmisoras de la fe a la familia y en particular a los hijos y nietos. Las felicito de todo corazón porque, además de dar vida a los suyos, quieren transmitirles en todo momento el tesoro de la fe y la llave del conocimiento de Dios, conscientes de que nos movemos en un mundo difícil para la práctica religiosa.
Las felicito efusivamente en este día y las animo a seguir en su noble y maravillosa misión de encarnar y personalizar el amor y la ternura de Dios en sus hogares, en la sociedad y en la Iglesia. Las necesitamos para seguir edificando la civilización del amor y de la reconciliación. Pueden sentirse orgullosas de la vocación que han recibido de Dios.
En verdad, les confesamos que estamos orgullosos de ustedes, y pedimos a Dios que las haga felices mientras reparten, con generosidad e incluso a discreción, el amor que a diario reciben de su bondad infinita. Que la Virgen María, su modelo de mujer creyente y de madre, las ayude a seguir llevando mucho fruto para gloria de Dios, para contento y bien de sus seres queridos, y para la propia satisfacción de ustedes mismas. Santa Mónica interceda por ustedes. Dios las bendiga. ¡Felicidades! Con estima personal, p. Ismael
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TEXTO ILUMINADOR
“Ustedes están llamadas a testimoniar el significado del amor auténtico: la acogida de la otra persona reconocida y amada por la dignidad que tiene por el hecho de ser persona y no por otros factores, como la utilidad, la fuerza, la inteligencia, la belleza o la salud. Esta es la aportación fundamental que la Iglesia y la humanidad esperan de las mujeres. Y es la premisa insustituible para un auténtico cambio cultural” (Encíclica Evangelium Vitae, 99).
Desde San Millán de la Cogolla, La Rioja, España, 12 de mayo, 2013
Amparo lo tuvo claro. Era la Virgen María quien le hablaba.
Todo sucedió cuando recibió un disparo de la policía en plena refriega. Cuando despertó en el hospital decidió que su vida debía cambiar radicalmente.
Su “enfangada” vida debía dar un giro de 180 grados y dejar de lado su servilismo político y su vida de pecado, y dedicarse a las mujeres y a los niños buscando su auténtico bien.
Un abuelo católico
Ella había nacido en una familia muy normal de Ecuador. Su fe era tradicional, de Misa dominical y poco más. La excepción de la regla fue su abuelo, quien sí vivía una auténtica vida cristiana.
En cierta ocasión, siendo Amparo adolescente y de camino hacia el ateísmo, su abuelo le dejó unas palabras que no habría de olvidar nunca. Estaban entrando en una iglesia, y ante una imagen de la Virgen le dijo: “Mírala a los ojos. Ella es la única que te va a salvar y la que te va a llevar a la fe”. La cosa quedó ahí.
El resto fue una caída libre: expulsada del colegio por pelearse con una monja, y un encuentro con evangélicos que acabaron de rematar su camino rebelde y ateo.
La revolución y las izquierdas
Eran los años 70 y 80, y la oferta social que Amparo encontró fuera de la Iglesia era la de los movimientos revolucionarios, la teología de la liberación marxista, el Che Guevara, los movimientos feministas, abortistas, el indigenismo y ese largo etcétera. Se metió de cabeza en todo ello.
Amparo abortista
Si algo no se le puede reprochar a Amparo es que no fuera una persona coherente con sus principios. Y tomó todas las banderas, las abrazó y se dedicó a ellas. Lo mismo la encontrábamos en una confrontación armada o en una manifestación antigubernamental, que en una campaña a favor de los derechos reproductivos de las mujeres, es decir, promoviendo los anticonceptivos y el aborto.
Se radicaliza en España
Como la situación política en Ecuador se complicó, su padre la envió a España a estudiar Pedagogía Social. En este país obtuvo su título universitario, pero también su radicalización política y el contacto con otros movimientos revolucionarios, ateos y anticlericales.
Su mentalidad feminista coincidía con la de la ONU
Ya de vuelta a Ecuador, su visión feminista y de izquierdas casaba perfectamente bien con las políticas que lleva a cabo la ONU en Latinoamérica, así que gracias a ello y a su formación llegó a ser responsable en Ecuador del programa de la UNFPA, es decir del Fondo de Población de las Naciones Unidas, desde donde contaba con todos los millones de dólares que necesitase para cumplir, o mejor dicho, imponer los programas contrarios a la natalidad, a favor del aborto y la anticoncepción.
Mi trabajo: quitar la fe a los católicos
Amparo ha explicado en la cadena católica de televisión EWTN que “los grupos comunistas y socialistas saben que la única institución que puede romper sus mentiras es la Iglesia Católica. Entonces –confiesa- lo primero que buscas son argumentos que puedan destrozar la poca fe que tienen los católicos. Ves las noticias o vas detrás de ese sacerdote que no está viviendo su vida en gracia con Dios… Lo publicas y lo sacas en la prensa… Y –concluye- si hay que callar que en Ecuador, el 60% de las obras de ayuda a la gente pobre están en manos de la Iglesia, pues se silencia”.
Dañar a la Iglesia desde dentro
El gran problema de los sacerdotes es su soledad: “Nosotros íbamos buscando a los sacerdotes abandonados en los pueblos y en las serranías para decirles que si Dios existía, entonces por qué permitía la pobreza.
‘La única manera es la revolución. Únase a nosotros, y nosotros le ayudamos’. Había sacerdotes –lamenta ahora- que cedían y que pensaban que tendrían un grupo que le ayudase, que le apoyase, que estuviese con él… En ocasiones les ofrecíamos dinero a los sacerdotes y a las religiosas para que pudieran reconstruir, mejorar sus centros educativos con la única condición de que nos dejaran impartir clases de educación sexual y reproductiva en sus colegios”.
Alejándose aún más de Dios…
En Amparo se cumple aquella cita de Chesterton que “cuando se deja de creer en Dios enseguida se cree en cualquier cosa”.
Inmersa en el ateísmo no dejaba de buscar algún resquicio de espiritualidad en la lectura de cartas, reiki, yoga…: “Como la vida en la lucha de izquierdas era una vida de pecado no te puedes librar de las consecuencias del pecado. Es la muerte espiritual. Son como pequeños pactos con el demonio. Y el demonio te los cobra, advierte. Así que empecé a sufrir por la parte del dinero”.
“Alguien me recomendó que me hiciera unas limpias. Tenía mis propios mantras… que ahora que he podido traducirlos dicen ‘yo pertenezco a Satanás’. Las mantras las hice en Estados Unidos e, incluso, llevé a mis hijos al chamán que era un maestro ascendido de la Religión Universal”.
… aunque Dios no está lejos
En cierta ocasión estando en una comunidad, Amparo le retó a Dios. Había una mujer rezando, pero ella empezó a increparla y llamarla loca. Al grado de que acabó rompiéndole una estampita que tenía la pobre señora.
Su prepotencia de revolucionaria no le facilitaba muchas otras soluciones en aquella ocasión. Poco después vino el siguiente paso hacia su conversión.
Herida por una bala de la policía
Amparo había participado en todo tipo de manifestaciones y luchas contra el gobierno. En ocasiones movilizando a los indígenas y facilitando que éstos acudieran armados con lanzas. Pero cierto día estando en una de ellas fue herida por una bala. Cuando recibió el impacto, Amparo recuerda dos cosas: por un lado a su marido y sus hijos, y por otro lado una paz inexplicable, total. No tenía miedo de irse. Todo era alegría, gozo, paz…
En eso, escuchó una voz que le cantaba: “Vi unos ojos maravillosos. Vi el amor. Eran los ojos de la Virgen. ¡Eran justamente los ojos de la estampa que yo había roto! La estampa de la Virgen Milagrosa. La vi como una adolescente de 15 años. Con traje blanco…”.
Mientras ella se desangraba, lo único que sentía era paz, alegría… En ese momento la Virgen le dijo: “Mi pequeña, yo te amo”. Y le pidió que dejara todas las causas que ella llevaba y que tomara la causa de su Hijo. También se dio cuenta de que detrás de la Virgen había un señor mayor: era su abuelo.
Y su marido la tomó por loca
Cuando se despertó le narró toda la experiencia a su marido, Javier. Él la tomó por loca, y no era para menos. Una atea convencida, militante anticatólica, y despertando de aquellos sueños…
En seguida le llevaron a que maestros ascendidos, psicólogos y expertos de la Nueva Era la examinaran y la convencieran de que aquellas experiencias eran fruto de sus alucinaciones y las heridas recibidas. Sin embargo, “nadie podía quitarme de la cabeza que era Dios”.
Lo primero, confesarse
“Lo primero que necesitaba era un sacerdote. Necesitaba confesarme. Lo primero, lo primero, era la confesión. Yo le pedía a Dios que no me muriera por el camino, yendo a casa, porque me iría al infierno. En la confesión estaban todos los pecados. Los más horribles”.
Era una nueva etapa, y había que comenzar desde el principio y bien hecho todo. Así que “lo primero que hice fue aprender a amar a Jesús, a amar a los sacerdotes, a amar a la Iglesia, amar los sacramentos”.
Amparo se sentía totalmente enfangada y a la vez invitada a una nueva revolución: “Lo único que transforma el mundo es Dios. Yo no soy digna. Es tan grande el amor de Dios…”
La conversión de su marido
Amparó rezó e invitó a su marido Javier a la conversión. Con el tiempo, Javier, igual de revolucionario que ella, empezó a dar pruebas de cambio por amor a Amparo.
Debía ser una experiencia dramática en sí misma por el solo hecho de tener que romper con toda una vida de convicciones y lucha comprometida. Amparo lo explica así: “Mi marido aceptó creer en Dios y en la Virgen, pero no creía en el sacramento. Pero Dios nos puso un sacerdote santo en el camino. Por fin se confesó y su confesión duró más de dos horas. Al salir, sintió que se había quitado quintales y quintales de cosas”.
Ahora tocaba denunciar las mentiras de la ONU
La conversión de las personas, las más de las veces, es un proceso largo y con etapas. Amparo estaba en camino, pero aún no renunciaba a toda su vida de pecado. Parte de ella la necesitaba, pues su sueldo de Naciones Unidas era un ingreso necesario para la familia y su ritmo de gastos.
Todo vino cuando una amiga suya le pidió información sobre la distribución de la píldora del día siguiente por parte de Naciones Unidas en Ecuador. Amparo era responsable de su importación y distribución en el país.
De hecho su agencia de Naciones Unidas había vendido a Ecuador 400.000 (cuatrocientas mil) dosis de la píldora del día siguiente. La ONU en Nueva York, a la UNFPA en Ecuador: “Nos las venden a 25 centavos de dólar, y nosotros las vendemos entre 9 y 14 dólares. Es un negocio redondo”.
En Ecuador hubo un juicio que perdió Naciones Unidas por la distribución de la píldora y lo ganaron los provida, puesto que tuvieron que reconocer que no es un método anticonceptivo, sino que es antiimplantatorio, es decir abortivo, y que se utiliza cuando los métodos anticonceptivos fallan.
El culmen de su decisión de convertirse y dar un paso definitivo hacia Dios se dio de camino al juzgado en ese juicio que perdió la ONU: “Cuando estábamos llevando la información al Tribunal, un periodista me hizo una pregunta que pensé que era Dios quien me la hacía -estás con Dios o estás con el demonio-. La pregunta fue: ¿Qué pensaba yo de la pastilla del día siguiente? Y, claro, yo seguía trabajando para las Naciones Unidas y apoyaba a todas las organizaciones proaborto. En ese momento me di cuenta de que era el momento de decir la verdad y dejar de mentirme a mí misma. Era una incoherencia ser católica y a la vez, por el dinero, seguir apoyando a una organización que va contra mis valores. Y, claro, dije la verdad y las Naciones Unidas me echaron”.
¿Qué hay detrás de Naciones Unidas?
Detrás de los proyectos de la ONU, detrás de las palabras bonitas que usan cuando hablan de salud reproductiva, en realidad hay toda una promoción del aborto y de los anticonceptivos. Es el único objetivo para toda América Latina.
En la entrevista de Amparo en la cadena de televisión norteamericana EWTN, denunciaba que en el libro “Cuerpos, tambores y huellas”, editado por las propias Naciones Unidas, se reconoce la promoción de las relaciones sexuales en niños desde los 10 años. Y que en él se explica claramente tres cosas:
- que los padres no deben ser informados de la educación sexual que reciben sus hijos,
- que los colegios deben distribuir anticonceptivos a sus alumnos sin conocimiento y consentimiento de los padres,
- y que si un maestro o médico llegase a informar a los padres de que sus hijos están usando anticonceptivos, ese maestro o médico debe ser expulsado de su trabajo por romper el silencio profesional.
Amparo, y no sólo ella, denuncia la existencia de un completo negocio en el que no se desaprovecha nada: se promueven las relaciones sexuales entre los niños y adolescentes, y se les venden preservativos. Como éstos fallan, entonces se les ofrece el aborto o la píldora del día siguiente. Como el aborto produce restos humanos, éstos sirven bien para la experimentación o bien para extraer algunas sustancias que después se usan en cremas, champús, etc. Negocio completo.
Puede ver una conferencia de Amparo Medina a continuación:
Y ahora en la lucha por la vida
La realidad fue más dura de lo previsto en un primer momento. El matrimonio lo perdió todo cuando salió de la revolución. Tuvieron que renunciar a muchas cosas, lo primero a las materiales. Pero fue “hermoso encontrar juntos el amor de Dios y quitarse los mitos con respecto a los sacerdotes, a la Virgen, a la Iglesia…”
Amparo Medina y su marido Javier Salazar son padres de tres hijos. Ella es Directora ejecutiva de Acción Provida Ecuador (http://accionprovida.com.ec/) además de colaborar y asesorar en otros organismos.
Ahora también lucha por la familia, las mujeres y los niños, pero desde la verdad integral de las personas, y no desde el negocio económico.
Amenazas de muerte
Un nuevo enfoque, sí, pero no exento de peligros. Así, Amparo ha sufrido amenazas de muerte como la que recibió no hace mucho en una caja de zapatos dentro de la cual había una rata muerta con el mensaje “muerte a los provida” y “recuerde que los accidentes existen, recuerde que las muertes accidentales son el día a día de este país, NO SIGA CON SU CAMPAÑA ANTI MUJER Y HOMOFÓBICA… Muerte a los traidores, muerte a los anti Patria, MUERTE O REVOLUCIÓN”.
Amparo no se arredra. Y sigue con su lucha confiada en que tiene en sus manos la posibilidad de defender miles de vidas humanas.
Si desea ver una entrevista realizada a Amparo Medina en la cadena de televisión nortemericana EWTN puede seguirla aquí:
Congreso en el Vaticano sobre pentecostales y carismáticos.
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«Los pentecostales no son sectas: crecen porque acogen, forman y dan experiencia de Dios»
El sociólogo José L. Pérez y el obispo en Perú Norberto Strotmann piden cambios pastorales rápidos y menos clericalismo para frenar la marcha de fieles. “Hay que tener pentecostales católicos, eso funciona”, dice Strottman.
Actualizado 23 abril 2013
P.J.G./Zenit/ReL
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El pentecostalismo es la rama del cristianismo que se está extendiendo más rápido en todo el mundo. Nació en 1900, en Topeka, Kansas, cuando por primera vez en la era moderna se unieron el gesto de imponer las manos, la oración “en lenguas” y la petición de experimentar el “bautismo en el Espíritu” (en ambientes católicos se prefiere hablar de “efusión del Espíritu”).
Hoy son unos 400 millones las personas de espiritualidad carismática o pentecostal, entre ellos muchos millones de católicos, agrupados en los movimientos, grupos y comunidades del ámbito de la Renovación Carismática Católica.
En América Latina se da el fenómeno de que muchos católicos dejan la Iglesia en la que fueron bautizados para ir a grupos pentecostales o evangélicos de tipo carismático. En Asia, el pentecostalismo atrae a gente de las más diversas religiones hacia el cristianismo. En todas partes, los emigrantes y desplazados encuentran en él espiritualidad intensa, grupos cálidos y acogedores, una mejora en las costumbres y una relación con Cristo.
Simposio en el Vaticano
Por el interés del fenómeno, el pasado 11 de abril se clausuró en la Ciudad del Vaticano el Simposio Internacional “Evangélicos, pentecostales y carismáticos. Los nuevos movimientos religiosos, un desafío para la Iglesia católica”, organizado por la Conferencia Episcopal Alemana, con la presencia del cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y con teólogos, pastoralistas y sociólogos del mundo entero.
Dos expertos que conocen la situación en América Latina comentaron a agencia Zenit por qué millones de católicos dejan la Iglesia para ir a estos grupos y cómo evitarlo.
Norberto Strotmann, obispo de Chosica (Perú), misionero del Sagrado Corazón de origen alemán, lo admite: “en América Latina, en 40 ó 50 años hemos perdido como mínimo el 15% de la feligresía frente a estos movimientos”.
Asamblea de la renovación carismática de Perú
¿Por qué se van los católicos?
La causa está bien definida, según José L. Pérez, laico de Chosica especialista en pastoral social y nuevas realidades religiosas. Según él (y es algo recogido en los documentos de Aparecida), los católicos se van a los pentecostales porque:
- allí encuentran experiencia de Dios
- allí encuentran vivencia de comunidad y
- allí les dan una formación de la que carecían
“La gente dice que con los pentecostales encuentran por primera vez una experiencia de Dios, se sienten parte de una comunidad religiosa, y recién por primera vez entienden y les interesa realmente el contenido de su fe”, explica José L. Pérez. Él señala que estas cosas también se podrían vivir en la Iglesia católica, y que si no las encuentran en el catolicismo “el problema no es teológico sino pastoral, metodológico”.
Pérez hizo una prueba ya en 1991. Les preguntó a mil católicos que se fueron a los pentecostales: “Si esto que usted encontró en otros grupos, lo hubiera encontrado en la Iglesia católica, ¿se hubiera salido?”. “Y el 92% me dijo que no se hubieran salido”.
“Tener carismáticos católicos funciona”
Strotmann señala que mientras las Iglesia católica en muchas partes de Asia y África ha hecho suya la metodología carismática, en América Latina aún no se ha hecho con suficiente profundidad. Porque su propuesta no es combatir lo pentecostal y carismático, sino lo
Jóvenes carismáticos católicos en Brasil alaban a Dios (imagen)
contrario: “consiste en tener pentecostales y carismáticos católicos y funciona”, señala Strotmann.
Las cifras son clave y el obispo misionero las recita: “tengo un promedio de 15.000 feligreses por sacerdote, lo que hace imposible una pastoral personalizada. Si no logramos en los próximos diez años llenar esta distancia con la cercanía de colaboradores laicales, las pérdidas para la Iglesia católica en América Latina podrían ser mayores”.
Por el contrario, en el mundo pentecostal cada pastor o líder atiende apenas a 50, 100, 200 u 800 personas, a las que conoce por su nombre y escucha sus problemas. Además, muchos se organizan en células más pequeñas, grupos de 10 ó 20 personas. Todo el mundo se siente acompañado y acogido.
El pentecostalismo funciona especialmente bien donde hay mucha emigración, en las megaurbes de Amércia, África y Asia donde millones de personas del campo llegan a la ciudad, monstruosa y devoradora, y encuentran allí un grupo acogedor: el grupo pentecostal, mientras que en la parroquia católica, con miles de miembros que ni se conocen ni se saludan en misa, es un número anónimo más.
No volverán por sí solos…
“En América Latina, la gran mayoría si no la totalidad de los hoy pentecostales evangélicos y neopentecostales llamados carismáticos, han sido católicos”, lamenta José Pérez. “Ese es el reto pastoral. Lo que me alegra, a diferencia de hace veinte años cuando redactaba mis primeros escritos, es que ahora sí hay conciencia de la realidad.
Lo que antes se quería negar era que fuesen interlocutores válidos, grupos religiosos válidos y se les llamaba sectas, como si les lavaran el cerebro a los que se iban, unos ignorantes que iban a volver. Después de más de veinte años seguimos esperando que vuelvan. Hace 22 años en Perú ellos eran el 5%, ahora son un 15%. Y los que se salen de allí no van a ningún lado”.
A partir de cierto punto, las comunidades pentecostales ya no buscan mucha gente, sino ganar en influencia: periodistas, deportistas, políticos, congresistas…
Más de 2.000 personas por cura, inmanejable
Strotmann insiste en los números, las multitudes que llegan a las barriadas y ante las que la Iglesia católica no ha sabido organizarse. “Si vemos el fenómeno de las barriadas en Lima o en el Perú, ¡dime un solo caso en que hubo una planificación a mediano o largo plazo para incorporar a toda esta gente!
En un distrito limeño como San Juan de Lurigancho, el pastor o pastora tiene de 500 a 800 personas como feligresía. En cambio los presbíteros de mi diócesis tienen 15.000 personas, por lo que es imposible tener alguna relación. Todo lo que excede a 2.000 personas es imposible de acompañar, por lo que casi no hay posibilidad para la Iglesia”.
El catolicismo, con su estructura clerical, necesitaría muchísimos más clérigos para llegar a estas multitudes, y nunca tendrá tantos.
José L. Pérez no niega además que la vida de las personas cambia a mejor, a un estilo más cristiano: “tú ves a gente que siendo católica era borracha, le pegaba a su mujer o tenía varias mujeres, y de repente los ves entrando a esos grupos y se vuelven personas trabajadoras, que dejan el alcohol y reforman su vida; es la experiencia de la mayoría de los que están allí”.
El alma cálida de los hispanos
Strotmann, un alemán “cerebral”, lamenta que muchas veces la jerarquía no sabe llegar al alma cálida del pueblo hispano.
“Cuando yo llegué al Perú, dos tercios de los curas eran extranjeros”, dice este obispo misionero. “A veces somos cerebrales, pero la comunicación en América Latina es otra cosa. No hay la sensibilidad como Iglesia, de que la comunicación latina es mucho más emocional, afectiva. Lo que puede aprender la Iglesia universal es la forma en que se representa la fe en Hispanoamérica: de una forma sencilla y con una verdad que pega y que trae alegría y no una pesadilla que me mata”.
Por eso pide “dejar espacios para una mayor autoexpresión de la fe como vemos en los nuevos movimientos”. “Si no se mueve algo pronto en América Latina, la pérdida del catolicismo mundial puede ser considerable”, insiste el obispo.
Carismáticos de Venezuela, Biblia en mano alzada
Primeras reacciones pastorales
José L. Pérez afirma que, como sociólogo, ve que llegará un momento en que el pentecostalismo dejará de crecer.
En parte, por saturación social, llenarán su espacio natural. En parte también porque la Iglesia católica reaccionará: “hay ya una efervescencia de los movimientos apostólicos católicos, pero que no solamente va a quedar allí, sino que será una efervescencia del catolicismo en general”.
Para Strotmann, lo que de verdad mata la vida espiritual es la opulencia, las cosas materiales. “En Europa ya no brota, a no ser a partir de los 75 años, aquella pregunta sobre el sentido de la vida; estás acaparado por coches, por cosas domésticas, por la tecnología, y ni te das cuenta de que pierdes lo más importante”.
Para reaccionar, en Europa o en América, insiste en el papel de los laicos. “La Iglesia debe ser capaz de hacer sentir la necesidad de la presencia de Dios en la vida diaria, pero no para fastidiar y restringir o controlar, sino para ayudar”, añade el obispo.
Un papa latinoamericano da protagonismo a la región y comporta responsabilidades
El secretario de la Pontificia Comisión para América Latina Guzmán Carriquiry subraya los desafíos que se plantean
Por H. Sergio Mora
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ROMA, 23 de abril de 2013 (Zenit.org) – En el momento en que Latinoamérica está pasando un período bastante positivo por lo que se refiere a democracia y economía, un cardenal argentino fue elegido papa, y la región toma aún más relevancia, pero también enfrenta el desafío de dar una contribución propia a la Iglesia, con la que se sentirá más identificada, partiendo de la misión continental e incorporando en sí, toda la riqueza de la tradición católica.
Lo indicó el secretario de la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL), Guzmán Carriquiry, en un desayuno de trabajo que se realizó ayer en el hotel NH Giustiniani, organizado por la española Fundación Promoción Social de la Cultura, con varios embajadores de la región. Criticó también “las comodidades de quienes entre nosotros pretenden seguir viviendo de rentas de un patrimonio cristiano sometido a fuerte erosión” en vez de salir a evangelizar.
“Estamos -expresó Carriquiry- ante un hecho inédito, un papa latinoamericano, que nos exige ir más allá de esta novedad y del entusiasmo que nos provoca como latinoamericanos, para plantearnos su significación y repercusiones en América Latina”.
Como también “el significado que tiene un papa latinoamericano para toda la Iglesia universal”, porque a un papa no se lo elige con un criterio geopolítico, o sea porque es de Argentina o de otro país, “sino porque es una persona que tiene las competencias, cualidades, experiencias y capacidades para responder como pastor universal a las exigencias y desafíos del momento”.
La circunstancia de ser latinoamericano no es un hecho indiferente y tiene el orgullo de identificarse como tal, y por formación Bergoglio ha tenido siempre esa visión de la patria grande.
Recordó también otro hecho: “La presencia del cardenal brasileño Claudio Hummes junto a Francisco en su primera salida, no solo por la amistad declarada, sino para mostrar esa imagen, eje Argentina-Brasil que evoca a toda América Latina hispano y luso hablante”.
El número dos de la PCAL reiteró que más del 45% de los católicos del mundo son latinoamericanos, y si se suman a los hispanos de Estados Unidos son más del 50%. Y que dentro de unos diez años la mitad de los estadounidenses serán católicos.
Recordó por ello las palabras de Benedicto XVI que interrogado sobre eurocentrismo indicó: “Estoy convencido que aquí en América Latina se decide una parte fundamental del futuro de la Iglesia”.
Añadió que a pesar de diversas contradicciones existentes, “América Latina pasa por un buen momento, desde el punto de vista económico, reducción de la pobreza. Y como región emergente es mediación singular entre los mundos hiperdesarrollados, los pueblos pobres y las naciones periféricas o dependientes”. Y con “fuertes vínculos incluso con los países asiáticos. Un extremo occidente mestizo”.
Y el profesor subrayó: “Un papa latinoamericano despierta no solamente un sano orgullo sino también acrecidas responsabilidades”. Y la Providencia pone a la Iglesia y al pueblo de Dios del continente delante de un salto cualitativo de desafío. La primera responsabilidad “es dar resalto a la misión continental”, que tuvo su expresión máxima en Aparecida.
El papa Francisco -indicó Carriquiry- está atrayendo a personas que se habían alejado de la Iglesia, ha llamado a superar la auto-referencialidad y encierro eclesiástico, e invitó a salir a evangelizar. A esto se suma la Jornada Mundial de la Juventud de Río 2013 en junio próximo, en la que participarán algunos millones de jóvenes latinoamericanos.
Rechazó además la interpretación de medios informativos que vieron a Francisco como reacción a las sectas, relativismo o secularismo. “El papa Francisco está mostrando con su ejemplo y palabras lo que quiere de todos los pastores, como cercanía misericordiosa y evangelizadora a su propio pueblo, así como la que quiere de todos los bautizados”, por ello está “invitando a compartir la belleza de la experiencia cristiana”.
Criticó también “las comodidades de quienes entre nosotros pretenden seguir viviendo de rentas de un patrimonio cristiano sometido a fuerte erosión”.
Previó por ello que el actual pontificado “despertará a muchos cristianos dormidos entre nosotros, quedará más alimentada la religiosidad popular y sus manifestaciones, crecerá el sentido de pertenencia a la Iglesia en América Latina, pondrá a la Iglesia y pueblos latinoamericanos en movimiento”.
La segunda cuestión que se plantea la Iglesia en América Latina -añadió Carriquiry- es nada menos que la de saber reasumir, recapitular e incorporar a sí, toda la riqueza de la tradición católica: su santidad, su doctrina, su cultura, su calidad, su misión”. Esto para “dar un salto de calidad en la conciencia y formación de los pastores, en la fidelidad de los consagrados”
El actual pontificado dejará atrás la imagen residual de la Iglesia latinoamericana como “periférica”, más de Iglesia reflejo que de Iglesia fuente.
Reconoció que el pontificado de Francisco “conllevará el peso de una mayor presencia en la vida pública de los países latinoamericanos hacia metas de mayor justicia, equidad y bien común”. Mayor libertad evangélica, porque protagonista y no sometida a regímenes de turno, y abrirá nuevas vías y modelos de convivencia “tras el derrumbe de regímenes de socialismo real que han dejado devastaciones humanas, y los paradigmas liberales idólatras de la riqueza que han mostrado ya sus secuelas de impotencia e iniquidad”.
Reivindicó además el derecho de “alentar a los pueblos a ser sujetos de su propio desarrollo, en fraternidad y solidaridad, y no como clientelas asistidas o masas de maniobra asimiladas por el poder de turno”.
El desafío será mostrar “que el Evangelio es la mejor respuesta, la más adecuada y satisfactoria a la sed de felicidad y justicia que late en el corazón de los latinoamericanos y en la cultura de sus pueblos”.
“No creo -concluyó el uruguayo Carriquiry- que pueda construirse nada auténticamente popular, nacional y latinoamericano dejando de lado la presencia y contribución de la Iglesia católica”. Desperdiciar este tiempo providencial sería una consecuencia muy nefasta para los pueblos y para toda la catolicidad. Parece un desafío desproporcionado pero nunca faltará su gracia para sostenernos.
Volviendo al tema de cultos nuevos o religiones diversas, recordó la gran experiencia del papa Francisco, de gran confluencia en el diálogo que no lo lleva a verlas como adversidad sino como una oportunidad positiva. Recordó que Bergoglio una vez por mes se reunía con los mejores pastores de las comunidades evangélicas y neopentecostales, y que cuando tomaba una posición pública sobre un tema de interés nacional, dichos pastores le apoyaban.
Charles Joseph Chaput, arzobispo de Filadelfia, la víspera de la elección del Santo Padre, usted ha recordado de qué modo “el Papa es ante todo el obispo de Roma y que, si se dejan de lado los deberes de carácter internacional del Pontífice, el obispo de Roma normalmente debería ser italiano”.
Bien, lo que sucedió hace una semana no está muy apartado de sus consideraciones, visto que el cardenal Jorge Mario Bergoglio es originario de Piamonte. «La llamaría una coincidencia más bien feliz. El pueblo de Roma encontrará en el nuevo obispo a uno más de ellos, a una persona que agradará mucho».
- Nada más ser elegido Francisco dijo que había sido elegido en «el fin del mundo». ¿Qué quería decir?
- En nuestros días, se predica el Evangelio en todos los rincones del mundo. La casa del Señor es una sola y acoge a un único pueblo, íntimamente unido por el amor de Jesucristo, y no importa de dónde lleguemos. El nuevo Papa es una prueba evidente de ello, él llega literalmente de la otra parte del Planeta.
- ¿El hecho de que llegue de Argentina refuerza de cualquier modo el peso de la comunidad hispánica en la Iglesia católica del Siglo XXI? ¿Qué influencia tendrá este hecho en la Iglesia estadounidense?
-Puede ser que el Señor nos esté diciendo que la poco entusiasta cristiandad que nos encontramos en nuestros días en el hemisferio septentrional del Planeta ya no es suficientemente vigorosa para hacer frente a los desafíos que aguardan a la Iglesia. La mediocridad en la fe no es digna del Hijo de Dios y ni siquiera de nuestro destino mismo de cristianos. La Iglesia en América latina está viva, y los Estados Unidos mismo cada año están haciéndose cada vez más latinos. Son maduros para tomar acto de esta nueva realidad, y el Papa argentino es la encarnación.
- El Cardenal Bergoglio es un alto prelado bastante atípico, nunca ha tenido un cargo administrativo en la Curia romana, no ha querido nunca un chófer, se prepara la comida él solo, toma el autobús como el resto del pueblo. ¿Qué representa todo esto?
- Cuanto menos se tiene, mejor. Simplicidad y humildad, cuando están asociadas a inteligencia y valor, representan una medicina muy eficaz para el ánimo. Estoy convencido de que este Papa es precisamente la medicina que necesitamos como Iglesia.
- ¿Por qué, en su opinión, la elección del Cónclave fue tan rápida y unitaria?
- No conozco la dinámica interna y de todos modos no me interesa ni el cómo ni el porqué de la elección de los cardenales. Me interesa sólo que la elección de este hombre maravilloso es una prueba de que Dios existe y trabaja a través de su Iglesia y sus líderes. Esto es todo lo que cuenta.
- ¿La elección del nombre ha caído en Francisco porque es el Santo que reconstruyó la Iglesia de Cristo? ¿Esto significa que la Curia reconoce, de algún modo, la necesidad de una reconstrucción o de una reestructuración?
- “Repara mi casa”, fueron las palabras pronunciadas por Jesús a San Francisco desde la cruz de San Damián. Los temas de la reforma, de la renovación y de la reparación probablemente estén todos encerrados en la elección de este nombre. Yo mismo soy un capuchino franciscano, y considero que demasiadas personas han confundido la imagen de San Francisco de Asís con la de una especie de hijo de las flores en una dimensión hippie del Siglo XIII.
El verdadero hombre no era nada de todo esto. Claro que llevaba dentro de sí una especie de contracultura, pero solo en su sentido de radical pobreza y obediencia a la Iglesia. Y en su sentido del vivir de manera radical y completa el Evangelio, con todos sus dictámenes más incómodos. Esto es el tipo de pureza que puede llevar a una reconstrucción en la vida de la Iglesia.
Añado otra cosa: la mayor cualidad de San Francisco era su devoción a la fraternidad. Un aspecto sobre el cual el Papa ya ha dado prueba, con relación a los otros cardenales, subiendo en el autobús junto a ellos, y pidiendo a la gente que rece por él.
- Los grupos «liberales», incluso aquí en Estados Unidos, parecen más bien preocupados por esta elección y la presidenta argentina, Cristina Kirchner, ha afirmado que el cardenal Bergoglio es portador de ideas medievales. ¿Qué piensa?
- Categorías como los “liberales” y “conservadores” juegan al despiste cuando se habla de credo católico. No se puede separar el amor por un pobre del amor por un hijo que no ha nacido. La defensa de los oprimidos y de los marginados, la defensa de la familia, del matrimonio y la gestación, llegan todos del mismo compromiso católico por la defensa de la dignidad humana. No tiene nada de progresista asesinar a un ser que no ha nacido. Y no hay nada que se pueda llamar ortodoxo o conservador en ignorar las lágrimas de los pobres.
- Francisco I tiene 76 años. ¿No se corre el riesgo de que dentro de algunos años nos volvamos a encontrar en la situación que hemos vivido con Benedicto XVI? ¿O bien, la Iglesia está reflexionando, de manera recóndita, sobre la duración del pontificado?
- Dios dará al Papa la fuerza que necesita. Es todo lo que hay que saber.
El P. José María de Paolo con el entonces Arzobispo de Buenos Aires, Card. Jorge Mario Bergoglio
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Habla uno de los curas villeros que el Papa Francisco ha sostenido, acompañado y guiado en los últimos años:
«El cardenal venía a la villa, se dejaba ver a mi lado, me acompañaba como un padre, apoyándome personal y públicamente en el momento para mí más difícil».
En las barracas de Villa 21 el Papa Francisco está ya en una foto pegada en un muro.
«La otra noche los habitantes han salido a celebrarlo» por calles sin asfaltar y mal iluminadas, entre cloacas abiertas y paredes semiderruidas: en la favela más grande de Buenos Aires todos conocían al arzobispo Jorge Mario Bergoglio y lo habían visto personalmente. «Celebraba misa y bautizaba, venía constantemente a vernos, era uno de nosotros».
Cura villero, «sacerdote de barracópolis», al igual que los jóvenes sacerdotes que había enviado a los lugares más oscuros y olvidados de la capital, «sin abandonarnos jamás: ayudaba no sólo con su palabra, sino también con su presencia constante».
José María de Paolo es conocido en estos lares como «Padre Pepe». Barba larga, las mangas de la camisa arremangada, una distancia oceánica con respecto al terciopelo rojo de la Santa Sede, y sin embargo con un sólido vínculo con el nuevo Papa. «Ver a la persona con la que has compartido el mate salir al balcón vestido de blanco… ¡Caray, qué sensación!».
«Él me protegió»
En misión ahora por la provincia, el padre Pepe considera a Bergoglio «un amigo y un padre espiritual»: «Fue él quien me mandó en 1997 a Villa 21», al frente de un «equipo de sacerdotes» en una parroquia extrema, situada en una tierra de compra y consumo de drogas. Cuatro sacerdotes para cuarenta mil personas: «Gracias a él, a su presencia, hemos conseguido desarrollar muchos trabajos de prevención y recuperación». Gracias a la intervención del arzobispo, Di Paola se ha salvado: «Me la habían jurado, él me protegió».
Ha sido por la droga. «Yo coordinaba a los sacerdotes, corría el año 2009 y habíamos hecho una declaración pública sobre el narcotráfico que no tenía control ni límite en Villa Miseria, estaba devastando a todos, incluyendo a los niños». No pasó inobservado, y un hombre bien vestido y con acento de ciudad se apresuró a explicárselo: «Me dijo que me matarían». Después vinieron las amenazas telefónicas y las cartas. «Pero Bergoglio me defendió: durante una misa en la Plaza de Mayo, en el centro de Buenos Aires, habló abiertamente de las amenazas cuando nadie lo sabía.
Tanto es así que los medios de comunicación me buscaron, empezaron a interesarse, se despertó la atención por lo que estaba sucediendo. Pero no sólo eso, el cardenal venía a la villa, se dejaba ver a mi lado, me acompañaba como un padre, apoyándome personal y públicamente en el momento para mí más difícil».
¿Reaccionario o progresista?
Blanco o negro, explica José María Poirier, director de la principal revista católica argentina, Criterio:
«Bergoglio ha sido un hombre de ruptura, o de frontera como prefiere decir él. Austero, sobrio, severo, distante tanto de la teología de la liberación como de las corrientes de derecha». Reaccionario para algunos, progresista para otros: «No es fácil definirlo. Ha mantenido juntos a los obispos en años complicados, pero tanto dentro de la Compañía de Jesús como de la Iglesia argentina ha sido muy amado y muy odiado».
El Padre Pepe lo adora: «Estoy convencido de que su mirada, incluso ahora que es Papa, se dirigirá siempre a los más pobres».
Vaya tarde más emocionante para todos los cristianos y hombres de buena voluntad. Qué aventura más alucinante esta de ser miembro de la Iglesia Católica, una Iglesia en la que sabemos que el Espíritu Santo nos guía a pesar de nuestra pobre humanidad.
Hoy el mundo miraba a Roma y un Papa humilde a la vez que sereno pedía la oración de todos los fieles. Como para no estar orgulloso de ser católico y por lo tanto familiar, hermano en Cristo, de Su Santidad Francisco I, a la vez que declarado hijo suyo que lo reconoce como papa.
Los que somos de tradición jesuítica nos hemos rebelado un poco ante la idea de que el nuevo papa hubiera escogido su nombre por el santo de Asís.
Que si San Francisco Javier, misionero y apóstol de Japón, en su novena de la gracia justo acabada ayer…
Que si San Francisco de Borja, santo de indudable influencia en la Iglesia, de noble procedencia y apellido con resonancia papal…
Si me apuran buscando franciscos hasta San Francisco de Sales de fuera de la Compañía, conocido por su caridad…
Pero todos ellos se llamaban Francisco probablemente por el poverello de Asís que fue el primero y el más grande al hacerse el más pequeño.
Un papa que se presenta como hermano, fíjense que no se ha llamado a sí mismo sino obispo de Roma, y habla del camino que emprendemos todos juntos. Un papa que humilde se inclina para recibir la oración intercesora del pueblo de Dios. Un papa que tiene un historial de amor a los pobres, y de vida de pobreza, tiene ese algo de franciscano que muchas veces también se da fuera de las órdenes surgidas del carisma del pequeño Francesco.
Ciertamente aunque sepa a franciscano, tiene mucho también de jesuita. Pues los jesuitas primeros peregrinaban a pie, hasta sangrarles los pies descalzos, y estaban al pie del cañón con los más menesterosos, como el ya otrora cardenal Bergoglio cruzaba en transporte público los arrabales de Buenos aires, para estar con los más necesitados.
Pero a mí este papa me sabe a franciscano, aunque ciertamente nobleza obliga, y hemos de dar muchas gracias de tener a un jesuita con todo lo bueno y organizativo que puede poner en juego una persona formada en los ejercicios espirituales de San Ignacio.
Maestro de novicios, rector, director de ejercicios, obispo, cardenal… todo para Mayor Gloria de Dios y servicio de la Iglesia, con esa indiferencia ignaciana que obliga a aceptar tanto pobreza como riqueza, salud como enfermedad, títulos como deshonores.
Ojalá en los próximos días el papa nos cuente por qué eligió Francisco como nombre. Hoy sólo podemos hacer conjeturas, y valga la mía como tributo a un pastor que nos ha dejado a todos con un muy buen sabor de boca en el comienzo de su pontificado.
Una sola curiosidad. Hoy un jesuita cumple en su persona el voto más íntimo de la Compañía de Jesús, el cuarto voto: la obediencia al Sumo Pontífice. Nada más Franciscano que elegir servir a la Iglesia, por obediencia a la misma, allá donde ésta te pide estar.
Por eso hoy dormimos tranquilos y confiados, sabiendo que no tenemos un jesuita o un franciscano de papa. No tenemos un argentino o un hispanohablante. Todo eso queda como anécdota.
Tenemos la persona que Dios en su misericordia nos ha dado, y la tranquilidad de saber que por encima de apellidos, procedencias, pelajes eclesiales y quinielas de papables, es un cristiano enamorado de Jesucristo que busca la santidad al que todos podemos llamar padre y que nos llama hermanos… y además, por si fuera poco, se llama Francisco.
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P. S. Actualización de última hora: el Cardenal Sistach acaba de contar ahora mismo en la COPE a las 9:23am que cuando dijo su nombre Franciscus, aclaró delante de los cardenales que era por el santo de Asís…
. ¿Qué piensa el nuevo Papa sobre el aborto, los jóvenes, la justicia social? Por cortesía del arzobispado de Buenos Aires, ofrecemos aquí unos extractos de sus homilías más recientes.
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Aborto: El aborto nunca es una solución. Debemos escuchar, acompañar y comprender desde nuestro lugar a fin de salvar las dos vidas: respetar al ser humano más pequeño e indefenso, adoptar medidas que pueden preservar su vida, permitir su nacimiento y luego ser creativos en la búsqueda de caminos que lo lleven a su pleno desarrollo. (16 de septiembre de 2012)
Defensa de la vida: Los que se escandalizaban cuando Jesús iba a comer con los pecadores, con los publicanos, a éstos Jesús les dice: “los publicanos y las prostitutas los van a preceder a ustedes”… que era lo peorcito de la época. Jesús no los banca. Son los que han clericalizado —por usar una palabra que se entienda— a la Iglesia del Señor. La llenan de preceptos y con dolor lo digo, y si parece una denuncia o una ofensa, perdónenme, pero en nuestra región eclesiástica hay presbíteros que no bautizan a los chicos de las madres solteras porque no fueron concebidos en la santidad del matrimonio. Éstos son los hipócritas de hoy. Los que clericalizaron a la Iglesia. Los que apartan al pueblo de Dios de la salvación. Y esa pobre chica que, pudiendo haber mandado a su hijo al remitente, tuvo la valentía de traerlo al mundo, va peregrinando de parroquia en parroquia para que se lo bauticen. (2 de septiembre de 2012)
Educación: Cuando vi el texto antes de la misa me quedé pensando en este modo de vivir de aquellas primeras comunidades cristianas y la misa de hoy… Y pensé si nuestro trabajo educativo no tendría que ir por este camino de lograr la armonía: la armonía en todos los chicos y chicas que nos han confiado, la armonía interior, la de su personalidad. Es trabajando artesanalmente, imitando a Dios, `alfarereando´ la vida de esos chicos, como podremos lograr la armonía. Y rescatarlos de las disonancias que son siempre oscuras; en cambio, la armonía es luminosa, clara, es la luz. La armonía de un corazón que crece y que nosotros acompañamos en este camino educativo es el que hay que lograr. (…)
Muchas veces pienso, cuando veo este existencialismo tan relativo que se le propone a los chicos en todos lados y que no tiene punto de referencia, en nuestro profeta porteño: ”Dale que va… todo es igual… total en el horno se vamos a encontrar” Entonces estos chicos, que no tienen una contención de límites y están disparados al futuro, están en el horno! Ahora! Y nos vamos a encontrar en el horno! Y en el futuro tendremos hombres y mujeres en el horno! (18 de abril de 2012)
Trata de personas: Hoy en esta Ciudad queremos que se oiga el grito, la pregunta de Dios: ¿Donde está tu hermano? Que esa pregunta de Dios recorra todos los barrios de la Ciudad, recorra nuestro corazón y sobre todo que entre también en el corazón de los “caínes” modernos. Quizá alguno pregunte: ¿Qué hermano? ¿¿Dónde está tu hermano esclavo!?! ¿¿El que estás matando todos los días en el taller clandestino, en la red de prostitución, en las ranchadas de los chicos que usás para mendicidad, para “campana” de distribución de droga, para rapiña y para prostituirlos…? ¿Dónde está tu hermano el que tiene que trabajar casi de escondidas de cartonero porque todavía no ha sido formalizado….
¿Dónde está tu hermano…? Y frente a esa pregunta podemos hacer, como hizo el sacerdote que pasó al lado del herido, hacernos los distraídos; como hizo el levita, mirar para otro lado porque no es para mí la pregunta sino que es para otro. ¡La pregunta es para todos! ¡Porque en esta Ciudad está instalado el sistema de trata de personas, ese crimen mafioso y aberrante (como tan acertadamente lo definió hace pocos días un funcionario): crimen mafioso y aberrante! (25 de septiembre de 2012)
Cuestión social: Poco a poco nos acostumbramos a oír y a ver, a través de los medios de comunicación, la crónica negra de la sociedad contemporánea, presentada casi con un perverso regocijo, y también nos acostumbramos a tocarla y a sentirla a nuestro alrededor y en nuestra propia carne. El drama está en la calle, en el barrio, en nuestra casa y, por qué no, en nuestro corazón. Convivimos con la violencia que mata, que destruye familias, aviva guerras y conflictos en tantos países del mundo. Convivimos con la envidia, el odio, la calumnia, la mundanidad en nuestro corazón.
El sufrimiento de inocentes y pacíficos no deja de abofetearnos; el desprecio a los derechos de las personas y de los pueblos más frágiles no nos son tan lejanos; el imperio del dinero con sus demoníacos efectos como la droga, la corrupción, la trata de personas – incluso de niños – junto con la miseria material y moral son moneda corriente. La destrucción del trabajo digno, las emigraciones dolorosas y la falta de futuro se unen también a esta sinfonía.
Nuestros errores y pecados como Iglesia tampoco quedan fuera de este gran panorama. Los egoísmos más personales justificados, y no por ello más pequeños, la falta de valores éticos dentro de una sociedad que hace metástasis en las familias, en la convivencia de los barrios, pueblos y ciudades, nos hablan de nuestra limitación, de nuestra debilidad y de nuestra incapacidad para poder transformar esta lista innumerable de realidades destructoras.
Evangelización: No basta con que nuestra verdad sea ortodoxa y nuestra acción pastoral eficaz. Sin la alegría de la belleza, la verdad se vuelve fría y hasta despiadada y soberbia, como vemos que sucede en el discurso de muchos fundamentalistas amargados. Pareciera que mastican cenizas en vez de saborear la dulzura gloriosa de la Verdad de Cristo, que ilumina con luz mansa toda la realidad, asumiéndola tal como es cada día. Sin la alegría de la belleza, el trabajo por el bien se convierte en eficientismo sombrío, como vemos que sucede en la acción de muchos activistas desbordados. Pareciera que andan revistiendo de luto estadístico la realidad en vez de ungirla con el óleo interior del júbilo que transforma los corazones, uno a uno, desde adentro. (22 abril 2011)
Defensa del matrimonio: está en juego la identidad, y la supervivencia de la familia: papá, mamá e hijos. Está en juego la vida de tantos niños que serán discriminados de antemano privándolos de la maduración humana que Dios quiso se diera con un padre y una madre. Está en juego un rechazo frontal a la ley de Dios, grabada además en nuestros corazones. No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento) sino de una ´movida´ del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios. (8 julio 2010)
Justicia social: La justicia es la que alegra el corazón: cuando hay para todos, cuando uno ve que hay igualdad, equidad, cuando cada uno tiene lo suyo. Cuando uno ve que alcanza para todos, si es bien nacido, siente una felicidad especial en el corazón. Ahí se agranda el corazón de cada uno y se funde con el de los otros y nos hace sentir la Patria. La Patria florece cuando vemos “en el trono a la noble igualdad”, como bien dice nuestro himno nacional. La injusticia en cambio lo ensombrece todo. Qué triste es cuando uno ve que podría alcanzar perfectamente para todos y resulta que no. (…)
Decir “todos los chicos” es decir todo el futuro. Decir “todos los jubilados” es decir toda nuestra historia. Nuestro pueblo sabe que el todo es mayor que las partes y por eso pedimos “pan y trabajo para todos”. Qué despreciable en cambio el que atesora sólo para su hoy, el que tiene un corazón chiquito de egoísmo y sólo piensa en manotear esa tajada que no se llevará cuando se muera. Porque nadie se lleva nada. Nunca ví un camión de mudanza detrás de un cortejo fúnebre. Mi abuela nos decía: “la mortaja no tiene bolsillos”. Homilia 7 agosto 2012
Fe: La experiencia de la Fe nos ubica en Experiencia del Espíritu signada por la capacidad de ponerse en camino… No hay nada más opuesto al Espíritu que instalarse, encerrarse. Cuando no se transita por la puerta de la Fe, la puerta se cierra, la Iglesia se encierra, el corazón se repliega y el miedo y el mal espíritu “avinagran” la Buena Noticia. Cuando el Crisma de la Fe se reseca y se pone rancio el evangelizador ya no contagia sino que ha perdido su fragancia, constituyéndose muchas veces en causa de escándalo y de alejamiento para muchos.
El que cree es receptor de aquella bienaventuranza que atraviesa todo el Evangelio y que resuena a lo largo de la historia, ya en labios de Isabel: “Feliz de ti por haber creído”, ya dirigida por el mismo Jesús a Tomás: “¡Felices los que creen sin haber visto!” (9 junio 2012)
El poder político: Esta “locura” del mandamiento del amor que propone el Señor y nos defiende en nuestro ser aleja también las otras “locuras” tan cotidianas que mienten y dañan y terminan impidiendo la realización del proyecto de Nación: la del relativismo y la del poder como ideología única. El relativismo que, con la excusa del respeto de las diferencias, homogeiniza en la transgresión y en la demagogia; todo lo permite para no asumir la contrariedad que exige el coraje maduro de sostener valores y principios.
El relativismo es, curiosamente, absolutista y totalitario, no permite diferir del propio relativismo, en nada difiere con el “cállese” o “no te metas”.
El poder como ideología única es otra mentira. Si los prejuicios ideológicos deforman la mirada sobre el prójimo y la sociedad según las propias seguridades y miedos, el poder hecho ideología única acentúa el foco persecutorio y prejuicioso de que “todas las posturas son esquemas de poder” y “todos buscan dominar sobre los otros”. De esta manera se erosiona la confianza social que, como señalé, es raíz y fruto del amor. (25 mayo 2012)
Crisis: Los síntomas del desencanto son variados pero quizás el más claro sea el de los “encantamientos a medida”: el encantamiento de la técnica que promete siempre cosas mejores, el encantamiento de una economía que ofrece posibilidades casi ilimitadas en todos los aspectos de la vida a los que logran estar incluidos en el sistema, el encantamiento de las propuestas religiosas menores, a medida de cada necesidad. El desencanto tiene una dimensión escatológica. Ataca indirectamente, poniendo entre paréntesis toda actitud definitiva y, en su lugar, propone esos pequeños encantamientos que hacen de “islas” o de “tregua” frente a la falta de esperanza ante la marcha del mundo en general.
De ahí que la única actitud humana para romper encantamientos y desencantos es situarnos ante las cosas últimas y preguntarnos: en esperanza ¿vamos de bien en mejor subiendo o de mal en peor bajando? Y surge entonces la duda. ¿Podemos responder? ¿Tenemos, como cristianos, la palabra y los gestos que marquen el rumbo de la esperanza para nuestro mundo? ¿O, como los discípulos de Emaús y los que quedaron en el cenáculo, somos los primeros que necesitamos ayuda? (8 mayo 2011)
Humildad: El pasaje evangélico nos habla de la humildad. La humildad revela, a la pequeñez humana autoconsciente, los potenciales que tiene en sí misma. En efecto, cuanto más conscientes de nuestros dones y límites, las dos cosas juntas, seremos más libres de la ceguera de la soberbia. Y así como Jesús alaba al Padre por esta revelación a los pequeños, deberíamos también alabar al Padre por haber hecho salir el sol de mayo en quienes confiaron en el don de la libertad, esa libertad que hizo brotar en el corazón de aquel pueblo que apostó a la grandeza sin perder conciencia de su pequeñez. (25 mayo 2011)
La gente sencilla: La sabiduría de “miles de mujeres y de hombres que hacen filas para viajar y trabajar honradamente, para llevar el pan de cada día a la mesa, para ahorrar e ir de a poco comprando ladrillos y así mejorar la casa… Miles y miles de niños con sus guardapolvos desfilan por pasillos y calles en ida y vuelta de casa a la escuela, y de ésta a casa. Mientras tanto los abuelos, quienes atesoran la sabiduría popular, se reúnen a compartir y a contar anécdotas”.
Pasarán las crisis y los manipuleos; el desprecio de los poderosos los arrinconarán con miseria, les ofrecerán el suicidio de la droga, el descontrol y la violencia; los tentarán con el odio del resentimiento vengativo. Pero ellos, los humildes, cualquiera sea su posición y condición social, apelarán a la sabiduría del que se siente hijo de un Dios que no es distante, que los acompaña con la Cruz y los anima con la Resurrección en esos milagros, los logros cotidianos, que los animan a disfrutar de las alegrías del compartir y celebrar. (25 mayo 2011)
Nueva evangelización: Dios vive en la ciudad y la Iglesia vive en la ciudad. La misión no se opone a tener que aprender de la ciudad –de sus culturas y de sus cambios- al mismo tiempo que salimos a predicarle el evangelio. Y esto es fruto del evangelio mismo, que interactúa con el terreno en el que cae como semilla. No sólo la ciudad moderna es un desafío sino que lo ha sido, lo es y lo será toda ciudad, toda cultura, toda mentalidad y todo corazón humano.
La contemplación de la Encarnación, que San Ignacio presenta en los Ejercicios Espirituales, es un buen ejemplo de la mirada que aquí se propone. Una mirada que no se queda empantanada en ese dualismo que va y vuelve constantemente de los diagnósticos a la planificación, sino que se involucra dramáticamente en la realidad de la ciudad y se compromete con ella en la acción. El evangelio es un kerygma aceptado y que impulsa a transmitirlo. Las mediaciones se van elaborando mientras vivimos y convivimos. (25 agosto 2011)
María: Porque Dios tenía una carencia para poder meterse humanamente en nuestra historia: necesitaba madre, y nos la pidió a nosotros. Esa es la Madre a quién miramos hoy, la hija de nuestro pueblo, la servidora, la pura, la sola de Dios; la discreta que hace el espacio para que el Hijo realice el signo, la que siempre está posibilitando esta realidad pero no como dueña ni incluso como protagonista, sino como servidora; la estrella que sabe apagarse para que el Sol se manifieste.
Así es la mediación de María a la que nos referimos hoy. Mediación de mujer que no reniega de su maternidad, la asume desde el principio; maternidad con doble parto, uno en Belén y otro en el Calvario; maternidad que contiene y acompaña a los amigos de su Hijo el cual es la única referencia hasta el fin de los días. Y así María sigue entre nosotros, “situada en el centro mismo de esa ‘enemistad’ del protoevangelio, de aquella lucha que acompaña la historia de la humanidad” (Cfr. Redempt: Mater 11).
Madre que posibilita espacios para que llegue la Gracia. Esa Gracia que revoluciona y transforma nuestra existencia y nuestra identidad: el Espíritu Santo que nos hace hijos adoptivos, nos libera de toda esclavitud y, en una posesión real y mística, nos entrega el don de la libertad y clama, desde dentro de nosotros, la invocación de la nueva pertenencia: ¡Padre! (7 noviembre 2011)
El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado
. PRIMERA LECTURA: 1 Crónicas 15, 3-4. 15-16; 16, 1-2
En aquellos días, David congregó en Jerusalén a todos los israelitas, para trasladar el arca del Señor al lugar que le había preparado. Luego reunió a los hijos de Aarón y a los levitas.
Luego los levitas se echaron los varales a los hombros y levantaron en peso el arca de Dios, tal como había mandado Moisés por orden del Señor.
David mandó a los jefes de los levitas organizar a los cantores de sus familias, para que entonasen cantos festivos acompañados de instrumentos, arpas, cítaras y platillos.
Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David le había preparado. Ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión a Dios y, cuando David terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en nombre del Señor.
SALMO 26, 1. 3. 4. 5
El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?
Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo.
Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo.
El me protegerá en su tienda el día del peligro; me esconderá en lo escondido de su morada, me alzará sobre la roca.
EVANGELIO: Lucas 11, 27-28
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo:
-«Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.»
Pero él repuso:
-«Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.»
. NUESTRA SEÑORA DEL PILAR
Según una venerada tradición, la Santísima Virgen María se manifestó en Zaragoza sobre una columna o pilar, signo visible de su presencia. Esta tradición encontró su expresión cultual en la misa y en el Oficio que, para toda España, decretó Clemente XII. Pío VII elevó la categoría litúrgica de la fiesta. Pío XII otorgó a todas las naciones sudamericanas la posibilidad de celebrar la misma misa que se celebraba en España.
El Pilar, lugar privilegiado de oración y de gracia
Elogio de nuestra Señora del Pilar
Según una piadosa y antigua tradición, ya desde los albores de su conversión, los primitivos cristianos levanta¬ron una ermita en honor de la Virgen María a las orillas del Ebro, en la ciudad de Zaragoza. La primitiva y pequeña capilla, con el correr de los siglos, se ha convertido hoy en una basílica grandiosa que acoge, como centro vivo y permanente de peregrinaciones, a innumerables fieles que, desde todas las partes del mundo, vienen a rezar a Virgen y a venerar su Pilar.
La advocación de nuestra Señora del Pilar ha sido objeto de un especial culto por parte de los españoles: difícilmente podrá encontrarse en el amplio territorio patrio un pueblo que no guarde con amor la pequeña imagen sobre la santa columna. Muchas instituciones la verán también como patrona.
Muy por encima de milagros espectaculares, de manifestaciones clamorosas y de organizaciones masivas, la virgen del Pilar es invocada como refugio de pecadores, consoladora de los afligidos, madre de España. Su quehacer es, sobre todo, espiritual. Y su basílica, en Zaragoza, es un lugar privilegiado de oración, donde sopla con fuerza el Espíritu.
La devoción al Pilar tiene una gran repercusión en Iberoamérica, cuyas naciones celebran la fiesta del descubrimiento de su continente el día doce de octubre, es decir, el mismo día del Pilar. Como prueba de su devoción a la Virgen, los numerosos mantos que cubren la sagrada imagen y las banderas que hacen guardia de honor a la Señora ante su santa capilla testimonian la vinculación fraterna que Iberoamérica tiene, por el Pilar, con la patria española.
Abierta la basílica durante todo el día, jamás faltan fieles que llegan al Pilar en busca de reconciliación, gracia y diálogo con Dios.
El mejor defensor de la verdad, la justicia, la paz y el amor HECHOS
Es frecuente que, cuando los obispos abordamos las implicaciones sociales y políticas de nuestra fe, como es nuestro deber pastoral, saltan de inmediato voces reclamándonos que estamos invadiendo esferas que no nos corresponden, que violamos el Estado laico, que pretendemos imponer nuestra moral a todo el país, que deberíamos reducirnos a las ceremonias religiosas en el interior de los templos.
De inmediato aducen la palabra de Jesús: Al César lo que es del César, como si ellos le hicieran mucho caso y nosotros desconociéramos su palabra, o como si ellos fueran muy conocedores del Evangelio y muy escrupulosos de que nosotros lo cumplamos. Ignorantes como son de lo que es la fe cristiana, se imaginan que es ajena a los avatares diarios del pueblo.
En un programa semanal de radio que tengo desde hace casi cinco años en una emisora comercial, al comentar que, según las estadísticas oficiales, ha disminuido el número de católicos, alguien me envió un mensaje diciéndome que esto se debe a que nosotros hablamos mucho de Iglesia liberadora; es decir, de una Iglesia que se preocupa por las injusticias estructurales, económicas, sociales y políticas, las denuncia y trata de formar las conciencias para que la fe no sea indiferente a la vida de la gente, a sus gozos y esperanzas, a sus dolores e inquietudes, como lo fueron el sacerdote y el levita que pasaron de largo ante el pobre malherido, tirado al borde del camino, y que fueron recriminados por Jesús.
Otro mensaje, sin embargo, decía que se cambian de religión porque piensan salvarse con sólo levantar la mano, sin compromiso con los pobres.
CRITERIOS
Nuestra legislación civil, a pesar de los candados que todavía tiene para una más plena libertad religiosa, dice que “el Estado mexicano garantiza en favor del individuo, entre los derechos y libertades en materia religiosa, no ser objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa por la manifestación de ideas religiosas” (Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, Art. 2, e).
Y aunque el artículo 14 prohíbe a “los ministros de culto asociarse con fines políticos, realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna”, en lo cual concuerda con nuestro Código de Derecho Canónico (canon 287), el artículo 9 reconoce a las iglesias el derecho de “propagar su doctrina”. Hay imprecisión y contradicciones, pero algo de libertad se ha logrado.
La frase de Jesús: Al César lo que es del César, se complementa con otra: A Dios lo que es de Dios. Nosotros tenemos el deber de decir a los césares actuales que no son dioses; por tanto, no son dueños de la vida, de las leyes, de la familia, del poder; no son árbitros absolutos del bien y del mal, de la verdad y del error.
Deben reconocer los derechos de Dios, que son la base de los derechos humanos, como dijo el papa Benedicto XVI a las autoridades civiles en Milán, recordándoles “una verdad central sobre la persona humana, que es fundamento sólido de la convivencia social: que ningún poder del hombre puede considerarse divino; por tanto, ningún hombre es amo de otro hombre… La libertad no es un privilegio para algunos, sino un derecho de todos, un valioso derecho que el poder civil debe garantizar.
Con todo, la libertad no significa arbitrio del individuo; más bien, implica la responsabilidad de cada uno. Aquí se encuentra uno de los principales elementos de la laicidad del Estado: asegurar la libertad para que todos puedan proponer su visión de la vida común, pero siempre en el respeto de los demás y en el contexto de las leyes que miran al bien de todos” (2-VI-2012). Cuando un césar se siente dios, acaba por ser un dictador, que dispone de todo y de todos a su arbitrio.
PROPUESTAS
Demos a Dios el lugar que le corresponde en la economía, en la política, en la educación, en los medios informativos, y todos saldremos ganando, pues Dios no es enemigo de quien haya que defenderse, sino el mejor defensor de la verdad, la justicia, la paz y el amor; por tanto, el mejor defensor de la patria, de la sociedad, del ser humano. Si todos le hiciéramos caso, nuestro mundo sería un paraíso.
19 de mayo, 2013 Pentecostés (C) Jn 14, 15-16: Homilía de san Agustín (In Io. ev. 74, 1-2) «Cuando se leía el evangelio, hermanos, hemos escuchado al Señor decir: Si me queréis, guardad mis mandatos; y yo rogaré al Padre, y os dará otro Paráclito, para que permanezca con vosotros por la eternidad, el Espíritu [...]